EDITORIAL

Trotski, Chernóbil y la guerra de símbolos

Los debates sobre las series Trotsky (2017) de Netflix y Chernóbil (2019) de HBO y Sky son síntomas de la pugna simbólica de la Postguerra Fría en el siglo XXI. En ambos casos vemos a superpoderes de la geopolítica contemporánea (Estados Unidos, Gran Bretaña, Rusia) posicionándose sobre un pasado que consideran su patrimonio, aún cuando el eje de la confrontación ideológica entre socialismo y capitalismo no renazca de sus cenizas.

El socialismo real sigue en ruinas, pero el gobierno de Vladimir Putin se siente dueño del pasado soviético. Es por ello que Konstantín Ernst, productor de Sreda, una empresa fílmica ligada a Rusia Unida, el todopoderoso partido político de Vladimir Putin, contrató al director Alexander Kott, para que llevara la vida del revolucionario judío-ucraniano León Trotski a la pantalla.

El resultado fue una caricatura perversa en la que el importante intelectual y político marxista queda retratado como un caudillo despiadado, corrupto y voluptuoso. Tan torcida está la imagen de Trotski en la serie putinista que Ramón Mercader, su asesino estalinista, lo mata en defensa propia, luego de que el líder bolchevique le cayera a bastonazos en su casa de Coyoacán. El nieto de Trotski, Esteban Volkov Bronstein, ha denunciado la perfecta continuidad entre el Trotsky de Netflix y el de la propaganda estalinista de mediados del siglo XX.

La reacción de los ideólogos del Kremlin contra la serie Chernobyl (2019) de Craig Mazin se enmarca en la misma línea de apropiación del pasado. El director ruso Alexei Muradov y el periodista Anatoly Wasserman del diario Moscow Times, cercanos ambos a Putin, han sostenido que la serie estadounidense y británica es una tergiversación de la verdad histórica y han anunciado una respuesta fílmica basada en la tesis de que el accidente nuclear de 1986 se debió a un atentado de la CIA.

Trotski era ucraniano y Chernóbil está ubicada en Ucrania. Las dos polémicas atraviesan el conflicto entre Rusia y esa nación vecina que reclama el territorio de Crimea, anexado por Moscú en 2014. El nuevo presidente ucraniano, el cómico Volodímir Zelensky, que llegó al poder gracias a un popular programa de televisión, donde él mismo personificaba al jefe de Estado, tiene una política abiertamente pro-occidental y está desafiando la hegemonía regional de Putin con un proyecto de integración a la Unión Europea y la OTAN.

A diferencia de la crítica recepción rusa, la prensa ucraniana ha reproducido las objeciones a la serie sobre Trotski en Netflix y ha elogiado la producción de HBO y Sky sobre Chernóbil. Curiosa pirueta de la memoria en el siglo XXI por la cual un marxista ucraniano es revalorado por un gobierno capitalista proeuropeo, mientras un accidente nuclear vuelve a ser enmascarado por un gobierno igualmente capitalista, pero interesado en preservar la grandeza de Rusia. Las memorias de una nación y un imperio se juegan la vida en esas guerras de símbolos.

EDITORIAL

Revocación

López Obrador sigue sin engañar a nadie. En las diferentes campañas por la Presidencia en las que ha participado aseguró que si ganaba las elecciones, a la mitad de su administración convocaría a una consulta sobre la revocación de su mandato.

El propósito es positivo. Los ciudadanos tenemos la oportunidad de hacer valer lo que pensamos y vemos al gobierno, a la mitad del camino; es la posibilidad de hacer llamados para que se hagan ajustes.

Tres años son un buen referente para que los ciudadanos conozcamos a quienes nos están gobernando. Se van viendo resultados que se pueden apreciar en la cotidianeidad. Se conoce lo que se ha hecho y la planificación para los siguientes tres años. También está la relación que ha establecido el Gobierno con la sociedad toda, no sólo con quienes simpatizan con el Presidente.

El problema que se ha visto en ejercicios de esta naturaleza tiene que ver con la manera en que se hacen, en forma y fondo. La consulta hecha desde el poder y bajo las reglas que diseña el poder tiende a ser parcial en tiempo y forma. No necesariamente permite a los ciudadanos hacer valer lo que piensan, porque quizá, en una de ésas, no se quiere saber lo que piensan y ven, se cae en los terrenos de las puestas en escena.

Las formas podrían no ayudar a que los ciudadanos tengan claridad para ofrecer su opinión y evaluación. Un factor a considerar puede ser la gran cantidad de elementos que se les van apareciendo en su entorno.

No es lo mismo convocar a una consulta en medio de un proceso electoral, que hacerla en tiempos en los que no están de por medio, por ejemplo, campañas políticas. A estas consultas conviene aislarlas de elementos externos para que puedan ser atendidas a plenitud por los ciudadanos.

No sólo está esto. Está también diseñar de manera precisa y transparente la metodología a utilizar, las preguntas que se harán en la consulta y quién se encargará de instrumentarla; en la forma también va el fondo.

Si en algo no puede caer la encomiable propuesta de López Obrador, es en la repetición de algunos de los ejercicios muy cuestionables sobre consultas que ha hecho su gobierno. Dicho de otra manera, esto no puede ir por los rumbos de la mesa que más aplauda.

El Presidente debe saber que va creciendo una opinión pública que lo cuestiona. Esto no ha sido ocasión para que pierda sus niveles de popularidad, que no bajan de 63%. Sin embargo, anda de por medio la desconfianza entre algunos sectores, no sólo nacionales.

El emblemático caso de la cancelación del NAIM sigue siendo un parámetro. No sólo se trata del hecho mismo, también cuenta la forma en que se hizo la consulta por la cual se decidió; para muchos se convirtió en una forma de definir y entender al gobierno.

La revocación de mandato no puede, ni debe, ser el día de las elecciones intermedias; ni antes de ellas. El Presidente difícilmente va a enfrentar problemas que lo puedan colocar bajo una gran adversidad, de aquí a esa fecha.

De que hay imponderables, no hay duda. Sin embargo, el camino se encuentra más menos diseñado para que mantenga en buenos términos sus niveles de popularidad y aceptación. Con las pasiones que despierta entre sus seguidores, y como lo defienden, no se ve que vayan a cambiar de tajo las cosas en año y medio.

A la mitad de su mandato, López Obrador no tendrá de otra que ver el fin de su administración. Se tendrá que ver a sí mismo sin contemplaciones y sin hacer mucho caso a los morenistas, que a menudo lo endiosan.

Si quiere ir sabiendo cómo se va a ir, la consulta sobre su revocación de mandato deberá estar bien diseñada, debe tener consenso, ser transparente y no ser discrecional; así realmente sabría qué pensamos todos, insistimos, todos, de sus tres años.

EDITORIAL

AMLO, no cumplió

El 13 de junio la iniciativa privada, IP, y el gobierno firmaron el Acuerdo para Promover la Inversión y el Desarrollo Incluyente, APIDI, mismo que, cito del comunicado del Consejo Coordinador Empresarial, CCE, “fomentará la inversión, tanto pública como privada, para acelerar el crecimiento, generar más empleos, incrementar el bienestar para la población y contribuir a reducir las brechas de inequidad”, inversiones que se llevarán a cabo en distintos frentes de la actividad económica, entre los que destaca el de la energía (electricidad, gasolina, diésel).

Al respecto leemos, en el comunicado del CCE, que, para promover la inversión, “se deben cumplir los contratos de inversión suscritos entre empresas y el sector público para incrementar la producción de petróleo, gas y energía eléctrica”, cumplimento al que se comprometió el gobierno, compromiso que no tardó en desconocer, mandando con ello una pésima señal (¡una más!) a los inversionistas, sin cuyas inversiones directas no hay producción de bienes y servicios, creación de empleos, generación de ingresos.

¿Por qué el compromiso más tardó en hacerse que en violarse? Por la decisión de la Comisión Nacional de Hidrocarburos, CNH, de cancelar licitaciones, lo cual va en contra de lo acordado en el marco del APIDI, en el sentido de que “se deben cumplir los contratos de inversión suscritos entre empresas y el sector público para incrementar la producción de petróleo, gas y energía eléctrica”. Cito del comunicado de la CNH: “El día de hoy, en el marco de la 32ª sesión extraordinaria del Órgano de Gobierno de la CNH, se aprobó formalmente la cancelación de la Licitación CNH-A6-7 Asociaciones/2018 para la selección de socios con el objeto de llevar a cabo actividades de Exploración y/o Extracción de Hidrocarburos en Áreas Terrestres”.

Para decirlo de la manera más clara posible: la CNH canceló la nueva licitación con la cual, en octubre, se buscarían socios para Pemex, bajo el esquema de asociaciones estratégicas o farmouts. Hasta el día que se anunció la cancelación, 13 de junio, el mismo día que se firmó el APIDI, había 20 empresas interesadas en la licitación.

El 13 de junio se firmó el APIDI, en el cual se acordó que “se deben cumplir los contratos de inversión suscritos entre empresas y el sector público para incrementar la producción de petróleo, gas y energía eléctrica” y ese mismo día la CNH, cuyos comisionados son afines a AMLO, anuncia “la cancelación de la Licitación CNH-A6-7 Asociaciones/2018 para la selección de socios con el objeto de llevar a cabo actividades de Exploración y/o Extracción de Hidrocarburos en Áreas Terrestres”.

Si los comisionados de la CNH son afines a AMLO, bien podemos afirmar que fue éste, vía aquella, quien no cumplió con el APIDI.

BALCÓN

NO PARECIERA QUE A LO LARGO DE LOS PRÓXIMOS años López Obrador vaya a dejar de ser al mismo tiempo lo que hoy lo define: es dirigente, es candidato y, sobretodo, es Presidente. No hay antecedente alguno en que un mandatario haga política como la hace el tabasqueño. No hay día en que no sea el eje de todo tipo de conversaciones, está en todos lados y vive en el imaginario colectivo, a menudo en terrenos cercanos a lo obsesivo en medio de interminables filias y fobias. Las conferencias matutinas se han convertido en la forma en que López Obrador tira línea, gobierna, responde y señala. Es el espacio en donde sabemos cómo ve realmente las cosas. Puede no decir nada y hacer como que dice; puede lanzar frases noqueadoras; puede utilizar una pregunta para hablar largamente sin decir mucho e incluso cambiar de tema, y puede quedarse callado: “soy dueño de mi silencio”. Lo que es un hecho, es que si usted quiere estar bien informado, quiere saber a quién traen en la mira y quiere tener una idea de conocer tras de quién se pueden ir, todo esto y más está en las mañaneras. Nos detenemos de nuevo en las conferencias porque la dinámica de las mismas lleva a que en ocasiones el Presidente responda de botepronto sin que medie una reflexión o una pausa que le permita analizar las cosas de mejor manera. Sus frecuentes expresiones como que es “dueño de su silencio” y que “no se va a quedar callado como quisieran nuestros adversarios”, está desgastándose y va perdiendo fuerza argumentativa. La razón es que nadie se lo está pidiendo, hasta donde alcanzamos a apreciar. La expresión “dueño de su silencio” es la que provoca la mayor controversia. Hay algunos temas que le plantean al Presidente que hace a un lado, siendo que son de interés colectivo. Al fin y al cabo gobierna a más de 123 millones de personas. No puede perder de vista que si bien no a todos puede interesarles algunos temas, hay sectores y periodistas que por algo preguntan lo que preguntan; se dice que ya pasó la época del periodismo de a “pechito”. Una de las respuestas presidenciales de estos días que ha provocado controversia, por cierto nada menor en todos los sentidos, es la referente a las observaciones que la Barra Mexicana de Abogados (BMA) hizo al Presidente por las críticas a quienes han presentado amparos en contra de la  construcción del aeropuerto de Santa Lucía. López Obrador lanzó dos declaraciones que pueden ser interpretadas de muchas maneras. Por un lado, dijo que va a “exhibir” a quienes han presentado los amparos, y de nuevo lanzó acusaciones de corrupción generalizada sobre todo lo que tiene que ver con la construcción del NAIM. Hasta ahora, que se conozca, no hay una sola acusación o detención sobre este asunto. Por otro lado, dijo que sobre el comunicado de la BMA que “salió una asociación de abogados diciendo que no se podía hablar del asunto. Hago uso de mi derecho de manifestación, no voy a callarme, ni modo que me vayan a callar….”. No alcanzamos a apreciar que en el comunicado se diga esto o se insinúe. Lo que se pide es que se respete el Estado de derecho y que se deje a las autoridades judiciales que hagan su trabajo. Lo que es un sinsentido es que alguien, sea quien fuere, le pida al Presidente que se quede callado, lo que no debiera ser ocasión para responder a todas las preguntas de botepronto. Lo que está pasando es que en medio de los remolinos en que estamos, se han ido dinamitando instituciones y el uso del lenguaje está siendo por lo general de confrontación, lo que está polarizando nuestras vidas. Nadie tiene por qué quedarse callado, lo que importa es respetar nuestro atribulado Estado de derecho…….AHORA SÍ VAN POR ÉL. Emilio Lozoya podrá huir, pero será detenido tarde que temprano. Ha amenazado a quienes eran del equipo al que pertenecía de manera cómplice y se ha ofrecido a ayudar a las autoridades; él es el inicio de la cloaca…….. EL PODER JUDICIAL LE ASESTÓ un boxístico 1-2 al gobierno del Presidente Andrés Manuel López Obrador: por un lado, el juez Octavo de Distrito del Estado de México, Miguel Ángel Burguete García, otorgó dos suspensiones definitivas, una que impide la cancelación de la construcción del Nuevo Aeropuerto Internacional de México y otra contra la Ley de Ingresos de la Federación. Por otro, el mismo juez y el Tercer Tribunal Colegiado en Materia Administrativa de la entidad mexiquense ratificaron dos suspensiones definitivas que prohíben iniciar obras por tiempo indefinido en Santa Lucía, mientras no se presenten los estudios para la construcción del aeropuerto en la actual base militar del municipio de Tecámac……Y POR HOY ES TODO.

EDITORIAL

China devorando a Hong Kong

En teoría, los derechos tienen un carácter progresivo: una vez adquiridos, no pueden ser arrebatados de las manos de las personas. En la práctica, toda conquista democrática puede perderse si no se defiende activamente.

En muchos casos, la regresión es parte de un proceso gradual en el que, sin darse cuenta, en un momento se cruza un punto de no retorno. Pocos lugares en el mundo tienen un conocimiento preciso de cuándo llegarán al abismo, pero la isla de Hong Kong, en China, es uno de ellos: saben que después del año 2047, su vida será otra.

Para entender esta fecha, así como las recientes protestas multitudinarias que se están dando, hay que recordar que Hong Kong fue un territorio británico después de las guerras del opio entre este imperio y China. En 1898, se firmó un tratado pare ceder el control de la isla a los ingleses, pero con la particularidad de que sólo sería por un periodo de 99 años. Durante el siglo XX, este arreglo permitió que, mientras los excesos de Mao Zedong y su Gran Salto Adelante llevaron a la muerte por hambre de más de 30 millones de chinos dentro del régimen socialista, en la isla se desarrollara un sistema capitalista con las libertades propias de una nación occidental. Cuando los chinos superaron este periodo y avanzaron al hibrido de socialismo de mercado, se acercaron a la apertura que por décadas le había permitido florecer económicamente a Hong Kong, pero no fue lo mismo en el terreno de los derechos individuales.

Esto llevó a que, años antes de que llegase el plazo, a finales del siglo XX iniciaran amplias negociaciones entre Reino Unido y China sobre las características de la devolución de la soberanía de Hong Kong al país asiático. El resultado de esto fue la creación de la idea de “un país, dos sistemas”, en el que China sería un único país hacia el exterior, pero que garantizaría la existencia de sistemas políticos y económicos diferentes en los territorios de Hong Kong y Macao. Sin embargo, esta dualidad no se extendería indefinidamente, sino que tendría un límite de 50 años.

Ya en las manos del gobierno chino, la región de Hong Kong sigue siendo una anomalía. Mientras en el territorio continental existen fuertes controles a la libertad de sus ciudadanos, en esta isla el Internet no es censurado, las personas no son vigiladas y acosadas por el Estado y, en general, se mantiene una cierta continuidad con el pasado británico. Pero el gobierno chino ha iniciado las maniobras para comenzar a integrar a esta isla a su régimen. Así, se han realizado fuertes obras de infraestructura para conectar físicamente a la isla con el territorio continental, se han impulsado reformas políticas que los acercan más al Partido Comunista y han presionado para la aprobación de leyes que permitan la extradición de criminales de la isla a China. Y aquí es donde han surgido las manifestaciones. Los habitantes de Hong Kong avanzan hacia una fecha inamovible con la certeza de que se acercan a formar parte de un régimen en el que los derechos individuales son irrelevantes.

EDITORIAL

México, entre la ira y el pánico

El saldo rojo de esta sola semana entre la comunidad universitaria, la periodística y la activista, fue el retrato más devastador del México violento, inseguro y amenazante que estamos viviendo y que estalla como una granada en las estadísticas, cada vez que se suma una víctima más.

La muerte del estudiante Norberto Ronquillo nos unió a todos en el mismo sentimiento de rabia e impotencia al ver a una familia mexicana más destrozada, y el terror de enfrentar la posibilidad —real— de que en la nuestra esté la siguiente víctima.

Sí, es muy duro verbalizarlo, pero ¿cuántos padres de jóvenes como Norberto vivimos con el rosario en la mano cada vez que nuestras hijas o hijos salen de casa, simplemente a vivir la vida que les corresponde, en la libertad a la que tienen derecho?

¿Cuántos padres habrá en las madrugadas, en los 32 estados de la República, a la misma hora, dando vueltas por una habitación o por la casa entera, con esa horrible opresión en el pecho que no se libera hasta ver a los hijos cruzar de nuevo la puerta de la entrada?

Cuánto insomnio, cuánto miedo, cuánto desamparo. Qué grande se va haciendo la cárcel en la que muchos padres nos vamos convirtiendo alrededor de la vida de nuestros hijos.

Esos jóvenes que no quieren hacer otra cosa que lo que nosotros hicimos, en aquel otro México del que ya ni nos acordamos. Aquel México en el que la oscuridad y la luz del día no eran igual de atemorizantes.

Ten cuidado. ¿Dónde estás? ¿Por qué no respondes? ¿Todo bien? Ya son las dos. Ya son las tres. ¿Cuánto más vas a tardar?; una aplicación para la localización del celular, otra para conectarse con la ruta del servicio de taxi, candados y más candados, que igual no blindan la seguridad de lo que más queremos en el mundo.

Y ahora ¿cómo nos vamos a liberar de esta jaula de psicosis y miedo en la que nos encierra este México que estamos viviendo?

De los responsables de resguardar la seguridad y la paz, ya poco importan los nombres, las siglas, los cargos, los tiempos, el tipo de la “guardia”, los buenos o los malos, porque estamos todos vulnerables, estamos todos igual de secuestrados.

Lloramos muchos en las lágrimas de los padres de Norberto Ronquillo, en las de la familia de José Luis Álvarez y la de Leonardo Avendaño.

Millones nos desesperamos en la desesperación de María del Pilar buscando a su esposo “levantado”, porque ella como todos, sabía que el suyo es uno de los estados más letales para periodistas.

Marcos Miranda fue el único que apareció con vida, contra todo pronóstico, porque se trata de Veracruz, donde toda estadística hubiera dictado lo contrario.

Y ocurrió todo junto esta semana, quedando como un retrato de carne y hueso del informe que presentó el Observatorio Nacional Ciudadano, que reveló que el secuestro en nuestro país aumentó 550 por ciento y que la distribución del presupuesto para la seguridad en México deja claro que, todo aquel que ha dicho que “la seguridad es prioridad”: ¡miente!

239 mil millones de pesos no corresponden ni siquiera al uno por ciento del Producto Interno Bruto de México, cuando países que NO tienen la crisis de violencia e inseguridad que nosotros enfrentamos, invierten hasta el tres por ciento del PIB en esta materia.

Sólo 33 mil millones de pesos (14 por ciento) están destinados a la prevención y ni siquiera están destinados a programas de prevención del delito. El 70 por ciento del recurso se va en gastos operativos.

Este año se prevé un 17 por ciento menos del presupuesto a la impartición de justicia, 27 por ciento menos a la prevención y en los estados se observa un recorte del 30 por ciento a la justicia, que por lo visto, es la gran olvidada en este devastador escenario.

Más claro ni el agua, la seguridad NO es una prioridad para el gobierno de Andrés Manuel López Obrador, y aparentemente las víctimas y sus familiares tampoco, pues la “austeridad” también golpea a la búsqueda de desaparecidos, que pasó de 32.4 mdp a sólo 4.4 mdp, lo que representa el 86.5 por ciento de recorte en los primeros cuatro meses del año.

Entonces, ¿cuántas tumbas más, junto al dolor, el miedo y los reclamos?, para los que no hay “popularidad” que alcance, mientras familias mexicanas se sigan fracturando…

EDITORIAL

Sectas del mal

Una vez más, líderes de sectas terminan en los tribunales, acusados de esclavitud sexual, violación de menores, trata de personas, pederastia, pornografía infantil y lo que se acumule.

Una vez más habrá que reflexionar sobre la necesidad humana de tener a un líder o a un gurú que dicte cómo vivir la vida para así ahorrarse el trabajo, la angustia o la posibilidad de fracaso. Pensar en sectas es pensar en religión; en la relación que sostienen millones de personas en el mundo con un ser sobrenatural, al cual otorgan un poder que,  en lugar de apuntalarlos frente a las dificultades, puede volverlos frágiles y víctimas perfectas de falsos profetas que se dicen elegidos de Dios.

La religión está llena de ambigüedades. La experiencia religiosa puede tener un poder transformador o llevar al fanatismo religioso. Puede generar sensibilidad ética o destruirla. Para creer es necesario idealizar a personas y objetos ordinarios.

Shieman, Upenieks y  Bienman estudiaron el impacto de dos variables en el tipo de relación que se establece con el poder superior. A mayor depresión y menor sentimiento de poder personal, mayor vulnerabilidad a entregarle a la suerte, al karma o un ser superior y a sus representantes, el control absoluto del destino.

Reemplazar el control personal por el control de Dios, sumado a emociones depresivas y a vacíos afectivos, hacen de las sectas imanes de desvalidos.

La palabra secta viene del latín secare: sectario, cortar. También de sucedere: separarse. De sequi: seguir (al maestro, al elegido). Las sectas son movimientos religiosos minoritarios y se convierten en un refugio para los débiles y en un negocio para los sociópatas.

Los relatos del juicio en Nueva York de Keith Raniere, (gran trabajo de Roberta Garza) cabeza de ESP, Nexium y DOS, retratan el sadismo de un hombre que a lo largo de los años convenció a hombres y mujeres poderosos de que era un iluminado. Al tiempo se descubrió que su programa de desarrollo personal era una secta de explotación sexual y un negocio multimillonario (se señala como uno de sus cómplices a Emiliano Salinas, hijo de Salinas de Gortari).

Hace unos días fue arrestado en California el líder de La Luz del Mundo, Naasón Joaquín García, que tenía su centro de operaciones en Jalisco, acusado (junto con 3 mujeres) por tráfico de personas, abuso sexual, pederastia, producción y distribución de pornografía infantil.  Tristísima coincidencia que unos días antes la Secretaría de Cultura prestó el palacio de Bellas Artes para rendirle un homenaje a García.

La Luz del Mundo lleva casi 30 años de impunidad, gracias al silencio de miembros del gobierno priista y del actual morenista a cambio de recursos para la gestión de servicios municipales y posiblemente apoyo electoral. El gobierno municipal de Guadalajara estuvo a punto de entregar una medalla a Naasón “por su labor humanitaria y altruista”, sólo que el FBI se les adelantó y detuvo al criminal días antes.

Todas las sectas dedican grandes cantidades de dinero a la propaganda, exigen la conversión, romper con el pasado, son iniciáticas, ofrecen cambios milagrosos, se erigen como poseedoras de la verdad y sobreviven gracias a la obediencia ciega de sus miembros, que lentamente sufren un proceso de despersonalización y de pérdida del juicio. Muchos miembros de las sectas son mujeres solas, sin dinero y en depresión. El patrón de hombres abusadores y mujeres abusadas es el que más se repite en todas. La dependencia psicológica al líder y al grupo hacen que muchos ya no puedan dejarlas porque abandonaron estudios, amigos y familia, “para no contaminarse de las tinieblas”. Educar en el pensamiento crítico, en el escepticismo, en la autonomía emocional puede contribuir a que estos grupos de explotación y psicosis colectiva pierdan poder. Sigue pendiente exhibir y castigar a todos los políticos y empresarios involucrados, para lograr desmantelar a estos grupos que se basan en la manipulación y que atentan contra la libertad y la dignidad.

EDITORIAL

Trump, es lo que hay

Para la opinión pública de EU la migración se ha convertido en su tema central. Como le decíamos hace algunos días, está por encima de salud, seguridad nacional y terrorismo.

En un país que se ha construido y desarrollado gracias a la migración, su presidente, también migrante al igual que su familia, junto con un importante número de ciudadanos quieren limitarla, inhibirla y reprimirla.

Para que nos demos una idea de lo que viene, la inminente campaña a la presidencia de EU va a tener como eje central a la migración, no el seguro médico, no el terrorismo, no las drogas, no las armas, será, de hecho ya lo es, la migración.

No es que no se vaya a debatir sobre estos temas, lo que va a suceder es que todo va a girar en torno a la migración. El presidente Trump se ha encargado a lo largo de estos años de colocar a la migración como el nuevo gran enemigo de su país.

No es nada grato que estemos jugando el papel de quedar bien con Trump, más que con EU, soslayando que la migración es un asunto multinacional e integral.

Ya llevamos varios años haciéndole el trabajo a EU en la frontera sur y en algunos estados del país. La política migratoria de inicio de este sexenio, la llamada “abrazos abiertos” ha terminado. Hemos regresado a lo que antes se hacía, la diferencia está en que algunas áreas la situación se vive bajo intensa presión, al tiempo que hoy todo se termina por ver corregido y aumentado.

Las intimidaciones a las que el país se ha visto sujeto han quitado el foco a cualquier posibilidad de reflexionar sobre los elementos que componen la migración. Con tal de que no se aplicara el famoso arancel, se ha tratado de satisfacer las demandas y exigencias de quien vive insatisfecho y presionando.

¿Había manera de recorrer otro camino ante las demandas e imposiciones y amagos de Trump? Está claro que hay muy poca capacidad de maniobra. Ante las circunstancias actuales, el gobierno de López Obrador no ha podido evitar momentos como los que se vivieron en el pasado sexenio con el empresario-presidente. Está claro que el gran problema es el propio Trump, como se ve en nuestro caso y en su relación con muchos países en el mundo; diríamos que es lo que hay.

El gobierno tiene que meterse de lleno en el concierto internacional. No es lo mismo mandar una carta a la reunión del G20 que participar directamente en ella. Al Presidente no le va a quedar de otra que moverse por el mundo, porque esto será ocasión de poder tener aliados con los que se pueden compartir situaciones como las que estamos viviendo con EU. El mundo se mueve al son  de dinámicas internacionales y no sólo bilaterales.

Permite además insistir en que la migración es un tema de todos, es cuestión de ver lo que pasa desde hace tiempo en Europa. La migración apunta para ser uno de los elementos que identifiquen al siglo XXI.

México tiene que dinamizar su política exterior. Se argumenta con cierta razón, que para ello está la Cancillería, pero no hay duda que la mejor carta que tiene el país es la del Presidente López Obrador. Mantiene una gran popularidad y aceptación en lo interno, y se le ve con simpatía en muchas otras naciones; va a tener que dejar de estar en su aldea tarde que temprano para entrar a la aldea global.

Porfirio Muñoz Ledo dio un mensaje digno de atenderse en Tijuana el sábado. Ayer de nuevo puso énfasis en ello: el país no puede alejarse de sus principios y compromisos en materia de migración.

Por ahí anda el Inami el cual ha tenido que mantener bajo perfil, es en esta institución donde puede estar el cómo hacerle.

Va a ser difícil en estos 45 días tener satisfecho al que vive insatisfecho y presionando y más si no hacemos nuestras tareas y más si andamos reactivos más que activos.

EDITORIAL

¿Qué sabe Lozoya?

A Emilio Lozoya le debe quedar claro que desde hace tiempo van tras él. Para el exdirector de Pemex, las declaraciones que hizo López Obrador, en el sentido de que no se procedería sobre las irregularidades que se hubieran cometido en el pasado, todo indica que no aplican.

Hay que recordar que el caso Lozoya lleva un rato en los tribunales, no se abrió en la presente administración. Sin embargo, en los últimos meses las investigaciones se han intensificado, lo que ha llevado a una persecución de Lozoya, la cual no se ha concretado.

No queda claro el por qué. Se habla de que el hecho de que la FGR haya hecho públicas sus acciones le ha permitido al exfuncionario moverse. Lo cierto es que no lo ha detenido, ni se va a entregar. Ayer, en una “carta a la opinión pública”, aseguró: “es claro que si me presento ante el juez de control me van a vincular a proceso y van a pretender dictar prisión preventiva… estoy dispuesto a colaborar… aclararé qué funcionarios, del nivel que sea, intervinieron en lo que hoy se investiga”.

Somos un país, estos seis meses lo confirman, en el que no se mueve nada si el Presidente no lo avala o da su visto bueno. La cadena de las grandes decisiones pasa, invariablemente, por el Ejecutivo.

Puede ser que haya en el camino muchos vericuetos, pero bajo la dinámica del sistema político mexicano, no hay manera de que el Presidente no sea factor y responsable de decisiones estratégicas y trascendentes.

No hay manera de que diga que no sabía, en función del cargo que ostenta. Felipe González comentaba que los presidentes son la última puerta de un gobierno; no hay nadie detrás de ellos y son ellos los que deben decidir sobre los grandes asuntos de una nación.

¿Qué quiere decir Emilio Lozoya cuando se refiere a que está dispuesto a aclarar qué funcionarios y de qué niveles “intervinieron en lo que hoy se investiga”? ¿Qué quiere decir su abogado, Javier Coello cuando menciona que se podría llamar al expresidente Peña Nieto y a altos exfuncionarios a declarar?

Es evidente que Lozoya sabe, lo debiera saber desde 2017, que ya es la pieza más expuesta, y quizá, la más débil, del entramado de Pemex, se le ve ya como sacrificable.

Lozoya y su abogado informan, y en el camino también lanzan claros mensajes a lo que fue su entorno. No se ve que en la Presidencia se vayan a meter en este asunto, no tienen por qué y ni para qué hacerlo.

Más bien parece ser la oportunidad de presentar evidencias del “batidillo” que dejó la pasada administración, y del cual López Obrador tanto habla y refiere. Digamos que, sin mucho esfuerzo, el tema judicial viene desde 2017; para decirlo beisboleramente, “la puede sacar del  parque”.

Lozoya está metido en un escenario en el que sabe bien que tiene una mínima capacidad de maniobra y que está contra las cuerdas. Las salidas a estas alturas, si es que las hay, están en lo que fue su entorno, y que lo haga con nombres y apellidos; y que dé cuenta de la convulsa trama en la que el gobierno, en particular altos funcionarios, estuvieron involucrados en actos de corrupción vinculados con la paraestatal.

Hace algunas semanas conversamos con Santiago Nieto, titular de la Unidad de Inteligencia Financiera de la SHCP, sobre el caso. Nos decía que las indagatorias llevan a Odebrecht. Le preguntamos si hasta ahí para y nos contestó que no, que las cosas pueden llegar a la política y a procesos electorales.

Se presumen muchas vertientes en torno al caso Lozoya. No hay manera de pasar por alto al PRI, a la SHCP y a la Presidencia.

Pronto sabremos si hubo pacto entre López Obrador y Peña Nieto. No somos de la idea de que lo haya; por la forma en que ganó el tabasqueño; no había necesidad. Como sea, ya veremos.

EDITORIAL

La migración es el tema para EU

El gobierno tendrá que hacer valer su versión de los acuerdos que hizo con su homólogo estadounidense.

Estamos ante dos interpretaciones de los resultados. Donald Trump, en su habitual tono amenazante, dice que va a dar a conocer elementos del documento que no se han hecho públicos. Por su parte, Marcelo Ebrard plantea que no hay nada que esconder, que todo es público y que lo que puede estar pasando es que el presidente de EU esté interpretando de otra manera algunos de los puntos del acuerdo.

Como fuere, hay dudas de lo que se pudo haber acordado, con tal de que no se aplicara el 5% de aranceles.

La urgencia tiene sentido, lo que habrá que ver es a qué se dijo que sí y a lo que nos compromete. El pantanoso terreno en que se mueve Trump da lugar para que pase cualquier cosa. La pregunta obvia es por qué el presidente de EU asegura que hay elementos que no se han dado a conocer, lo que hace presumir que nos puede enganchar en situaciones nada favorables para el país, y por qué Ebrard dice exactamente lo contrario; alguien está inventando o alguien no está contando la película completa.

No hay que pasar por alto que el gobierno de EU ha lanzado mensajes en tono amenazante desde que se concretó el acuerdo. Es cuestión de leer los tuits de Trump, revisar el discurso del vicepresidente Pence, y el de ayer del secretario de Estado, Mike Pompeo, quien dijo que “si llega a darse el caso de que no estemos avanzando lo suficiente, existe el riesgo de que se impongan los aranceles”; no nos dan chance ni de respirar.

La estrategia puede ser una especie de respuesta a lo que presumen sea una euforia de nuestro país por los acuerdos. También hay que ubicarlo como parte de las formas que utiliza por lo regular Trump. El empresario-presidente se lleva todas las canicas y no permite que nadie se lleve ni una agüita.

Con una versión u otra, la lectura más acabada del acuerdo coloca a los migrantes bajo un escenario todavía más adverso del que viven. La situación se ha agudizado por muchos factores. Los motivos pasan por las condiciones internas de Honduras, El Salvador, Guatemala y México, lo cual se ve muy difícil que se vaya a revertir en el corto y mediano plazos.

El acuerdo encabezado por la Cepal, firmado por estos cuatro países, puede ser un gran detonador para el desarrollo; sin embargo, EU no se ha expresado sobre él. En el acuerdo de Washington se menciona que habrá ayuda de EU, pero no quedan claros los términos y condiciones.

Para el gobierno de Trump sigue pesando la política migratoria que en un principio lanzó López Obrador. En octubre del año pasado, el hoy Presidente dijo que su gobierno sería de puertas abiertas para los migrantes.

Ésta fue una razón importante que provocó la llegada de las caravanas. Se interpretó que se podía cruzar México con toda facilidad, lo cual resultó relativamente cierto, pero lo que se terminó haciendo fue trasladar hacia la frontera norte el problema, de eso se quejan en la Casa Blanca. Los abrazos fueron convirtiéndose en preocupaciones, al final ya no se sabía bien a bien qué hacer con la gran cantidad de migrantes que entraban y cruzaban el país.

La política migratoria del gobierno ha ido cambiando. Se ha ido cerrando la frontera y las detenciones son cada vez más frecuentes. El cambio, en algún sentido, viene dictado del norte, a la vez que a esto se suma que la situación es cada vez más compleja y hasta inmanejable.

El lunes, Amnistía Internacional denunció que las nuevas medidas “incluyen la detención masiva y la deportación de 400 migrantes, lo cual es contrario tanto a la legislación mexicana como al derecho internacional”.

En esto andamos, en donde los tiempos ya se tienen que empezar a conjugar en presente.

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