BALCÓN

ANDRÉS MANUEL LÓPEZ OBRADOR NO ESTÁ contento con Morena. Dijo que si el partido se echa a perder, él está dispuesto a dejarlo. Lo dice en serio. Cuando López Obrador se dio cuenta de que el PRI —partido en el que militaba desde su juventud— “se había echado a perder”, no dudó ni un instante en abandonar ese organismo político. Luego, ya de adulto, cuando también se percató de que el PRD —partido que lo había llevado a lo más alto de la política nacional— también “se había echado a perder”, no se tentó el corazón para decirle adiós para siempre. Quizá, en algún futuro no muy lejano, López Obrador se vea obligado a fundar otro partido en el que se preserven, en toda su pureza, los principios de su movimiento político. No puedo evitar hacer una comparación con Mao Tse Tung. El líder chino también se dio cuenta, a mediados de los años sesenta, de que el Partido Comunista se estaba alejando de la ruta originaria; es decir, que se estaba aburguesando. Después de todo, éste es un riesgo que corren todas las revoluciones: se pierde el ímpetu, la frescura, la lealtad a los principios. Mao decidió entonces sacudir al partido. Para ello, movilizó al pueblo, principalmente a los más jóvenes. Lo que comenzó como un proceso pacífico de rectificación —la llamada Revolución cultural— muy pronto degeneró en purgas terribles en las que murieron miles de personas. Sin embargo, Mao no pensó jamás en fundar otro partido, diferente del Partido Comunista Chino. Es aquí en donde la comparación entre López Obrador y Mao Tse Tung deja de funcionar. Para Mao, hubiera sido inconcebible abandonar el Partido Comunista, porque él no entendía el proceso revolucionario sin el partido. Para López Obrador, en cambio, el proceso de transformación no necesita de Morena. El partido es un medio, uno entre otros, para cumplir con los fines del movimiento de transformación nacional. El único protagonista real de ese proceso es el pueblo. Y nadie más que López Obrador encabeza ese movimiento popular. Dicho de otra manera: López Obrador no depende de Morena, es Morena el que depende de López Obrador. Sin López Obrador, Morena no sería nada. Pero sin Morena, López Obrador seguiría siendo el líder único e indiscutible de su movimiento de regeneración de México. Esta conclusión debe servirnos para no confundir el papel que juega Morena en la transformación de México con el que jugó el PRI en la posrevolución mexicana. Ningún presidente de México tuvo con el PRI el tipo de relación que tiene López Obrador con Morena. A pesar de todos sus defectos, el PRI —y antes el PRM y mucho antes el PNR— funcionó como barrera del poder presidencial. Ese rol ya no lo desempeña Morena y no se ve que algún día pueda adoptarlo……. PASADOS MENSAJE E INFORME PRESIDENCIALES, entre más críticas que reconocimientos por el desbordado triunfalismo en el primero y los reclamos y tomas de tribuna en el segundo, por la negativa morenista de ceder la presidencia de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados, al incumplir un acuerdo parlamentario que puede convertir al recinto de San Lázaro en un ring en las próximas sesiones, el Ejecutivo Federal continuó sus giras por el interior de la República. En Hermosillo ordenó reactivar las investigaciones por el incendio en la Guardería ABC del Seguro Social, hace más de 10 años, en el que murieron 49 menores y más de un centenar resultó con graves quemaduras, en las que las entonces autoridades estatales y municipales del PRI seguramente se verán nuevamente involucradas……. RICARDO MONREAL, LÍDER DE LA mayoría en el Senado, volvió a ganar el diferendo originado por la necedad de Martí Batres de reelegirse como presidente de la Mesa Directiva de esa Cámara: el Tribunal Electoral revocó la resolución de la Comisión de Honestidad y Justicia de Morena, que ordenó reponer la elección de Mónica Fernández Balboa para ocupar ese cargo…….Y POR HOY ES TODO.