EDITORIAL

Vive la France

Francia ganó el Mundial de futbol. Convertirse en el campeón del mundo requiere de una buena dosis de fortuna, pero también de trabajo y un esfuerzo continuo y sistemático para crear un equipo poderoso. La victoria de Francia no es ninguna casualidad.

La primera intuición de la mayoría de quienes seguimos los partidos de la selección francesa fue que el éxito se debió a la gran aportación de jugadores de ascendencia africana: 14 de los 23 seleccionados tienen su origen en Angola, Argelia, Camerún, Guinea, Marruecos y Malí. Sin embargo, quien crea que provenir de alguno de estos países es garantía de una calidad futbolística como la que nos regaló el joven Mbappé, está en un gran error.

Una pista de esto se encuentra en que este Mundial no sólo vio jugar a 23 futbolistas franceses, sino que otros 35 jugadores de Francia, participaron en otras selecciones nacionales. Esto es posible porque la FIFA permite que un jugador que tenga una conexión con otro país, ya sea a través de la nacionalidad de sus padres o sus abuelos, pueda jugar, si lo desea, para la selección de dicha nación.

Que más de 50 futbolistas de este Mundial en Rusia provinieran de Francia no es ninguna casualidad. La clave de esta anomalía en la producción de futbolistas de talla internacional se encuentra en que Francia, siguiendo su tradición de utilizar al Estado como una herramienta que acompaña e implementa muchas de las acciones nacionales en términos políticos, económicos y sociales, lleva años trabajando para lograr estos resultados.

Después de la segunda Guerra Mundial, la economía francesa estaba devastada y, entre las muchas consecuencias, su futbol sufría una gran falta de talentos. De hecho, de los cuatro Mundiales entre Chile 1962 y Alemania 1974, Francia no logró calificar a dos. Igualmente, en ese mismo periodo no logró llegar a tres Eurocopas.

El Estado intervino y en 1972 creó el Institut National du Football, un esfuerzo nacional para buscar y entrenar a jóvenes talentos, sin importar su origen y sólo considerando sus habilidades. El centro nacional de esta institución se encuentra a las afueras de París, en las instalaciones conocidas como Clairefontaine, y ahí se formaron generaciones de jóvenes que pudieron desatar todo su potencial futbolístico sin restricciones.

Los resultados se vieron en la siguiente generación, cuando Francia ganó el Mundial de 1998, con una selección que comenzaba a mostrar la diversidad racial, producto de la migración desde varias de las antiguas colonias francesas. Muchos de los jugadores que lucieron en esta Copa Mundial, y que ganaron, fueron identificados y entrenados en este sistema, por lo que hoy no sólo Francia produce a sus propios jugadores en casa, sino que crea futbolistas que regresan a sus orígenes para jugar con otras playeras. Pero la producción de jóvenes habilidosos y talentosos no se deriva principalmente del origen étnico de las personas, sino de la creación de instituciones capaces de dar oportunidades a cualquiera, sin importar de dónde provinieran. Vive la France.

EDITORIAL

Cuál es la filosofía de la cuarta transformación de México?

La anunciada cuarta transformación de México todavía no se asoma por ningún lado. No confundamos los cambios con las transformaciones. Bajar los sueldos de los funcionarios, vender aeroplanos y construir refinerías no son cambios menores, pero tampoco son elementos estructurales de una genuina transformación social.

Si tomamos en serio la frase “cuarta transformación de México” debemos pensar en algo más hondo y más ambicioso, en algo semejante a lo que Porfirio Muñoz Ledo ha llamado la “Cuarta República”. Para lograr lo anterior es indispensable redactar una nueva Constitución, es decir, alcanzar un nuevo pacto social. Así como la Independencia tuvo la Constitución de 1826, la Reforma Liberal tuvo la Constitución de 1857 y la Revolución mexicana tuvo la Constitución de 1917, la cuarta transformación requiere su propia Carta Magna.

Si lo que se busca es una nueva Constitución, necesitamos una nueva filosofía porque de otra manera lo que se obtendrá será un batiburrillo legislativo. Recordemos: la filosofía de la Constitución de 1824 fue el republicanismo, la de la Constitución de 1857 fue el liberalismo y la de la Constitución de 1917 fue el liberalismo social. ¿Cuál es la filosofía de la cuarta transformación de México?

La nueva filosofía tendría que ser una filosofía que contribuyera al desarrollo de nuestra democracia. No podría ser una filosofía que se nos dicte, sino una hecha en libertad por nosotros para nosotros. La sugerencia en este artículo está fundada en el pensamiento de tres grandes filósofos mexicanos del siglo anterior.

La respuesta a la pregunta anterior será breve y tajante: no existe. O mejor dicho: no existe todavía. No puede ser un retorno al republicanismo o al liberalismo o al liberalismo social o al socialismo de antaño. La filosofía del nuevo régimen, la de la esperada Cuarta República, todavía no sea ha escrito. Y sin esa filosofía por venir no podremos hablar con propiedad del advenimiento de un periodo inédito de la historia de México. Lo único que obtendremos es más de lo mismo, que es justamente lo que ya no queremos los mexicanos.

Haré aquí una propuesta que ponemos a la consideración de ustedes con el ánimo de participar en el debate. Opinamos que la nueva filosofía tendría que ser una filosofía que contribuyera al desarrollo de nuestra democracia. No podría ser una filosofía que se nos dicte, sino una hecha en libertad por nosotros para nosotros.

La sugerencia en este artículo está fundada en el pensamiento de tres grandes filósofos mexicanos del siglo anterior: Antonio Caso, Leopoldo Zea y Luis Villoro. Sobre la base de la obra de estos autores, sostendré que la filosofía de la cuarta transformación de México debería poseer cuatro características, a saber: ser comprometida, auténtica, crítica y plural.

Leopoldo Zea sostuvo que nuestra filosofía no puede desentenderse de la realidad que la circunda (Cfr. “La filosofía como compromiso”, 1949). Requerimos ahora, como entonces, una filosofía comprometida con el cambio social, no una filosofía enclaustrada que se contemple el ombligo o, peor aún, una que sea dependiente de lo que otros piensan en lugares lejanos.

Luis Villoro defendió una filosofía auténtica en dos sentidos de la palabra: como una que surge de la autonomía de la razón y como una que se funda en una congruencia entre pensamiento y vida (Cfr. “La posibilidad de una filosofía latinoamericana”, 1994). En cada caso, esta filosofía autónoma tiene que ser rigurosa para cumplir con sus propósitos.

Para que la filosofía mexicana sea crítica tiene que ser libre y si es libre no puede dejar de ser plural. En su polémica con Vicente Lombardo Toledano en 1933, Antonio Caso rechazó la figura de una filosofía oficial

El mismo Villoro afirmó que para que la filosofía no se convierta en una ideología debe mantener una permanente actitud crítica ante el poder (Cfr. “Filosofía y dominación”, 1978). La filosofía no puede convertirse en una doctrina al servicio del Estado porque entonces dejará de ser auténtica y liberadora.

Para que la filosofía mexicana sea crítica tiene que ser libre y si es libre no puede dejar de ser plural. En su polémica con Vicente Lombardo Toledano en 1933, Antonio Caso rechazó la figura de una filosofía oficial. Para que la filosofía mexicana sea liberadora debe permitir el debate, la discrepancia, la originalidad. Una filosofía para la democracia tiene que decirse en plural. Su fortaleza vendrá de la fuerza de sus múltiples argumentos, no de la imposición de un pensamiento único.

Para lograr la cuarta transformación de México los mexicanos no podemos dejar de pensar con seriedad, profundidad y responsabilidad. Tendremos que darnos una nueva filosofía que inspire el pacto social con el que podremos construir una mejor nación. El reto es mayúsculo, pero la esperanza es muy grande.

EDITORIAL

Adiós a la “mal llamada”

 

 

Era cuestión de tiempo para que López Obrador derogara lo que ha dicho es “mal llamada Reforma Educativa”.

Lo que son las cosas; después de los brutales agarrones para aprobar la Reforma Educativa, que tanto le costaron al gobierno, ahora se va a derogar, y López Obrador va a poder hacer una nueva reforma, casi como quiera y sin que nadie meta las manos, de no ser él.

La petición y consulta a su bancada para que se derogue en lo inmediato tiene su dosis de un trámite. No vemos quién en la bancada morenista se vaya a oponer a lo que propone el tabasqueño, quien insiste en la división de poderes, teniendo todo el poder.

La Reforma Educativa es, por mucho, perfectible, pero no está para derogarse. A lo largo de al menos cuatro años se realizaron consultas en todo el país, participaron cerca de 300 mil personas del sector, entre padres de familia, investigadores, estudiantes, profesores y especialistas, tanto nacionales como internacionales.

Hemos insistido en que el proceso inicial de la reforma no fue el indicado. No bastaba con meter a la cárcel a Elba Esther Gordillo, hoy no casualmente presunta aliada de López Obrador, e iniciar por los terrenos burocráticos cargados, de maraña de la educación existente.

El virtual presidente ha insistido en definir a la reforma como “la mal llamada”. No sabemos si  detrás de ello hay un análisis profundo que vaya más allá de algunas críticas válidas acerca de las evaluaciones a los maestros, y por el hecho de haber empezado por el tema administrativo.

Muchos críticos de la reforma, con quienes hemos conversado, son de la idea de que se debe revisar a detalle y sacar lo mejor de ella; que sin duda lo tiene. El futuro secretario de Educación y exfuncionario de TV Azteca, en su momento elogió a “la mal llamada”.

¿No valdría la pena revisarla para ver qué sí y qué no, como lo han planteado el INEE y personajes como Rolando Cordera?

¿Vamos a empezar de cero?

Si la decisión es para no fallar en una insistente promesa de campaña, bien se puede analizar y razonar bajo el ejercicio del poder; pero si se trata de pagar alianzas con grupos que presionan al extremo y quieren seguir con sus privilegios, al paso del tiempo vamos a extrañar a “la mal llamada”.

EDITORIAL 

El nuevo sistema de partidos en México

Los resultados de la jornada electoral del 1 de julio reconfiguran, como es natural, el sistema de partidos en México. El estudio de los partidos políticos es relevante porque, le pese a quien le pese y no obstante su desprestigio, seguirán siendo actores fundamentales de la democracia.

Los politólogos suelen hacer ejercicios numéricos sobre los resultados y el acceso a cargos de elección. Desde 1988 fue progresivamente consolidándose un sistema de tres partidos predominantes (PRI-PAN-PRD) y hasta once partidos nacionales. Ya desde 2015, que ingresó Morena de manera exitosa a la competencia electoral federal, cualquier índice determinaba en cuatro el número efectivo de partidos. Tras los resultados del 1º de julio, todo parece indicar que Nueva Alianza y Encuentro Social, perderán su registro como partidos políticos nacionales.

A pesar de su presencia y crecimiento en algunas regiones del país, Morena no había ganado ninguna elección relevante, esto es, las gubernaturas en juego entre 2015 y 2017. El aplastante resultado de 2018 lo pone a las puertas de convertirse en un partido hegemónico. Si bien todo puede ser sujeto de comparación, me parece exagerado e impreciso igualar a Morena con lo que fue el PRI o sus versiones anteriores, surgidas hace casi noventa años. Los partidos políticos suelen depender del envión que les da el liderazgo de sus fundadores. Morena aquí es un ejemplo de libro de texto. En ese sentido, la tentación de no poner límites entre el partido y el gobierno (a la vieja usanza del PRI) está muy presente. Morena se ha movido entre partido antisistema y movimiento social de manera exitosa –así lo demuestran los resultados del 1º de julio-, pero ahora uno de los principales desafíos, además, por supuesto de hacer un gobierno bien evaluado, será la institucionalización del partido, más allá de su caudillo.

Cuando perdió por primera vez la Presidencia en 2000, el PRI mantuvo un peso relativo por su posición en el Congreso y su mayoría de gobernadores. Ahora el panorama es radicalmente distinto: perdida la Presidencia, las gubernaturas en disputa, así como un aplastante retroceso en los cargos municipales y congresionales locales y reducido a quinta fuerza electoral en el Congreso, el partido que nació para ser gobierno y durante décadas fue la fuerza hegemónica, tendrá que asumir el rol de oposición testimonial.

El PAN quedó reducido en su fuerza electoral, a pesar de que en las gubernaturas dio la pelea: perdió Veracruz, mantuvo Puebla y Guanajuato y sumó Yucatán. Dividido internamente, tendrá como inmediatos desafíos superar las fracturas y definir el tipo de oposición frente al nuevo gobierno. La pérdida del PRD también es significativa, de la que dan cuenta las tres gubernaturas que le arrebató Morena (Tabasco, Morelos y CDMX). En estos dos casos, la constitución del Frente –que no fue mala idea en 2016 y 2017- ha sido señalada como una de las explicaciones del retroceso electoral.

EDITORIAL

La puerta y el baño

Concentrados en el proceso electoral pareciera que hemos olvidado los costos de la violencia cotidiana. La creciente presencia del narcomenudeo en la vida de las grandes ciudades es manifiesta, sobre todo en los centros nocturnos, restaurantes, en los lugares donde se concentran jóvenes. La violencia se ha trasladado, ha sido llevada a esos espacios por las bandas de narcomenudistas que se disputan los mismos.

Mientras en la Ciudad de México se suceden los hechos de violencia que tienen como factor en común los centros nocturnos, incluyendo el asesinato de una mujer estadounidense en el intento de matar a un cadenero de un famoso antro capitalino, en Monterrey se vivió una noche de terror en un masivo ataque a discotecas y bares.

Es obvio que se van a dar este tipo de ataques. Lo que sucede es que son cientos de narcomenudistas en todo el país, que pelean plazas para vender droga.

Ahora, la mayoría ya no cobra derecho de piso para extorsionar como lo venía haciendo desde hace años. Ahora exigen a los propietarios de los distintos locales el control de las puertas y los baños, que es donde pueden vender la droga.

Si los dueños de los bares se niegan son amenazados. Por eso, no nos debe de extrañar lo que está sucediendo en muchas partes del país.

En el estado de Nuevo León se registraron al menos 11 hechos violentos, entre ellos seis ataques a bares prácticamente de manera simultánea; el saldo de los ataques, sólo contra estos establecimientos, es de 15 muertos y al menos 12 lesionados en un solo día.

De acuerdo con la Fiscalía General de Justicia de Nuevo León, los ataques ocurrieron en bares de Monterrey, Guadalupe y Juárez.

El primer ataque ocurrió alrededor de las de las 21:30 horas del sábado en el bar La Jarra 2, en el centro de Monterrey. En ese lugar fue herido el portero (cadenero) del negocio.

20 minutos después, fue atacado el bar El Ancla de Oro, localizado también en el centro de la capital. Ahí murió Hugo Alberto Hernández El Tyson cadenero del negocio. Otra persona más resultó herida.

Mientras tanto, en el bar Chilos, en Monterrey, fue asesinada una persona que fue identificada como cliente del lugar; además, tres personas resultaron lesionadas.

El ataque más fuerte ocurrió en el bar Rancho Viejo, ubicado en la colonia Los Nogales, en Juárez. Ahí, un grupo armado a bordo de dos vehículos irrumpió en el establecimiento y acribilló a cinco hombres y una mujer. Dos más resultaron heridos.

En Guadalupe, los criminales ejecutaron a dos hombres que se encontraban afuera del bar Bohemio, ubicado en la colonia Cañada Blanca. Una persona más resultó herida.

Mientras tanto, casi a la misma hora, hombres armados irrumpieron en el bar La Mitotera, ubicado en la colonia San Bernabé, en Monterrey; ahí, los criminales asesinaron a Alejandro Mora Martínez e Hipólito Ismael Zamarripa, ambos cadeneros del negocio. Una persona más, que se desempeñaba como guardia del lugar, resultó herida.

Para las autoridades de Monterrey, estos hechos podrían estar ligados al cobro de piso, pero la realidad es que ahora lo que buscan los criminales es el control de la puerta.

En la Ciudad de México, a principios de junio, fueron detenidas 31 personas durante el cateo a dos bares en la colonia Hipódromo Condesa, delegación Cuauhtémoc. Los bares son el Memphis y el Savú.

En uno de los establecimientos se detuvo a 14 personas, entre ellas cuatro mujeres, y decomisaron 762 dosis de anfetaminas, 493 de cocaína y 273 de metanfetaminas y dinero.

En el otro se aseguró dinero, 711 dosis de cocaína, 341 de anfetaminas y tres de metanfetaminas, además se detuvo a 17 personas, entre ellas dos mujeres.

La mayoría de los detenidos son empleados de los bares; la droga fue localizada en la barra, cocina, baños y bodegas.

El operativo se dio luego de que el 2 de junio fue detenida una persona que compraba droga en dichos negocios y que reveló cómo lo hacía.

Se dice que éste fue un golpe importante a la estructura financiera del Cártel Unión Tepito de Roberto Moyado Esparza El Betito.

Durante las investigaciones de la Procuraduría, se supo que en estos lugares, el personal de seguridad, meseros, garroteros, personas que cuidan los baños y el personal de limpieza se dedicaban a vender droga.

Sin embargo, el propietario del Savú presentó pruebas para demostrar supuestas anomalías durante el operativo de cateo, por lo que todos los detenidos fueron liberados.

Lo cierto es que la Ciudad de México es víctima de células criminales que se disputan al menos 20 mil puntos de venta de drogas al menudeo.

Este fin de semana, José Manuel Serrano Ojeda, conocido como El Chepe fue víctima de un atentado cuando se encontraba en una taquería ubicada en Lomas de Chapultepec.   

El Chepe es un famoso cadenero que ha trabajado en distintos centros nocturnos de la Ciudad de México y de Acapulco.

No podemos descartar que la agresión a El Chepe tenga relación precisamente con el control de las puertas y baño,s que exigen los narcomenudistas. O se negó a participar o hubo complicidad con algún grupo criminal. Esto lo tendrán que definir las autoridades.

El control de “la puerta y baños” de los bares es un negocio bastante lucrativo para los grupos del narco, y por los que se ha desatado parte de la violencia en muchos puntos del país. Y estos distribuidores de la droga cada día están ejerciendo más violencia con tal de quedarse con el control de los puntos de venta.

EDITORIAL

Promover y fortalecer la unidad

Superados con holgura los artificiales presagios de miedo y conflicto post-electoral, lo que sigue es promover y consolidar la unidad.

A pesar de las tensiones de campaña, los mexicanos votamos en paz, y en paz conocimos los resultados. Esa es la unidad que aun en la diferencia, debemos preservar, no ya como recurso frente a una eventual división, que no se dio, sino como fortaleza para enfrentar juntos los grandes desafíos del país.

Bien ha comenzado la transición. Hay buena voluntad y diálogo, pronunciamientos conciliadores, colaboración para el relevo y acercamiento de sectores con el virtual ganador de la elección presidencial, entre otras señales que favorecen la confianza y la estabilidad.

Tal ha sido la dimensión de la victoria de Morena, que su candidato y virtual ganador de la elección obtuvo, sin considerar los votos de los otros partidos que lo postularon, 25 millones, 186 mil votos; más sufragios de los que recibieron juntos PAN, PRI, PRD, Verde, Movimientos Ciudadano y Jaime Rodríguez, que en total consiguieron 24 millones, 861 mil, de acuerdo con los cómputos finales preliminares del INE.

Es evidente que Andrés Manuel López Obrador logró atraer una considerable cantidad de votos de militantes y simpatizantes de los otros partidos, así como la mayoría de los jóvenes que sufragaron por primera vez.

La decisión popular ha sido clara, pero para fortalecer la unidad y el espíritu democrático se requerirá evitar la tentación que supone la victoria arrasadora. Escuchar a las minorías será indispensable.

La oposición deberá lograr por méritos propios, mediante actitudes consistentes y argumentos sólidos, que su voz sea algo más que un testimonio, y constituirse en contrapeso, aun desde su condición claramente minoritaria.

PAN, PRI y PRD tendrán que reinventarse, refundarse, nacer de nuevo, si fuera el caso, para volver a tener peso real en el concierto nacional. México requiere un sistema de partidos fuerte, con institutos políticos competitivos y con capacidad de acción opositora o de gobierno. Por ahora, los electores decidieron darle un poderoso respaldo a López Obrador.

En el plano internacional, el desafío mayor es la relación con el presidente estadounidense Donald Trump, tan predecible como imprevisible y cuya única consistencia es su errática conducta. En contraste afortunado, el virtual ganador de la contienda presidencial ha optado por la moderación y ha comenzado por respaldar al actual equipo negociador del TLC.

Apoyado en su gran base electoral, el nuevo gobierno habrá de alentar la participación ciudadana, porque la magnitud de los desafíos demanda acción conjunta y mucha colaboración y compromiso.

Es amplio el cúmulo de ámbitos que debemos atender todos, como individuos y como país, en tanto que el gobierno entrante en diciembre tendrá que promover y trabajar desde ahora para consolidar el respaldo del que goza y, más aún, para asegurar la unidad de los mexicanos en lo fundamental.

Este fortalecimiento del entramado social y político es indispensable para enfrentar los retos que tiene México y que requieren acción inmediata en el caso de nuestras dolencias más sentidas: inseguridad, corrupción, impunidad y pobreza, así como en los casos de nuestras aspiraciones más profundas: justicia y desarrollo social, crecimiento económico, bienestar y oportunidades para todos.

EDITORIAL

América Latina en el siglo de la Revolución

Josep Fontana, referente de la historiografía marxista en España, ha escrito una historia mundial de la Revolución, que merece una lectura latinoamericana. Fontana titula su libro, a la manera de Eric Hobsbawm, El siglo de la Revolución (Crítica, 2017), pero a diferencia del marxista británico, su era revolucionaria no es entre 1789 y 1848 sino entre 1914 y nuestros días. En la segunda década del siglo XXI, no hemos rebasado, según Fontana, la época de la Revolución mundial que arrancó en Rusia, en octubre de 1917.

Como marxista europeo, Fontana piensa que el sentido esencial de ese largo ciclo revolucionario está determinado por el avance del movimiento socialista contra el capitalismo. Su idea de la Revolución es estrictamente marxista, aunque crítica de la experiencia de los regímenes burocráticos de la Unión Soviética y Europa del Este. En contra de buena parte del pensamiento de derecha o izquierda, posterior a la caída del Muro de Berlín, no cree Fontana que vivamos en un periodo propiamente postrevolucionario, desde el punto de vista de la lucha de clases.

El relato de la Revolución Cubana es simple: unos jóvenes nacionalistas revolucionarios, encabezados por Fidel Castro, aplicaron la reforma agraria y expropiaron algunas empresas norteamericanas. Estados Unidos reaccionó con hostilidad y planes subversivos de la CIA y aquellos jóvenes se aliaron a la Unión Soviética

La crisis capitalista de 2008, a su juicio, demostró la vigencia del conflicto de clases, como eje rector del avance de la lógica revolucionaria en el mundo. Otra vez, en contra de Hobsbawm, no acepta la versión corta del siglo XX como “edad de los extremos”. El saldo de la pasada centuria sigue “abierto” porque la lucha entre el socialismo y el capitalismo no ha concluido, en buena medida por el crecimiento constante de la desigualdad. El marxismo de Fontana es lo suficientemente heterodoxo como para suscribir una visión elogiosa y triunfalista de China y sus posibilidades de crear, en alianza con Rusia, una alternativa “euroasiática” al capitalismo occidental.

Pero esa heterodoxia y esa flexibilidad doctrinal se abandonan en el tratamiento de América Latina, que reproduce no pocos tópicos coloniales. En un libro dedicado al fenómeno revolucionario en el siglo XX, sus páginas sobre México resultan superficiales. Francisco I. Madero y Pancho Villa no existen en esa trama y la historia de México, después de Lázaro Cárdenas, se reduce a una “larga etapa de corrupción del PRI”. La razón de esa prolongada decadencia es que “la maquinaria revolucionaria oficial impidió que se eligiera a otro hombre del temple de Cárdenas”.

El marxismo de Fontana es lo suficientemente heterodoxo como para suscribir una visión elogiosa y triunfalista de China y sus posibilidades de crear, en alianza con Rusia, una alternativa “euroasiática” al capitalismo occidental

De Getulio Vargas, nos dice Fontana, que fue “un dictador ilustrado” y el “Estado novo” por él fundado tuvo un “carácter fascistoide”. El proyecto populista de Juan Domingo Perón, según el historiador catalán, consistió en hacer que los “trabajadores ingresaran en la burguesía nacional” por medio del “verticalismo” y el “claro influjo de corporativismo fascista” del Partido Justicialista. La idea del populismo latinoamericano de Fontana está profundamente desactualizada, en términos de la historiografía regional, y carga con todo el fardo de prejuicios de la izquierda comunista del siglo XX.

El relato de la Revolución Cubana es simple: unos jóvenes nacionalistas revolucionarios, encabezados por Fidel Castro, aplicaron la reforma agraria y expropiaron algunas empresas norteamericanas. Estados Unidos reaccionó con hostilidad y planes subversivos de la CIA y aquellos jóvenes se aliaron a la Unión Soviética. No eran comunistas esos líderes, a pesar de que la poderosa influencia de Cuba en América Latina significara la reproducción de guerrillas marxistas en casi todo el continente. El Che Guevara sólo es relevante en esta historia por haber propuesto a Kennedy un “modus vivendi” entre Washington y La Habana en 1961.

EDITORIAL

Los últimos días del PRI

[He dedicado toda mi vida profesional a militar en el PRI, trabajar con sus gobiernos y estudiarlo. Escribí mi tesis profesional sobre su más importante ideólogo: Jesús Reyes Heroles]

Las elecciones del domingo dejaron el peor resultado electoral en la historia del partido con mayor implantación territorial y mayor número de militantes. El candidato presidencial del PRI quedó en tercer lugar, 37 puntos abajo del ganador, derrotado en todos los distritos. Se perdieron 100 por ciento de las gubernaturas en disputa. Se pasó de ser la primera a la quinta fuerza en la Cámara de Diputados, superado por partidos como el PES (que perdió el registro) o el PT.

La debacle tiene numerosas causas externas. Grandes escándalos de corrupción, inseguridad desbordada, etcétera. Quiero invitar también a una reflexión sobre las causas internas, es decir, los errores de la dirigencia priista. Primero, la tecnocracia no sabe nada sobre elecciones. No es lo mismo armar gráficas en un escritorio, que salir a la calle y obtener votos. Meade no ganó ni su propia casilla. Ni sus vecinos lo consideraron apto para la Presidencia.

Segundo, la integración del equipo. ¿Quién consideró que era buena idea incorporar a los panistas Javier Lozano y Alejandra Sota en la campaña presidencial? Compañeritos de escuela privada que no eran priistas (como el propio candidato o Enrique Ochoa) ocupaban puestos decisivos teniendo una experiencia electoral nula. Amistad por encima de la capacidad. Una corte de aduladores rodeando a los líderes, aplaudiendo sus decisiones por estúpidas que fueran.

Tercero, el más absoluto desprecio a la militancia. Decía Jesús Reyes Heroles que el PRI nunca debía convertirse en un partido de clase, sino aspirar siempre a ser un partido de clases. No representar un solo grupo social, sino a todos los que fuera posible. Hace un par de años, entregué a mis superiores en el partido los resultados de grupos de enfoque donde la militancia del PRI protestaba. Ninguno de los miembros del gabinete o los candidatos venía de una clase social que no fuera adinerada. Hijos de, parientes de. No se identificaban con el “Nuevo PRI”.

La farsa de la Asamblea priista en 2017 no permitió la autocrítica. A quienes expresamos públicamente opiniones disidentes, nos llamaron “políticos de café”. Un dirigente seccional decía: “El candidato presidencial no es priista. El presidente del partido tampoco. Y el candidato a Jefe de Gobierno de la Ciudad de México tampoco. ¿Qué institución entrega todas sus posiciones clave a puras figuras externas? ¿Qué mensaje mandaron a los militantes que llevamos 15 o 20 años buscando una candidatura? ¿Crees que quiero hacer campaña a su favor?”. Cavaron la tumba priista. Dieron la espalda a su militancia y ésta les regresó la cortesía con creces.   

EDITORIAL

La Unión Europea en peligro

Después de la reelección de Angela Merkel al mando de Alemania y la elección de Emmanuel Macron en Francia, una nueva ola de optimismo recorrió la Unión Europea, que tan sólo hace unos meses había vivido uno de sus golpes más fuertes con la salida de la Gran Bretaña. Este respiro no duraría sino unos pocos meses.

Tanto Macron como Merkel se enfrentan a importantes crisis internas; en Italia la ultraderecha euroescéptica logró formar un nuevo gobierno con el M5, un movimiento populista con rasgos euroescépticos; y en el Este, los gobiernos de Hungría y Polonia intensificaron sus campañas en contra de la división de poderes.

Dos de estas crisis llegaron a nuevos extremos esta semana. Por un lado, en Polonia, el gobierno promulgó una ley que obliga a los jueces a retirarse a la edad de 65 años, con la intención de forzar el retiro de decenas de jueces opositores, que detuvieron los intentos inconstitucionales del régimen para concentrar el poder.

Si el gobierno consigue implementar esta ley, esto significará de facto el fin de la división de poderes en Polonia. En Alemania, el partido CSU, que ha sido el aliado histórico del partido Demócrata Cristiano (al que pertenece Merkel) forzó a Merkel a establecer campos en las fronteras donde procesarán a nuevos refugiados que quieran entrar al país, obligando a aquellos que hayan hecho una solicitud de refugio en otro país europeo a regresar a éste. Esto implica de facto el fin del libre tránsito en Europa, uno de los pilares del proyecto europeo, que Merkel intentó defender hasta el último minuto.

Las historias de Polonia y Alemania son similares; una historia de división; por un lado una población urbana y cosmopolita que se ha beneficiado del crecimiento económico y el proyecto europeo, por el otro lado una población rural, mayoritariamente en el Este (de ambos países), que se refugia en el nacionalismo y la xenofobia, como respuesta al rezago que percibe con el resto del país.

En el caso de Alemania, sin embargo, la mayoría del país apoya políticas de centro izquierda; de romperse la actual coalición, Merkel podría formar un nuevo gobierno de centro-izquierda con el partido verde, e incluso si la carrera política de Merkel terminara, es probable que los alemanes le den un nuevo mandato a los socialdemócratas para liderar el país.

El riesgo es que esto implicaría el fin del consenso de centro, que ha gobernado a Alemania en las últimas décadas, dándole así nueva fuerza a la derecha y la extrema derecha, quienes se rumora podrían formar una alianza. En Polonia, el panorama es mucho más difícil; miles de polacos han salido ya a manifestarse en contra de la reformas, incluido Lech Walesa, quien liderara el movimiento Solidaridad, que terminó con el régimen comunista en el país. Sin embargo, la mayoría rural del país apoya al gobierno. Polonia representa uno de los retos más importantes de la Unión Europea; Merkel es la líder natural para contener esta amenaza, pero es difícil pensar que Merkel pueda lidiar con la crisis en Polonia, la crisis de los refugiados y Trump, mientras se encuentra en el momento político más débil de su carrera. Muchos pensamos que sólo Merkel podría liderar a Occidente y Europa en estos difíciles tiempos, tal vez llegó la hora de un nuevo liderazgo en Alemania.

EDITORIAL

Los candidatos del narco

Dos de los contendientes a la presidencia municipal de Amacuzac, en Morelos, el del PRI, Jorge Miranda Abarca y el de la coalición Juntos Haremos Historia, Alfonso Miranda Gallegos, no pudieron terminar su contienda electoral, porque ambos fueron detenidos por autoridades federales acusados de secuestro y de delincuencia organizada.

La elección se hizo sin campaña, ya que los dos permanecen en la misma prisión de máxima seguridad en Durango. Los dos son familiares: el candidato del PRI es sobrino del abanderado de la coalición Juntos Haremos Historia.

El tema está en que Alfonso Miranda Gallegos, de Juntos Haremos Historia, venció en  la elección porque nunca fue sustituido como candidato a la alcaldía de Amacuzac. Obtuvo  más de tres mil 670 votos.

Y el segundo lugar en esta elección lo tiene el sobrino de Alfonso, el actual alcalde con licencia de Amacuzac, Jorge Miranda Abarca, quien buscaba la reelección, pero también está detenido.

El domingo 6 de mayo, elementos de la Policía Federal detuvieron a Miranda Gallegos, de 62 años, en Tecámac, Estado de México. Una semana después, el 15 de mayo, el juez del Segundo Distrito Judicial de Morelos, dictó auto de formal prisión en su contra.

Junto con Alfonso Miranda fue detenido Sergio Sánchez, El Telúrico, de 34 años, identificado como uno de los principales operadores en el trasiego de drogas a cargo de una organización delictiva que opera en Morelos y en Guerrero.

Las investigaciones revelaron que los detenidos tienen presuntos vínculos con el grupo criminal Los Rojos.

De acuerdo con las investigaciones, Alfonso Miranda Gallegos es tío de Santiago Mazari, El Carrete, líder de Los Rojos, a quien presuntamente le brindaba protección.

Y es que toda esa zona de Morelos y Guerrero se la disputan varios grupos del narcotráfico. Se presume que ambos candidatos pertenecen al grupo de Los Rojos.

Recordemos que en una batalla entre Los Rojos y Guerreros Unidos, desaparecieron los 43 jóvenes de Ayotzinapa, quienes fueron confundidos por esta última organización delictiva, de pertenecer a su grupo rival. Por cierto, el alcalde de Iguala, José Luis Abarca, tiene el mismo apellido que el candidato del PRI al municipio de Amacuzac.

El crimen organizado tiene fuerte presencia en Morelos y en Guerrero, y muchos alcaldes se han aliado con ellos, muchas veces por dinero, otras por miedo a perder la vida.

El mapa político de México ha cambiado, pero tal parece que la violencia y la corrupción están más arraigadas de lo que se piensa.

Es precisamente en el municipio de Amacuzac donde podemos ver reflejada esta parte del México donde no pasa nada y donde los intereses del crimen organizado prevalecen por encima del Estado de derecho.

¿No se supone que se pierden derechos civiles cuando se está preso? ¿Que no se puede votar por algún interno?

Entonces ¿cómo pudieron ser votados estos dos candidatos?

Ninguno de sus partidos los dio de baja, y hoy, está  en la cancha del INE resolver este caso, en donde tendrán que convocar a elecciones nuevamente.

En su momento, tras la detención de los dos “políticos”, la consejera Presidente del Instituto Morelense de Procesos Electorales y Participación Ciudadana, Ana Isabel León Trueba, aseguró que “cualquier ciudadano que tiene una demanda en su contra y es detenido por la autoridad, pero está en juicio y no ha sido sentenciado, no pierde sus derechos políticos; hasta que se le dicte sentencia en que se le prive de ellos”.

¿La victoria electoral le otorga fuero al alcalde ganador?

De acuerdo con el artículo 111 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, sobre la inmunidad procesal dice: “para proceder penalmente (…) por la comisión de delitos durante el tiempo de su encargo, la Cámara de Diputados declarará por mayoría absoluta de sus miembros presentes en sesión, si hay o no lugar a proceder contra el inculpado”.

En cuanto a los funcionarios estatales, se establece que “se seguirá el mismo procedimiento establecido en este artículo, pero en este supuesto, la declaración de procedencia será para el efecto de que se comunique a las legislaturas locales, para que en ejercicio de sus atribuciones procedan como corresponda”.

Lo cierto es que la victoria electoral de Alfonso Miranda Gallegos no le asegura el fuero, ya que no ha tomado posesión del cargo. Sin embargo, como todavía no está procesado (no ha sido declarado culpable), si su abogado logra que se lleve el proceso en libertad, “podría” tomar posesión, y ahora sí, ya no regresaría a la cárcel porque tendría fuero.

Lo más probable es que se convoque a una elección extraordinaria. Hasta el momento en el que se escribió esta columna, el Instituto Morelense de Procesos Electorales y Participación Ciudadana no había abordado el caso.

Y esto refleja lo que ha sido el gran reto de las últimas administraciones y lo que será la gran batalla del próximo gobierno: el control de los territorios cooptados por el crimen organizado.

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