BALCÓN

PARA EMPEZAR, CALIFICACIONES COMO “desaseo” y “desagradable” son cuando menos eufemísticas al calificar la expulsión del fiscal especial para la atención de delitos electorales, Santiago Nieto: ¡Por Twitter! Sin contar que la legalidad del cese está en entredicho: la lectura constitucional indica que un encargado de despacho en PGR, como lo es Alberto Elías Beltrán, no puede asumir atribuciones que la Constitución confiere sólo al procurador. Escrito esto hay que agregar que Nieto es un político con intereses y preferencias: es un jugador fuerte en la política nacional, con clarísima apuesta electoral desde que llegó al cargo, partiendo de un puesto como asesor de uno de los más poderosos senadores de oposición. Antes de ser fiscal especial para la atención de delitos electorales, Nieto trabajaba para Miguel Barbosa, virtual candidato de Morena a la gubernatura de Puebla, entonces jefe de la bancada del PRD en el Senado, y uno de los artífices del Pacto por México. Hoy, como ayer, en el Senado es casi imposible llegar a un acuerdo sin amarrarlo con un político total como Barbosa, esté en el partido que esté. Así que Nieto, un político de corte absolutamente antipriista, llegó al cargo gracias a la bendición de Barbosa: es hombre de Barbosa. Imposible olvidar que Nieto fue magistrado titular del Trife (sala regional Toluca) cuando en 2011 anuló las elecciones municipales en Morelia porque un boxeador tenía rotulado en el short un logotipo del PRI… un día antes de las elecciones en Michoacán. Y preparó con delectación de consumado político (jamás como fiscal imparcial) la jugada en la cual es hoy protagonista estrella (como es de esperar en un hombre tutelado por Barbosa) y que coloca al gobierno priista en un momento delicado. Porque, la carta/curriculum vitae de Emilio Lozoya (de la cual habló en público hace ocho días) la recibió el 16 de agosto y se la guardó un par de meses. La desempolvó el martes pasado, pero sólo mereció una mención en Internet, sin repercusión al día siguiente en la prensa. ¿Por qué pasó de noche la mención pública de Nieto a la carta de Lozoya? Por falta de timing: no tuvo en cuenta que ese día quien daría “la nota” era el Presidente, reunido en Los Pinos con líderes de opinión, para quienes “la nota” fue si en el encuentro Peña abrazó a algún precandidato priista. Y Nieto tuvo que explotarla días después. Ahora el problema de Nieto y Barbosa es que el Frente les está robando el éxito de la jugada. ¿Dónde fallaron? En que nunca imaginaron que Nieto sería cesado sin contemplaciones. Ya perdieron un zapador en la FEPADE. Y de Nieto puede que casi nadie se acuerde en dos semanas…… ES LA MEJOR ÉPOCA para el periodismo, pero los desafíos por momentos parecen descomunales. Hoy, más que nunca, se requiere de información de calidad y ésta sólo pueden proporcionarla quienes conocen de ese oficio. Cuando ocurren los grandes acontecimientos, entre ellos las tragedias que marcan la vida de sociedades enteras, es que el papel de la prensa se percibe y valora con mayor precisión. El sismo del 19 de septiembre es un ejemplo, en el cual radio, televisión, prensa escrita y portales en Internet jugaron un papel decisivo. Hicieron, hay que decirlo, un buen trabajo. Es algo similar a lo que ocurrió en 1985, cuando la radio hablada se convirtió en un referente indispensable, no sólo para narrar la tragedia, sino también para brindar servicio a la ciudadanía. En la actualidad, sin embargo, la penetración de las redes sociales ha generado también la irrupción de noticias falsas que, en determinadas coyunturas, pueden causar mucho daño. Se siembran rumores y éstos pueden crecer porque hay un terreno fértil para ello, en el que se mezclan la credulidad de amplias franjas de las audiencias y porque no pocos piensan que todo se maneja desde centros imaginarios del poder. Es el mundo de los complots. Quienes esparcen noticias falsas muchas veces lo hacen motivados por intereses, para sacar provecho o inclusive para infundir temor. Conocen cómo funcionan las redes y los estragos que pueden causar, minando la confiabilidad de personas e instituciones. Lo bueno de todo esto es que existe un antídoto para ese veneno malintencionado: el periodismo de calidad. Por ello son relevantes los esfuerzos informativos que se hacen, desde cualquier plataforma, para clarificar los problemas, contar historias y promover la rendición de cuentas ahí donde sea necesario. Sí, la vieja escuela periodística, que verifica y confronta fuentes. Esto no lo hace cualquiera, ya que es una tarea de profesionales y sobre todo en escenarios complejos y de crisis. Para tomar decisiones, ciudadanas o de gobierno, se requiere de análisis puntuales y sustentados en hechos ciertos. Es justo ahí, en la deliberación informativa, donde se sostiene y alimenta el ejercicio de la libertad de expresión, indispensable en una sociedad democrática. Esto sólo puede ocurrir desde la pluralidad y entendiendo que el periodismo suele trabajar con verdades provisionales, dando espacio al reporteo, a la búsqueda de datos relevantes. Me parece, por ello, que la tarea de atajar las noticias falsas y a sus patrocinadores embusteros tiene que ser de la sociedad en su conjunto. La receta, después de todo, radica en rechazar la rumorología, acudiendo a los medios de comunicación y ejerciendo la duda sistemática, esa que permite quitar paja y dar paso a lo que importa…….Y POR HOY ES TODO.