EDITORIAL

Liturgias y sismos

1985 y 2017 son años hermanos por el luto nacional, negro empalme histórico. Un mes desde el terremoto más intenso y 43 días del de mayor magnitud. Profunda la herida en Chiapas, Oaxaca, Puebla, Morelos y CDMX.

Recuento de penas y costos, 471 vidas colapsaron, 48 mil millones de pesos, y sumando, se requieren para reconstruir lo posible. Doce millones fueron afectados en 400 municipios. 180 mil construcciones dañadas; 16 mil 136 escuelas demandan intervención, casi 300 serán demolidas; 463 mil alumnos se reubican; las clases al aire libre están prohibidas y mil 821 monumentos históricos exigen rescate.

La SEP informó que las fases dos y tres para el funcionamiento de planteles comenzarán el 23 de octubre, para que en diciembre inicie la reconstrucción parcial o total de escuelas. ¿La inversión requerida? 20 mil millones de pesos, 12 mil aportados por la dependencia a través de los programas Escuelas al Cien, reforma educativa, seguros, y el resto llegarán vía Fonden.

Pero el calendario sísmico ya no será más paréntesis en los juegos de la liturgia política nacional. Ni la del Presidente y su PRI, ni la imitación azul-amarilla para destapar a Ricardo Anaya Cortés. De cara a 2018 el pueblo demanda circo, PAN, PRI, Morena y moronas.

El Presidente Enrique Peña informó sobre saldos y acciones consecuencia de sismos y huracanes, pero lo trascendente en el imaginario político nacional fue saber si, entre los cuatro asistentes a la reunión, a saber, Meade, Osorio, Nuño y Narro, estaba el próximo candidato. Y sí.

Una encuesta en Facebook confirmó que la salida de Margarita Zavala deshojó el Frente de Ricardo Anaya, pero acaso lo nuevo de esa sui generis medición es que José Antonio Meade resultó el prospecto, impulsado por el PRI, mejor posicionado, mejor incluso que Miguel Ángel Osorio Chong.

Otros estudios demoscópicos sostienen que el titular de Gobernación se mantiene como el priista, él sí, mejor ubicado frente al primer lugar general de cuanta prospectiva se realice, Andrés Manuel López Obrador.

Y entre careos y política ficción, el exgobernador mexiquense Eruviel Ávila Villegas llega al PRI chilango reemplazando a Mariana Moguel Robles. Por el peso específico del exedil de Ecatepec, la CDMX tricolor puede ser aduana previa para el PRI nacional.

Fichas colocadas sobre un tablero que sólo Enrique Peña Nieto ve en su real y total dimensión. A un mes del segundo 19-S de la historia la liturgia de tapados chicos y grandes para hacerle frente al destapado mayor se mantiene plena y vigorosa.

Pasarelas disfrazadas de pedagogía, cuartetos de tres y tercias de cuatro, un supersecretario a quien las catástrofes naturales vuelven a poner en lisa, nombramientos sin proporción, pero sí con prospección. México vive y sigue adelante, con lo santo y en lo profano.

EDITORIAL

Una pregunta al candidato

Ya está, es tiempo de las definiciones de las distintas fuerzas políticas y sus candidatos que contenderán en la próxima elección presidencial en México. Nunca como ahora son necesarias las definiciones claras y precisas, que sobre estrategia económica deben dar a conocer los aspirantes a la máxima contienda política de nuestro país.

Hoy, menos que nunca, se necesitan los lugares comunes y las frases vacías y sin sustento. Sobran más que en cualquier otra época, las promesas cortoplacistas, que más que abonar a una visión de un mejor país en el mediano y largo plazos, sólo confunden al electorado y enlodan la verdadera discusión sobre qué país queremos.

Prácticamente todos los ámbitos de la vida nacional merecen de parte de los futuros candidatos un diagnóstico eficaz y propuestas de solución concretas, viables, alejadas de la retórica vieja, cansada y aburrida de antaño. La inseguridad, el combate a la corrupción, la estabilidad macroeconómica, el fortalecimiento de las reformas estructurales, el combate a la pobreza y el logro de un mejor y más sustentable bienestar para la población, etc. Son tantos y de gran envergadura “Los Grandes Problemas Nacionales” (reutilizando la frase y la preocupación de Don Manuel Molina Enríquez), que necesitamos políticos y estadistas a la altura de estos retos.

Estamos en un nuevo mundo. Buena parte de las economías en el mundo avanza a pasos agigantados hacia un modelo de crecimiento apoyado en el vigoroso desarrollo tecnológico, con fuertes avances en la productividad y competitividad. Los nuevos modelos de organización empresarial fomentan el cambio tecnológico, pero con una tendencia en la que subyace un proceso de destrucción de lo que podemos denominar como “trabajo rutinario”, con un impacto significativo y pernicioso para la clase media.

Hasta ahora, el modelo de crecimiento adoptado en México ha dado resultados parciales, con pendientes inaplazables. No hemos podido acelerar el crecimiento económico y tampoco disminuir la desigualdad en la distribución del ingreso de forma sensible. Una dinámica de crecimiento mundial como la actual no garantiza por sí misma la solución al problema de la desigualdad en las sociedades modernas, de hecho, como algunos economistas han apuntado, las tendencias hacia una mayor inequidad económica se pueden acentuar.

En paralelo, surgen en el mundo visiones retrógradas y aislacionistas que se oponen cada vez más con mayor fuerza a la visión de un mundo globalizado y abierto. Posiciones bilaterales con temas nacionalistas y populistas cobran relevancia.

Enfrentar esta problemática requiere de un diagnóstico completo y adecuado. En estos tiempos lo importante radica en saber cuál es nuestra estrategia que abarque todos los ámbitos de nuestra vida económica y social, para insertarnos en esta vorágine internacional. Obviamente, la solución no es fácil ni de corto plazo, pero ubicar y reconocer la problemática es fundamental.

Ante la complejidad del entorno, debemos exigir a los contendientes a la máxima posición política del país respuestas claras y precisas a preguntas concretas. Uno de los principales cuestionamientos que deben responderse se refiere a ¿cómo vamos a lograr ser más productivos? Los aumentos sostenidos en nuestra productividad deben ser uno de los pilares de la estrategia económica para enfrentar un mundo como el actual. No podemos avanzar sin ser más productivos en todos los ámbitos. Veamos qué respuestas podemos obtener.

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La renuncia y la oportunidad

 

Algo tiene de inesperada la renuncia de Raúl Cervantes a la PGR. Sin embargo, si nos atenemos al tiempo que por lo general se mantienen los procuradores en el cargo, su salida está en el promedio de 18 meses, nos dice Ernesto López Portillo.

Lo cierto es que la dimisión, sin dejar a un lado sus motivos, abre una oportunidad para crear condiciones nuevas para la designación del fiscal general. El tema desde hace tiempo es parte central de una gran discusión nacional en la cual está a la vista que no hay acuerdos.

El desgaste que tuvo Raúl Cervantes en menos de un año fue mayúsculo, tomó posesión el 27 de octubre del 2016. Por su oficina pasaron los muchos casos de gobernadores acusados de corrupción ante los cuales no salió del todo bien librado.

Algunos tenían acusaciones directas y a pesar de ello lograron huir. Se dirá que después fueron detenidos en el extranjero, pero la impresión que quedó es que por alguna razón les dieron un poco de vida teniéndolos a la mano.

Pero lo que quizá lo llevó al desgaste mayor fue la designación del fiscal general. No se pudo zafar de las innumerables interpretaciones que lo ubicaban como parte de una imposición del Presidente. No es casual la idea del #fiscalcarnal que dominó las redes durante algún tiempo.

Quizá Raúl Cervantes tuvo poca capacidad de maniobra en el asunto porque todo venía desde Los Pinos, pero el hecho es que su imagen se deterioró porque al final se interpretaba que lo querían colocar a la fuerza en la Fiscalía General.

Sin dudar de las evidentes capacidades del abogado al final terminó, queriendo o no, como parte de una lucha de vencidas en la cual sigue sin haber ganadores o perdedores; acabó por ser una pieza sacrificable.

Lo que importa ahora es lo que viene. Las posibilidades de llevar a cabo una gran discusión y una buena elección de fiscal se abren ante la decisión de Raúl Cervantes de hacerse a un lado.

El Presidente envió mensajes atendibles. Si bien había dicho que no habría pase automático de la PGR a la Fiscalía, la idea continuó permeando porque en el fondo se quería que Raúl Cervantes fuera el fiscal.

El Jefe del Ejecutivo adelantó la posibilidad de que se designe al fiscal después de los comicios del año que viene, como por cierto lo propuso López Obrador. El planteamiento es atendible porque puede atemperar los ánimos, se puede convocar a una discusión nacional sobre el tema, y con ello se podrá elegir al o la fiscal bajo otras condiciones y otras bases.

La renuncia debe traer una oportunidad para abordar un tema que nos va a definir en materia de justicia, corrupción, transparencia y rendición de cuentas; puede ser el antes y el después.

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Islandia reduce el consumo de drogas y alcohol

La prensa española publicó un reportaje interesante en el diario El País, acerca de una pequeña nación europea que ha sorprendido a todos demostrando que se puede y se debe de cambiar la manera en que percibimos el mundo. Nadie tiene la fórmula perfecta para gobernar, ni el sistema capitalista parece funcionar en esta época moderna que exige cambios estructurales en sus gobiernos, en sus formas rígidas e inamovibles, en sus corporaciones, en las instituciones que parecen haber quedado en el pasado y que países, como México, que parece no aprender de sus errores, deberían tomar en cuenta para generar un cambio verdadero. Islandia es un ejemplo de cambio y de resultados a base de esfuerzo, investigación y un proyecto que involucra a distintos elementos de la sociedad civil y gubernamental, sin necesidad de seguir el guion que las grandes potencias, como Estados Unidos, quieren marcarnos.

Esa isla al noroeste de Europa, con poco más de 330 mil habitantes, tenía un problema muy serio: sus adolescentes eran los que más consumían bebidas alcohólicas de toda Europa durante los años noventa. Las tardes de fines de semana se podía ver a grupos de jóvenes bebiendo alcohol en las calles del centro de Islandia en camino de una muy posible dependencia y el salto casi inmediato al consumo de otros estupefacientes dañinos para la salud.

Gracias a un proyecto denominado Juventud en Islandia, que obligó a realizar acciones de prevención de una manera diferente y en las que se involucraron especialistas, gobierno y padres de familia, se logró disminuir drásticamente el consumo entre jóvenes no sólo de alcohol, también de tabaco y estupefacientes.

La hipótesis central fue que el problema no era que los jóvenes probaran o no cualquier tipo de droga, los jóvenes podían ser dependientes inclusive antes de probar alguna sustancia estimulante, sino que el uso continuado dependía de cómo estos adolescentes querían enfrentar sus problemas, y el apoyo que reciben en casa y en las escuelas.

A pesar de todo, la solución parece simple. Por un lado los centros escolares realizaron actividades para involucrar más a los padres de familia en la vida de sus hijos y fomentar la convivencia familiar. Por su parte, el gobierno implantó leyes para que la edad mínima para comprar alcohol fuera 20 años y tabaco 18 años. Hubo toques de queda con horario preestablecido para adolescentes entre los 13 y 16 años, y hubo una mayor financiación para actividades extracurriculares, actividades deportivas y artísticas en general y becas para las personas con bajos recursos. Gracias a estas medidas hoy Islandia posee el número uno en el ranking europeo de jóvenes con un estilo de vida saludable.

Islandia puede ser un país pequeño pero ha demostrado que al romper los paradigmas sociales se quiebran estructuras rígidas que parecieran locuras al salirse de los libros de texto, como cuando durante la crisis económica mundial de 2008 decidieron no rescatar a sus bancos y hoy han salido adelante con una economía estable en comparación con los países que, como México, siguen estancados en la crisis. No sólo eso, sino que curiosamente 20 años después, como el proyecto de ayuda a jóvenes, de implementar un sistema en su futbol enfocado con asistir a una Copa Mundial ya son uno de los 32 equipos que participaran en Rusia 2018. Y en comparación, en México no se vislumbran cambios, y la violencia, la corrupción y la pobreza continúan.

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El pleito es para demostrar quién es más corrupto

 

El pleito entre los líderes de los principales partidos políticos sube de nivel, las acusaciones de rateros y corruptos son los calificativos que se lanzan. A Ricardo Anaya desde la Cámara de Diputados le crean una comisión para investigarlo, en tanto desde las oficinas del “niño maravilla”, se lanzan con todo en contra de Enrique Ochoa y a la perredista le descubren una suntuosa residencia en las Lomas de Chapultepec.

Pero Anaya, Alejandra Barrales y López Obrador no renuncian ante el INE a las partidas presupuestales de este octubre como sí lo hicieron ya PRI, PVEM, PES, Panal y MC en favor de los damnificados de los terremotos de septiembre.

Ochoa Reza confiesa que sus adversarios son inmorales y cínicos pues no renuncian a las partidas presupuestales ante el INE. El priista fue el primero en acudir ante las autoridades electorales a formalizar la renuncia de las partidas presupuestales del PRI, no sólo para octubre, sino para todo el fin de este año.

En cambio, Anaya y Barrales, líderes del llamado Frente Ciudadano por México, fueron a San Lázaro acompañados por Dante Delgado de Movimiento Ciudadano para presentar un plan de reconstrucción nacional que desde un inicio fue asumido por todos como una mala y enredada excusa para no regresar los dineros públicos asignados.

Ricardo y Alejandra intentan trasladarle al Gobierno del presidente Enrique Peña Nieto el costo de la recuperación al indicar que el presupuesto del año próximo, debía contener fuertes recortes que debieran ser destinados al beneficio de los damnificados. Esto se tomó como pretexto para evitar renunciar al financiamiento público destinado a sus partidos.

Existe malestar por esta evasiva y cobró especial relevancia entre colaboradores del cuestionado dirigente blanquiazul y de parte de empleados del PAN quienes fueron notificados durante el pasado fin de semana que fueron cesa o despedidos de sus empleos.

Sólo que hay un hecho, Anaya no renunció a las prerrogativas de octubre y estas fueron depositadas por el INE, como ocurre con todas las partidas anteriores. Es decir, la dirigencia de Anaya no tiene hasta ahora ningún pretexto para prescindir de ningún trabajador, pues tiene dinero suficiente para pagar honorarios.

Pero Ochoa Reza, por su parte advirtió que la negativa de Anaya, Barrales y AMLO a renunciar a las partidas presupuestales públicas del INE, deja sin 133 millones de pesos a los fondos orientados a la ayuda de damnificados.

“Todos ellos le mintieron al pueblo de México: el 22 de septiembre, PAN y PRD prometieron que la totalidad del dinero de sus partidos se iría al apoyo de los damnificados. El mismo día, López Obrador ofreció hacer lo mismo. Y ahora nos enteramos que el tabasqueño en forma irregular comisionó a una de sus gentes a entregar dinero a los damnificados y lo hizo sin dejar ninguna documento de las entregas de dinero o sea que ese dinerito va a su campaña política.

“Nosotros ya cumplimos, nos dijo Ochoa Reza, regresamos 258 millones de pesos que teníamos asignados para lo que resta del año. Todo eso va para los damnificados y la reconstrucción en los estados afectados.

“Ellos recibirán 399 millones en lo que resta del año. Es dinero público que no les pertenece y que van a utilizar en sus intereses y caprichos, en vez de aportarlo para atender la emergencia que hoy vive México”, concluyó.

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Efectos del sismo

Pasó ya la etapa crítica del sismo del 19 de septiembre pasado, en donde cada hora que transcurría era crucial para poder rescatar con vida a quienes permanecían bajo los escombros. Fue en esos breves instantes cuando pudo verse lo mejor de la sociedad como no sucedía desde hace mucho tiempo, cuando la gente se volcó a las calles por igual a brindar ayuda en todas las formas posibles a todo aquél que lo necesitaba, sin distingos de ningún tipo.

Sin embargo, a poco más de tres semanas de aquel sismo, los ánimos entre los habitantes de las zonas afectadas comienzan a enfriarse. En el caso de la Ciudad de México, poco a poco regresa su dinámica de vida normal, las escuelas y centros de trabajo retoman sus actividades y buena parte de la gente vuelve a sus labores cotidianas.

Es ahora cuando viene la parte más difícil, la etapa de hacer frente a los daños –pérdidas humanas, materiales, psicológicos–, tratar de asimilarlos y –lo que resulta aún más complejo–, irlos incorporando a la dinámica de vida cotidiana, en la que rápidamente se diluye esa intensidad y ese sentimiento único de solidaridad, que nos hizo ver y relacionarnos con nuestro entorno de una forma completamente distinta.

Es en este contexto, en donde las cosas banales de la vida retoman su papel preponderante, en donde la ayuda desinteresada se convierte en ventanas de oportunidad para algún abusivo, los donativos se convierten en dádivas políticas y los recursos económicos en votos potenciales. Pero de nosotros depende que el pasar cotidiano de la vida no nos absorba nuevamente y que no volvamos a nuestro núcleo de egoísmo y autosuficiencia en el que sólo velamos por nosotros mismos.

Este es el momento en que sabremos si a pesar de lo sucedido, lo cotidiano puede más en nosotros y volveremos a ser espectadores pasivos de lo que pasa a nuestro alrededor, o si lo sucedido fue un detonante suficiente que nos permita tomar el control de nuestro entorno y modificarlo un poco más a nuestro favor. Aunque sea por un instante, pero que ese instante marque la diferencia –como lo hizo por algunos días durante los momentos de emergencia y crisis– y que nos sirva al menos para el futuro no tan inmediato.

Es mucho más difícil hacerlo que expresarlo, pero hace tres semanas, al menos por unos días, pudimos ver lo que somos capaces de hacer como sociedad y como país, cuando la amplia mayoría está en sintonía y en busca de un beneficio común. Que no se nos olvide.

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La corrupción no deja de perseguirnos

La corrupción no nos deja ni nos va a dejar hasta que no tomemos decisiones y acciones definitivas y contundentes. El informe “Personas y la corrupción: América Latina y el Caribe” volvió a evidenciar la situación que vivimos.

México es el país de la zona que lleva mano, es el más corrupto. Lo que merece atención del informe, nos dice Eduardo Bohórquez, de Transparencia Mexicana, es que son datos duros y no son parte de una percepción, a la cual apelan a menudo muchos funcionarios para justificarse.

Sumemos a este informe las reacciones de algunos ciudadanos con motivo de la ayuda que se ha otorgado por el temblor, a lo que también podemos agregar las trampas de algunos corredores, o más bien pseudocorredores, en el maratón de la CDMX.

No se puede ni debe “normalizar” la corrupción. Es lo menos indicado para combatirla. Verla como parte de la cotidianidad es justificarla y expandirla. Por más que la corrupción se exprese de innumerables formas no se puede dejar pasar y dejar de ver.

¿Cómo explicarse que unos corredores se metan al maratón más allá de la mitad de la prueba para demostrar que la corrieron, les dieron su medalla y salieron en la foto?

¿Cómo explicarse que unos ciudadanos se formaran para recibir 3 mil pesos para la renta de su casa como si fueran damnificados sin serlo? ¿Cómo explicarse que haya gente que asegure que no ha recibido ayuda cuando un soldado se la acaba de entregar a la vista de muchas personas?

Todo resulta ser multifactorial en medio de situaciones de excepción. Lo del maratón está desde donde se vea fuera de lugar, puede ser desde un juego hasta la trampa para el autoengaño.

Se actúa en función del entorno en que estamos y también de cara a lo que vemos.

Lo del temblor adquiere otra dimensión. Hay quienes argumentan que tiene qué ver con la “necesidad”, debido a que se vive de manera tan precaria que se busca a como dé lugar tener algo, y más estando bajo una situación de excepción.

Lo que subyace es que existen entornos que hacen permisibles las conductas. Nos dice Eduardo Bohórquez que se ha ido rompiendo el pacto social. Es muy probable que después de conocer y ver lo que hacen muchos gobernadores, por ejemplo, y lo que se ve se construya la idea de que hay cosas que se pueden hacer.

En donde pareciera que hay más explicaciones es en los resultados del informe “Personas y corrupción”. El hecho de que cada trámite ciudadano tenga que ir aparejado de un acto de corrupción puede tener qué ver con lo que los funcionarios ven en sus entornos laborales.

Imagine lo que puede ser para ciertos trabajadores de gobierno ver a los Duarte, Borge, Moreira. Muchos de ellos, a su manera, no han de querer estar fuera del “festín”, como lo llama Bohórquez.

Somos parte de un lío mayúsculo y para colmo no se resuelve el tema del fiscal general ni el de anticorrupción.

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Confianza del consumidor e inflación: bien a secas

 

Dos indicadores relevantes apuntan en el corto plazo un menor pesimismo en torno al desempeño de la demanda interna. La Confianza del Consumidor que sigue reactivándose paulatinamente después de la tremenda debacle de enero pasado; y la inflación en septiembre, con una sorpresiva baja en la segunda mitad de septiembre, que aunque parcialmente temporal, disminuye los temores al alza derivados de la reciente depreciación del peso frente al dólar.

Persiste la recuperación de la Confianza del Consumidor en septiembre. En ese mes, el Índice de Confianza del Consumidor (ICC) fortalece su tendencia positiva, con un vigoroso incremento respecto a agosto (1.0%). Con ello, la confianza del consumidor acumula su octavo incremento mensual. Con este comportamiento, es posible decir que quedó atrás la tremenda crisis de la confianza del consumidor de enero.

En este sentido, el nivel del ICC la confianza del consumidor en septiembre es 27% mayor con respecto al mínimo que se alcanzó en la debacle de enero. Medida con respecto al mismo mes del año anterior, la Confianza del Consumidor se incrementó 6.1%, acumulando dos avances anuales consecutivos.

La recuperación es generalizada, tanto los subíndices del ICC como los índices complementarios muestran una dinámica creciente. Concretamente, comparado con los niveles de hace un año y con los que se tenían en enero, los consumidores ahora están más optimistas en torno a cómo está su actual situación familiar, al mismo tiempo,  hay más optimismo en torno al futuro (próximos doce meses). Lo mismo sucede respecto a la percepción de la situación del país. En paralelo, los consumidores consideran que hay mayores posibilidades de comprar bienes de consumo duradero.

El segundo indicador se refiere a la inflación. Durante la segunda mitad de septiembre sorprendió positivamente. Los precios al consumidor registraron un descenso de 0.17% en la segunda quincena del mes. Con ese resultado, el Índice Nacional de Precios al Consumidor en todo septiembre se incrementó 0.31% respecto a agosto, avance mucho menor a la estimación de 0.44% del consenso de la última Encuesta Citibanamex.

No obstante, la sorpresa positiva de la inflación tiene un carácter temporal. La diferencia del dato real con la expectativa del consenso muy probablemente se debió a una subestimación del impacto de la oferta de servicios gratuitos en la Ciudad de México (básicamente en algunos segmentos del transporte público, tarifas de peaje y servicios de telefonía celular) que surgió a raíz del terremoto del 19 de septiembre. Por lo tanto, se trata de una reducción temporal de precios, que por lo mismo, se verá revertido en el dato de la inflación de la primera quincena de octubre.

En términos de crecimiento anual la inflación descendió hasta 6.35% en septiembre desde 6.66% en agosto. Una baja considerable, pero parcialmente temporal por los factores arriba mencionados. En paralelo, la inflación subyacente disminuyó a 4.80% anual desde 5.00% en el mismo lapso. Es muy posible que la inflación termine el año con una tasa anual ligeramente arriba del 6%. Los principales riesgos al alza de la inflación se ubican principalmente en la reciente depreciación del tipo de cambio y en una posible alza de los precios de la gasolina.

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La ambición de Margarita

No sorprendió a nadie la salida de Margarita Zavala del PAN. Su candidatura independiente a la Presidencia de la República será un espectáculo triste, como el de esos circos humildes que viajan por los pueblos más remotos. Margarita Zavala no será presidenta de México, eso lo sabemos todos y ella también lo sabe. Su salida del PAN es un desplante de orgullo e impotencia.

La nueva organización política de Margarita Zavala será la de su marido, Felipe Calderón. Margarita Zavala nunca se pudo deslindar de Felipe, nunca pudo ser ella misma. A sus espaldas, como una sombra funesta, ha estado el expresidente. En algún momento pensamos que podría desprenderse de esa maldición, pero no supo o no pudo o no quiso hacerlo. Eso la condenó definitivamente en el imaginario político.

La mayoría de los mexicanos no votó por el PAN en las elecciones de 2012 para dar el mensaje muy claro de que repudiaban el desempeño de Felipe Calderón en la presidencia. Por la misma razón, esos mismos mexicanos no votarán por Margarita Zavala en 2018, porque no quieren ver otra vez a Felipe Calderón en Los Pinos, ni siquiera como huésped. Estamos convencidos que el PAN no ganaría la próxima elección presidencial con Margarita Zavala como candidata. Su desempeño sería tan pobre, tan decepcionante, como el de Josefina Vázquez Mota en el Estado de México.

La salida de Margarita Zavala seguramente le quitará votos al PAN. Al dividirse la oposición, le dan el campo libre a los dos contendientes más fuertes para 2018: Morena, con López Obrador como candidato anunciado, y el PRI, con cualquiera que sea el candidato elegido. La salida de Margarita Zavala del PAN no ha ayudado a las causas democráticas que, supuestamente, ella defiende. Ha sido un capricho de personalismo y ambición personal —suyo y de su marido—.

Dicho lo anterior, el futuro inmediato del PAN es sombrío. Pensábamos que un nuevo PAN, limpio del calderonismo, era la única opción viable para 2018. Un nuevo PAN que retomara lo mejor de su tradición política y cívica. Sin embargo, tal parece que eso tampoco sucederá. Si en 2018 el PAN va en alianza con otros partidos con los que no comparte la misma ideología, va a ocasionar un quiebre irremediable en su identidad histórica. Quizá no sea exagerado, por lo mismo, hablar de la muerte del PAN, de ese ilustre partido fundado en 1939 por Manuel Gómez Morín y otros hombres de enorme estatura política y moral.

Sin el PAN o, por lo menos, sin el PAN tal y como lo conocimos, el sistema democrático mexicano pierde una de sus columnas más firmes. El escenario es cada vez más desolador. Nuestra democracia partidista contiene distintos membretes, distintos colores, pero, en el fondo, todas las opciones resultan equivalentes para el elector desencantado.

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