EDITORIAL

 

 

Llegó el tercer pasajero

 

Con el Frente terminó pasando lo que se intuía. La candidatura a la presidencia desde el principio se sabía que sería para el PAN y la de la Ciudad de México para el PRD, el resto se regirá bajo el signo de “según el sapo es la pedrada”.

Esto quiere decir que según la fuerza de cada partido en los estados se tomará la decisión de elegir quien es el o la candidata a cada uno de los más de 3,400 cargos que están en juego.

Por lo pronto todo se ve resuelto, pero no está muy claro cuáles vayan a ser los criterios a seguir y las consecuencias que se presentarán al interior de los partidos. Quienes encabezan el Frente se pueden dar hoy por satisfechos pero nadie les garantiza el mañana.

Hay una pregunta que igual se plantea para uno y otro lado, sobre todo para PAN y PRD, Movimiento Ciudadano, cuenta pero está lejos de la fuerza y peso de PAN y PRD, en este orden. Lo que parece que tiene asegurado el MC es la candidatura al gobierno de Jalisco. El presidente municipal de Guadalajara, Enrique Alfaro, casi la tiene en la mano.

Van las preguntas: ¿Estaría dispuesto el panismo histórico y conservador a votar por Alejandra Barrales como Jefa de Gobierno de la CDMX? ¿Estaría el perredismo histórico y duro de acuerdo en votar por Ricardo Anaya como candidato a la Presidencia?

Si bien es todavía largo el camino, no da la impresión de que vayan a ser convencidos muchos militantes, de los dos partidos, sobre las bondades del Frente. Es un enigma que lleva a revisar a dónde y a quién dirigirán su voto. Se especula en exceso, pero por más que se lancen hipótesis por doquier hoy no queda claro lo que pueda pasar.

No hay manera de saberlo, la decisión se va a ir construyendo en el desarrollo de las campañas y, en una de ésas, el mismo día de la votación, como suele ocurrir.

El sábado Miguel Ángel Mancera tomó distancia. Dos importantes integrantes de su gabinete, Ahued y Chertorivski, dejaron sus cargos para poder participar en la elección interna del PRD, convenida con el Frente,  para designar candidato a gobernar la ciudad.

Esta decisión de seguro pasó por Miguel Ángel Mancera, quien le habría dado el visto bueno. El Jefe de Gobierno también logró colocar en la presidencia del PRD a otro de los muy suyos, Manuel Granados. Haya sido una negociación para que no se fuera del todo del Frente o se haya buscado retenerlo, para evitar el rompimiento, digamos que esto todavía no acaba, Mancera se quedó con posibilidad real de maniobra; veremos qué hace con ella.

En el PAN las cosas no están tampoco nada fáciles. Hay heridos en la batalla. Ricardo Anaya, por más que tenga el control del partido, tiene enfrente una oposición interna de peso, fuerza e influencia, que no se va dejar, no sólo se va a dedicar a vociferar.

A Anaya le han dado con todo y como sea ha logrado, hasta ahora, capotear el temporal. La bronca que ha mantenido, por varios meses, con un diario nacional, el cual lo trae en la mira, evidentemente no ha terminado.

El Frente decidió. Es una fórmula política inédita en el país. No queda claro su futuro porque no ha podido desligarse de la idea de ser una organización que se ve más como proyecto electoral; es el hay que ganar a López Obrador y Meade a como dé lugar.

El Frente ha dado sin duda un gran paso. Ha logrado superar las crisis en que se ha metido y ha logrado salir de las críticas de quienes lo ven analíticamente y de quienes lo quieren denostar.

Las alianzas hasta ahora no han dado resultados en lo general. A Yunes, por ejemplo, lo respaldaron PAN y PRD para echar al impresentable Javier Duarte y al PRI; hoy, en menos de un año y medio, tiene al estado en vilo.

López Obrador y Meade ya tienen al tercer pasajero que será un enigma.

EDITORIAL

 

Adolfo Salazar y su Habana negra

 

El profesor de la Universidad de Alcalá de Henares, Jesús Cañete Ochoa, ha compilado recientemente los artículos que el musicólogo español Adolfo Salazar, exiliado en la Ciudad de México en los años 30 y fallecido en esta capital, en 1958, escribió sobre la música cubana. Salazar viajó por primera vez a La Habana en 1930, cuando coincidió con su amigo, el poeta Federico García Lorca, quien le sirvió de cicerone en aquella ciudad del Caribe andaluz.

La música negra cubana, a su juicio, era la desembocadura de tres afluentes: África, España y Estados Unidos. Sus manifestaciones eran tan diversas como sus propios elementos formativos. Había música negra en los plantes rumberos de los solares, en las danzas para piano de Lecuona o en las composiciones sinfónicas de Roldán y Caturla

Lorca llevaba dos meses en La Habana, cuando llegó Salazar en mayo de 1930, invitado por la Institución Hispano Cubana de Cultura, presidida entonces por el antropólogo Fernando Ortiz. Entre Ortiz, su discípula Lydia Cabrera y Lorca debieron haber tendido todas las alfombras por las que Salazar paseó su refinado sentido del ritmo y la armonía. A través de ellos conoció a los grandes músicos cubanos (Pedro Sanjuán, Amadeo Roldán, Alejandro García Caturla, Ernesto Lecuona, Gonzalo Roig, Rodrigo Prats…), pero también a sus mejores críticos, como el joven Alejo Carpentier.

Salazar regresó a Madrid, Lorca fue asesinado en Granada y, pocos años después, luego del levantamiento franquista contra la República Española, el musicólogo regresó de vuelta a la isla, camino a su exilio mexicano. Ya para entonces había escrito la serie de crónicas deslumbrantes sobre La Habana y su música negra, para El Sol de Madrid, y su importante opúsculo sobre García Caturla, que aprovechará Carpentier en su gran ensayo La música en Cuba, editado por el Fondo de Cultura Económica en 1946.

Las crónicas habaneras de Salazar para El Sol recuerdan lo mejor del género en Cuba y España, lo mejor de Casal y Baroja, de Ortega y Mañach. Empieza a narrar su contacto con la ciudad desde el camarote del barco, por cuya claraboya “entra una luz suave y un frescor que no era ya de mar, sino un frescor vegetal, amanecer de tierra”. Cuando Salazar se asoma a cubierta ve la “línea soberbia del Malecón, vanguardia en la perspectiva de la gran ciudad que es La Habana”.

El musicólogo, que tiene apenas 40 años, advierte el dolor de los españoles mayores que lo acompañan, que conocieron aquel puerto cuando, tres décadas atrás, formaba parte de su imperio. Comprende ese dolor, pero simpatiza más con la nueva generación cubana, orgullosa de su independencia y genuinamente interesada en todo lo que llega de la península. Entre la “técnica superior del anglosajón y la técnica a ras de suelo, tan ultrademocrática del pueblo cubano”, Salazar cree percibir un espíritu intermedio, que es el hispánico.

La música negra cubana, a su juicio, era la desembocadura de tres afluentes: África, España y Estados Unidos. Sus manifestaciones eran tan diversas como sus propios elementos formativos. Había música negra en los plantes rumberos de los solares, en las danzas para piano de Lecuona o en las composiciones sinfónicas de Roldán y Caturla. Aún así, en sus artículos en revistas habaneras como Musicalia y Pro-Arte Musical, de los años 30, Salazar privilegiaba la música culta, como esfera donde se decidía la vitalidad de aquel “trueque sonoro”.

El musicólogo, que tiene apenas 40 años, advierte el dolor de los españoles mayores que lo acompañan, que conocieron aquel puerto cuando, tres décadas atrás, formaba parte de su imperio. Comprende ese dolor, pero simpatiza más con la nueva generación cubana, orgullosa de su independencia y genuinamente interesada en todo lo que llega de la península

Para fines de la década, cuando mueren, demasiado jóvenes, Roldán y Caturla, y Sanjuán se traslada a Estados Unidos, Salazar advierte un “callejón sin salida” en la música negra de concierto en La Habana. Aquel diagnóstico, que intentaron resistir algunos críticos, fue suscrito por Carpentier en La música en Cuba, cuando hacía este apunte, válido también para la literatura: “el nacionalismo nunca ha sido una solución definitiva. La producción musical culta de un país no puede desarrollarse, exclusivamente, en función del folklore”.

EDITORIAL

 

 

La mesa está servida para el populismo

 

Mexicanos y venezolanos creen vivir peor que hace 50 años, aunque en Venezuela la inversión extranjera está casi en ceros, como en Siria, envuelta en una guerra, y Somalia, que no tiene Estado; mientras México es la economía 12 del mundo y la inversión extranjera es de 163 mil millones de dólares.

En Venezuela, la falta de alimentos provocó que la unidad de medida para comprarlos sea por cucharadas, en lugar de kilogramos. Y México ocupa el doceavo lugar del mundo en la producción de alimentos.

Pero venezolanos y mexicanos ven la vida con similar pesimismo, según un sondeo de Pew Research Center para medir el ánimo: entre los 38 países encuestados, Venezuela y México ocupan el último lugar.

En Siria, por ejemplo, la guerra paralizó su economía: el desempleo pasó de medio millón de personas a 2.5 millones; la pobreza del 10 al 43 por ciento y la extracción y venta de petróleo del 22 al cinco por ciento de su PIB. Pero, según The Economist, tiene mejores perspectivas que Venezuela.

En cambio, México vende más de lo que le compra a Estados Unidos, el país con la economía más poderosa del mundo: la balanza a su favor este año supera los 30 mil millones de dólares. Además, tiene casi pleno empleo y es el octavo país con más turistas extranjeros en el mundo.

¿Responde a alguna lógica que los ciudadanos muestren similar pesimismo, tanto en el país más pobre del mundo y que vive sin libertades políticas y económicas, como en el que posee la doceava economía del mundo y que vive en completa democracia? La respuesta es tajante: no.

Pero ahí está la encuesta de Pew Research Center: un 68 por ciento de los mexicanos se queja de tener bajos ingresos, aun cuando en términos estadísticos su tasa de 3.3 es considerada “pleno empleo”, y que en los últimos cinco años fueron creados tres millones de nuevos puestos laborales.

México es, además, primer productor mundial de aguacate (un millón 100 mil toneladas anuales), de café orgánico, de papaya (120 mil toneladas); el primero de limas y limones (32.3 por ciento del mercado global) y de nuez. Y este año abrió el mercado para 22 nuevos productos en 14 países.

Pero, rumbo a 2018 domina las encuestas AMLO, quien promete que si gana “firmamos un acuerdo con Trump para vender todo el jugo de naranja de Tamaulipas y así rescatamos el campo y habría empleos”.

No, el futuro no pinta bien y parece dar razón cada día a Mencken, en aquello de que “el demagogo es quien predica doctrinas que sabe que son falsas a personas que sabe que son idiotas”.

EDITORIAL

Honduras: otra reelección impopular

Por lo visto, el reeleccionismo, que puso de moda Hugo Chávez en América Latina hace una década, sigue tentando a políticos de izquierda o derecha y sigue generando una comprensible antipatía en la población, a pesar de los enormes recursos que los gobiernos invierten en ese empeño. Hace unos días, menos del 34 por ciento de los bolivianos votó por el nuevo Tribunal Supremo de Justicia, en castigo por su arbitrario decreto a favor de la reelección de Evo Morales, que rechazó la mayoría del país hace un año, en referéndum.

Lo que hemos visto en Honduras tiene algunos elementos en común. En 2009, el presidente Manuel Zelaya fue derrocado por un golpe de Estado, luego de intentar reformar la Constitución, para reelegirse, sin seguir los propios mecanismos constitucionales establecidos. Ahora el presidente Juan Orlando Hernández trata de conseguir la deseada reelección siguiendo la norma constitucional, pero luego de recomponer a su favor el poder judicial del país centroamericano.

La ciudadanía hondureña le hizo saber al presidente su malestar concediéndole, según los datos oficiales, menos del 43 por ciento del sufragio. La oposición, entre la alianza que encabezan Salvador Nasralla y Manuel Zelaya y los otros partidos menores, ha ganado la mayoría de los votos. Técnicamente, Hernández pudo haber ganado por una diferencia de poco más de 50 mil votos, pero las evidencias de irregularidades en el proceso, como la “caída del sistema” por casi diez horas, hacen inciertos los resultados.

Como en el golpe contra Zelaya de 2009, es interesante observar el comportamiento de los actores internacionales. Entonces, el respaldo de Hugo Chávez y Fidel Castro al presidente hondureño fue ostentoso. Ahora, se invierte el escenario y Nicolás Maduro y la cancillería cubana se adelantan a acusar a Estados Unidos de “injerencia” a favor de Hernández. Pero al igual que en 2009, la realidad es más compleja: la misión de observadores de la OEA, Naciones Unidas y hasta la embajada de Estados Unidos han llamado a un recuento de votos, en vista de las irregularidades y la falta de certidumbre en la información oficial.

En estos días se produce una extraña convergencia geopolítica, en torno a la crisis hondureña: la OEA y la ONU, Washington, La Habana y Caracas estarían de acuerdo en que las elecciones no han sido limpias. La propia oposición hondureña dice coincidir con un comunicado de la embajada de Estados Unidos en Tegucigalpa que pide un acuerdo entre las partes para lograr una revisión lo más completa posible de las actas.

Jamás lo reconocerá la prensa “bolivariana” pero, tanto en 2009 como ahora, la OEA se ha opuesto a la ruptura del orden constitucional hondureño, sea por medio de un golpe de Estado o un fraude electoral. Entonces, ¿en qué quedamos? ¿Se acabó o no se acabó la Guerra Fría hemisférica, aún con Donald Trump en la Casa Blanca? La misma transparencia que Maduro y Morales le demandan al gobierno hondureño deberían aplicársela a sí mismos.

EDITORIAL

 

 

 

Visión sesgada: Zetas en Coahuila

 

El mes pasado la Escuela de Derecho de la Universidad de Texas en Austin publicó un estudio “Control… Sobre Todo el Estado de Coahuila”, basado en las declaraciones de testigos en tres juicios llevados a cabo en juzgados federales tejanos. El primer juicio, realizado en Austin, involucró a Francisco Colorado, propietario de un rancho de crianza equina ubicado en Estados Unidos, acusado de lavar decenas de millones de dólares por medio del negocio de caballos de carreras.

El jurado condenó a Colorado y a cuatro coacusados por lavado de dinero. El equipo investigador revisó las declaraciones de doce testigos.

En el segundo juicio, verificado en San Antonio, el imputado fue Marciano Millán, comandante de alto rango de los Zetas en Piedras Negras. Millán había sido juzgado y exonerado previamente por las autoridades coahuilenses.

Los investigadores analizaron las declaraciones de once testigos, quienes afirmaron haber presenciado ejecuciones y otros delitos. Millán fue sentenciado al encontrarlo responsable de asesinatos vinculados con el tráfico de drogas, poseer armas de fuego para cometer un crimen de narcotráfico y tráfico de drogas en Estados Unidos.

El tercer juicio, llevado a cabo en Del Río, se realizó en contra de dos importantes miembros de la jerarquía del cartel: José Lugo (alias el Cochiloco) y Emilio Villalobos, acusados de posesión y tráfico de marihuana, posesión de arma para cometer un crimen de narcotráfico y tráfico de armas. Los investigadores universitarios revisaron el testimonio de un ex policía municipal de Piedras Negras. Los dos imputados fueron sentenciados a cadena perpetua.

Los testigos señalaron la existencia de sobornos millonarios a los gobernadores de Coahuila, a cambio del control del estado. También declararon que Los Zetas controlaban a jefes de la policía municipal, procuradores estatales y federales. Revisados los testimonios de 25 testigos de los tres procesos, los investigadores llegaron a dos conclusiones: que Los Zetas cometieron impunemente numerosas violaciones a los derechos humanos y que varios servidores públicos estuvieron involucrados en la comisión de estos abusos.

Sin tomar partido sobre la veracidad de los hechos expuestos, me inquieta que el informe omite mencionar cuáles incentivos, en términos de reducciones a las penas impuestas, fueron ofrecidos a los testigos a cambio de sus declaraciones. No se trata de un aspecto menor, pues el propio informe reconoce que la mayoría de los declarantes son miembros de Los Zetas. Por otra parte, no deja de sorprender que, entre sus muchos apologistas, se haya minimizado que la primera conclusión del equipo de investigadores es absolutamente improcedente. Ello en razón de que, según las leyes mexicanas, las violaciones a los derechos humanos únicamente pueden ser realizadas por servidores públicos, jamás por particulares. Indudablemente Los Zetas han actuado en Coahuila de manera cruel y sanguinaria; no obstante, los actos cometidos (homicidios, tortura, mutilaciones, etcétera) son delitos y no violaciones a los derechos humanos. Lejos de esclarecer lo sucedido en Coahuila, la parcialidad del informe impide conocer la verdad de los hechos.

EDITORIAL

 

 

 

La trata y los mercados de esclavos en Libia

 

En Libia se puede comprar a una persona como esclavo. La Organización Internacional para las Migraciones había denunciado desde abril la existencia de mercados de esclavos en Trípoli y en otros lugares.

Sin embargo, fue la difusión de un video por parte de CNN lo que generó una reunión de emergencia del Consejo de Seguridad de la ONU, así como múltiples protestas frente a las embajadas de Libia en países africanos, en Londres y París. El video tiene escasa nitidez visual, pero revela con claridad lo que allí sucede: la venta de jóvenes migrantes de África subsahariana a manera del que supondríamos extinguido mercado de esclavos. A la voz del subastador, suben las posturas, que suelen convertirse en ganadoras al rondar los mil dinares (600 USD) http://edition.cnn.com/videos/world/2017/11/13/libya-migrant-slave-auction-lon-orig-md-ejk.cnn

Los acuerdos respaldados por la Unión Europea entre Italia y Libia han reducido el número de migrantes que llegan a las costas de la UE, pero el costo ha sido de “horrores inimaginables”, según el comisionado de derechos humanos de la ONU, Zeid Ra’ad al-Hussein.

Son cientos de miles los africanos que cada año llegan a Libia y otros países con la intención de cruzar el Mediterráneo y llegar a Europa, lo que han logrado 160 mil sólo en este año, pero otros tantos siguen esperando la oportunidad de hacer el viaje, lo que los coloca en un estado de vulnerabilidad para la explotación y, según se sabe ahora, incluso para la esclavitud tal cual, sin matices: pertenencia, cautiverio, trabajo sin pago. Lisa y llanamente la cosificación de la persona. Además de abordarse en el Consejo de Seguridad de la ONU, la venta de esclavos se trató hace unos días en la asamblea de la Unión Africana en Costa de Marfil. Casi simultáneamente, en México se efectuó la Primera Cumbre Hemisférica sobre Trata de Personas.

No podemos dejar de insistir en la urgencia e importancia de prevenir y combatir la trata, más aún cuando existe la conciencia internacional de su tendencia al alza, de la dinámica y complejidad de sus redes delincuenciales y del profundo dolor y humillación que se inflige a sus víctimas. Sufrimiento inconcebible para muchos de nosotros. La aparición de los mercados de esclavos en Libia es una pavorosa llamada de atención que debe alertarnos de lo que podría estar pasando en nuestro hemisferio, particularmente en agravio de los migrantes indocumentados, pues cabe tener presente, que cualquier caso de trata, aun cuando no se desarrolle en el escenario de un mercado de esclavos, en realidad opera como éste al privar de la libertad a un ser humano, someterlo y mercantilizarlo.

Por más complejo y difícil que resulte la prevención y el combate a la trata, es una lucha que debe sostenerse y perfeccionarse. Así como no existe ninguna justificación para la esclavización de una persona por otra, tampoco la existe para la indiferencia. Nuestra frontera sur, y no a modo de excepción en el país, es una amenaza constante a la libertad y dignidad de los migrantes que pasan por ella, siempre bajo el riesgo de caer en las redes de la trata de personas. En este ámbito no debe haber concesiones: las instituciones del Estado, con el respaldo y la colaboración de la sociedad, deben actuar para prevenir la trata, castigarla, erradicarla. Cualquier compromiso y aspiración menor es ceder y comprometer la libertad y la dignidad de todas y todos.

EDITORIAL

 

La amnistía de AMLO al narco

 

La declaración la hizo en Guerrero, uno de los estados más azotados por la violencia en México, donde operan decenas de cárteles del narcotráfico. El estado es el principal productor de flor de amapola de donde sale la goma de opio que se convierte en heroína. Un Guerrero donde todos los días hay decenas de muertos, porque se están peleando el control del territorio por lo menos nueve bandas criminales.

Ahí López Obrador propuso ofrecerles amnistía a los capos, con tal de que se termine la violencia y así garantizar la paz en el país.

En el municipio de Quechultenango, señalado por ser el bastión de Los Ardillos, una de las bandas más violentas que operan en la entidad, AMLO puso sobre la mesa la posibilidad de un perdón a los narcotraficantes.

En entrevista, el líder de Morena criticó la estrategia de seguridad que está implementando el Gobierno federal y adelantó que si gana la Presidencia de la República el próximo año, va a explorar todas las posibilidades para que se garantice la paz y la tranquilidad en el territorio nacional.

Entre ellas, dijo, no descarta ofrecer el indulto, incluso a los líderes de las bandas criminales. “Hay que hablar con los mexicanos, con todos, y hay que plantearles que necesitamos la paz y que todos podemos ayudar a que haya paz en el país (…) Vamos a explorar todas las posibilidades, desde decretar una amnistía, escuchando también a las víctimas, hasta exigir al gobierno de Estados Unidos que lleve a cabo campañas para aminorar el consumo de drogas”, manifestó el dirigente nacional morenista.

Y lo dijo porque hay municipios de Guerrero, donde nadie quiere ser candidato de su partido. Cuando el político tabasqueño dice que dará amnistía a narcotraficantes, también tácitamente abre la oportunidad para que cualquiera que esté dentro del narcotráfico pueda buscar una candidatura de ese partido. En este momento lo que le importa es conseguir apoyos a costa de lo que sea.

López Obrador siempre ha buscado que de alguna forma el narco lo respalde o por lo menos no obstruya sus campañas. Hay que recordar por ejemplo, cómo en la de 2006 los grupos de Osiel Cárdenas lo apoyaron abiertamente, o cómo siempre López Obrador se ha opuesto a la lucha contra los grupos criminales. Para el candidato de Morena, los militares son represores y ocasionan masacres, mientras que los integrantes de los grupos criminales son parte “del pueblo”.

En estos días, en el Congreso, los legisladores de Morena se oponen abiertamente a una Ley de Seguridad Interior, al tiempo que reclaman una amnistía para los líderes del narco. Hace unos meses denunció que el Ejército cometía masacres contra el pueblo y asesinaba menores cuando en realidad, en Nayarit, donde habían ocurrido esos hechos, el enfrentamiento había sido de militares contra sicarios del Cártel Jalisco Nueva Generación.

Lo cierto es que para la elección de 2018, López Obrador ha presentado el mismo programa de seguridad que en 2006 y 2012: ninguno. Una suma de frases sobre el amor y la paz donde, al final, lo único que queda es como lo ha dicho ahora explícitamente, una amnistía, una patente de corso para que el narcotráfico actúe con impunidad.

No es algo nuevo, en los 80, Rafael Caro Quintero dijo que si los legalizaban, él se comprometía a pagar la deuda externa del país. Amado Carrillo, en los 90, intentó ser legalizado prometiendo invertir sus recursos en el país. Antes de su muerte se había establecido en Argentina, invirtiendo millones de dólares y financiando la campaña electoral de Eduardo Duhalde y el excantante Palito Ortega. Hace unos años, Ismael El Mayo Zambada, le dijo algo similar al periodista Julio Scherer. Y siempre ha habido políticos que por corrupción, por complicidad o por ignorancia, los han apoyado. López Obrador es uno de ellos.

EDITORIAL

 

AMLO y Meade, ¿será de dos?

 

Se va armando el escenario del 2018. López Obrador empieza a dejar de estar solo, la competencia por un lado y la obsesión de sus adversarios por no dejarlo ganar lo van a perseguir hasta el final.

¿Por qué José Antonio Meade? Estos días se han dedicado en algunos medios a ponderar las virtudes del Presidente cuando se trata de procesos electorales, aseguran que es donde mejor se siente y se mueve.

Es probable que Peña Nieto haya encontrado en Meade la aptitud de poder competir y de enfrentar a López Obrador, al Frente y a lo que ande por ahí. Es definitivo que no encontró entre los otros suspirantes esta posibilidad.

José Antonio Meade no es sólo la apuesta del presidente y de su partido, lo es también de un amplio sector privado. Algunos empresarios lo ven como uno de los suyos. Ha tenido cargos de gobierno en áreas en que debe tener trato directo con ellos.

Parten también del supuesto de que las clases medias podrían verlo con buenos ojos, en función de que es un personaje al que no lo ha alcanzado el escándalo, ni tampoco se sabe que haya detrás de él hechos de corrupción.

Con Meade se busca un externo al PRI que no tenga todo aquello que la sociedad ve en el propio partido. El externo es lo que los diagnósticos del PRI no encuentran en su propia casa.

La cuestión está en si le va a alcanzar. Lo que se va delineando es que la decisión del Presidente va aparejada de que va a tratar de hacer ganar a Meade a como dé lugar.

La experiencia apunta que cuando un candidato está en sintonía con el Presidente difícilmente pierde. A pesar de que Vicente Fox no tenía en su radar a Calderón, terminó por ayudarle, lo que resultó definitivo.

Una parte la hizo por sobrevivencia y lo que le quedaba de militancia panista, y la otra se la debe a los tribunales que le perdonaron todo. Se trataba de que ganara Calderón sin importar el cómo, aunque después el propio Fox se haya arrepentido de lo que hizo. Felipe, en el descrédito y al contrario de Fox, no le ayudó a Josefina Vázquez Mota ni a cruzar la calle.

En el PRI están confiados en que Meade levante pasiones más allá de la militancia tricolor y en lo que se haga desde Los Pinos. Los escenarios por ahora no quedan claros.

Lo que puede perfilarse, y hay bases para pronosticarlo, es que al final sólo queden dos: López Obrador y Meade.

Si así fuera, los militantes del PAN y PRD, junto con los indecisos, definirían la elección. Se insiste en que el voto dividido si a alguien ayuda es al PRI.

Lo que sí queda claro es que si el Frente no se apura, la elección terminará siendo de dos, los cuales están fuertes, bien armados y van por todas las canicas.

EDITORIAL

 

 

75 años de la Canacine

 

 

La Cámara Nacional de la Industria Cinematográfica (Canacine) nació el 26 de noviembre de 1942, una vez que la entonces Secretaría de Economía Nacional autorizó la constitución y funcionamiento de dicha agrupación.

La Canacine quedó integrada, desde entonces y hasta la fecha, por los siguientes sectores industriales: empresas productoras de cine; distribuidoras de películas; talleres, estudios y laboratorios cinematográficos; y exhibidores de películas en toda la República.

En 1942, la Industria Cinematográfica en su totalidad estaba formada por 110 cines y 73 empresas agremiadas a la Asociación de Productores y Distribuidores de Películas, haciendo un total de 183, número elevado para esos años.

Ahora, en su aniversario 75 que cumplió el pasado domingo, la Canacine muestra datos que hablan por sí solos del dinamismo de esta importante industria en la economía mexicana.

La industria cinematográfica es una de las más sólidas del país. Según datos del Anuario Estadístico de Imcine, con base en información de Inegi, esta industria está creciendo tres veces más que la economía en su conjunto.

México ocupa el cuarto lugar con mayor número de salas, sólo después de India, China, y EUA, a pesar de que estos tres países son mucho más poblados que México. Con esta infraestructura somos el 4to país del mundo donde más boletos se venden, y estamos entre los 10 primeros que más taquilla generan. Hoy en día existen 6,712 salas de exhibición en todo el país, que generan ingresos por 15,118 millones de pesos anuales.

En cuanto a la producción de cine mexicano, en los últimos cuatro años se han logrado máximos históricos de producción de películas, pero también de asistencia a ver cine mexicano. Nunca como en el 2016 se habían vendido más de 30 millones de boletos en un año para cine mexicano.

En 2016, también se rebasó el máximo histórico de producción de películas que se dio en la Época de Oro del Cine Mexicano, ya que llegamos a 162 largometrajes producidos.

Sin embargo, a pesar del crecimiento del cine mexicano, el reto está en lograr una mayor participación de la taquilla. Si bien, en los últimos años se ha rebasado la línea de los mil millones de pesos para la taquilla mexicana, esto no ha llegado ni al 9% de la taquilla global.

Las películas mexicanas tienen todavía un camino por recorrer para conectar mejor con su público, lograr mayor calidad y mejores estrategias de mercadotecnia.

Enhorabuena por esta industria, y que continúe su crecimiento y dinamismo.

EDITORIAL

 

 

Universidades a debate

 

Muchas de las Universidades Públicas viven entre sus 4 paredes y de ahí no salen; acaban por ser ajenas a la vida comunitaria a la que pertenecen.

Las universidades adquieren sentido y razón de ser en la medida en que tienen que ver con su entorno, independientemente del cumplimiento de sus funciones básicas de docencia, investigación y difusión de la cultura.

Las universidades son el eje de la transformación de la sociedad a través del conocimiento, y son el espacio en que se pueden desarrollar procesos de movilización social y económica, de quienes egresan de ellas.

Las familias apuestan a que sus hijos accedan a la universidad, en muchos casos de la mano de grandes sacrificios económicos y sociales, para que puedan ser parte de nuevos procesos en la sociedad y sobre todo que sean sujetos de nuevos estatus económicos y de vida.

Quienes dirigen las universidades y los gobiernos no deben perder de vista lo que significan para las familias. En la medida en que las universidades sean por convicción transparentes y abiertas, serán representativas y estarán integradas a las comunidades a las que pertenecen.

Las universidades se mueven bajo su propia dinámica y su autonomía. A su interior se decide su dinámica, lo que les da su definición. Una comunidad universitaria distante y apática produce instituciones acríticas.

Si en las universidades no se alienta y desarrolla la crítica, se pierde una de sus grandes esencias, lo que a menudo produce que sean dirigidas por pequeños grupos, los cuales se enquistan y hacen y deshacen a su antojo a la institución. El marasmo en el que algunas universidades viven y se desarrollan es ocasión para que se presenten hechos de corrupción.

La denuncia de que varias universidades públicas están relacionadas con hechos de este tipo, particularmente en el uso discrecional de dinero como lo dio a conocer Mexicanos contra la Corrupción en la Estafa Maestra, muestra todos los vicios posibles que en los últimos años se han producido.

Se manejan los dineros de los presupuestos de manera discrecional, se van creando conflictos internos y externos, los cuales no se sabe si son serios o parte de la lucha por el poder que igual incluyen aspiraciones a gubernaturas.

No hay duda de que las universidades deben recibir mayores y mejores presupuestos, pero también deben entender que deben dar cuenta a la sociedad de lo que hacen y gastan.

Son autónomas para el desarrollo y diseño del proceso de enseñanza-aprendizaje e investigación, y son el ente esperanzador y de conciencia de una sociedad a la cual pertenecen, se deben y tienen que dar cuentas.

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