BALCÓN

BUENA PARTE DEL PROCESO DE INVESTIGACIÓN SOBRE la desaparición de los 43 normalistas ha estado marcada por la controversia. Para variar, si algo le falló al gobierno de Peña Nieto fue la comunicación y la sensibilidad. Nunca entendió el tamaño del problema, tanto por el hecho mismo como por las consecuencias que fue adquiriendo se convirtió en tema internacional. Lo que pasó en Iguala es una referencia y definición sobre México y su gobierno. Peña Nieto y su equipo nunca tuvieron la capacidad de definir lo que estaban haciendo, a la vez que se fue evidenciando un proceso cargado de contradicciones. Muchas circunstancias definieron al taciturno Peña Nieto; sin embargo, entre la Casa Blanca, la cual por cierto está en la mira, y la desaparición de los 43 normalistas se convirtieron en la “cara” de su sexenio. De no ser que aparezcan información y hechos nuevos, es probable que las nuevas pesquisas concluyan en parte de lo que hoy se conoce; podrán aparecer variantes, pero la muy dolorosa información sobre cómo desapareció y se incineró a buena parte de los normalistas parece ser que terminó siendo su lamentable destino. Padres de familia, familiares y toda la comunidad de la Normal Isidro Burgos con razón no se resignan. Sólo ellos saben lo que piensan de lo que pudo haber pasado la “noche más triste”. La razón por la cual no han dejado de protestar se debe a que han encontrado en la investigación una serie de confusas y contradictorias declaraciones, lo cual los lleva a cuestionar todo el proceso. La protesta parte de la rabia y la impunidad, pero también de lo que han visto y vivido. Todo indica que muchas de las declaraciones de los presuntos responsables fueron obtenidas a través de tortura. Ante esta circunstancia, por más que haya evidencias de su participación, ante la ley deja de tener valor legal lo que hayan declarado. Estos días algunos personajes que habían reconocido su participación ya están en libertad o estarían por obtenerla; Alejandro Encinas hablaba hace días de más de 50 detenidos que podrían alcanzar la libertad. Algunos de ellos han reconocido su participación con una deleznable frialdad en conversaciones con psicólogos de la entonces PGR. Sin embargo, reiteramos, no necesariamente lo que han dicho tiene valor ante la autoridad judicial. La decisión del Gobierno de revisar el proceso se debe reconocer como un acto que sensibilidad, esta misma que le faltó al pasado Gobierno. Sin embargo, esto no garantiza que se puedan encontrar nuevos elementos de los que hasta ahora se conocen. Es importante y estratégico no generar expectativas de no ser la de la certeza de que se irá hasta el fondo con dos objetivos: conocer si se confirman las hipótesis que hasta ahora son públicas o surge algo nuevo, y por otro lado investigar detalladamente el papel que jugó la autoridad. El país tiene una afrenta histórica por la desaparición de los estudiantes. El caso no tiene forma alguna de cerrarse porque existen una serie de circunstancias de enorme confusión, que terminan por cuestionar parte de lo que hasta ahora se ha hecho. No hay manera de devolverles a los padres de familia la tranquilidad de vida, pero sí el darles certeza de lo que pasó y sobre todo la seguridad de que para llegar al final de esta dolorosa, injusta y triste historia, se hizo bajo un proceso de investigación transparente y justo. El Gobierno y la FGR tienen el enorme reto de llegar a la verdad, aunque parte de ella eventualmente se conozca, al tiempo de castigar a quienes hayan violado la ley en el pasado proceso de investigación. Lo importante es la verdad, no la expectativa……… TRAS VARIOS DÍAS Y MUCHAS horas de discusiones, alegatos, gritos y jaloneos entre diputados de Morena y el PAN, que estuvo a punto de provocar una parálisis legislativa, finalmente Laura Rojas, del blanquiazul, que inicialmente fue propuesta, presidirá la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados y su compañero de partido, Marco Antonio Adame, al que la bancada morenista quería, seguirá siendo vicepresidente, luego de que Ricardo Monreal, líder de la mayoría en el Senado de la República, fue llamado por el Presidente Andrés Manuel López Obrador a Palacio Nacional, lo que seguramente contribuyó a que el conflicto se resolviera. Aunque oficialmente se informó que en ese encuentro el Ejecutivo federal le pidió al zacatecano que en la modificación de la Ley Orgánica del Congreso de la Unión, que propuso ampliar el período de la Mesa Directiva en San Lázaro —que fue lo que prendió la chispa de los panistas a los que les correspondía presidirla en este segundo año de sesiones—, se respetara la ley, “no alterarla ni imponer mayorías groseras”, lo cierto es que su reconocida experiencia política contó para destrabar el atorón legislativo…….Y POR HOY ES TODO.