AMLO frente al rencor zapatista

Después de una complicada Nochebuena, la primera celebración de año nuevo del gobierno de Andrés Manuel López Obrador tampoco llegó exenta de sabores amargos, luego de las declaraciones del Ejército Zapatista de Liberación Nacional, el último día del 2018.

“Aquel que está en el poder es mañoso, y ¿cuál es la maña que hace? Que hace de que está con el pueblo de México y engañando a los pueblos originarios y demostrando que se hinca en la tierra pidiéndole permiso, como creyendo de que todos los pueblos originarios lo creen, y aquí nosotros le decimos, no lo creemos eso, al contrario”, dijo el pasado 31 de diciembre el subcomandante Moisés, durante el 25 aniversario del inicio de la “Guerra contra el Olvido”.

El EZLN se pronunció claramente en contra del proyecto del Tren Maya y volvió a atraer los reflectores por fijar nuevamente su postura en contra del gobierno, ahora de Andrés Manuel López Obrador.

Hace apenas unas semanas, en esta misma columna recordábamos las diferencias que existían entre el presidente de México y el subcomandante Marcos (hoy Galeano), desde que el primero era Jefe de Gobierno del D.F.

Qué vieja se ve hoy esa fotografía de 1994, donde posan juntos el subcomandante Marcos, el Ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas y Andrés Manuel López Obrador, que entonces era el candidato del PRD al gobierno de Tabasco.

Dicen que en política no hay casualidades, pero fue justamente un 1o de enero, pero de 1994, cuando el entonces secretario de Relaciones Exteriores, Manuel Camacho Solís, mientras descansaba en una playa de Cancún, recibió una llamada del entonces presidente Carlos Salinas de Gortari, convocándolo a una reunión de emergencia del gabinete de seguridad. El Ejército Zapatista había tomado el zócalo de San Cristóbal de las Casas en Chiapas.

Camacho Solís fue designado por Salinas como coordinador para el Diálogo y la Reconciliación en Chiapas y lo demás es historia. Hoy no se ve una figura que pudiera hacer esa chamba, ni de lejos…

En el año 2001, Andrés Manuel López Obrador ya era Jefe de Gobierno del Distrito Federal y la figura más protagónica del PRD, cuando su partido votó en el Congreso a favor de la Ley Indígena, que no resultó muy similar al proyecto acordado por la Comisión de Concordia y Pacificación, durante las conversaciones con el EZLN en San Andrés Larráinzar, entre 1995 y 1996.

El hecho fue considerado por los zapatistas como una gran traición, porque además dicha ley incluía una modificación clave sobre la propiedad de la tierra.

Años después, el subcomandante Marcos haría famosa la frase: “lo que diga mi dedito”, en señal de desaprobación a López Obrador, cuando la prensa le pidió su opinión sobre el entonces candidato del PRD a la Presidencia de la República.

“Uno de los tres bribones que habrán de disputarse el trono sobre los escombros de México, ha venido a nuestras tierras a demandarnos silencio”, dijo en 2012 el subcomandante Marcos, luego de una gira por Chiapas de Andrés Manuel López Obrador. La llama del rencor seguía creciendo.

Para las elecciones de 2018, el Ejército Zapatista presentó a María de Jesús Patricio, mejor conocida como Marichuy, como su candidata a la presidencia de la República.

La zapatista no alcanzó a llegar a la boleta presidencial, pero se ganó el respeto de muchos y puso nuevamente al EZLN en el mapa, y como una voz contraria al proyecto de Morena.

Actualmente, en la mirilla del comandante Galeano —metafóricamente hablando— seguramente hay varios personajes que fueron relevantes desde el gobierno en la época protagónica del EZLN, y que hoy también son piezas clave de la nueva administración.

Uno de ellos puede ser el actual secretario de Educación Pública, Esteban Moctezuma, quien en 1995, siendo el secretario de Gobernación de Ernesto Zedillo, fue el responsable de concretar un encuentro “pacífico” con Marcos, el cual consiguió, pero seguido de la revelación de su supuesta identidad, por parte de la Procuraduría General de la República.

El hecho desembocó en una operación militar para dar con el paradero de Marcos, lo cual fue calificado por los zapatistas como “una emboscada”. Dicen que el rencor, de no encontrar caminos para el perdón, sólo se aplaca con la venganza, que en política tiene muchas vías.

El presidente Andrés Manuel López Obrador apuesta por la “reconciliación”, pero ¿qué hará el comandante Galeano? ¿Confirmar su dicho de “por el bien de todos, primero los huesos”?…