EDITORIAL

 

 

 

La destitución

 

Todo lo que rodea a la destitución de Santiago Nieto como titular de la FEPADE es confuso. Los involucrados tienen su versión de lo que pasó. Es evidente que estamos ante un problema serio por lo que se juega electoralmente el año que viene y por el papel estratégico de esta dependencia en el proceso.

El hecho ocurre en el peor momento porque viene a sumar al clima de desconfianza bajo el cual se desarrollan las elecciones en el país. Repitamos lo que todos sabemos y vivimos, la democracia mexicana nos es tan definitivamente cara debido a que todos desconfiamos de todos.

Nos la pasamos haciéndole todo tipo de remedos a las leyes, lo cual sólo sirve para diluir un poco la desconfianza. La salida del fiscal provoca en lo inmediato la idea y la sensación de que es una decisión que se toma para favorecer, ante cualquier eventualidad electoral, al PRI y al gobierno. Poco o nada terminan por importar las razones de la destitución.

En una conversación con Javier Coello Trejo, abogado de Emilio Lozoya, sus argumentos sobre el caso son atendibles. Asegura que el licenciado Nieto al hacer público un documento, el cual por cierto no contenía lo que le había dicho a Reforma, violó el procedimiento del proceso legal. Que quede claro, dice, que “nunca pedimos que exoneraran al licenciado Lozoya”.

“Lo que queremos es que la ley —agrega— se aplique tan fría como es. Estamos en tiempos en que todo es mediático, no cuentan ni los argumentos ni las razones y a veces ni las leyes”.

Como sea, hay mucho de por medio y hay muchas cosas que no están claras. Independientemente de que prevalezca la idea de que se mueve a un fiscal incómodo, es importante colocar el tema en el marco de la ley y qué tanto Santiago Nieto le planteó a Reforma cosas diferentes de lo que supuestamente venían en la carta.

Lo que hay que aclarar desde cualquier perspectiva es si Santiago Nieto efectivamente transgredió la ley al dar a conocer el contenido de la carta. La violación del código es un asunto que pudiera pasar a segundo plano porque a veces se acude a él y a veces no se le toma en cuenta; el tema desde donde se le vea debe partir del ámbito legal.

Lo que resulta difícil de creer es que la decisión no haya pasado por Los Pinos. El encargado del despacho de la PGR, Alberto Elías Beltrán, aseguró que no consultó su determinación. Siendo que todo lo que pasa por lo electoral es particularmente sensible y trasciende, no tiene sentido político que el Presidente no haya participado de la resolución.

No hay salida fácil. No se ve cómo Santiago Nieto pueda ser restituido en el puesto. Lo paradójico es que en medio de la confusión hay una oportunidad para darle giro a la FEPADE.

Lo primero es poner por delante el caso Odebrecht con quien llegue al cargo. El lío es grande y más vale desactivarlo con argumentos y no con códigos.