Escultora textil oaxaqueña realizará una residencia de seis meses en Francia y Suiza

San Agustín Etla, Oaxaca.- Alma Eugenia Hernández Bennetts fue seleccionada para realizar una residencia de producción en Francia y Suiza, por partes del Atelier Mondial en Asociación con el Centro de las Artes de San Agustín (CaSa) y la Fundación Alfredo Harp Helú Oaxaca, a través del Museo Textil de Oaxaca; durante 2018. El Programa de Intercambio Internacional de las Artes Basilea-Mulhouse-Friburgo Atelier Mondial lanzó en el 2017 una convocatoria para artistas textiles o artesanos del textil del estado de Oaxaca que desearan enriquecer su quehacer a través de un intercambio con instituciones en Francia y Suiza durante seis meses.

Alma Hernández, quien se considera a sí misma como escultora textil, se formó académicamente en arquitectura y en escultura, en la escuela de Bellas Artes de la UABJO, y se especializó en historia del arte y en escultura, en la UNAM.

Hernández siempre ha tenido una fascinación por los muñecos de tela, tema en el que giran sus creaciones: “mis muñecos son objetos domesticados, de uso cotidiano, pero también permean en su estructura estética, de manera sutil, formas y conceptos primigenios, arquetipos que involucran la oralidad, la infancia, la sexualidad, el amor y lo abyecto. Utilizo la tela y fibras textiles como material, el patronaje avanzado y el esculpido con aguja como proceso técnico, las agujas y la máquina de coser son mis herramientas.”

Desde hace más de trece años trabaja con materiales textiles y proyectos volumétricos que se materializan en personajes de tela, muñecos para la infancia, para espectáculos, para terapia o piezas simbólicas que pueden ser personales o con una resonancia colectiva e histórica. Algunos muñecos son encargos hechos por padres de familia que desean transmitir un mensaje a sus hijos, es un muñeco para jugar, una pieza de tela. Ella los llama “artefactos para soñar” porque son objetos detonantes del juego y la imaginación.

El proyecto de los muñecos para niños, la llevó a cursar en el 2015 el diplomado en Diseño Industrial que realiza el CaSa en colaboración con la UNAM, donde se interesó y aprendió a trabajar con una producción en serie corta, utilizando la maquinaria a su alcance. Fue así como desarrolló Amigos Cotidianos, un juego didáctico que tiene como finalidad incrementar el vocabulario gráfico de niños de uno a cuatro años de edad.

La convocatoria ofrece al becario la oportunidad de realizar investigación, recibir un estímulo para sus proyectos, así como brinda la posibilidad de crear una red en torno a su trabajo en la creación textil. También adquirir o profundizar en el conocimiento técnico de la elaboración artesanal (histórica) de textiles, y conocer la escena cultural franco-suiza, establecer contactos e intercambiar ideas y reflexiones. El proceso de selección cerró el 15 de diciembre de 2017.

La beca de Atelier Mondial cubrirá gastos de vuelo, visa, alimentación, hospedaje, transporte y producción. La ganadora de la beca residirá en el extranjero de marzo a agosto de 2018; cuatro meses (marzo-junio) en Mulhouse, Francia, y dos meses (julio-agosto) en Basilea, Suiza y estará asesorada por el equipo de La Kunsthalle (Centro de Arte Contemporáneo Mulhouse).

 

Oaxaca, el destino recomendado por National Geographic

Ciudad de México.- La connotada revista compartió los destinos imperdibles del mundo para este año.

No cabe duda de que una de las publicaciones más influyentes alrededor del globo es National Geographic, una revista multidisciplinaria cuya primera edición data de finales del siglo XIX y se imprime mensualmente en 32 diferentes idiomas.

Entre sus diferentes secciones, destaca la que tiene que ver con turismo. National Geographic Traveler se encarga de hablar de los destinos que vale la pena conocer en el mundo, y cada año, realiza un listado con las ciudades más sorprendentes, relevantes y emocionantes del mundo.

Cabe mencionar, que la selección dura varios meses. Y es que se trata de un trabajo en equipo, pues para armar el listado se requiere la participación del equipo editorial, fotógrafos y colaboradores. De igual manera, se toman en cuenta los intereses de los lectores más fieles, para que con toda esta información se aterrice una lista de 21 destinos. Algo que hay que recalcar, es que tres de éstos se encuentran en América Latina. ¿Los conoces?

No cabe duda de que se trata de uno de los lugares más hermosos y vibrantes de nuestro país. Este destino fue recomendado en la sección de “Cultura”, pues es un lugar rico en tradición ancestral. También destaca por su gastronomía, una de las más deliciosas del mundo. Justin Fornal, el autor de dicha publicación, menciona algo interesante sobre Oaxaca en su artículo. Narra que fue en busca de la comunidad que saca el pigmento morado de los caracoles marinos. Así, este destino se vuelve uno muy atractivo para los amantes de la cultura.

 

Amigos del IAGO y CFMAB A.C. impulsa actividades culturales y deportivas en el Istmo

Juchitán de Zaragoza, Oaxaca.- Durante diciembre de 2017 distintas actividades artísticas se llevaron a cabo en algunas secciones de Juchitán de Zaragoza, como parte de la Caravana Cultural “Guidxiguié” la gente pudo disfrutar de recitales de poesía, talleres y conciertos.

Para cerrar el año y finalizar con la Caravana Cultural la asociación civil Amigos del IAGO y Centro Fotográfico Manuel Álvarez Bravo (CFMAB) en coordinación con la brigada comunitaria “Los To-topos” organizaron una serie de eventos culturales y deportivos para que las familias de Juchitán de Zaragoza convivieran.

Se llevó a cabo un torneo de futbol, carreras y también se colocó un palo encebado, cabe destacar que toda la comunidad colaboró para que esto pudiera ser posible, los ganadores de cada justa deportiva se llevaron como premio trofeos elaborados por el maestro Francisco Toledo y José Ángel Santiago.

Entre otros premios también recibieron material didáctico en lengua zapoteca y despensas; en el caso del palo encebado el ganador Mizraim De La Cruz Vicente se llevó una bicicleta, el joven tiene 16 años y vive en la colonia Gustavo Pineda de la Cruz.

José Ángel Santiago, unos de los coordinadores de las actividades, indicó que desde hace varios años no se colocaba un palo encebado, actividad que era muy popular anteriormente.

Una de las características del palo encebado es que éste debe medir 9 metros de altura y está encebado con grasa comestible de punta a punta, en la parte superior se cuelgan los premios que obtendrá quién logré llegar a ellos.

Las actividades deportivas fueron coordinadas por José Elis Sánchez Guerra, Miguel Ángel Sánchez Ruiz y Maribel Guerra López, quienes son parte de la brigada “To-topos”.

Amigos del IAGO y CFMAB A.C. ha impulsado en el Istmo de Tehuantepec diversas actividades culturales y educativas desde hace varios años, en los últimos meses ha estado apoyando a los damnificados de los sismos de septiembre de 2017.

La asociación civil fundada por el maestro Francisco Toledo habilitó cerca de 50 cocinas comunitarias en el Istmo de Tehuantepec, estás se han mantenido con el apoyo del artista plástico y con donativos que hizo la sociedad civil desde distintas partes del mundo.

Lo que se busca con las actividades culturales y deportivas es que la sociedad se una y trabaje en equipo, al tiempo que los niños tienen un momento para crear.

Exposición 8.2 muestra tragedia del sismo en Oaxaca

Jenny SÁNCHEZ

Alrededor de 10 imágenes tomadas en el Istmo de Tehuantepec, luego del sismo que lo afectó el pasado 7 de septiembre, se muestran en la exposición fotográfica 8.2, del fotoperiodista Jorge Luis Plata, que fue inaugurada el viernes en la Hemeroteca Pública, Néstor Sánchez.

El texto del escritor Jorge F. Hernández, que acompaña la exposición, explica que Jorge Luis Plata ha congelado con la mirada el dolor y las huellas, el cascajo y la memoria, lo que queda y el vacío que provocaron los sismos del pasado mes de septiembre y las réplicas que siguen expandiéndose –casi imperceptible–, no sólo bajo la piel de la tierra de Oaxaca, sino también en la resonancia que causa la tragedia por todo el mundo.

Menciona que las imágenes del fotoperiodista plasman sobre la gelatina de la memoria el amor instantáneo que contrae un Oaxaca todo viajero y la inquietante ilusión por conocerla entre quienes aún no han viajado a esa tierra entrañable de barro negro y cantera verde, fachadas barrocas y el festival hipnótico de todos los colores como adorno de un techo intemporal.

En las imágenes, dice el escritor, están los ruidos de los muros al caer, los gritos a la mitad de la noche y la solidaridad instantánea de los oaxaqueños, capaces de hilar una fila entre dos océanos codo con codo.

Son las caras de la serena entrega incansable de quienes ayudan al prójimo, las doñas que no duermen para que todos coman algo, los jóvenes sin reposo que levantan piedra por piedra de lo que quedó tirado.

El fotoperiodista da constancia del esfuerzo ejemplar con el que nos levantaremos de esta pesadilla.

La exposición estará abierta al público durante un mes en los pasillos de la Hemeroteca Pública Néstor Sánchez con entrada libre.

 

Restauran huipiles mixtecos del Fondo

Reservado del Museo Nacional de Antropología

Ciudad de México.- Las mujeres de la Mixteca oaxaqueña tenían la costumbre de elaborar sus huipiles en telar de cintura, algunos sencillos de uso cotidiano y otros de gran belleza y calidad, confeccionados con finos hilos de algodón y seda, que eran utilizados en festividades y ceremonias rituales. Tal es el caso de dos piezas que forman parte del Fondo Reservado de la Colección Etnográfica del Museo Nacional de Antropología (MNA), que fueron estabilizados por restauradoras del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).

Se trata de dos prendas de finales del siglo XIX o principios del XX que ingresaron al antiguo Museo Nacional y fueron documentadas por primera vez en 1930 por la pionera en la investigación de técnicas de tejido y diseños textiles en México, Irmgard Weitlaner Johnson.

La intervención se hizo como parte del Proyecto de Caracterización y Técnica de Manufactura de Bienes Culturales, encabezado por la doctora Laura Filloy, y en el que participa la restauradora Ana Kateri Becerra Pérez, ante la necesidad de estabilizar y redignificar estas prendas consideradas únicas, que dan cuenta de una técnica de factura en desuso y, por tanto, son fuente de información valiosa que debe preservarse.

Becerra Pérez sostuvo que la atención de ambos huipiles mixtecos estuvo encaminada a la conservación de valores históricos, estéticos, funcionales y antropológicos.

“La indumentaria para las comunidades mixtecas no es meramente utilitaria, marca todo un pensamiento, una cultura, una cosmovisión que tiene que ver con lo simbólico, y eso no sólo está plasmado en los diseños, sino también en los materiales; un elemento de lujo como la seda, sólo se utiliza en ciertas ceremonias rituales como las bodas”.

El par de piezas presentaba problemas semejantes, por lo que se decidió intervenirlas de forma paralela, abundó la especialista adscrita al MNA. “Su estado de conservación no era bueno debido a la falta de resistencia mecánica, tanto de la seda como del algodón, y por la pérdida de material”.

A través del proyecto citado se efectuó el análisis de fibras y colorantes, además se determinó que los lienzos son de algodón y seda, tejidos en telar de cintura con una técnica de trama suplementaria.

Los listones que los adornan en la parte frontal son de seda teñida con tintes naturales ­—todo parece indicar que era añil—, además presentan aplicaciones de seda bordada en el cuello. Uno de los huipiles tiene en el bies encaje hecho con la técnica de ganchillo, un tejido muy fino y minucioso.

Los procesos de intervención de las prendas incluyeron la limpieza y estabilización de costuras, reintegración cromática en los listones de color azul y de la tonalidad en la decoración del cuello.

Ana Kateri Becerra dijo que con la intervención de tales prendas también se logró documentar la presencia de la seda en la indumentaria indígena femenina del área mixteca, de la comunidad de Jamiltepec, Oaxaca, ya que se tenía la idea de que los indígenas no utilizaban este material debido a que carecían de la tecnología o no tenían acceso a dicho elemento.

La restauradora señaló que este tipo de vestimenta en la Mixteca sólo la usan las mujeres dos veces en su vida: cuando se casan y al morir.

“La valía de estos huipiles restaurados radica en la calidad del hilado, implica un dominio del malacate, del huso, de los filamentos de algodón. La preparación de las fibras fue impecable, porque necesitó una limpieza muy profunda”, expresó Arturo Gómez, subdirector de Etnografía del MNA.

“No son prendas habituales, debido a su calidad se podría decir que son de fiesta. No sabemos si es ceremonial o de boda, pero estos huipiles siempre se tejen por mujeres jóvenes con la habilidad para tejer hilos muy delgados, aunque es una combinación de trabajo familiar, ya que las abuelas preparan la fibra porque son las que tienen el conocimiento”, finalizó.

 

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Migración, tema central el número 12 de revista “Avispero”

Ciudad de México.- Con una serie de artículos e ilustraciones dedicadas principalmente al tema del desplazamiento humano, sea por razones naturales o sociales, ya se encuentra en circulación el número 12 de la revista “Avispero”, que coordina el escritor chiapaneco Leonardo Da Jandra.

La publicación cuenta con poco más de 30 textos escritos por una diversidad de autores, entre ellos el propio Da Jandra, Luis Bugarini, Perla Muñoz, Beatriz Lombardo, Guillermo Fadanelli y Ángel Morales, así como ilustraciones de Daniel Lezama, cada uno abordando el tema eje desde distintas ópticas y disciplinas.

En el texto editorial del número 12 de la revista se recuerda al lector que han sido muchas las razones por las que desde tiempos remotos se han registrado las migraciones, y que “Avispero” quiso reflexionar sobre los desplazamientos motivados por razones naturales, políticas y/o sociales.

Los editores recuerdan que “el instituto de sobrevivencia y de perpetuación, y el afán de prosperidad, llevan al ser humano a tales empresas (las migraciones), sean favorables o caóticas, felices o dramáticas”, y que todavía en el siglo XX y en el XXI se registran estas odiseas.

“El auge de los nacionalismos y de la extrema derecha en toda Europa, y el cáncer del fundamentalismo en buena parte del mundo musulmán y la infame deriva populista del nuevo gobierno de los Estados Unidos, entre otros escenarios internacionales, no invitan a ser optimistas” al respecto, señalan.

Consideran que pasará este y, quizá, otros siglos para que sean derribadas las fronteras y “que las naciones se ven como hermanadas por los mismos intereses de bienestar social y cooperación, y los seres humanos se reconozcan en las mismas inquietudes de convivencia, paz y concordia”.

Dejan en claro que el tema de los desplazamientos humanos es muy amplio y que decidieron en el número 12 de “Avispero” abordarlo “desde diferentes perspectivas como, entre otras, las de la literatura, el arte, la economía, la ciencia y la filosofía”.

 

“El ritual de los sueños” en el Museo Textil

Jenny SÁNCHEZ

 

 

La exposición del artista Porfirio Gutiérrez llamada “El ritual de los sueños”, rinde un homenaje al petate y está exhibida en el Museo Textil donde podrá ser visitada hasta el próximo 7 de enero.

La muestra explica la cosmovisión de nuestros pueblos zapotecas donde el petate fue y sigue siendo un elemento importante en la cotidianidad, así como como en los rituales en donde la vida y la muerte van ligadas a este elemento.

El artista explica que la  vida surge al momento de nacer sobre el petate mismo que posteriormente se transforma en el lugar donde se producen los sueños  y donde al culminar el ciclo de la vida se da paso a la muerte, a la reencarnación.

“Yo soy parte de ese ritual desde el momento de nacer y parte de mi infancia se vinculó en torno al petate en donde a la hora de dormir mis sueños se extendían sobre él mientras me cobijaba con el petate de lana que mi padre había tejido. Al amanecer recogía el petate y en él quedaban envueltos mis sueños para esperar la noche a que se repitiera el ritual de los sueños”, resalta el autor.

En el Patio Tres del Museo Textil de Oaxaca admira cada petate de Porfirio Gutiérrez, pues cada uno es empleado para un momento especial, como en las prácticas ceremoniales o de bendición, el cardando, las solemnidades, las prácticas cotidianas, sueños y la muerte.

El Museo Textil de Oaxaca ubicado en Hidalgo 917, Centro.

 

Eduardo Matos recuerda la iniciativa que marcó paradigmas en la arqueología mexicana

Ciudad de México.- Cuando Coyolxauhqui despertó de un letargo de 500 años, pareció regurgitar la frase contenida en los Memoriales de Culhuacán: “En tanto que permanezca el mundo no acabará la fama y la gloria de México-Tenochtitlan”. La reaparición de la diosa lunar en 1978, motivó la resurrección del Templo Mayor, desde entonces los científicos, llámense arqueólogos, antropólogos, historiadores, conservadores, no han dejado de revelar aquello que dio prestigio a la cuna de la civilización mexica.

El Proyecto Templo Mayor (PTM), del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), vino a transformar y materializar lo que prácticamente sólo se conocía hasta entonces por las fuentes históricas. En el Día de la Raza de 1987, una comitiva presidida por el entonces presidente Miguel de la Madrid, inauguró el espacio que serviría de “escaparate” para esos grandes descubrimientos.

Se generó tal expectativa —alimentada por los medios de comunicación durante nueve años—, que el Museo del Templo Mayor superó en su primer año la cifra de asistencia del Museo Nacional de Antropología. Al profesor Eduardo Matos Moctezuma, autor intelectual del PTM, le gusta evocar este récord, que en realidad no es cosa del pasado, pues se estima que en 30 años de puertas abiertas, ha recibido a cerca de 18 millones 500 mil visitantes.

Es probable que esta cifra tenga un aumento significativo tras la reciente apertura del nuevo vestíbulo al sitio arqueológico y de la exposición conmemorativa Revolución y estabilidad que integra, como alfa y omega, las cuatro décadas del PTM y el 30 aniversario del museo. La muestra alude a una iniciativa de investigación que ha impuesto paradigmas en la forma de abordar el pasado prehispánico y su continuidad como fuente de conocimientos.

Eduardo Matos Moctezuma recapitula lo que representó para la academia, pero también para la memoria colectiva, la creación de un proyecto que arrancó el 20 de marzo de 1978, una vez que las cinco ofrendas en torno a Coyolxauhqui fueron excavadas por un equipo de salvamento arqueológico.

El investigador emérito del INAH siempre elude el crédito del hallazgo del Templo Mayor, eso lo deja a Manuel Gamio, quien ya en 1913, en la esquina de Seminario y Santa Teresa (hoy Seminario y Guatemala) encontró los restos de la esquina sureste del Templo Mayor, así como una de las cabezas de serpiente del extremo sur de la escalinata de Huitzilopochtli. Por años, ese fue el espacio que podía recorrer el visitante del corazón de la Ciudad de México, escasos metros comparados con los 12 mil 900 m² que fueron expropiados para explorar el sitio.

Ni que hablar del Museo Etnográfico que lo precedía, que ostentaba este curioso nombre por las figuras de grupos indígenas modeladas por Carmen Antúnez. Al fondo, como el lugar de nunca jamás, aparecía la maqueta del Recinto Sagrado de México-Tenochtitlan realizada por el arquitecto Ignacio Marquina, reconstrucción que por años llegaría a ocupar un lugar preponderante en el Museo del Templo Mayor, hasta la resurrección de otra diosa, Tlaltecuhtli, en 2006, a la que cedió su lugar.

A su manera, el Museo del Templo Mayor, obra arquitectónica que estuvo a cargo de Pedro Ramírez Vázquez (como lo había sido el Museo Nacional de Antropología) y Jorge Ramírez Campuzano, bajo la investigación de Eduardo Matos y la museografía de Miguel Ángel Fernández, evocaba la dualidad del Templo Mayor.

“De inmediato planteamos cómo estas presencias estaban obedeciendo no sólo a elementos religiosos, de cosmovisión muy importantes, sino que también reflejaban una economía sustentada en la agricultura y la guerra —con la imposición de tributo a los pueblos sometidos—, representadas por estos dioses. El Templo Mayor era el axis mundi para los mexicas, y de éste partían los cuatro rumbos del universo, materializados en las calzadas que dividían la ciudad.

“Estábamos en el corazón del imperio, y eso fijó en mucho nuestro cauce de investigación, nuestra metodología”, explica el arqueólogo.

Nada se dejó al azar. El museo está orientado al poniente, al rumbo por donde desciende el sol, al igual que el Templo Mayor; y así como el edificio prehispánico tuvo una mitad dedicada a Tláloc y la otra a Huitzilopochtli, cuatro secciones se destinaron a los aspectos de la deidad de la lluvia y la fertilidad, y las otras cuatro salas, a los atributos de la entidad de la guerra. Una vez que se entra, dice Matos, “ya no hay salida, quedas cautivo”.

Con el Caballero Águila a sus espaldas, Eduardo Matos recuerda que siendo el primer director del Museo del Templo Mayor, gustaba de recorrerlo y oír las impresiones de los visitantes. En una ocasión escuchó a un padre decir con orgullo a sus hijos, que él había estado presente en el descubrimiento de esa imponente escultura. “Sin duda, era interesante observar la repercusión que tuvieron las excavaciones, y cómo la ciudadanía interiorizó todo ese pasado sepultado por siglos.

“Más de mil 200 publicaciones de todo tipo dan una idea de que estamos en producción. Tenemos dos equipos de campo, el Proyecto Templo Mayor y el Programa de Arqueología Urbana, coordinados por Leonardo López Luján y Raúl Barrera Rodríguez, respectivamente; e investigadores aquí en el museo que son de primer nivel, que han abordado aspectos muy especializados como la manufactura de objetos de concha y de lítica, o los temas rituales vistos desde la osteología.

“De manera que el Museo del Templo Mayor ha destacado como un espacio de divulgación, porque es ante todo un centro de investigación”.

Las excavaciones frente al Templo Mayor para establecer el nuevo acceso a la zona arqueológica —refiere Matos Moctezuma—, dieron lugar a la ubicación de una serie de vestigios “impresionantes”. El Cuahxicalco, lugar donde se realizaban las exequias de algunos soberanos mexicas; una especie de arriate que sigue conteniendo los restos de un árbol (al parecer un encino) que debió considerarse divino, y un piso de lajas con símbolos de la Guerra Sagrada, preceden ahora el recorrido por el sitio.

Luego de atravesar la Plaza Manuel Gamio, el visitante desciende por unas escaleras que le llevan al vestíbulo y, por vez primera, tiene una perspectiva inicial a escala sobre las ruinas del Templo Mayor. Lo cual al profesor Eduardo Matos le parece “un verdadero acierto”, ya que además se puede observar la placa conmemorativa de la inclusión del Centro Histórico de la Ciudad de México, teniendo como axis mundi al Templo Mayor, en la Lista del Patrimonio Mundial.

“Las investigaciones han permitido profundizar en los materiales, indagando en las ofrendas (235 encontradas hasta el momento), preguntándose cómo las acomodaron los sacerdotes, qué representan, qué simbolizan, en fin; la arqueología ha comenzado a aportar una información formidable, contrastando lo que a veces se daba por un hecho con la sola lectura de las crónicas. El Proyecto Templo Mayor ha brindado un nuevo rostro del mexica”.

 

Miguel Guzmán Sandoval… inspiración sin límite

Erving AMBROSIO/ Revista Círculo

En el camino del aprendizaje lo más importante es aprender a aprender, que cada paso que se dé nos ayude a ser quienes somos, que el tiempo no transcurra en vano y seguir en el camino para ser menos ignorantes cada día.

2015 fue el año que marcó el primer acercamiento de la revista Círculo con el joven pintor Miguel Guzmán Sandoval, desde hace dos años y medio el artista en cuestión no es el mismo, indudablemente ha crecido.

Miguel se ha seguido forjando en las vivencias cotidianas, en lo caprichosa que es la vida y de ahí, ha obtenido más conocimiento para ver ese trabajo “diferente” y que sugiere cambios importantes.

Revista Círculo despide el 2017 y aborda el 2018 con la imagen de uno de los artistas más completos; grabado, óleo, escultura, tallado, manejo de metales, de madera, papel y tela… y el extra, el conocimiento puro de los procesos de restauración de arte sacro, que ya de por sí son difíciles en una obra moderna.

Miguel Guzmán Sandoval nace en la ciudad de Oaxaca el 13 de Mayo de 1979, inicia su quehacer plástico en la Escuela de Bellas Artes perteneciente a la Universidad Autónoma de Oaxaca en el año 2002.

Combina las artes plásticas con la intervención de restauración de arte sacro, por lo cual la experiencia al trabajar técnicas y materiales clásicos que surgen en un conocimiento práctico por los años que ha dedicado a esta área surge una propuesta técnicamente asertiva.

Por otro lado surge también la experimentación al incluir materiales de uso moderno y en algunas ocasiones otros que no son propios de este quehacer; esta combinación se vierte lúdica y apasionante al mezclar, jugar, agregar hasta lograr el lenguaje propio, observando los resultados que dialogan entre sí en la pieza, no pretendiendo con ello que la técnica sea la prioridad, sino que se fusione con las propiedades simbólicas, a través de un código visual.

Miguel Guzmán, a través de su trabajo intenta redescubrir la naturaleza que nos rodea y que poco observamos, es en el detalle de las formas que muestran su proceso de conformación de vida, regida por una ley Divina donde no hay error, es lo que plasma, la sabiduría que el entorno nos muestra.

Actualmente su obra se llena de sus propios sueños, con toques del alabado cuerpo femenino y/o masculino, a las imágenes vistas en ellos (sus sueños) les prolonga la vida al llevarlas al plano del lienzo, donde buscarán su vida en algún escaparate, en el estado de ánimo del espectador.

Y volvimos a abordar al padre de familia, al amigo, al artista y maestro, a Miguel Guzmán que nos recibe en su taller, donde alberga una cantidad enorme de blancos esperando ser intervenidos.

 

RC.-¿Qué significa para ti el arte de la pintura?

MGS.- El Arte de la pintura o de pintar es un lenguaje no verbal que manifiesta desde el interior emociones y sentimientos a través del color, la figura, la textura, composición, etc.

 

RC.- ¿Cómo puede un pintor vivir del arte?

MGS.- Un pintor puede vivir del arte a través de la constancia, logrando la maestría de lo que quiere decir y dirigir a un público específico, teniendo la certeza que su producto tiene valor en el mercado. Aunado a ello se requiere promoción y seguir a la vanguardia en relación a la plástica contemporánea.

 

RC.- ¿Qué diferencias percibes de la obra que realizabas en tus inicios y la que estás realizando actualmente?

MGS.- Lo que percibo de la producción de un principio a la actual, es la fluidez en el resultado, mayor dominio al experimentar, pudiendo controlar los materiales y dejando que la pieza se manifieste, y sin tensión a los cambios que manejo con espontaneidad.

 

RC.- ¿Para ti cuáles son los principales desafíos para continuar siendo artista?

MGS.- El principal desafío como artista es que mi producción no se estanque con una fórmula que me dé un resultado estéticamente asertivo… Es un reto saborear un sinfín de posibilidades ante una técnica y/o temática.

 

RC.- ¿Qué cualidades podemos ver en lo que estás pintando actualmente?

MGS.- Un lenguaje propio de lo que vivo y el experimento en fusión con mi vibración interior.

 

Es así como Miguel Guzmán Sandoval culmina un 2017, lleno de grandes satisfacciones, de salud para él y los suyos, y se prepara para continuar el viaje en un 2018 prometedor, lleno de alegría, buscando en cada oportunidad mostrar ese talento nato de su obra, una obra digna de admirarse.

 

EN CORTO

 

Miguel Guzmán Sandoval, nace en Tlacolula de Matamoros, Oaxaca, en 1979, es el penúltimo de 9 hermanos. Colaboró en la restauración del majestuoso templo y exconvento de Santo Domingo de Guzmán bajo la dirección del maestro restaurador hidalguense Primitivo García. Culminó la secundaria en sistema abierto, su amor por la pintura lo motiva a ingresar a Bellas Artes de la UABJO y estudia de 2002 a 2006, sus estudios los combina trabajando en restauración con sus hermanos, termina Artes Plásticas con Especialidad en Grabado, comienza a dar clases en la Academia de Artes Plásticas y Danza “Artística”.

En el 2006, cuando se comenzaban a abrir espacios, el fenómeno del conflicto social-magisterial y de la APPO lo obligó a trabajar en el interior del estado, en la zona de los Mixes.

Desde 2001, ha participado en diferentes cursos y talleres de cerámica, creatividad, de grabado, de fotopolímero, xilografía, de profesionalización, de curaduría, fotograbado, dibujo intensivo, etc.

También se ha desempeñado como instructor de artes plásticas en talleres infantiles, ha participado en diferentes congresos y cursos nacionales, y por supuesto, ha participado en diferentes exposiciones individuales, colectivas, en el estado de Oaxaca y en otros estados de la república mexicana.

También ha participado en festivales de preservación de tradiciones y costumbres como en la noche de Rábanos, en la festividad del Día de Muertos, festivales educativos y culturales organizados por la UABJO y diversas instituciones educativas y de altruismo.

Actualmente imparte clases de “Artes Plásticas” en la universidad IESAEO, también labora en la Escuela ESINARA, dando la misma materia a niños de 6 a 16 años, esto por parte del INBA. La obra plástica de Miguel Guzmán Sandoval se conforma por un imaginario onírico presente con símbolos concernientes a su identidad, al recorrido que ha realizado por los diferentes pueblos de Oaxaca y a las emociones provocadas por las experiencias vividas. Utiliza figuras realistas y orgánicas como principales e imágenes apropiadas para su iconografía resueltas en mancha, de las cuales retoma de detalles de fotografías tomadas en recorridos por el estado.

 

En este 2017, nueva infraestructura en sitios y reconocimientos a la arqueología mexicana

Agencias

Ciudad de México.- En este año por terminar, el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) logró consolidar una serie de iniciativas en beneficio de la sociedad mexicana, en particular, con la creación y renovación de infraestructura para la mejora de la visita pública en distintas zonas arqueológicas del país, a la par de continuar proyectos de investigación cuyos resultados han merecido el reconocimiento internacional.

En los primeros meses de 2017, Puebla estrenó dos nuevas zonas arqueológicas: Tehuacán Viejo, ubicado en las inmediaciones del poblado San Diego Chalma, y Teteles de Santo Nombre, localizada en el municipio de Tlacotepec de Benito Juárez, ambas en el estado de Puebla.

Tehuacán Viejo fue considerado el centro de culto y cabecera política más importante del sur del actual estado de Puebla durante el periodo Posclásico (1000 d.C.-1456 d.C.).  El sitio popoloca se distingue por los conjuntos de edificaciones distribuidos en los desniveles de una meseta. Destacan plazas donde se realizaban ceremonias, unidades habitacionales destinadas a los gobernantes y sacerdotes, basamentos piramidales en cuya cúspide había templos, así como restos de drenaje y conductos de agua.

Los materiales arqueológicos encontrados en más de 20 años de exploraciones sistemáticas son excepcionales, por ejemplo grandes esculturas de basalto con una técnica muy depurada que permite admirar los detalles de las vestimentas de los dioses y características muy claras de la calidad escultórica. Un conjunto extraordinario que puede conocerse a través del Museo de Sitio de Tehuacán.

Teteles de Santo Nombre, de características arquitectónicas similares a Teotihuacan, se revela como punto importante en las rutas de comunicación y centro urbano de primer orden, que floreció hacia 400-650 d.C. En su extensión aproximada de 60 hectáreas se conservan restos de plataformas habitacionales, montículos piramidales, plazas, terrazas, zonas de circulación, construcciones aisladas y altares que hacen de este sitio el más grande y monumental del sur de Puebla.

El Museo de Sitio de Teteles quedó abierto temporalmente como Sala Interpretativa, ahí se presenta un panorama general del desarrollo de las poblaciones antiguas que ocuparon el área de Tehuacán- Zucatlán.

Asimismo, fue reabierto el Museo Regional de Cholula, también en Puebla; un espacio dedicado a mostrar al visitante lo mismo la evolución geológica del valle, que su desarrollo cultural en época prehispánica, contando para ello con un valioso acervo arqueológico de 394 piezas cerámicas y de lítica, así como algunas elaboradas en concha y otros materiales, resultado de excavaciones emprendidas por el INAH.

Enclavada en el corazón de la Ciudad de México, la Zona Arqueológica del Templo Mayor cuenta ahora con un nuevo vestíbulo que permitirá un acceso controlado a los vestigios del también llamado Huey Teocalli. El área introductoria a las ruinas del Templo Mayor y su museo fue abierta el pasado 3 noviembre.

Los visitantes ahora podrán observar los restos de un piso hecho con grandes bloques de piedra andesita, que corresponde a una parte de la plaza frente a Templo Mayor; una sección del Cuauhxicalco, plataforma relacionada con ceremonias del fuego y las exequias de los dignatarios mexicas; los restos de un xocotl o árbol sagrado; sahumadores con mangos en forma de cabeza de serpiente; una ofrenda de autosacrificio; cetros en forma de venado y serpiente, y representaciones de deidades como Xiuhtecuhtli y Tláloc, entre otras piezas.

Con la participación del Gobierno de la Ciudad de México, el Templo Mayor estrenó iluminación general y puntual de algunos de sus monumentos.

Justamente el Programa de Arqueología Urbana (PAU) del Museo del Templo Mayor, reveló los avances de uno de sus grandes hallazgos: el Huei Tzompantli. Se estima que el Gran Muro de Cráneos del Recinto Sagrado de Tenochtitlan pudo alcanzar 36 metros de largo y en promedio 12 o 14 metros de ancho, aunque por ahora, el PAU sólo ha detectado al interior de este terreno 13 metros de longitud y 6 metros de ancho de la estructura.

Uno de los elementos más interesantes es un muro circular de 6 metros de diámetro hecho a partir de cráneos que previamente estuvieron expuestos en el Huei Tzompantli (según se observa por sus orificios en los temporales), unidos con argamasa de cal y arcilla. A partir de la muestra total recuperada: aproximadamente 221 individuos, sólo se ha podido asignar sexo a 3% ciento de la misma, dos terceras partes corresponden a individuos masculinos, y el tercio restante a individuos femeninos.

Además de esto, se han recuperado 70 cráneos completos. En proporción, 97 por ciento son adultos, dos por ciento pertenece a infantes y 1 por ciento no se ha identificado. Estos datos han venido a revolucionar ideas que prevalecían sobre los sacrificados en honor del dios guerrero y solar Huitzilopochtli, exhibidos en el Huei Tzompantli.

Un equipo de la Dirección de Salvamento Arqueológico del INAH descubrió el zócalo del Monumento a la Independencia, proyectado para erigirse en la Plaza Principal de la Ciudad de México, en 1843. El proyecto del entonces presidente Antonio López de Santa Anna fracasó por diversas razones y quedó en esbozo. Los arqueólogos registraron una plataforma circular de 8 metros de diámetro y 28 centímetros de altura, el famoso “zócalo”, cuyo hallazgo consta en una placa instalada en la ahora llamada Plaza de la Constitución.

La Pirámide de la Luna podría tener un conducto subterráneo. En la gran urbe del Altiplano Central, Teotihuacan, un equipo de especialistas del INAH y la UNAM realizaron un estudio con el fin de comprobar la existencia de un conducto que correría del centro de la Plaza de la Luna a dicha pirámide. Las imágenes obtenidas a través de una tomografía de resistividad eléctrica, sugieren la existencia de una cavidad recta a diez metros de profundidad.

El hallazgo confirmaría que en la Pirámide de la Luna, los teotihuacanos reprodujeron el mismo patrón de túneles asociados a otros grandes monumentos, caso de la Pirámide del Sol y el Templo de Quetzalcóatl.

En los primeros días de este mes, diciembre, fue abierto el Museo de Arqueología Subacuática. San José El Alto, en Campeche, materializando así más de 30 años del desarrollo de esta disciplina en nuestro país y convirtiéndose en el primero dedicado a esta temática en América. En 600 m² de recorrido, los visitantes hacen un dilatado viaje en el tiempo, yendo más de 10 mil años atrás en el Pleistoceno hasta nuestros días, “sumergiéndose” de manera virtual en estos mundos.

Distribuidas en seis salas, el museo exhibe 426 piezas, entre prehispánicas (algunas con más de mil 800 años de antigüedad), coloniales, y de los siglos XIX y XX. Destaca la exhibición de poco más de 200 objetos de joyería, la mayoría elaborados en oro y con esmeraldas engarzadas, procedentes de un naufragio de inicios del siglo XVIII, hallado en el arrecife Alacranes. La colección incluye cruces, anillos, adornos para el manto de la virgen, una decena mondadientes, cuentas de rosario, medallas y escapularios, entre otros.

El Museo de Arqueología Subacuática. San José El Alto, en Campeche, y  las comunidades que protegen el Nevado de Toluca y su entorno, en el Estado de México, fueron incluidos en el Registro de Buenas Prácticas en materia de protección, conservación y difusión del Patrimonio Cultural Subacuático. El reconocimiento tuvo lugar en París, Francia, durante la Sexta Reunión de los Estados Partes de la Convención sobre la Protección del Patrimonio Cultural Subacuático, de la UNESCO.

La Subdirección de Arqueología Subacuática (SAS) del INAH, ubicó este año tres nuevos sitios en las aguas de Sisal, Yucatán. Los restos corresponden a un barco de guerra holandés del siglo XVIII, un vapor británico del XIX y un faro de finales del XIX e inicios del XX, que han sido integrados al Inventario y Diagnóstico de Recursos Culturales Sumergidos en el Golfo de México y Caribe Mexicano, que incluye más de 400 sitios.

El Proyecto Arqueológico Subacuático Hoyo Negro, que lleva a cabo la SAS, recibió a finales de este año el Premio Descubrimiento en Campo, otorgado por la Academia China de Ciencias Sociales en el Foro Arqueológico de Shanghai. La investigación inició en 2011, tras el hallazgo de una inmensa oquedad en una cueva inundada de Tulum, Quintana Roo, en cuyo fondo estaba el esqueleto humano femenino conocido como “Naia”, correspondiente una joven que vivió hace 12,000 o 13,000 años. Los estudios han permitido profundizar en el conocimiento sobre los primeros pobladores del continente americano. También se encontraron restos de 33 animales prehistóricos pertenecientes a 13 especies.

El análisis de los restos de un perezoso gigante descubierto en 2010 en el cenote Zapote, municipio de Puerto Morelos, también en Quintana Roo, arrojaron que se trata de una nueva especie de este animal pleistocénico. La especie fue nombrada científicamente Xibalbaonyx oviceps, en alusión al inframundo maya identificado en las cuevas (Xibalba), a sus garras (onyx, en griego) y a la forma de su cráneo, similar a la de un huevo (ovum, en latín).

En el mismo ámbito, el equipo del proyecto Gran Acuífero Maya (GAM) del INAH descubrió diversos depósitos con restos de megafauna extinta hace más de diez mil años, entre ellos, los neurocráneos (cubierta ósea que protege el encéfalo) de un par de osos de la Edad de Hielo, del género Arctotherium. Esto al internarse en las profundidades de una galería que alcanza los 100 metros, dentro de una enorme cueva inundada de Quintana Roo, la segunda más profunda de esa parte de la península de Yucatán.

En Chichén Itzá, el GAM busca crear un modelo digital sin precedentes, impulsando el registro en tercera dimensión tanto de la arquitectura en superficie, como de las cuevas, los pasadizos y los cenotes del subsuelo que habrían dado origen a la ciudad. Un equipo multidisciplinario e interinstitucional emprende un mapeo subterráneo de sus principales estructuras, con el cual se espera confirmar la “geografía sagrada” que habría guiado a los antiguos mayas en el diseño urbano.

Finalmente, tras siete años de trabajo de excavación arqueológica en un predio ubicado a espaldas de la Catedral Metropolitana, los restos del principal Templo de Ehécatl (dios mexica del viento), así como de una esquina del Juego de Pelota de la antigua Tenochtitlan quedaron al descubierto en el Centro Histórico de la Ciudad de México. Dichos hallazgos permiten identificar un rostro más amplio de la cultura mexica.

 

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