BALCÓN 

DETECTAMOS TRES TEMAS QUE HAN ROBADO LA atención con respecto al gobierno del hasta este momento virtualmente Presidente electo: 1) la eufórica aparición de los próximos secretarios de Estado en medios de comunicación; 2) el Plan de Austeridad y 3) desaparecer Delegaciones para crear Coordinaciones Estatales. Primero, si bien es cierto que las benditas redes sociales y los medios de comunicación tienen una cobertura más amplia, que permite que más ciudadanos conozcan lo que opinan sus representantes, se percibe una proactividad indiscreta por parte de los próximos funcionarios del gobierno electo. Lo que se percibe es un ansia de participar en la esfera pública, que ha producido salidas en falso que evidencian una aceleración que no siempre sería favorable. Una intención de arrebatarle la agenda al gobierno en turno que, dado el papel estratégico que juega la comunicación gubernamental, no es del todo deseable, por sus efectos en la estabilidad nacional. Segundo, el plan de 50 puntos para la austeridad republicana y combate a la corrupción anunciado por el presidente electo. Se ha destacado la reducción de sueldos y la disminución de personal de confianza en la Administración Pública Federal. Su plan se resume en un famoso mantra: “no puede haber gobierno rico, con pueblo pobre”. Con la transición se acabaron los privilegios. Las jornadas que en ocasiones consisten en 14 horas diarias, le costarán menos al gobierno mexicano; el ahorro obtenido por dicha disminución debe equivaler, redondeando a enteros, a 0% del PIB nacional. La medida es simbólica no habría otra forma de entenderlo, el burócrata que operará las decisiones ejecutivas del Presidente ahora será sensible a la desigualdad imperante que subsiste en el país, lo mismo el que hace el recuento de cifras de asesinatos en la Secretaría de Gobernación o el que monitorea el consumo de gasolina de las ambulancias del Sector Salud. Lo que vuelve austero el plan propuesto no es al gobierno sino al funcionario público. Tercero, la desaparición de Delegaciones y la creación de Coordinaciones delatan (por los nombres que presuntamente las ocuparían) el disgusto con el que el nuevo gobierno percibe las desigualdades en la distribución del poder, típicas de los ejercicios democráticos que han producido gobiernos estatales escalonados con respecto al federal. Esta es la revancha a sexenios de dispendio y falta de responsabilidad gubernamental local. La aparición de nuevas figuras que compiten en la distribución de los recursos, dentro de un mismo espacio geográfico, podría producir gobiernos locales preocupados por disminuir su dependencia con respecto a los recursos federales, controlados por una sola Coordinación y aumentar su recaudación local; pero también podría producir la disminución de la relevancia de figuras electas por el voto popular local, ante la figura envestida por la autoridad federal, focalizada a un estado, la cual fue colocada sin ser elegida……. Pues la venta-desincorporación de la Unidad de Fertilizantes de Pemex (que costó en total 826 millones de dólares) será decisión del próximo gobierno, no sólo porque los consejeros de la empresa del Estado consideraran prudente dejar el tema a Andrés Manuel López Obrador, sino también porque el único tirador firme, la turca Yildirim, que preside Robert Yüksel, optó por retirar su oferta y esperar las definiciones del siguiente mandato. Pasado el proceso electoral los consejeros de la empresa dirigida por Carlos Treviño consideraron que la venta o no de la Unidad de Fertilizantes, independientemente del valor que le puede generar a Pemex, puede convertirse en una herramienta para la política agropecuaria, esbozó el nuevo gobierno a través de la Sagarpa, que en principio llevará Víctor Villalobos, así como un sólido componente de la empresa para la cual se perfila Octavio Romero. Así que les vino como anillo al dedo la decisión que por su cuenta tomó Yildarim, de no complicarse con una operación de fin de sexenio y por la cual estaba dispuesta a pagar 1,500 millones de dólares por 80% de las acciones (asumiendo la parte proporcional de pasivos, por 635 millones de dólares), más invertir 400 millones de dólares en los tres primeros y dejando un remanente de 391 millones de dólares para Pemex. Si bien son ciertos los problemas de la Unidad de Fertilizantes, como que no puede pagar el servicio de la deuda de 209 millones, que Pemex tomó para comprarla, que su deterioro contable es de casi 210 millones y que su generación de Capex no alcanza para ampliar la producción, dista de ser un cacharro: trabaja a 90% de su capacidad y una adecuada administración le permitiría saldar su deuda en 2024 y empezar a generar dividendos. El que sigue, decide…….Y POR HOY ES TODO, NOS LEEMOS HASTA EL PRÓXIMO MARTES, EL LUNES ESTE SU DIARIO ROTATIVO NO CIRCULARÁ.