EDITORIAL

 

Una estrategia fallida

 

No hay día en que el tema de la inseguridad no esté en la agenda de los ciudadanos sin importar si los incidentes sean mayores o menores.

El asunto está en lo diario. Cada determinado tiempo diferentes instituciones y organizaciones de la sociedad civil nos muestran el tamaño de la bronca. El problema es mayúsculo y merece algo más que 5 minutos en las campañas a la Presidencia de México, como nos decía ayer la destacada especialista en seguridad de la Universidad de Santiago de Chile Lucía Dammert.

Las investigaciones y los datos que arrojan los estudios evidencian el brutal y abrumador deterioro de la seguridad. Las autoridades pareciera que siguen sin alcanzar a entender la esencia del problema.

Desde siempre la inseguridad ha rodeado la vida de las sociedades. Muchos son los factores que la provocan, distingamos dos: la condición humana y los desiguales modelos económicos que nos gobiernan y que nos imponen, muchos de ellos definidos desde el exterior y en los cuales no tienen nada qué ver las naciones que los padecen; nosotros estamos en esta lista.

Desde que se declaró una guerra, que luego se negó, el modelo de seguridad se rompió. Si bien se tenía que hacer algo ante la situación que se estaba viviendo, la cual no ha cambiado más bien se ha deteriorado de manera alarmante, se terminó por hacer lo menos indicado.

El actual gobierno trató de hacer cosas nuevas, pero no llegó más lejos de la creación de la Gendarmería. Si algo le quedó claro a Peña Nieto desde el inicio es que se tenía que conformar otra policía porque las que existen son materialmente imposibles de transformar.

Lo más grave es que no se ofreció al grueso de las policías la posibilidad de cambio, en particular a las municipales. Se reprodujo en lo general un modelo el cual estaba siendo fallido en la práctica, la esperanza de que las cosas fueran distintas duró escasamente un año.

Estos días a través de investigaciones y datos nos hemos dado cuenta del deterioro de la vida en materia de seguridad. A las autoridades no se les da la autocrítica de lo que han hecho y de la forma de ver el gran problema por parte de los ciudadanos.

Estamos en el peor año desde 2008, cuando se puso en marcha la estrategia de Calderón. 2017 va a cerrar con más de 24 mil personas muertas por homicidio, el antecedente inmediato fue el 2011 con más de 20 mil.

Los números del INEGI, Observatorio Ciudadano y Semáforo Delictivo, entre otros, pero sobre todo el diagnóstico colectivo, obligan a cambiar lo que se está haciendo.

Hoy se abre una nueva oportunidad con la Presentación del Informe Preliminar de la Consulta Nacional sobre el Modelo de Procuración de Justicia. A ver si hacen algo con un profesional trabajo elaborado en 9 estados del país a lo largo de un año.

En el informe se va a ratificar mucho de lo que se dice y se sabe. La oportunidad radica en que el análisis presenta una realidad del aquí y ahora y que el propio gobierno se comprometió a hacer algo en función del estudio. El trabajo fue diseñado y producido por reconocidas instituciones: CIDE, IIJ-UNAM, INACIPE y las cámaras de Senadores y Diputados.

La situación está llegando a límites nunca antes pensados y quizá pronosticados.