EDITORIAL

¿Freno al mercado laboral y al crecimiento?

Noticias con sesgo positivo, hasta ahora, de producción y mercado laboral. A pesar de la caída del salario real, el empleo y la producción nacional con buenos resultados en septiembre y agosto, respectivamente. No obstante, hacia adelante el efecto pernicioso de la pérdida del poder adquisitivo será un factor que contribuya a la desaceleración de la demanda interna –que se sumará a los tristes resultados de la inversión-  provocando un menor avance de la producción y del empleo.

Una tendencia favorable radica en el sólido avance del empleo en el sector formal, las cifras corroboran el buen desempeño. El número de trabajadores afiliados al IMSS se incrementó a una tasa anual de 4.4% durante septiembre y el tercer trimestre del año. Durante este último periodo se crearon en promedio 832,590 nuevas plazas. Esta cifra representa el más alto nivel de generación anual de empleos para un periodo trimestral.

Es destacable el hecho de que el avance del empleo formal continúa superando al del crecimiento económico.  El aumento  de 4.4% en el año ha sido más del doble del crecimiento de la producción. Esta tendencia ha sido persistente durante los últimos  seis años y posiblemente señala los resultados de la Reforma Laboral. Además del mayor poder de generación de puestos de trabajo,  ha generado una formalización de la mano de obra más acelerada.

Como contraparte, se deteriora el salario real. En septiembre, el salario promedio de cotización al IMSS registra una caída anual de -1.3% real. La mayor inflación es el principal determinante de este deterioro. Con ello, a pesar del crecimiento del empleo, la masa salarial (el producto del número de trabajadores por el salario promedio) un indicador relevante del mercado interno, se desacelera al avanzar 3.0% anual en septiembre, por debajo de 4.6% de diciembre pasado.

Por otro lado, las noticias sobre la producción del país fueron favorables. En agosto, el Indicador Global  de la Actividad Económica (IGAE) registró un incremento de 0.8% respecto al mes previo y de 2.2% respecto al mismo mes del año anterior. Este avance estuvo sustentado en el sector servicios, ya que la agricultura y la industria descendieron en su nivel de producción respecto al año pasado. Con ello, la economía mexicana ha incrementado su producción en 2.1% durante los primeros ocho meses del año.

Como puede apreciarse, el balance de las noticias presentadas es mixto, pero tiene un sesgo positivo. A pesar de la caída de los salarios reales, ha habido buenos resultados en materia de producción y empleo. Hacia adelante, en lo que resta del año y principios del siguiente, las cosas no apuntan mejoría, incluso se perfila para los meses siguientes una desaceleración moderada de la producción. Este bache económico deriva del menor ritmo esperado de la demanda local.

Respecto al mercado laboral, es previsible que continúe la tendencia paulatina hacia un menor crecimiento de la masa salarial, es decir, del poder de compra de los trabajadores del sector formal. A pesar de la esperada reducción de la inflación y el consiguiente apoyo al salario real, la generación de empleos se desacelerará paulatinamente por efecto del menor crecimiento económico.