EDITORIAL

 

 

 

Andrés Manuel, el incongruente

 

 

El límite de lo que los partidos son capaces de hacer con tal de conseguir votos o de mantener el registro, simplemente no existe. No importa que ello implique romper con la ideología que defienden por medio de alianzas completamente antagónicas. Tal es el caso de la recién conformada entre los partidos Morena y Encuentro Social por la Presidencia de la República.

No es la primera alianza de este tipo entre partidos ideológicamente opuestos. El antecedente más conocido —y exitoso— es la del PAN y el PRD, quienes desde 2010 han establecido alianzas a nivel local, y que, por primera vez, replicarán a nivel federal para competir por la Presidencia de México el próximo año. Con todo, el antagonismo ideológico provocó desbandada de militantes, fragmentación interior y críticas entre partidarios y detractores, quienes simplemente rechazaron la justificación del proyecto planteado.

El elector común esperaría que los partidos políticos sirvan como atajos informativos, representen una ideología específica y defiendan principios determinados. Sin embargo, la coalición formalizada el miércoles pasado entre Morena y el Partido Encuentro Social (PES) —además del PT— superó cualquier límite respecto a la congruencia ideológica que en teoría representan al quedar unida electoralmente la izquierda y la extrema derecha.

Cabe recalcar que al PES lo integra una amplia base de ministros y miembros de la comunidad cristiana, por lo que defiende principios religiosos muy marcados y diversas posturas ultraconservadoras, como pronunciarse abiertamente a favor del modelo de familia tradicional y en contra de la ampliación de derechos de la diversidad sexual o de la interrupción legal del embarazo. Si bien es por demás conocido que López Obrador es muy conservador en dichos temas, la alianza establecida con Encuentro Social carece de cualquier lógica electoral.

No hay que olvidar que el PES compitió de la mano del PRI en la elección de gobernador del Estado de México de este año, en la que perdió Morena. Y peor aún, los mismos argumentos que Andrés Manuel ha utilizado para descalificar la alianza entre el PAN y el PRD, por la incompatibilidad ideológica que representan, tal parece que en su caso no sólo no aplican, sino que hasta dignifican, pues se atrevió a afirmar que esta coalición tiene un “referente moral” que permitirá el “bienestar del alma”.

Si es evidente que a la hora de establecer alianzas simplemente no hay escrúpulos, ¿no le hubiera redituado más a Morena ir en coalición con el PRD que con las rémoras del PT y PES? En fin…la jornada del 1 de julio pondrá a todos en su lugar.

EDITORIAL

 

El temblor no se ha ido

 

En Juchitán la vida no ha cambiado como quisieran sus habitantes. El temblor y su réplica, el 7 y 23 de septiembre, se siguen viendo y sintiendo en muchas viviendas y en muchos rostros.

Hay avances, pero no existe lo que decía Rolando Cordera sobre lo que debiera ser un proceso social después de una tragedia: “No sólo se trata de una reconstrucción para recuperar las formas y viviendas en las que se vivía”.

No le ha sido fácil al Gobierno federal mantener la atención en Oaxaca, Chiapas y los estados que han padecido temblores y huracanes. El gobierno se ha llenado de frentes que, si bien algunos son importantes, no lo debieran distraer de lo esencial.

A esto sumemos que se metió en el camino la selección de su candidato a la Presidencia, lo cual significa grilla, ganadores y perdedores, y que la clase política ande en otras cosas.

Las y los juchitecos andan batallando por encontrar lo suyo, quieren al menos no sentirse desprotegidos. El mercado de la ciudad, el cual se vino abajo desde el mismo 7 de septiembre, no lo han podido mover del jardín que se encuentra enfrente del Palacio de Gobierno. Al tercer día del temblor los locatarios se organizaron y se ubicaron casi enfrente de donde estaba “su” mercado.

El Palacio sigue exactamente como lo vimos hace tiempo, poco después del terremoto, y como usted lo ha visto en redes, medios y fotografías: le han hecho poco o nada.

El comercio se va recuperando, más el de las tiendas que el de los mercados. Uno de los grandes problemas del inicio fue que, ante la gran ayuda que llegó de muchas partes, la gente no salía a comprar ni comida ni ropa, las tiendas estaban desoladas.

No es que haya cambiado el estado de las cosas, se está lejos de ello. Lo que sucede es que la economía se activa y hay más movimiento, a lo que se suma que estamos en fiestas de fin de año, en las que por lo general se mueve la economía.

Lo que no deja de ser lacerante y una constante, con temblores o sin ellos, es el problema social. La pobreza se apareció de manera todavía más evidente.

En Oaxaca existe una reacción y movilización social sistemáticas. Se conjuntan las inconformidades y las genuinas protestas con la manipulación, presión y coerción en la que basan su existencia muchos grupos políticos y sociales, sobre todo los maestros.

El miércoles, varios accesos a Juchitán, Ixtepec e Ixtaltepec fueron tomados por maestros, en una nueva protesta contra la Reforma Educativa. Los habitantes paliaron como pudieron el problema, han sabido convivir con ello y, como se sabe, hay quienes los apoyan y hay quienes mejor no se oponen por los riesgos que genera.

La pregunta para gobiernos y sociedad civil, lo que incluye la Sección 22, es realmente qué se quiere hacer en las comunidades después de la tragedia.

Los problemas no cesan al interior del propio Juchitán. Han empezado a presentarse disputas políticas que han alcanzado a la presidenta municipal. En diversos actos ha sido abucheada y no la han dejado hablar. Originalmente era del PRD, se pasó a Morena, pero el municipio sigue siendo mayoritariamente perredista.

Este hecho ha configurado nuevos escenarios para la reconstrucción y los damnificados. Es ruido, son peleas estériles por el poder y son también viejas rencillas que encuentran espacios en donde si alguien pierde es el ciudadano.

Seguiremos contándole cómo se ven las cosas. Hay avances, pero no son sustanciales. Viviendas derrumbadas, terrenos baldíos, albergues, todo con su dosis de ánimos encendidos.

EDITORIAL

2018, ¿y después qué?

 

Se podría entender que la elección del año que entra es para algunos sectores, no necesariamente para todo el país, una obsesión, viene bien pensar e imaginar el día siguiente. Gane quien gane todos vamos a estar incluidos, lo que va a incluir a quienes no les interesa la política y hasta a los que la desprecian por razones explicables.

Se perfila un proceso complejo y competido con posibilidades reales de que termine en conflicto poselectoral. De no ser que uno de los candidatos se lleve el triunfo por un margen considerable va a ser difícil evitar los tribunales. Da la impresión de que todos lo vemos venir y hasta cierto punto nos estamos preparando para ello, vamos rumbo al lío.

No es casual que se hayan creado tribunales que se dediquen a la solución de problemas poselectorales, los escenarios previsibles y las experiencias de otras muchas elecciones son su razón de ser. Se reconoce que los procesos pueden pasar por irregularidades, abusos y corrupción. Las elecciones se han distinguido por la desconfianza colectiva que provocan, nadie confía en nadie.

El día después tiene que ver con el cómo nos vamos a arreglar con el nuevo gobierno, sea cual fuere. El país no está para las impertinencias, para las venganzas o para el volver a empezar.

Al estar en juego 3 mil 400 cargos nadie va a ganar todo y tampoco nadie va a perder todo. Si bien la presidencia es la joya de la corona hoy se encuentra cada vez más acotada. Sin duda se tiene el poder, pero no se puede ejercer indiscriminadamente, se ejerce a través del equilibrio con los otros poderes. Vicente Fox alertó de ello en 2000: “el Ejecutivo propone y el Congreso dispone”.

Pensar el día después es pensar en la gobernabilidad y en los acuerdos y también es, en algún sentido, visualizar la reconciliación después de la intensa batalla electoral. Llegar vacíos y sin entendimientos puede ser de consecuencias impredecibles y graves por definición. Se puede alargar riesgosamente la batalla electoral a la gobernabilidad de quien haya ganado la elección.

En 2006 estuvimos cerca de un gran conflicto poselectoral. La toma de Reforma, Juárez y el Zócalo pusieron no sólo en vilo a la capital, sino a todo el país. El problema se resolvió después de un largo y complejo juicio, el cual no dejó satisfecho al PRD y a su candidato con sobrada razón. Sin embargo, se debe ponderar que se acató la decisión de la autoridad.

El pensar en lo que puede pasar el día después debe llevar a los candidatos a ponerse de acuerdo. Queda muy claro lo que está en juego, pero también es evidente que el país se pone en alto riesgo ante la eventual falta de acuerdos de quienes pretenden gobernarlo.

Es evidente que se trata de ganar, pero no es sólo eso, hay que pensar en cómo conciliar y cohesionar, y esto con el país que somos no está nada fácil.

EDITORIAL

 

2018, también juegan el Verde y el PT

 

Dentro del enigma que vivimos, no necesariamente negativo, por las elecciones del año que viene, quizá se ha perdido de vista el papel de los partidos satélite, chiquipartidos o bisagra, según quiera definirlos.

Estos partidos viven entre la conveniencia de sobrevivir gracias a los partidos llamados grandes y bajo ideologías que no necesariamente tienen una representación significativa. Les cuesta mucho trabajo sobrevivir por ellos mismos.

Independientemente de ello, no puede soslayarse que bajo el sistema de partidos y bajo la democracia pretendida, todas las voces deben ser escuchadas y si en el marco legal consiguen su registro, la ley termina por estar de su lado.

Puede resultar inocua su existencia, ser una franquicia familiar o negocio ideológico, tipo PVEM o PT, pero lo cierto es que el diseño del sistema de  partidos está hecho para que todas las corrientes estén representadas y más si consiguen su registro, nos guste o no, nos caigan bien o mal; es principio de nuestra democracia.

El PVEM tiende a tener votaciones interesantes; llegó a tener más de 10%. Se decía que Manuel Camacho Solís fue un animador en la creación de este partido. Parecía tener lógica en el ámbito mundial la fundación del partido. Se hablaba de la defensa del medio ambiente; fue y es un tema del mundo. Los verdes hasta estuvieron de moda entre muchos jóvenes.

Se asegura que Camacho fue al Verde lo que Raúl Salinas al PT. Fueron partidos imaginados, diseñados y creados desde los ámbitos de gobierno, no casualmente cerca de la administración de Carlos Salinas de Gortari.

La paradoja reciente del PT es que el PRI le ayudó a no perder su registro y logró con ello mantenerlo en el presupuesto, a lo que se suma otra paradoja para lo hecho por el PRI: que hoy esté de la mano de López Obrador. Con los líos que trae el PT en el manejo de sus finanzas parece que ya se les aplica el síndrome del teflón.

El PVEM es, de estos dos partidos, el más consolidado. Ha recibido buena ayuda, a lo que se suma que algunos priistas juegan al Verde en el Congreso sin dejar de ser priistas.

El triunfo del PVEM en las elecciones para la gubernatura en Chiapas en 2012 tuvo sus razones. El PRI difícilmente ganaba con un candidato propio, aunque los verdes, si a alguien se parecen, es al PRI. Estaba también sobre la mesa la negociación de la elección presidencial; a Peña Nieto le venía de maravillas entre el 5 y 7% del PVEM. Finalmente quedó, y queda claro que es un juego de conveniencias mutuas, como en otro tiempo hicieron lo mismo con la candidatura de Vicente Fox, cuando era panista.

Es un hecho que tanto el PT como el PVEM van a jugar su papel. El PT tiene su tablita de salvación con Morena; en tanto que el PVEM le quiere vender caros sus votos al PRI.

Los escenarios son previsibles. Se van a arreglar las claves para saber el cómo.

EDITORIAL

 

 

Llegó el tercer pasajero

 

Con el Frente terminó pasando lo que se intuía. La candidatura a la presidencia desde el principio se sabía que sería para el PAN y la de la Ciudad de México para el PRD, el resto se regirá bajo el signo de “según el sapo es la pedrada”.

Esto quiere decir que según la fuerza de cada partido en los estados se tomará la decisión de elegir quien es el o la candidata a cada uno de los más de 3,400 cargos que están en juego.

Por lo pronto todo se ve resuelto, pero no está muy claro cuáles vayan a ser los criterios a seguir y las consecuencias que se presentarán al interior de los partidos. Quienes encabezan el Frente se pueden dar hoy por satisfechos pero nadie les garantiza el mañana.

Hay una pregunta que igual se plantea para uno y otro lado, sobre todo para PAN y PRD, Movimiento Ciudadano, cuenta pero está lejos de la fuerza y peso de PAN y PRD, en este orden. Lo que parece que tiene asegurado el MC es la candidatura al gobierno de Jalisco. El presidente municipal de Guadalajara, Enrique Alfaro, casi la tiene en la mano.

Van las preguntas: ¿Estaría dispuesto el panismo histórico y conservador a votar por Alejandra Barrales como Jefa de Gobierno de la CDMX? ¿Estaría el perredismo histórico y duro de acuerdo en votar por Ricardo Anaya como candidato a la Presidencia?

Si bien es todavía largo el camino, no da la impresión de que vayan a ser convencidos muchos militantes, de los dos partidos, sobre las bondades del Frente. Es un enigma que lleva a revisar a dónde y a quién dirigirán su voto. Se especula en exceso, pero por más que se lancen hipótesis por doquier hoy no queda claro lo que pueda pasar.

No hay manera de saberlo, la decisión se va a ir construyendo en el desarrollo de las campañas y, en una de ésas, el mismo día de la votación, como suele ocurrir.

El sábado Miguel Ángel Mancera tomó distancia. Dos importantes integrantes de su gabinete, Ahued y Chertorivski, dejaron sus cargos para poder participar en la elección interna del PRD, convenida con el Frente,  para designar candidato a gobernar la ciudad.

Esta decisión de seguro pasó por Miguel Ángel Mancera, quien le habría dado el visto bueno. El Jefe de Gobierno también logró colocar en la presidencia del PRD a otro de los muy suyos, Manuel Granados. Haya sido una negociación para que no se fuera del todo del Frente o se haya buscado retenerlo, para evitar el rompimiento, digamos que esto todavía no acaba, Mancera se quedó con posibilidad real de maniobra; veremos qué hace con ella.

En el PAN las cosas no están tampoco nada fáciles. Hay heridos en la batalla. Ricardo Anaya, por más que tenga el control del partido, tiene enfrente una oposición interna de peso, fuerza e influencia, que no se va dejar, no sólo se va a dedicar a vociferar.

A Anaya le han dado con todo y como sea ha logrado, hasta ahora, capotear el temporal. La bronca que ha mantenido, por varios meses, con un diario nacional, el cual lo trae en la mira, evidentemente no ha terminado.

El Frente decidió. Es una fórmula política inédita en el país. No queda claro su futuro porque no ha podido desligarse de la idea de ser una organización que se ve más como proyecto electoral; es el hay que ganar a López Obrador y Meade a como dé lugar.

El Frente ha dado sin duda un gran paso. Ha logrado superar las crisis en que se ha metido y ha logrado salir de las críticas de quienes lo ven analíticamente y de quienes lo quieren denostar.

Las alianzas hasta ahora no han dado resultados en lo general. A Yunes, por ejemplo, lo respaldaron PAN y PRD para echar al impresentable Javier Duarte y al PRI; hoy, en menos de un año y medio, tiene al estado en vilo.

López Obrador y Meade ya tienen al tercer pasajero que será un enigma.

EDITORIAL

 

Adolfo Salazar y su Habana negra

 

El profesor de la Universidad de Alcalá de Henares, Jesús Cañete Ochoa, ha compilado recientemente los artículos que el musicólogo español Adolfo Salazar, exiliado en la Ciudad de México en los años 30 y fallecido en esta capital, en 1958, escribió sobre la música cubana. Salazar viajó por primera vez a La Habana en 1930, cuando coincidió con su amigo, el poeta Federico García Lorca, quien le sirvió de cicerone en aquella ciudad del Caribe andaluz.

La música negra cubana, a su juicio, era la desembocadura de tres afluentes: África, España y Estados Unidos. Sus manifestaciones eran tan diversas como sus propios elementos formativos. Había música negra en los plantes rumberos de los solares, en las danzas para piano de Lecuona o en las composiciones sinfónicas de Roldán y Caturla

Lorca llevaba dos meses en La Habana, cuando llegó Salazar en mayo de 1930, invitado por la Institución Hispano Cubana de Cultura, presidida entonces por el antropólogo Fernando Ortiz. Entre Ortiz, su discípula Lydia Cabrera y Lorca debieron haber tendido todas las alfombras por las que Salazar paseó su refinado sentido del ritmo y la armonía. A través de ellos conoció a los grandes músicos cubanos (Pedro Sanjuán, Amadeo Roldán, Alejandro García Caturla, Ernesto Lecuona, Gonzalo Roig, Rodrigo Prats…), pero también a sus mejores críticos, como el joven Alejo Carpentier.

Salazar regresó a Madrid, Lorca fue asesinado en Granada y, pocos años después, luego del levantamiento franquista contra la República Española, el musicólogo regresó de vuelta a la isla, camino a su exilio mexicano. Ya para entonces había escrito la serie de crónicas deslumbrantes sobre La Habana y su música negra, para El Sol de Madrid, y su importante opúsculo sobre García Caturla, que aprovechará Carpentier en su gran ensayo La música en Cuba, editado por el Fondo de Cultura Económica en 1946.

Las crónicas habaneras de Salazar para El Sol recuerdan lo mejor del género en Cuba y España, lo mejor de Casal y Baroja, de Ortega y Mañach. Empieza a narrar su contacto con la ciudad desde el camarote del barco, por cuya claraboya “entra una luz suave y un frescor que no era ya de mar, sino un frescor vegetal, amanecer de tierra”. Cuando Salazar se asoma a cubierta ve la “línea soberbia del Malecón, vanguardia en la perspectiva de la gran ciudad que es La Habana”.

El musicólogo, que tiene apenas 40 años, advierte el dolor de los españoles mayores que lo acompañan, que conocieron aquel puerto cuando, tres décadas atrás, formaba parte de su imperio. Comprende ese dolor, pero simpatiza más con la nueva generación cubana, orgullosa de su independencia y genuinamente interesada en todo lo que llega de la península. Entre la “técnica superior del anglosajón y la técnica a ras de suelo, tan ultrademocrática del pueblo cubano”, Salazar cree percibir un espíritu intermedio, que es el hispánico.

La música negra cubana, a su juicio, era la desembocadura de tres afluentes: África, España y Estados Unidos. Sus manifestaciones eran tan diversas como sus propios elementos formativos. Había música negra en los plantes rumberos de los solares, en las danzas para piano de Lecuona o en las composiciones sinfónicas de Roldán y Caturla. Aún así, en sus artículos en revistas habaneras como Musicalia y Pro-Arte Musical, de los años 30, Salazar privilegiaba la música culta, como esfera donde se decidía la vitalidad de aquel “trueque sonoro”.

El musicólogo, que tiene apenas 40 años, advierte el dolor de los españoles mayores que lo acompañan, que conocieron aquel puerto cuando, tres décadas atrás, formaba parte de su imperio. Comprende ese dolor, pero simpatiza más con la nueva generación cubana, orgullosa de su independencia y genuinamente interesada en todo lo que llega de la península

Para fines de la década, cuando mueren, demasiado jóvenes, Roldán y Caturla, y Sanjuán se traslada a Estados Unidos, Salazar advierte un “callejón sin salida” en la música negra de concierto en La Habana. Aquel diagnóstico, que intentaron resistir algunos críticos, fue suscrito por Carpentier en La música en Cuba, cuando hacía este apunte, válido también para la literatura: “el nacionalismo nunca ha sido una solución definitiva. La producción musical culta de un país no puede desarrollarse, exclusivamente, en función del folklore”.

EDITORIAL

 

 

La mesa está servida para el populismo

 

Mexicanos y venezolanos creen vivir peor que hace 50 años, aunque en Venezuela la inversión extranjera está casi en ceros, como en Siria, envuelta en una guerra, y Somalia, que no tiene Estado; mientras México es la economía 12 del mundo y la inversión extranjera es de 163 mil millones de dólares.

En Venezuela, la falta de alimentos provocó que la unidad de medida para comprarlos sea por cucharadas, en lugar de kilogramos. Y México ocupa el doceavo lugar del mundo en la producción de alimentos.

Pero venezolanos y mexicanos ven la vida con similar pesimismo, según un sondeo de Pew Research Center para medir el ánimo: entre los 38 países encuestados, Venezuela y México ocupan el último lugar.

En Siria, por ejemplo, la guerra paralizó su economía: el desempleo pasó de medio millón de personas a 2.5 millones; la pobreza del 10 al 43 por ciento y la extracción y venta de petróleo del 22 al cinco por ciento de su PIB. Pero, según The Economist, tiene mejores perspectivas que Venezuela.

En cambio, México vende más de lo que le compra a Estados Unidos, el país con la economía más poderosa del mundo: la balanza a su favor este año supera los 30 mil millones de dólares. Además, tiene casi pleno empleo y es el octavo país con más turistas extranjeros en el mundo.

¿Responde a alguna lógica que los ciudadanos muestren similar pesimismo, tanto en el país más pobre del mundo y que vive sin libertades políticas y económicas, como en el que posee la doceava economía del mundo y que vive en completa democracia? La respuesta es tajante: no.

Pero ahí está la encuesta de Pew Research Center: un 68 por ciento de los mexicanos se queja de tener bajos ingresos, aun cuando en términos estadísticos su tasa de 3.3 es considerada “pleno empleo”, y que en los últimos cinco años fueron creados tres millones de nuevos puestos laborales.

México es, además, primer productor mundial de aguacate (un millón 100 mil toneladas anuales), de café orgánico, de papaya (120 mil toneladas); el primero de limas y limones (32.3 por ciento del mercado global) y de nuez. Y este año abrió el mercado para 22 nuevos productos en 14 países.

Pero, rumbo a 2018 domina las encuestas AMLO, quien promete que si gana “firmamos un acuerdo con Trump para vender todo el jugo de naranja de Tamaulipas y así rescatamos el campo y habría empleos”.

No, el futuro no pinta bien y parece dar razón cada día a Mencken, en aquello de que “el demagogo es quien predica doctrinas que sabe que son falsas a personas que sabe que son idiotas”.

EDITORIAL

Honduras: otra reelección impopular

Por lo visto, el reeleccionismo, que puso de moda Hugo Chávez en América Latina hace una década, sigue tentando a políticos de izquierda o derecha y sigue generando una comprensible antipatía en la población, a pesar de los enormes recursos que los gobiernos invierten en ese empeño. Hace unos días, menos del 34 por ciento de los bolivianos votó por el nuevo Tribunal Supremo de Justicia, en castigo por su arbitrario decreto a favor de la reelección de Evo Morales, que rechazó la mayoría del país hace un año, en referéndum.

Lo que hemos visto en Honduras tiene algunos elementos en común. En 2009, el presidente Manuel Zelaya fue derrocado por un golpe de Estado, luego de intentar reformar la Constitución, para reelegirse, sin seguir los propios mecanismos constitucionales establecidos. Ahora el presidente Juan Orlando Hernández trata de conseguir la deseada reelección siguiendo la norma constitucional, pero luego de recomponer a su favor el poder judicial del país centroamericano.

La ciudadanía hondureña le hizo saber al presidente su malestar concediéndole, según los datos oficiales, menos del 43 por ciento del sufragio. La oposición, entre la alianza que encabezan Salvador Nasralla y Manuel Zelaya y los otros partidos menores, ha ganado la mayoría de los votos. Técnicamente, Hernández pudo haber ganado por una diferencia de poco más de 50 mil votos, pero las evidencias de irregularidades en el proceso, como la “caída del sistema” por casi diez horas, hacen inciertos los resultados.

Como en el golpe contra Zelaya de 2009, es interesante observar el comportamiento de los actores internacionales. Entonces, el respaldo de Hugo Chávez y Fidel Castro al presidente hondureño fue ostentoso. Ahora, se invierte el escenario y Nicolás Maduro y la cancillería cubana se adelantan a acusar a Estados Unidos de “injerencia” a favor de Hernández. Pero al igual que en 2009, la realidad es más compleja: la misión de observadores de la OEA, Naciones Unidas y hasta la embajada de Estados Unidos han llamado a un recuento de votos, en vista de las irregularidades y la falta de certidumbre en la información oficial.

En estos días se produce una extraña convergencia geopolítica, en torno a la crisis hondureña: la OEA y la ONU, Washington, La Habana y Caracas estarían de acuerdo en que las elecciones no han sido limpias. La propia oposición hondureña dice coincidir con un comunicado de la embajada de Estados Unidos en Tegucigalpa que pide un acuerdo entre las partes para lograr una revisión lo más completa posible de las actas.

Jamás lo reconocerá la prensa “bolivariana” pero, tanto en 2009 como ahora, la OEA se ha opuesto a la ruptura del orden constitucional hondureño, sea por medio de un golpe de Estado o un fraude electoral. Entonces, ¿en qué quedamos? ¿Se acabó o no se acabó la Guerra Fría hemisférica, aún con Donald Trump en la Casa Blanca? La misma transparencia que Maduro y Morales le demandan al gobierno hondureño deberían aplicársela a sí mismos.

EDITORIAL

 

 

 

Visión sesgada: Zetas en Coahuila

 

El mes pasado la Escuela de Derecho de la Universidad de Texas en Austin publicó un estudio “Control… Sobre Todo el Estado de Coahuila”, basado en las declaraciones de testigos en tres juicios llevados a cabo en juzgados federales tejanos. El primer juicio, realizado en Austin, involucró a Francisco Colorado, propietario de un rancho de crianza equina ubicado en Estados Unidos, acusado de lavar decenas de millones de dólares por medio del negocio de caballos de carreras.

El jurado condenó a Colorado y a cuatro coacusados por lavado de dinero. El equipo investigador revisó las declaraciones de doce testigos.

En el segundo juicio, verificado en San Antonio, el imputado fue Marciano Millán, comandante de alto rango de los Zetas en Piedras Negras. Millán había sido juzgado y exonerado previamente por las autoridades coahuilenses.

Los investigadores analizaron las declaraciones de once testigos, quienes afirmaron haber presenciado ejecuciones y otros delitos. Millán fue sentenciado al encontrarlo responsable de asesinatos vinculados con el tráfico de drogas, poseer armas de fuego para cometer un crimen de narcotráfico y tráfico de drogas en Estados Unidos.

El tercer juicio, llevado a cabo en Del Río, se realizó en contra de dos importantes miembros de la jerarquía del cartel: José Lugo (alias el Cochiloco) y Emilio Villalobos, acusados de posesión y tráfico de marihuana, posesión de arma para cometer un crimen de narcotráfico y tráfico de armas. Los investigadores universitarios revisaron el testimonio de un ex policía municipal de Piedras Negras. Los dos imputados fueron sentenciados a cadena perpetua.

Los testigos señalaron la existencia de sobornos millonarios a los gobernadores de Coahuila, a cambio del control del estado. También declararon que Los Zetas controlaban a jefes de la policía municipal, procuradores estatales y federales. Revisados los testimonios de 25 testigos de los tres procesos, los investigadores llegaron a dos conclusiones: que Los Zetas cometieron impunemente numerosas violaciones a los derechos humanos y que varios servidores públicos estuvieron involucrados en la comisión de estos abusos.

Sin tomar partido sobre la veracidad de los hechos expuestos, me inquieta que el informe omite mencionar cuáles incentivos, en términos de reducciones a las penas impuestas, fueron ofrecidos a los testigos a cambio de sus declaraciones. No se trata de un aspecto menor, pues el propio informe reconoce que la mayoría de los declarantes son miembros de Los Zetas. Por otra parte, no deja de sorprender que, entre sus muchos apologistas, se haya minimizado que la primera conclusión del equipo de investigadores es absolutamente improcedente. Ello en razón de que, según las leyes mexicanas, las violaciones a los derechos humanos únicamente pueden ser realizadas por servidores públicos, jamás por particulares. Indudablemente Los Zetas han actuado en Coahuila de manera cruel y sanguinaria; no obstante, los actos cometidos (homicidios, tortura, mutilaciones, etcétera) son delitos y no violaciones a los derechos humanos. Lejos de esclarecer lo sucedido en Coahuila, la parcialidad del informe impide conocer la verdad de los hechos.

EDITORIAL

 

 

 

La trata y los mercados de esclavos en Libia

 

En Libia se puede comprar a una persona como esclavo. La Organización Internacional para las Migraciones había denunciado desde abril la existencia de mercados de esclavos en Trípoli y en otros lugares.

Sin embargo, fue la difusión de un video por parte de CNN lo que generó una reunión de emergencia del Consejo de Seguridad de la ONU, así como múltiples protestas frente a las embajadas de Libia en países africanos, en Londres y París. El video tiene escasa nitidez visual, pero revela con claridad lo que allí sucede: la venta de jóvenes migrantes de África subsahariana a manera del que supondríamos extinguido mercado de esclavos. A la voz del subastador, suben las posturas, que suelen convertirse en ganadoras al rondar los mil dinares (600 USD) http://edition.cnn.com/videos/world/2017/11/13/libya-migrant-slave-auction-lon-orig-md-ejk.cnn

Los acuerdos respaldados por la Unión Europea entre Italia y Libia han reducido el número de migrantes que llegan a las costas de la UE, pero el costo ha sido de “horrores inimaginables”, según el comisionado de derechos humanos de la ONU, Zeid Ra’ad al-Hussein.

Son cientos de miles los africanos que cada año llegan a Libia y otros países con la intención de cruzar el Mediterráneo y llegar a Europa, lo que han logrado 160 mil sólo en este año, pero otros tantos siguen esperando la oportunidad de hacer el viaje, lo que los coloca en un estado de vulnerabilidad para la explotación y, según se sabe ahora, incluso para la esclavitud tal cual, sin matices: pertenencia, cautiverio, trabajo sin pago. Lisa y llanamente la cosificación de la persona. Además de abordarse en el Consejo de Seguridad de la ONU, la venta de esclavos se trató hace unos días en la asamblea de la Unión Africana en Costa de Marfil. Casi simultáneamente, en México se efectuó la Primera Cumbre Hemisférica sobre Trata de Personas.

No podemos dejar de insistir en la urgencia e importancia de prevenir y combatir la trata, más aún cuando existe la conciencia internacional de su tendencia al alza, de la dinámica y complejidad de sus redes delincuenciales y del profundo dolor y humillación que se inflige a sus víctimas. Sufrimiento inconcebible para muchos de nosotros. La aparición de los mercados de esclavos en Libia es una pavorosa llamada de atención que debe alertarnos de lo que podría estar pasando en nuestro hemisferio, particularmente en agravio de los migrantes indocumentados, pues cabe tener presente, que cualquier caso de trata, aun cuando no se desarrolle en el escenario de un mercado de esclavos, en realidad opera como éste al privar de la libertad a un ser humano, someterlo y mercantilizarlo.

Por más complejo y difícil que resulte la prevención y el combate a la trata, es una lucha que debe sostenerse y perfeccionarse. Así como no existe ninguna justificación para la esclavización de una persona por otra, tampoco la existe para la indiferencia. Nuestra frontera sur, y no a modo de excepción en el país, es una amenaza constante a la libertad y dignidad de los migrantes que pasan por ella, siempre bajo el riesgo de caer en las redes de la trata de personas. En este ámbito no debe haber concesiones: las instituciones del Estado, con el respaldo y la colaboración de la sociedad, deben actuar para prevenir la trata, castigarla, erradicarla. Cualquier compromiso y aspiración menor es ceder y comprometer la libertad y la dignidad de todas y todos.

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