BALCÓN

A JAVIER DUARTE NO SE LE CREE. DURANTE SU última entrevista como gobernador de Veracruz el 12 de octubre de 2016, Javidú avisó que solicitaría licencia para dedicarse a la defensa de su honorabilidad. Le dijo a Loret de Mola que lo hacía por responsabilidad, sus paisanos merecían un mandatario de tiempo completo. Terminó la entrevista, salió de Televisa Chapultepec, voló a Jalapa, empacó y se fugó. El 15 de abril de 2017, el Gobierno federal anunció su captura. En el traslado de Guatemala a México Javier Duarte sonreía. ¿De qué se ríe Duarte? La pregunta era eco en corrillos, plazas y columnas. En el informativo de Ciro Gómez Leyva, en Grupo Imagen, se difundió el video que Duarte de Ochoa grabó ese mismo día y en el cual avisaba que se entregaría, que en México dirían que lo habían sorprendido, falso, se entregaba para que dejaran en paz a su familia, para terminar con el acoso y la persecución en su contra. Por eso Duarte sonreía mientras lo escoltaban esposado por tierra hasta el avión que lo traería de vuelta directo a la cárcel. Lo que Duarte diga importa poco, es un mentiroso contumaz. Pero el video es contundente. Al exgobernador no lo capturaron, se entregó. A cambio Karime Macías, su esposa, salió del país, vive en Londres con sus hijos, dispone de lo necesario para sufragar una vida sin reservas en una de las capitales más caras del mundo. Javier Duarte transó, compartió, huyó, negoció, se entregó y no devolvió al pueblo lo robado. Por eso Duarte sonreía o quizá sonríe. El senador Miguel Ángel Osorio Chong niega que siendo él secretario de Gobernación, haya negociado con Duarte. Sí le pidió que dejara la gubernatura para enfrentar los señalamientos en su contra. Subraya; como cabeza del gabinete de seguridad nunca acordó con el veracruzano su aprehensión. Pide pruebas y se alarma por la visibilidad mediática que disfruta Javidú. A Osorio no se le tiene por falaz. Hasta ahora. Pero alguien de su órbita o en la de su jefe, que no fue otro más que el expresidente Peña Nieto, negoció, pactó. Trasciende que existen más pruebas, que el botín de Duarte tiene nexos con Odebrecht, con la campaña de 2012, con el PRI, con el Estado de México. No será Duarte, serán las pruebas las que borren otras sonrisas de portadas en revistas de sociales. El glamur barato y el saqueo tienen rostros, nombres y apellidos. Duarte canta, algunos huyen……. EL PLAN DE NEGOCIOS DE PETRÓLEOS Mexicanos que se presentó esta semana no mereció fiesta, pero tampoco velorio, como bien apuntó el columnista Enrique Quintana. Si bien las críticas puntuales acusan falta de precisión y alcance, lo sustantivo quedó claro y es coherente; Pemex necesita que el gobierno le quite menos y le invierta más para poder generar valor para sí y para la nación. El Presidente López Obrador tiene un punto a favor cuando se reserva ante la opinión de calificadoras. Hasta ahora, ninguna ha celebrado, pero tampoco una ha rebajado su nota a los bonos soberanos o petroleros; tiene razón cuando critica que antes no hayan sido más exigentes con apuntes y juicios al observar cómo políticas públicas insuficientes y defectuosas erosionaban Pemex. Octavio Romero Oropeza, director general de Pemex, explicó que el nuevo Plan de Negocios incluye la participación del sector privado con contratos flexibles, acordes a actividades y a riesgos de operación; convenios sobre producción y recuperación para estimular la participación. Así, Pemex estima que, con menor carga fiscal, apertura a capitales privados, más otras medidas eficiencias estructurales y operativas, en 2021 Pemex alcanzará el equilibrio financiero apalancado con un incremento paulatino de su producción y generación de cadenas de valor agregado. La política pública en materia petrolera es fundamental para el desarrollo con justicia y bienestar del país. Que a Pemex le vaya bien es indispensable para que México aspire a cumplir los anhelos de millones. Y las promesas de la 4T. El plan no es para echar campanas al vuelo, significa trabajo y compromiso para generar certezas por demás necesarias……Y POR HOY ES TODO.