EDITORIAL

 

 

¿En serio la quiere derogar?

 

Las posibilidades reales de que López Obrador triunfe en las elecciones presidenciales deberían hacerlo más reflexivo y menos impulsivo en algunos temas.

El precandidato-candidato de Morena sabe muy bien que hoy está más cerca que nunca de ser el Presidente del país. Sabe también que tiene que dejar de ser su mejor enemigo y sabe que no debe improvisar ni ser aliado de las ocurrencias. Debe tener cuidado de no caer en triunfalismos ante las encuestas, como le pasó el fin de semana en que de plano se resbaló.

El maniqueísmo de que si las encuestas le son favorables son buenas y si no es así es que están “cuchareadas”, a estas alturas no tiene sentido. Partamos de algo que está a la vista, el futuro sigue siendo incierto, pero por lo pronto el presente le sonríe a López Obrador.

En algunos temas el tabasqueño se tiene que poner serio. Se entiende que estamos en tiempos en que hay que jugar para la tribuna, pero no se la puede pasar así. El país no puede inventarse a partir de su eventual triunfo, muchas instituciones funcionan en el país y lo hacen viable.

No tiene sentido descartar por principio las reformas con tal de golpear y descartar al actual gobierno. No es un asunto sólo de hacer ver públicamente que se rompe con el gobierno de Peña Nieto y todo lo que lo rodea para quedar bien con sus muy fieles y vehementes seguidores. De lo que se trata es que, con base en un análisis serio y profundo, se vea qué funciona y qué no funciona, qué deberá mantenerse y qué eventualmente se debería descartar; es un absurdo empezar de cero.

Dentro de las reformas que López Obrador tiene en la mira está la educativa. La está viendo más que como un proyecto que debiera ser analizado y cuestionado en sus bases, como parte de una negociación con el magisterio, bajo la promesa de derogarla para asegurar el voto de un sector de los profesores.

No identificar que en la reforma hay elementos positivos es actuar bajo impulsos sin reflexionar. Si lo que se quiere es gobernar, más vale ir haciendo a un lado los actos políticos que, si bien sirven para ganar simpatías y una momentánea popularidad, no dan para la gobernabilidad.

Quizá lo primero que habría que hacer, si es que no se ha hecho, es leer y analizar el texto de la reforma y lo que se ha hecho hasta ahora; recordemos que en el segundo semestre de este año entra en funciones.

Devolverle privilegios a un sector del magisterio para ganar votos es descartar la posibilidad de que los profesores puedan acceder a mejores condiciones laborales en función de su desempeño y así poder evitar que queden expuestos a la decisión de líderes que heredan a familiares plazas o que cobren por ellas.

La Reforma Educativa no necesariamente se echó a andar por el mejor de los caminos, pero en función de las posibilidades de hacerla está claro que consideraron que era la única opción; la detención de la hoy liberada profesora era parte del obligado paquete de acciones.

Hace algunas semanas Rolando Cordera nos decía que la reforma no debiera ser derogada.

Que una solución podría ser que se creara una comisión con especialistas, entre ellos integrantes del INEE, que revisaran la reforma a detalle y que ofrecieran un diagnóstico.

El líder de Morena debiera empezar por esta vía antes de ofrecer derogarla por un puñado de votos. Hay que revisar de qué está hecha. A estas alturas más que verla como un proyecto sexenal hay que verla como una necesidad educativa para el país y, de que tiene virtudes, no tenemos la menor duda.

EDITORIAL

El discreto encanto del voto

 

 

Rumbo a las elecciones de este año hay un hecho incómodo que deberíamos tener presente: para que los ciudadanos emitamos un voto no es requisito necesario que algún candidato nos vuelva locos de entusiasmo. No habrá candidato que lleve plasmados todos nuestros sueños en su propuesta de gobierno, ni que vaya a solucionar nuestras vidas y las de todos los mexicanos. Vaya, ni siquiera tiene por qué haber alguno que nos caiga bien. Pero nada de esto debería sugerirnos la abstención.

La reflexión que debemos hacer, creo, es distinta. Si tenemos un aparato institucional llamado gobierno mexicano y este año renovará a buena parte de sus ocupantes, si ningún puesto quedará vacante después del 1 de julio (votemos o no), si nosotros podemos decidir quién llega a cada oficina y si el nuevo ocupante usará nuestro dinero para implementar proyectos suyos que impactarán en nuestra vida diaria, entonces no deberíamos estar dispuestos a no tomar parte en esta decisión colectiva bajo la idea de que ningún contendiente satisface completamente nuestras expectativas o que estamos logrando alguna especie de acto de castigo.

Claro que todo individuo tiene la libertad de no votar. La Constitución define el voto como derecho y como obligación (sí, al mismo tiempo) de los ciudadanos mexicanos, pero no existe ninguna sanción en caso de incumplimiento, así que termina siendo discrecional. También es cierto que votar puede parecer costoso, porque implica hacer ciertos esfuerzos personales (tramitar la credencial del INE extraviada o salir de la casa en domingo de futbol) y, a veces, no parece que nuestra contribución individual marque alguna diferencia en el resultado final.

Sin embargo, siguen existiendo buenas razones para no renunciar a este derecho. La más importante en este momento, creo, es la posibilidad de emitir un voto de castigo. Si bien en México la reelección va comenzando a operar, por lo que el castigo no se emite directamente hacia el ocupante, sí se castiga al partido que lo postuló: votar por la oposición en cualquier nivel (municipal, estatal o federal) es un mejor mecanismo de protesta contra el gobierno que sólo abstenerse, pues lo segundo sólo suele acabar beneficiando a los partidos más grandes (con bases más amplias y movilizadas). Es decir, ante la inconformidad (o enojo) con un gobierno, la herramienta de protesta más efectiva acaba siendo, en realidad, votar por un candidato de otro partido.

La segunda razón es mucho más subjetiva: el funcionamiento general de una democracia implica que, cada cierto tiempo, un grupo de ciudadanos designe a un grupo de políticos para que los segundos tomen decisiones sobre la vida pública. Renunciar al voto implica, pues, renunciar a la herramienta más directa que tenemos para dirigir el escenario político.

Votar no es seguirle el juego a los políticos, es hacer que ellos sigan el nuestro.

EDITORIAL

 

Desaparecer en Nayarit

 

33 cuerpos fueron encontrados la semana pasada en fosas comunes de Nayarit. Según los exámenes forenses, las personas encontradas habían sido asesinadas aproximadamente hace seis meses, en pleno proceso de cambio en el gobierno estatal y luego de la detención (y acusación) en Estados Unidos del fiscal Édgar Veytia.

El exfiscal General del Estado fue detenido en San Diego, California, acusado de delitos contra la salud. Desde el 2013 se rumoraba en Nayarit que estaba involucrado con el Cártel Jalisco Nueva Generación y que tenía vínculos con grupos del narcotráfico.

Este hombre fue investigado por las autoridades estadounidenses por delitos cometidos en ese país. El exfiscal es ciudadano norteamericano y las autoridades de aquel país no compartieron información con las mexicanas y prefirieron esperar a que el acusado fuera a su casa en San Diego para detenerlo.

De acuerdo con la acusación CR 17 00115, Veytia está acusado de cargos de conspiración por distribuir, importar y producir heroína, cocaína, mariguana y drogas sintéticas.

Veytia fue detenido en Estados Unidos, mientras aquí, en Nayarit, era un fiscal muy poderoso. Las acusaciones indican que estaba relacionado con el citado cártel, al que dejó operar en el estado libremente. Su gente se quedó trabajando en la Fiscalía y operando de la misma manera. Es la razón por la cual todas las denuncias de desapariciones quedaron en la congeladora. Muchos ciudadanos fueron secuestrados y al no poder pagar el rescate, se les mató. Está el caso de una persona a la que asesinaron porque se pedían 30 mil pesos a cambio de su vida y la familia sólo pudo conseguir 3 mil.

Las fosas clandestinas localizadas en el municipio de Xalisco no son un hecho aislado, sino que responden a una ola criminal vivida en ese estado con mucha mayor intensidad desde mediados del año pasado.

De junio a septiembre llegaron más de 150 denuncias de desapariciones ocurridas en Tepic, Xalisco y San Blas.

En su desesperación, los familiares de los ausentes organizaron grupos en redes sociales, en los que divulgaron las identidades de los desaparecidos y pidieron ayuda a la sociedad.

Fue entonces que la Comisión Ejecutiva de Atención a Víctimas brindó su apoyo y se creó el Grupo de Búsqueda en Tepic, para localizar posibles fosas clandestinas.

Para el 5 de agosto de 2017, un grupo de familiares de desaparecidos acudió a la casa de gobierno para exigirle una respuesta al entonces gobernador Roberto Sandoval.

Al día siguiente, gracias a una denuncia anónima, apareció la primera fosa clandestina con siete cuerpos y la cual fue edificada en una fosa de caña entre los municipios de Tepic y Xalisco.

Semanas más tarde, Roberto Sandoval dejó la gubernatura, pero en la Fiscalía local seguían sin darle entrada oficial a las investigaciones sobre los desaparecidos.

La razón de esto, repito, es que, según investigaciones posteriores, en los crímenes estaban involucrados funcionarios de la propia Fiscalía y que se supone tenían una estrecha relación con Édgar Veytia, quien un mes después del abatimiento de Juan Francisco Patrón Sánchez, El H2, salió de Nayarit rumbo a Tijuana y luego a San Diego, Estados Unidos, donde fue detenido en marzo de 2017.

Hasta el 29 de septiembre de 2017, cuando el nuevo fiscal, Petronilo Díaz Ponce, tomó posesión e hizo una limpia de personal en la Fiscalía, se le dio entrada a las investigaciones de los desaparecidos en la entidad.

Fue entonces que Díaz Ponce reveló detalles del descubrimiento de más fosas clandestinas en San Blas, e informó que hasta ese momento se habían localizado a 40 víctimas, seis sin vida.

Mientras esto pasaba, las ejecuciones y enfrentamientos entre las bandas ligadas al Cártel de Sinaloa, al CJNG y a los Beltrán Leyva no cesaron: desde la etapa de las campañas políticas y hasta el cambio en la gubernatura, la violencia azotó al estado, sumando 88 homicidios dolosos en cuatro meses.

El 15 de septiembre, tres días antes de que Sandoval dejara el gobierno, hombres armados atacaron a un alto mando de la Fiscalía del estado: el comandante Francisco Salazar, señalado como uno de los que controlaban la venta de la droga en la entidad.

El sábado 13 de enero, el colectivo Familias Unidas encontró una fosa clandestina con los restos de nueve personas. El lunes 15, en dos fosas más, localizaron 24 cuerpos. De acuerdo con el dictamen de las autoridades locales, dichos cuerpos tendrían seis meses de enterrados.

El actual gobernador, Antonio Echavarría, quien ha pedido apoyo a la PGR para esclarecer las desapariciones, declaró la semana pasada que su estado vive “un proceso de reacomodo entre bandas delincuenciales (…) se debe a la disputa de la plaza, del trasiego y venta de la droga”.

Según estimaciones del Semáforo Delictivo Nacional, Nayarit ocupaba el segundo lugar en el aumento porcentual de ejecuciones, sólo por debajo de Guanajuato, y las ejecuciones crecieron en el estado 150 por ciento en el tercer trimestre de 2017, con relación al mismo periodo del año pasado, lo que representa más del doble de la media nacional.

Lo que está sucediendo en Nayarit es gravísimo. Autoridades locales están involucradas con el crimen organizado que provoca la muerte de muchísimas personas. Un caso muy similar a la desaparición de los 43 jóvenes de Ayotzinapa. ¿A estos delincuentes es a los que se les pretende dar amnistía?

EDITORIAL

 

¿Quién cree que ganará la presidencia?

 

El próximo presidente de México será quien más votos obtenga, no quien más fanáticos tiene. López Obrador, puntero en encuestas, es quien hoy parece más cerca, sin embargo, hay más personas que creen que Ricardo Anaya va a ganar.

La prospección demoscópica de Roy Campos para El Economista, ubica a AMLO líder en preferencias electorales con 23.6 por ciento contra 20.4 y 18.2 de Ricardo Anaya y José Antonio Meade, respectivamente.

La primera nota de Consulta-Mitofsky es que la brecha entre López y sus perseguidores se cierra, perfilando una contienda entre tres. La segunda es que a pregunta sobre, quién cree que ganará, la respuesta es: Ricardo Anaya 25.6, Andrés Manuel 25.0 y Meade 23.7 por ciento.

Las preferencias expresadas por edad, género y zona geográfica sostienen a López Obrador en la delantera. Entre jóvenes de 18 a 29 años AMLO es favorito, entre adultos mayores de 50, igual. En ciudades Anaya se fortalece y en sectores rurales Meade florece.

Para el candidato no priista del PRI existen dos variables fundamentales; el rechazo que el PRI tiene y el peso que la aprobación de los ciudadanos tiene sobre el presidente Peña.

Por un lado, Meade pide a los priistas que lo hagan suyo cuando seis de cada diez jamás cruzarán ese logo en la boleta electoral. El segundo partido más repudiado es el PVEM, su aliado, con 35.5 por ciento y tercero Morena con 34.4 puntos.

Por el otro, la aprobación del presidente alcanza, en promedio, un tercio de la población, así, entre aquellos que estiman el desempeño de este gobierno, el 57.9 por ciento elige a Meade, 12.6 a Anaya y ocho por ciento a AMLO.

En el escenario de hoy, traducir ese 30 por ciento de conformes con el actual gobierno en votos a favor del precandidato de PRI-PVEM-Panal será definitorio.

Las campañas inician formal, frontalmente, en marzo. El domingo 22 de abril veremos a los candidatos de partido e independientes debatir, el segundo contraste vendrá el 20 de mayo, también domingo y el último, el martes 12 de junio, antes de que el Mundial Rusia 2018 nos arrebate pasión y atención.

Sobre la marcha, potenciales alianzas entre independientes y finalistas podrán pesar, los aspirantes sin partido suman 10 puntos; Margarita Zavala es la preferida con promedio global de 4 por ciento.

Todo es sumas y restas, aciertos y yerros, propios o de cercanos, candidaturas tóxicas, genialidades o desatinos en la mercadotecnia electoral irán perfilando, semana a semana, las preferencias; muchos indecisos quedan por convencer.

Para el puntero, vetos y rencores contra periodistas y medios le restan; Yeidckol Polevnsky le suma nada a su líder con desplantes frente a cámaras y micrófonos como el que tuvo con Rubén Cortés en adn40. AMLO cultiva con los propios, ese preocupante tufo de autoritarismo y censura por venir, si gana.

EDITORIAL

 

 

Las credenciales “hechizas”

 

Desde ahora existe en muchos la idea, con cierta razón, de que la elección va a terminar en un conflicto postelectoral. Desconfiamos de nosotros, y eso que somos nosotros los que hacemos la elección.

El pasado proceso electoral en el Edomex está en el imaginario colectivo. Se movilizó todo lo que se pudo para que el PRI ganara. Lo importante es saber si algo se aprendió para impedir que las avasalladoras prácticas se repitan.

Al INE se le señalaron responsabilidades que ya no tiene. El PRD le pidió que atrajera la elección, “olvidando” que la ley en la materia, por cierto aprobada por todos los partidos, incluyendo al sol azteca, define nuevas áreas de responsabilidad. Los institutos locales son los únicos que pueden solicitar que una elección sea atraída por el INE.

La desconfianza es lo que nos rodea. Si bien el INE merece en algunas de sus decisiones, es también cierto que se busca desacreditarlo. La eventual inconformidad ante los resultados del 1 de julio está buscando en el INE al “responsable” de ello.

La desconfianza a menudo va aparejada con la trampa. La actividad política se ve distante porque a lo largo de muchos años hemos sido testigos directos, nadie nos lo ha contado, de una infinidad de irregularidades y trampas, en las que el PRI ha llevado mano.

Se ha avanzado y mucho, pero no se ha logrado dar el paso de la certidumbre colectiva, se gane o se pierda.

Los independientes son producto de esa desconfianza electoral. Son ciudadanos que no encuentran opciones en el sistema de partidos. Buscan superar la burocracia partidaria y, sobre todo, alejarse de los recovecos de la corrupción, a los cuales están sometidos.

Sin embargo, estamos viendo que también los independientes, no generalizamos, caen y tratan de existir en medio de las irregularidades, la trampa y la corrupción. La denuncia de compra de firmas para alcanzar el registro como candidatos muestra una faceta más de la descomposición.

Si vienen huyendo del sistema de partidos, por todo lo que conlleva, deberían actuar acorde a la ley y no permitirse, por principio, hechos de corrupción. El problema no es sólo que haya quien venda firmas y credenciales, sino que exista quien las compre y use, presumiendo ser independiente.

Por más que al final lograran engañar a la autoridad y a los ciudadanos, no tienen, ni tendrán, legitimidad ni valor algunos; son temas que tarde que temprano se terminan sabiendo o se empiezan a saber, como está sucediendo; es un engaño absurdo.

El INE ayer dio a conocer que detectó irregularidades en 98 mil credenciales, que llamó “hechizas”, en los registros de 28 candidatos independientes a diputados federales. Se asegura que el “mercado negro” ofrece “un millón de firmas a 10 pesos cada una de ellas, aunque llega a estar en un rango de 3 a 7, por las urgencias de venta”.

La gran cuestión es cómo le hace ese “mercado negro” para tener dichas credenciales. Cómo le hace para “vender” los documentos con nombre, apellidos, dirección y hasta distrito precisos. ¿De dónde sacan la información o quién se las vende u ofrece?

Es evidente que hay un tráfico de datos que es necesario investigar a fondo, porque si esto está pasando hoy, no se puede perder de vista lo que se pudiera estar tramando para el primero de julio.

Es despreciable que se anden comprando firmas para ser candidato. Se suman vicios que lo que provocan es distanciar y aislar aún más a los ciudadanos de la política, no por ella misma, sino por el abuso que hacen de ella. Algunos independientes son peores que lo que repudian.

EDITORIAL

 

El juicio al Chapo

 

Justo este 19 de enero se cumple un año de la extradición a Estados Unidos de Joaquín Guzmán, El Chapo. El capo se encuentra en una prisión de máxima seguridad en Nueva York esperando que comience su juicio, mismo que se había anunciado iniciaría en abril, y que ahora se ha postergado hasta el próximo mes de septiembre.

Desde que El Chapo llegó a los Estados Unidos se ha declarado inocente de liderar al Cártel de Sinaloa. Pese a esto, Guzmán Loera es acusado de 17 delitos por la justicia estadounidense y de introducir más de 200 toneladas de cocaína a la Unión Americana.

Son varias razones por las cuales se ha aplazado este juicio. Se había dicho que se postergaría para que sus abogados tuvieran más tiempo para estructurar la defensa, pero en realidad es que la fiscalía de Nueva York está juntando la máxima cantidad de información sólida y está trabajando con “testigos protegidos” que le permitan armar un caso que pueda provocar una condena ejemplar a Guzmán Loera. Las autoridades han dicho que la fecha exacta del inicio del juicio de Guzmán se sabrá el próximo 15 de febrero.

¿Cómo está el caso jurídico de El Chapo?

Su abogado, Eduardo Balarezo, es de origen ecuatoriano, y ha llevado la defensa de Guzmán Loera desde septiembre de 2017. Es el mismo litigante que defendió a Alfredo Beltrán Leyva, condenado en abril de 2017 a cadena perpetua, y también formó parte de la defensa de Zhegnli Ye Gon.

La fiscalía está recabando toda la información que pueda de antiguos colaboradores y rivales del capo, narcotraficantes mexicanos y colombianos que ya están detenidos en Estados Unidos. En dicha lista de testigos se cuentan pocos narcos mexicanos, por lo que las autoridades estadounidenses están buscando que rindan declaraciones capos colombianos que fueron socios de Guzmán.

A uno de los que se ha pedido que declare, es a Alfredo Beltrán Leyva, El Mochomo; en este caso la defensa de Guzmán ha pedido que se deseche ese testimonio.

Otros de los nombres que podrían integrar esta lista son:

Daniel El Loco Barrera, quien dirigía las bandas emergentes al servicio del narco; el exjefe del cártel del Norte del Valle, Diego León Montoya, apodado Don Diego; Juan Carlos Ramírez Abadía, Chupeta, integrante del Cártel de Calí, e incluso el exfiscal de Nayarit Édgar Veytia, detenido y acusado de narcotráfico en Estados Unidos (Por cierto, hay que poner especial atención al tema del exfiscal de Nayarit. Fueron encontradas fosas comunes en Nayarit con los cuerpos de 33 personas que, según los exámenes forenses, habrían sido asesinadas hace 6 meses en pleno proceso de cambio de gobierno estatal y poco después de la detención de Veytia en Estados Unidos. El exfuncionario está acusado por las autoridades de ese país de comandar una red de narcotráfico en la entidad nayarita).

El pasado 7 de enero, el juez le negó a la defensa de El Chapo conocer la identidad de los personajes que testificarán contra el sinaloense, además de concederle a la fiscalía la posibilidad de mantenerlos en el anonimato por seguridad de ellos y sus familias. De lo contrario, decían, podría haber consecuencias contra ellos y abrirse una ola de violencia y venganza en México.

Pero aunque las autoridades estadounidenses no digan abiertamente los nombres de las personas que están testificando en contra de Guzmán Loera, la fuga, la caída y la extradición de El Chapo cambiaron toda la geografía del narcotráfico en México.

Cárteles históricos se rompieron, unos cayeron, otros trataron de seguir y reposicionarse. No han faltado traiciones y se ha desencadenado la violencia.

Lejos de disminuirse, el fenómeno de la atomización de los cárteles en México ha provocado que se tengan enfrentamientos y la inseguridad se mantenga en muy altos niveles a lo largo del territorio nacional.

El conflicto más grave y estratégico se ha dado en torno al Cártel de Sinaloa, y la irrupción del Cártel Jalisco Nueva Generación, que disputa los territorios antes controlados por El Chapo Guzmán, o del Cártel de Juárez, y que ha dado paso a la lucha por el control y ha provocado muchas muertes. La defensa del capo ha negado que a través del abogado Balarezo se hayan enviado amenazas contra los posibles testigos.

Recabar las pruebas para la fiscalía no ha sido fácil. Algunos narcotraficantes importantes siguen teniendo lealtades fuertes. Un ejemplo concreto es Dámaso López, a quien se le dijo que El Chapo lo había denunciado, pero ni así quiso hablar de su “compadre”.

Hoy Joaquín Guzmán Loera espera su juicio en una celda en donde está 23 horas al día aislado, y en donde la luz siempre está encendida. Un juicio que se estaría dando el próximo mes de septiembre, a unos cuantos días de las elecciones legislativas de Estados Unidos y durante la transición del poder aquí en México.

EDITORIAL

 

 

A ver cómo le hacen

 

El PRI podría perder las elecciones del primero de julio más por lo que hagan o no hagan sus militantes que por la oposición. Dicho de otra manera, si el precandidato Meade no termina por convencerlos lo van a dejar solo.

A Francisco Labastida lo dejaron solo en el 2000 y a Roberto Madrazo le repitieron la dosis corregida y aumentada en 2012. Al tabasqueño le aplicaron en serio la distancia, lo que lo llevó al tercer lugar.

Los priistas saben decir sí y no. Se mueven por cuotas y por beneficios que se les otorgan vía el partido, y más si son los inquilinos de Los Pinos, pero también se mueven por convicciones e instintos políticos. No se les debe menospreciar y menos minimizar.

No tiene sentido colocar a los priistas como ciudadanos fácilmente manipulables, si no que le pregunten a Labastida y, sobre todo, a Madrazo. Algunos de sus militantes dejaron el partido y hoy se encuentran en el PRD, en Morena y en el PAN, aunque en este caso algunos anden de ida y vuelta, como lo decidió esta semana Javier Lozano.

La identidad e identificación de los candidatos con los organismos políticos en ocasiones pasa a segundo plano. Sin embargo, lo que da y quita triunfos se debe en buena medida a las maquinarias de los partidos.

Otro fenómeno determinante es la movilidad política, la cual no es privativa de nuestro país, es un tema del mundo. Es a través de los partidos como se puede acceder al poder y al ejercicio de gobierno —han aparecido nuevas variables, como son los independientes, los cuales merecen revisión aparte—.

A pesar de que se han presentado rompimientos internos en algunos partidos, la salida política ha sido la gestación de alianzas insospechadas y la creación de nuevos entes.

Francia e Italia están viviendo estos fenómenos. Macron ganó las elecciones con un nuevo partido, debe tener poco más de dos años, y en Italia Berlusconi, quiere regresar al poder, está armando alianzas que desde fuera están cerca del absurdo, pero los italianos se las andan comprando. Tanto en Francia como en Italia quienes están determinando los resultados son, en buena medida, los votos de ciudadanos que dejaron sus partidos para irse a otro.

A lo que vamos es que las bases, cuando le dan un giro a su voto y dejan su partido, pueden decidir las elecciones, y en caso contrario, que se queden en ellas y su organización sea fuerte, tipo PRI, también pueden decidir el proceso.

Eso sucedió en 2006 y 2012 y puede repetirse en 2018. El voto duro del PRI está en riesgo de diluirse y atomizarse y puede colocar como beneficiario a López Obrador; de alguna manera fue lo que pasó en 2006. En esa elección entre Vicente Fox, los aparatos de gobierno y la ausencia de elementos legales lograron impedir que el tabasqueño llegara a Los Pinos.

Estos escenarios se pueden repetir. La posibilidad de que gane AMLO no está en las bases de Morena, está en que los ciudadanos lo vean como una opción y sobre todo en que militantes de otros partidos le den su voto.

En el PRI parece que no caen en cuenta de esto. Se tomó una decisión cupular presidencial a favor de Meade, la cual se avaló en un segundo momento con actos masivos y amañados. Los priistas no tienen todavía a Meade en su cabeza y esto es un serio problema para el precandidato y para el propio PRI. No es sólo la Presidencia, están en juego más de 3 mil 400 cargos.

Para el PRI todo está siendo contracorriente. Un candidato externo al cual no dejan de ver como tal, un partido que es una mala marca y una ciudadanía que tiene en la mira a Peña Nieto y que en función de ello puede terminar votando. A ver cómo le hacen.

EDITORIAL

 

Campañas para idiotas

 

Un mes de precampañas y la ignorancia avanza. Encuestas apuntan que AMLO es puntero, que la segunda posición está entre Meade y Anaya; sabemos que, a la boleta como independientes llegarán Jaime Rodríguez, Margarita Zavala y, probablemente, Armando Ríos Piter.

Hoy confirmamos lo que sospechábamos: que los aspirantes a independientes dependen de estructuras corporativas tan mañosas o peores como las de la partidocracia que dicen combatir: compra de miles de fotostáticas de credenciales de elector para hacerle chapuza al INE, a usted y a mí.

Las precampañas anticipan campañas para idiotas, para resentidos sociales, donde ideas y propuestas serán utopía, la lucha la determinarán canciones pegajosas, noticias falsas, audios editados y fotomontajes dispersados a través de entramados sociales prestos a la mentira, al insulto, a la polarización y repelentes al debate.

Jaime Rodríguez dice que las redes sociales son su fusil para conquistar el poder. Quien avisa no traiciona. AMLO denuncia a sicarios de la mercadotecnia política, extranjeros que vienen a reeditar guerras de lodo; Anaya aplaude que aliados de ocasión dejen de lado la violencia en sus estados con tal de golpear a sus adversarios.

Por México al Frente (efímeramente ciudadano) arma candidaturas para hijos, esposas y hermanos entre grupos políticos del PAN, PRD o MC en cada estado. Nuevos cacicazgos frentistas. AMLO denuncia el nepotismo ajeno, pero justifica el propio; dice que no se compara la función pública con la partidista (esa también se paga con dinero público).

Meade se anima y llama nini a AMLO y guía de turistas a Anaya. En la feria de las cachetadas, apenas despierta. Cuentas y cuentos. Al gobernador de Chihuahua, la SHCP le aclara que todos los recursos que le correspondían en 2017 a la entidad ya fueron entregados, que los 700 millones de pesos que reclama corresponden a cuatro convenios firmados en diciembre, sujetos a disponibilidad.

Fernando Galindo, subsecretario de Egresos, puntualizó que uno fue pagado el 29 de diciembre; otro, por 44.8 millones, no se pagó por un error en la cuenta bancaria de Chihuahua; y que los otros dos convenios, por 35.3 y 700 millones de pesos cada uno, no fueron pagados porque no hubo suficiencia presupuestaria a lo que estaban sujetos. El complot se cae. Para ver. Recomendar una serie de Netflix es sencillo, hay muchas y buenas, no se pierda la entrevista de David Letterman a Barack Obama. Ahora, reconocer a un programa de la televisión abierta nacional es más complicado, pero Exatlón, de Azteca 7, vale la pena.

Un reality de desafíos físicos por equipos, sus valores de producción, la calidad de su realización, ritmo, conducción y limpieza temática lo hacen sanamente entretenido.

Exatlón alcanza niveles de audiencia récord, el 14 de enero fue visto por más de 13.4 millones de televidentes. Cifra récord en el país y caso de análisis frente a la dispersión en los hábitos de consumo en los medios actuales.

EDITORIAL

 

 

 

Gracias por un aniversario más

 

Celebrar un aniversario más siempre es motivo de felicidad, de alegría, de festejo y de brindar por un año más cumplido, pero también celebrar un aniversario más es motivo de reflexión lo que ya se hizo para en lo posterior hacerlo mucho mejor; es motivo de engrandecer ese compromiso que tenemos con uno mismo y con los demás, sobre todo con aquellos que creen en nosotros, en nuestro trabajo, en nuestras ideas, pero mucho más importante, cumplir un año es motivo de dar gracias a Dios por llegar a otro año más, con alegrías, con problemas, con sueños, con frustraciones, pero siempre es bastante importante poder llegar.

En esta empresa editorial, una empresa cien por ciento familiar y oaxaqueña, damos las gracias por haber cumplido este 15 de enero un año más de vida y de actividades. Agradecemos a nuestros fieles lectores, a nuestros anunciantes, y a todos aquellos en lo subsecuente de este 2018 se adentrarán como asiduos lectores de este su diario Rotativo, Tribuna de Oaxaca.

Por eso, en este 32 aniversario de Rotativo, agradecemos la bendición de Dios sobre esta empresa, agradecemos el apoyo de la familia Ramírez Cruz, así como también la calidad del equipo de los trabajadores y colaboradores, quienes a pesar de las tormentas y los fuertes terremotos, siguen brindando su esfuerzo y trabajo para que esta empresa se mantenga vida y con muchos sueños y proyectos para este año 2018 que está iniciando. Muchos de los empleados ya con más de 10 años al interior de esta casa editorial.

Desde luego, no podemos dejar de mencionar al fundador y Director y Gerente General de Rotativo, Don Mauricio Ramírez Hernández, quien hace 32 años tuvo el sueño y el proyecto de fundar su propio periódico, y con esa fuerza y valentía que lo caracterizaba, lo hizo, lo logró y el diario hasta nuestros días sigue vigente, con muchas ganas de mantenerse vivo y de seguir creciendo, ahora el diario bajo la dirección del director Mauricio Ramírez Cruz.

De igual forma, agradecemos la confianza de nuestros clientes, de nuestros lectores, la de nuestros colaboradores, y de toda la familia Rotativo, ya que, en conjunto, hemos podido encontrar un cúmulo de orientación para poder alcanzar la excelencia y el éxito.

Por eso reiteramos el agradecimiento en general por todos aquellos logros y tropiezos, ya que seguramente vendrá un año cargado de muchas buenas vibras. Reiteramos el agradecimiento porque Rotativo sigue vigente y con esas fuerzas y bríos para que este año sea mucho mejor que el anterior, un sueño y empeño que se verá recompensado gracias a tantos años de constancia y permanencia, por eso todos los que trabajamos y colaboramos en esta noble empresa, desde la dirección general, hasta los repartidores, editores, reporteros, fotógrafos, prensistas, secretarias, veladores, en fin, todos sin dejar de lado algún puesto, algún departamento, debemos pensar en grande y luchar por nuevas metas para este año que ya comenzó. La premisa será siempre nunca detenerse, nunca voltear para atrás, ya que ese ha sido siempre el lema de las grandes compañías, el lema que se ha sabido aplicar desde el inicio. Además que, un equipo siempre tiene en mente grandes proyectos y una fortaleza se edifica paso por paso, estamos seguros en este 2018 los nuevos sueños se verán cristalizados.

No podemos dejar de mencionar que existen momentos difíciles, sin embargo, sólo los equipos capaces de sostenerse han sabido salir adelante con entusiasmo y perseverancia.

Por todo ello, muchas gracias por un aniversario más en esta casa editorial, porque Rotativo seguirá siendo la Tribuna de Oaxaca.

EDITORIAL

 

La renuncia

 

Era cuestión de tiempo para que Miguel Ángel Osorio Chong dejara la Secretaría de Gobernación. Su posición era insostenible y en algún sentido ya estaba lejos del grupo cercano al Presidente, lo distanciaron y se distanció.

Ésta fue su dinámica desde poco antes que Peña Nieto decidiera que José Antonio Meade sería el candidato del PRI. El Presidente no sólo optó por un personaje que no tuviera que ver nada con su partido, sino también decidió que todo lo que tuviera que ver con pasados priistas sería descartado. El supuesto era y es que el PRI no gana con un priista.

Meade sabe que no se puede separar del todo del PRI, es un tema de sobrevivencia, pero también tiene claro que su mejor tarjeta política de presentación es que no es del PRI.

Quienes están en el PRI, sin importar los años de militancia y de meritologías, forman parte de los olvidados y, si me apura, hasta de los ninguneados. En el PRI los militantes se percataron que ser priista tenía y tiene, por cierto no casualmente, una alta dosis de incomodidad, para decir lo menos. Para el priista número uno del país, como demagógica se dice, su partido se convirtió en algo así como en ni contigo ni sin ti.

El PRI es la maquinaria, pero al mismo tiempo, para lo que viene estorba. El 60% de los votantes por ningún motivo sufragarían por el tricolor, los negativos del partido son dramáticos.

A algunos priistas esto les afectó más que a otros. Hay quienes se saben acomodar sin importar cómo les va en la feria, pero hay otros que estando en posiciones estratégicas entienden cuál debe ser su siguiente movimiento, no se pueden quedar donde están.

Algunos de estos personajes reaccionan y buscan salidas. Quedarse es sinónimo de algo que se acerca a la ignominia. Estos escenarios se presentan por lo general en la política, pero en particular cuando llegan los tiempos de las candidaturas y cuando se viene el final de una administración. Es el momento en que el uso del poder se va agotando y es altamente cuestionado, como es el caso de la actual administración.

Osorio Chong sabía que su destino estaba definido desde que se dio a conocer que Meade sería el candidato. La decisión no sólo lo hacía a un lado, también lo colocaba en una situación difícil porque si bien conoce y vive bajo las reglas, una cosa es verlas y otra que se las apliquen.

A esto se puede deber que haya quedado la impresión de que Osorio tardó en salir a apoyar a Meade y que durante algunos días se haya mantenido con un marcado bajo perfil. Se interpretó como la molestia del hidalguense por la decisión presidencial, y porque al PRI de plano se le hizo a un lado. Pocos como Osorio representan al tricolor para la militancia priista.

La campaña de Meade va a necesitar a Osorio. No como parte del equipo directo del precandidato-candidato, ahí simplemente no cabe, pero sí para ser vínculo con la férrea militancia, la cual a pesar de que se le menosprecie o se ironice con ella existe y sigue sin acabar por digerir que Meade, “el externo”, sea su candidato.

Quien debe de ponderar lo que hizo Osorio, con luces y sombras, debe ser el Presidente. Se tragó más de un sapo que en muchas ocasiones no tenía que ver con sus áreas de competencia. Osorio era cercano pero no era ni como Luis Videgaray ni como Aurelio Nuño para el mandatario.

Ahora la vida para el hidalguense va con rumbo al Senado y va a jugar el papel de bombero una que otra vez en la campaña.

El último secretario de Gobernación que duró seis años en el cargo fue, lo que son las cosas, Manuel Bartlett con Miguel de la Madrid en la Presidencia, el cual también se quedó a un suspiro para la grande.

A Osorio le faltaron once meses para terminar los seis años, pero entendió que con todo lo que había pasado se tenía que ir y no se podía quedar sentado en Bucareli.

1 21 22 23 24 25 31