EDITORIAL

 

 

 

El colapso diplomático del madurismo

 

Por estos días tiene lugar en Washington un raro espectáculo. La Organización de Estados Americanos (OEA) celebra su Asamblea General, que conmemora el 70 aniversario de la institución interamericana, con la asistencia de todos los cancilleres o enviados de las cancillerías del hemisferio, menos la cubana. Cuba es el único país de la región que no pertenece al organismo, a pesar de que ha sido invitado a incorporarse y ha participado en las dos últimas Cumbres de las Américas, la de Panamá y la de Lima.

Lo curioso de esta asamblea es que cuenta con la presencia protagónica del canciller de Venezuela, Jorge Arreaza, si bien Caracas ha iniciado, desde hace un año, su retiro de la OEA. Durante la sesión de ayer, Arreaza pidió la palabra más de seis veces, para responder a las críticas sobre la situación venezolana de varios cancilleres de la región: el mexicano Luis Videgaray, el argentino Jorge Faurie, el brasileño Aloysio Nunes, el peruano Néstor Popolizio, la colombiana María Ángela Holguín, el chileno Roberto Ampuero y la Vicepresidenta de Costa Rica, Epsy Campbell, entre otros.

En una de sus intervenciones, Ampuero llamó la atención sobre el lenguaje descalificador de la cancillería venezolana. El gobierno de Nicolás Maduro llama “cártel” al grupo de Lima, “sicario” al Secretario General Luis Almagro, “circo” y “ministerio de colonias” a la propia OEA y presenta a todos los gobiernos que desconocen el reciente proceso constituyente y la reelección presidencial como satélites de Donald Trump. Bastaría, para refutar el tópico, el dato elemental de que la percepción negativa del autoritarismo madurista, en los mayores países de la región, existe desde mucho antes de la llegada de Trump a la Casa Blanca.

No obstante a lo que proyecta la retórica oficial del madurismo, la salida de Venezuela de la OEA, por retiro o suspensión, es una derrota. Si realmente fuera una resolución de Caracas o una “fiesta”, como acaba de declarar Maduro imitando, una vez más, la irrepetible experiencia cubana de los 60, el canciller no se tomaría el trabajo de replicar tan insistentemente en la Asamblea General. El ministro venezolano se defiende atacando, como es de rigor en el estilo fidelista y chavista, pero su misión es tratar de revertir el aislamiento creciente del régimen de Maduro en las Américas.

La liberación de presos políticos o los esfuerzos de Arreaza por darle lustre legítimo a la reelección del 20 de mayo —a veces con burdas mentiras como la de los “nueve millones” de votos oficiales, cuando fueron cinco y medio— buscan hacer corregir a la OEA. Lo que significa que, a pesar de su agresividad discursiva, Caracas sigue considerando ese foro interamericano como un espacio importante. Tal y como lo consideran otros aliados de Maduro en el ALBA como los gobiernos de Bolivia, Nicaragua y El Salvador. Como quiera que se mire, la suspensión o el retiro de Venezuela de la OEA es otra evidencia del colapso diplomático del madurismo.

EDITORIAL

 

CNTE: ni para atrás ni para adelante

 

La CNTE conoce bien los tiempos políticos y sabe cómo actuar con y ante ellos. En los últimos años, sobre todo a raíz de la promulgación de la Reforma Educativa, la Coordinadora ha hecho valer por todos los medios a su alcance, e incluso aunque no estén a su alcance, su oposición a la reforma.

Con la CNTE pareciera como si el tiempo no pasara. Estamos en los mismos escenarios de hace varios años. Las manifestaciones se reeditan con diferentes demandas. Estamos ante el mismo tipo de protestas; los mismos paros, particularmente en Oaxaca y Chiapas; las mismas amenazas de uno y otro lado; y hasta el mismo discurso.

Lo que cambia, en algunos casos, son las demandas. Algo que ha pasado una y otra vez es que cuando parece que va a haber un acuerdo, a la CNTE le da por sumar nuevas demandas a las originales, lo que dificulta y rompe cualquier entendimiento o acuerdo.

En función de las protestas de los últimos años, está claro que no hay forma de llegar a algo concreto debido a que la demanda central de la Coordinadora es la derogación de la Reforma Educativa.  Está claro que con el actual gobierno, en este sentido, no habrá acuerdo alguno. Igual sucede con el gobierno de Oaxaca y, en algún sentido, con el de Chiapas. Al inicio de la gestión de Murat en Oaxaca parecía que podría haber entendimientos; pero al pasar de los días sucedió lo que se sabía iba a pasar. Se acabó el incipiente romance y de nuevo se tomaron calles, estaciones de camiones y el aeropuerto de la ciudad.

Si bien una buena parte de la demandas de la CNTE son de responsabilidad federal, los gobiernos estatales poco o nada hacen para resolver los problemas que les son propios.

Para la Coordinadora no va a parar hasta que logre derogar la reforma. López Obrador ya les abrió la puerta. Sin ahondar en detalles de cómo imagina el tabasqueño la educación del país, ya dejó en claro que la “mal llamada reforma educativa será derogada”. Más claro y alentador el mensaje para la Coordinadora, de plano no puede ser. Si los maestros de la CNTE se suben al proyecto de López Obrador, ya tienen su premio, por más que se la pasen negando que lo vaya a hacer.

No creemos que en el tercer debate los candidatos vayan a establecer en tan poco tiempo sus proyectos en educación; todo se va a remitir al sí o no a la reforma. Hoy, ya están claras las posiciones de unos y otros. De cualquier manera, deberán presentar líneas centrales de su proyectos educativos y ojalá, por fin alguien se dé cuenta que existen los niños.

No tiene sentido derogar la Reforma Educativa. Si algo se tiene que hacer, es analizarla con expertos, los hay, y muchos, y no derogarla; en algo que parece pasar al mismo tiempo por una crítica ligera y poco profunda, por consigna de campaña y por acercarse a la CNTE.

Es más inteligente discutirla que derogarla.

Parece que no pasa nada, que todo sigue igual. Ayer, en la Ciudad de México, nos dimos cuenta de ello.

La política pone sus muertos

 

 

EDITORIAL

 

La gran cantidad de asesinatos de candidatos no ha sido analizada en su justa dimensión, tanto por el INE, por los partidos y, sobre todo, por las autoridades. El asunto es, a estas alturas, alarmante e incontrolable.

No hay respuesta en ningún sentido en lo que empieza a ser una avalancha. Las muertes se han convertido sólo en estadísticas y de ahí ya no pasan.

Cada uno de los asesinatos tiene su razón de ser. Se podrá argumentar un sinfín de razones, pero lo cierto es que el ambiente político se ha enrarecido todavía más y no se ve cómo se pueda frenar la ola de violencia, la cual tiene en vilo, y con la renuncia en la mano, a muchos candidatos.

A esto se ha sumado que, en algunos casos, a las autoridades les ha dado por criminalizar a los candidatos asesinados. Más de un aspirante había alertado sobre amenazas e inseguridad en que estaban desarrollando sus campañas.

La candidata del PRI-PVEM-Panal a segunda concejal a la presidencia municipal de Juchitán, Pamela Itzamaray y Terán Pineda, decía hace algunos meses que temía por su vida. Hubo conversaciones periodísticas breves con ella en los días posteriores a los temblores de septiembre. Fue asesinada el sábado pasado.

Las cosas han llegado a tal nivel, que cerca de 300 candidatos en Guerrero han optado por renunciar a sus aspiraciones. Conversando el viernes pasado con uno de ellos, deja en claro el porqué de su decisión: “Estamos todo el tiempo bajo el riesgo, no tenemos ni idea de quién nos puede atacar, todo está muy revuelto en el estado y no se ve cuándo se vayan a resolver las cosas, llevamos mucho años igual, pero ahora todo está peor”.

En algunos estados del país se va a votar con miedo, lo que puede alentar el abstencionismo. El problema no va a estar en la instalación de las urnas; por lo que dice el INE está claro dónde hay dificultades, las cuales, asegura, son pocas.

El gran problema es el clima en que se va a desarrollar el proceso. Los ciudadanos obviamente van a tomar sus precauciones, pero lo que resulta un enigma es qué van a decidir, ir o no a la urna en medio del violento entorno en que viven.

Independientemente de la problemática que cada comunidad tiene, el desarrollo de la violencia es un tema particular en cada una de ellas, particularmente en Guerrero, Oaxaca, Tamaulipas y Edomex. El asunto genérico es la violencia, pero en cada comunidad adquiere sus propias formas y manifestaciones, sobre todo sus reacciones.

No se aprecia que se esté haciendo algo de fondo. Estamos llenos de declaraciones cargadas de buenas intenciones y alertas, pero no pasan de ahí.

La violencia que se vive en el país se ha extendido, como se preveía, a la política.

 

EDITORIAL

 

 

Voto diferenciado, opción anti-AMLO

 

Atacar encuestas que presagian el triunfo de López Obrador por tamaño de muestra, nivel de rechazo o errores ocurridos en tiempos y lugares lejanos es ocioso. AMLO todavía no gana y, aunque cada vez es menos probable, puede perder.

Ante tal prospectiva demoscópica vale la pena revisar alternativas para esa amplia franja de la sociedad repelente al candidato de Morena.

El genérico voto útil, entendido como el espacio final en el cual el votante mira las últimas encuestas, escucha recomendaciones finales y decide entonces no votar por su preferido, sino por aquel que esté más cerca de su némesis político, se complica por la batalla entre Anaya y Meade que asegura un voto anti-AMLO dividido, imposible de operar gracias a lo real de sus afrentas, amenazas y traiciones. El voto útil del PRI al PAN, o viceversa, no transita.

Queda entonces acotar su poder, limitar el alcance de López Obrador para reformar o derogar leyes sin oposición en congresos locales y federal. El más reciente análisis de Oraculus.mx dice que AMLO puede ganar la presidencial en 28 estados; Anaya, en 4 y Meade, en cero. En escenarios políticos de Integralia, el escenario legislativo con una amplia victoria de López Obrador es de mayoría en diputados y senadores. Carro completo.

Entonces el real voto útil será el voto diferenciado entre presidente, gobernador, Senado, diputados federales y locales. Mediante el sufragio informado se pueden construir contrapesos democráticos que hagan necesarios los debates, negociaciones y consensos. Exorcizar demonios totalitarios antes para no espantarse después.

“Kybernus” Es un programa de valor social patrocinado por Grupo Salinas organizador del foro “Recupera tu futuro, una propuesta de la juventud para México”, al cual asistieron los cuatro candidatos a la Presidencia.

Ricardo Anaya destacó que la mejor política social es la creación de empleos y puso como ejemplo al propio Grupo Salinas y sus más de 85 mil puestos de trabajo. José Antonio Meade subrayó el valor que tienen los jóvenes, sus ideas e iniciativas articuladas, como Kybernus, para detonar el desarrollo del país.

Destaca lo dicho por López Obrador: “el país está en una situación difícil y algunos quieren seguir manteniendo sus privilegios. Hay, afortunadamente, muchos empresarios, yo diría que la mayoría de los empresarios de México, que tienen una dimensión cívica, una dimensión social, como Ricardo Salinas Pliego”.

En medio de un ambiente de confrontación entre algunos hombres de negocios, generadores de miles de empleos, primero con candidatos, con Andrés Manuel específicamente, y ahora escalada al reclamo de la IP al gobierno por la violencia e inseguridad, palabras de conciliación entre política y capital vienen bien.

Para el mes que resta antes de la elección, las señales que crucen entre quienes pueden gobernar y quienes mueven la economía nacional deben encontrar vasos comunicantes que enriquezcan el debate nacional.

EDITORIAL

 

Un, dos, tres por Karime

 

A inicios de semana, el gobernador de Veracruz, Miguel Ángel Yunes Linares, dio a conocer que la Fiscalía General del estado habría librado una orden de aprehensión en contra de Karime Macías, esposa del exgobernador Javier Duarte, por el presunto desvío de recursos del DIF de Veracruz por más de 112 millones de pesos.

En entrevista telefónica, Yunes Linares adelantó que ya la tenían ubicada y que ya estaban en trámite las gestiones con la PGR y la Interpol para emitir una ficha roja para proceder con su detención. Si bien el desfalco millonario a las arcas de Veracruz, llevado a cabo durante la gestión de Javier Duarte, constituye uno de los ejemplos más burdos de las lacerantes heridas que la corrupción le inflige a nuestro país, surgen varios cuestionamientos ante la coyuntura política en la que se libró la orden de aprehensión, los verdaderos alcances de la misma y las imágenes de Karime Macías difundidas en los días posteriores.

En primer lugar, cabe recalcar que luego de la detención en Guatemala de Javier Duarte —hace poco más de un año—, se supo que su esposa y sus hijos tomaron un vuelo, instantes después, hacia la capital inglesa para refugiarse, sin incluso esperar a la primera audiencia del caso.

Con todo, el martes pasado el gobernador Yunes presentó ante medios, con bombo y platillo, diversos videos en los que un supuesto investigador privado, al servicio del gobierno veracruzano, dio con el paradero de Karime Macías en Londres, Inglaterra, el cual dio cuenta de la relajada rutina de la exprimera dama estatal en las zonas más exclusivas de dicha ciudad. Sin embargo, tan sólo un día después se difundió un nuevo video en el que un reportero también logró dar con el paradero de la exprimera dama estatal e, incluso, pudo acercarse para cuestionarla sobre la reciente orden de aprehensión en su contra.

Si bien ambos videos evidencian la total desfachatez e impunidad con la que la familia del exgobernador continúa con su vida de excesos y lujos —incluso, con Javier Duarte preso y con un procedimiento en su contra en curso—, la difusión del segundo video puso en entredicho la “ardua” labor de investigación e inteligencia llevada a cabo por el gobierno veracruzano para localizar a Karime Macías. Peor aún, ¿por qué alertarla sobre la detección de su paradero, ante una posible detención? ¿O es que acaso creen que va a esperar sentada a que se emita la ficha roja y llegue la policía por ella?

Por otro lado, de tratarse de una acción que verdaderamente busca hacerle justicia al pueblo veracruzano, no debe perderse de vista el largo proceso de extradición que estaría en puerta, pues no es casualidad que la familia del exgobernador Duarte haya elegido Reino Unido para refugiarse, el cual cuenta con uno de los procedimientos de extradición más estrictos y complejos.

Pero bueno, todo sea por traer ante la justicia a parte del entramado que tanto daño hizo al estado de Veracruz y que no se trate, más bien, de un intento mediático por influir de golpe en las tendencias electorales de la contienda local por la gubernatura, en donde las más recientes encuestas registran un empate técnico entre el abanderado del PAN-PRD-MC, Miguel Ángel Yunes Márquez (hijo del actual gobernador, por cierto) y el abanderado de Morena-PT-PES, Cuitláhuac García.

EDITORIAL

¿Por qué no hacen bien las cosas?

Una más. A lo largo de varios años, las autoridades  usaron a los medios de comunicación para decirnos una y otra vez que Juan José Farías Álvarez, El Abuelo, es responsable de delitos graves, lo que incluye su relación directa con el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG).

A esto se han sumado importantes y fundados trabajos periodísticos de investigación, los cuales han dado cuenta de las presuntas actividades delictivas de El Abuelo. Farías estaba desde hace tiempo en la mira de muchos.

El pasado fin de semana fue detenido en Tepalcatepec, Michoacán. El hecho se entendió como parte de una estrategia en contra del CJNG, recordemos que en estos días también se detuvo a la esposa del líder del cártel, y a uno de sus “más influyentes operadores” en Guanajuato.

En la explicación que se dio sobre el porqué de la detención de El Abuelo se argumentó que existían elementos fundados para hacerlo, de hecho se presumió como un gran logro encuadrándolo en la estrategia gubernamental: era “uno de los objetivos del Gobierno”.

Después de la “destacada acción de la Marina”, este miércoles en la mañana El Abuelo fue liberado. No fue por falta de elementos sino porque “se careció de legalidad en su detención”, y porque no se respetó el “debido proceso”.

De nuevo no supimos si el detenido era responsable de los delitos que se le imputaban o no, así como llegó a la cárcel se fue. De regreso a Tepalcatepec El Abuelo fue recibido con cohetes, mariachis y fiesta en la comunidad. Se lo llevó la Marina el fin de semana, en medio de balazos y protestas, y terminó regresando a Tepalcatepec como héroe, víctima y sobre todo fortalecido y triunfador; a ver quién se atreve a detenerlo de nuevo.

Hipólito Mora, fundador de las autodefensas en Michoacán, da su versión, sin concesión alguna, de lo que supone que pasó: “no me sorprende la liberación  de El Abuelo porque todo está rodeado de corrupción… todo lo malo que sucede en el país pasa por el gobierno… habrá que ver el tamaño de las maletas de dinero que les dieron… a estas alturas ya no culpo tanto a los delincuentes, más bien culpo a los políticos”.

Resulta absurdo y lamentable que la Marina no haya aplicado los elementos de ley que se requieren, y más siendo este caso tan delicado y visible para la opinión pública. ¿Qué fue lo que falló o qué pasó en el juzgado que permitió la liberación de El Abuelo?

Es un caso en que todo falló o se hizo todo lo posible para que todo fallara. Si fuera la primera vez que estas cosas se presentan, sin que se justifique lo que pasó, se podría tratar de entender lo sucedido.

Sin embargo, es una constante en cierto tipo de casos. Todo se vuelve absurdo, ¿qué pretenden al detener a personajes como El Abuelo, con todo lo que le rodea, haciéndolo como lo hacen a sabiendas de que todo va terminar como terminó?

EDITORIAL

México y Colombia: dos polarizaciones

En dos países latinoamericanos, México y Colombia, vivimos procesos similares de polarización política, en momentos electorales simultáneos.

En toda América Latina tienen lugar esas polarizaciones, pero por lo general se trata de conflictos permanentes a nivel ideológico o político, entre las opciones extremas del neoliberalismo y del neopopulismo, adscritas a los ejes geopolíticos en pugna. En los grandes países del Cono Sur y los Andes, con todo lo que digan Rafael Correa o Evo Morales o con lo terrible que sea la prisión de Lula da Silva, esas polaridades nunca han sido inmanejables.

No estamos diciendo que no haya izquierdas antisistema o derechas conservadoras y autoritarias en Brasil, Argentina, Uruguay, Chile, Perú, Ecuador y Bolivia. Por supuesto que las hay, pero las democracias de esos países cuentan con suficientes resortes mediadores como para impedir que la polaridad interna se mezcle con la externa. A pesar del evidente revanchismo de las derechas brasileña o argentina, nunca se podrá decir que la crisis actual del PT o el kirchnerismo, dos corrientes activas en las oposiciones de ambos países, signifique el colapso electoral de la izquierda en el Cono Sur.

En México y Colombia, la polaridad electoral que estamos viviendo sí podría producir las dos cosas: una peligrosa mezcla entre el conflicto doméstico y el geopolítico y una desfiguración, igualmente dañina, de las identidades de la izquierda y la derecha en la democracia latinoamericana. Ambos son países con costas en el Caribe y el Pacífico, y son determinantes para el mundo antillano, centroamericano y andino. Ambos, países con una relación especial con Estados Unidos, construida durante décadas por la guerra civil, el narcotráfico, la emigración, el libre comercio y la seguridad fronteriza.

Pero hay una diferencia sustancial en el sistema político de los dos países que puede decidir el futuro de la actual polarización: en Colombia hay segunda vuelta y en México no. Eso significa que quien llegue a la Casa de Nariño en Bogotá, Iván Duque o Gustavo Petro, estará en condiciones de crear alianzas y pactos para gobernar en mayoría. Mientras que en México, Andrés Manuel López Obrador o una inconcebible coalición entre Ricardo Anaya y José Antonio Meade, difícilmente rebasaría el 45% de los votos. Quien llegue a la Presidencia en México, tendrá, inevitablemente, a más de la mitad del electorado en contra.

Lo peor que podría pasar en una polarización política, como la de Colombia o México, es que el candidato y el partido vencedor decidan insertarse agresivamente en alguno de los bloques regionales en pugna. Por ejemplo, que Gustavo Petro en Colombia o López Obrador en México imaginen que la mejor manera de reforzar su poder interno sea aliándose a Nicolás Maduro o haciendo causa común con la Alianza Bolivariana. No creo, realmente, que eso suceda, como sostienen algunos, pero tampoco hay que descartar de gratis los peores escenarios.

EDITORIAL

Las autodefensas y lo previsible

Las autodefensas y las policías comunitarias surgieron como una defensa de sus comunidades ante la violencia e impunidad de los gobiernos locales.

Fue una respuesta ante la impotencia; fue lo que idearon como parte de un acto de legítima defensa, en función de un entorno definitivamente adverso. Las comunidades se lograron unir a pesar de sus diferencia internas. Las cohesionó la lucha contra el autoritarismo y la impunidad en medio de los cuales vivían. Se organizaron como un mecanismo de defensa.

Los resultados de esta experiencia deben ser vistos en dos tiempos. En un primer momento, se resolvieron algunos problemas de seguridad que hicieron valer el peso de la comunidad, devolviendo, en muchos casos, la tranquilidad.

Por otra parte, se vio que al paso del tiempo los diferentes proyectos no lograron consolidarse por diversas razones: complejidades propias de la vida interna de las comunidades, la presencia de la delincuencia organizada y que el Gobierno federal entendió y actúo como mejor le convenía; buscó quedar bien y perdió autoridad.

En el fondo, el problema era y sigue siendo la ausencia del Estado. Fue lo que llevó a las comunidades a tomar decisiones extremas, que si bien resolvieron problemas, no eran, ni son, el prototipo del Estado de derecho; era, y es, el resultado de la incapacidad de los gobiernos.

Lo que pasó en Michoacán muestra cómo el gobierno, tratando de salir del problema, permitió que las comunidades se armaran de manera “oficial”. Echó a andar un escenario que hoy sigue tendiendo confrontaciones serias entre las propias comunidades y que, en algunos casos, dio paso a la “ley de la selva”.

No sólo fue eso. En el proceso de permitir que las autodefensas se movieran a su antojo, integrantes de la delincuencia: secuestradores, ladrones, violadores y, sobre todo, miembros de los cárteles, se armaron y se metieron a las comunidades como si fueran parte de ellas.

Las autodefensas pasaron, en algunos casos, de ser grupos representativos defensores de sus comunidades, a ser usados por factores externos que los llevaron a perder su sentido de origen y el control que habían logrado en sus comunidades.

La detención de Juan José Frías Álvarez, El Abuelo, exlíder de las autodefensas, confirma cómo el proceso se fue desvirtuando. Desde hace algunos años se hablaba de su presunta relación con el CJNG.

Hipólito Mora, de La Ruana, creador de las autodefensas, nos decía ayer que empezó a tener diferencias con El Abuelo; “se decían muchas cosas sobre él”. Hipólito recuerda cómo y por qué se distanciaron: “me di cuenta que estaba defendido a un cártel. Mientras nosotros comprábamos como podíamos armas, con nuestro dinero por la venta del limón, ellos aparecieron con armas largas y camionetas”.

El fundador de la autodefensas nos dice que vio a El Abuelo el “24/02/2013 para ponernos de acuerdo en la creación de las autodefensas; nos vimos muy pocas veces”.

Hace algunas meses, nos recuerda Hipólito Mora, “Renato Sales dijo que algunos autodefensas se unieron a El Americano, quien era financiado por grupos delincuenciales”.

En Michoacán terminó pasando lo que muchos pronosticamos. El proceso ha sido desigual. Algunas comunidades han sobrevivido y otras han sido devoradas por los cárteles.

EDITORIAL

El reto es la conciliación

Independientemente del resultado de las elecciones del 1 de julio, resulta importante ir visualizando lo que se puede venir en el día después.

Se va a requerir de un gran esfuerzo de convocatoria de quien gane. Cualquiera que resulte el triunfador tiene que llevar a efecto un trabajo de conciliación que no va a ser nada sencillo.

La victoria de alguno de los tres que encabezan las encuestas, sin pasar por alto las diferencias que hay entre ellos, está obligado a reconciliar. Lo delicado del asunto es que las divergencias se han ahondado gravemente, a tal grado que no se ve que quien gane, sea quien sea, logre conciliar lo que parece irreconciliable.

La tarea de que se encuentren las huestes de unos y otros parece una labor titánica. Hay enojos e irracionalidad por doquier. Ante la eventualidad de que no ganara López Obrador, que cabe a pesar de su ventaja, la reacción entre sus seguidores podría ser insospechada. Ya se visualiza estos días.

¿Cómo conciliar? No va a ser nada sencillo, porque las posiciones de los candidatos, particularmente la de sus militantes, están abiertamente enfrentadas. Los discursos no han variado, más bien han pasado al extremo.

Si algo quieren los “suspirantes” es verse distintos de sus adversarios, y eso los enfrenta aún más, porque tratan de evidenciar a como dé lugar al adversario, lo cual se extiende al terreno de los seguidores. Al final, socialmente, quedamos cerca del todos contra todos.

En función de lo que hemos vivido como país en los últimos años, lo que está pasando es hasta cierto punto explicable, lo grave es que no se ven caminos de entendimiento por ningún lado.

Es paradójico. Los candidatos se tratan de distinguir más en la crítica hacia los otros que en las definiciones personales, es una especie de “yo no soy como ellos”. Los debates han mostrado, entre muchas otras cosas, que para los candidatos lo más importante es que se les vea diferente de cómo se ve a los otros.

La muy generosa autodefinición de ellos mismos no asoma ni por casualidad la autocrítica. Esta palabra no existe en su diccionario. Uno se asume como honesto siendo que se la ha pasado en medio del batidillo. Otro rompió su partido para ser candidato. El que lleva ventaja se asume como una especie de mesías, que es capaz de salvarnos de todo y a todos.

Estos perfiles hacen mirar complicado el día después. Tenemos además otra muy atendible variable enfrente: si bien las leyes que nos rigen en materia electoral son claras, las inquietudes de lo que pueda pasar son justificadas. Digamos que el pasado nos condena.

Algo importante en el corto plazo es atemperar los ánimos. Hacerlo es construir futuro. Si bien deben establecer lo que van a hacer si triunfan, deben pensar algo que es quizá aún más relevante: reconciliar y unir a una sociedad que está harta, enojada, enfrentada e incrédula.

EDITORIAL

Final de tres

 

AMLO llegará al 1 de julio arriba en las encuestas, Anaya y Meade intercambiando posiciones. A pesar de una sincronizada ola de rumores que describen negociaciones subterráneas, para unificar esfuerzos y votos en contra de López Obrador, con Anaya al frente, quien manda lo tiene claro, Meade va con todo, hasta el final.

A 37 días de la elección, la probabilidad de que quien hoy sea segundo pueda alcanzar y rebasar al puntero por un margen tal que evite un escenario ya conocido y por lo mismo altamente indeseable (el peor quizás) y vencer apenas a AMLO, pero empeñar la gobernabilidad política y social del país ante tribunales y con el tigre suelto se reduce.

Mantener a José Antonio Meade en la contienda, trabajo de bases e hilar fino no para aliarse con PAN-PRD-MC, sino para sumarle apoyos significativos, como los de Miguel Ángel Mancera, Margarita Zavala, Enrique Alfaro, senadores, diputados o gobernadores de oposición, es lo que puede catapultar números e imagen del candidato del PRI, tanto como para cerrar la campaña y llegar a una final entre tres y no entre dos.

En el supuesto de que PRI-PVEM-NA hagan efectivos sus mínimos electorales y PAN-PRD-MC los suyos, entonces la órbita lopezobradorista de Morena-PT-PES enfrentará la real incertidumbre democrática del gran día. Ante tal escenario, el menos explorado hasta ahora, el triunfo autodecretado de AMLO estará en el cuadrante más rojo de la matriz de amenaza, alta e incontrolable.

A tercios, José Antonio Meade capitaliza esos consensos amplios que le conceden ser el mejor prospecto para presidente, pero lo sancionan por el desprestigio del partido que lo postula. A tercios, Anaya sufrirá más las consecuencias de una ruta plagada de cadáveres y afrentas por pagar. A tercios, el voto anti-Peña, anti-PRI, se diluyen.

Dos debates después, queda claro que al de Morena nada lo tira. Ni sus candidatos impresentables de aquí o acullá, las parábolas venezolanas, pleitos con empresarios, su edad (premio a la torpeza propagandística), su estado de salud o chistoretes reciclados. Encuestas van encuestas vienen, cada quien escoge la suya, otros las integran y procesan con algoritmos importados para ofrecer algo, dicen, por encima de la media y los promedios.

Llegar al final con sólo un opositor anti-AMLO no ha cuajado. Al proyecto Anaya le entra agua. Al de Meade le quitan lastre. Quizá fragmentar las preferencias a tercios sea la alternativa.

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