EDITORIAL

 

 

Confianza del consumidor e inflación: bien a secas

 

Dos indicadores relevantes apuntan en el corto plazo un menor pesimismo en torno al desempeño de la demanda interna. La Confianza del Consumidor que sigue reactivándose paulatinamente después de la tremenda debacle de enero pasado; y la inflación en septiembre, con una sorpresiva baja en la segunda mitad de septiembre, que aunque parcialmente temporal, disminuye los temores al alza derivados de la reciente depreciación del peso frente al dólar.

Persiste la recuperación de la Confianza del Consumidor en septiembre. En ese mes, el Índice de Confianza del Consumidor (ICC) fortalece su tendencia positiva, con un vigoroso incremento respecto a agosto (1.0%). Con ello, la confianza del consumidor acumula su octavo incremento mensual. Con este comportamiento, es posible decir que quedó atrás la tremenda crisis de la confianza del consumidor de enero.

En este sentido, el nivel del ICC la confianza del consumidor en septiembre es 27% mayor con respecto al mínimo que se alcanzó en la debacle de enero. Medida con respecto al mismo mes del año anterior, la Confianza del Consumidor se incrementó 6.1%, acumulando dos avances anuales consecutivos.

La recuperación es generalizada, tanto los subíndices del ICC como los índices complementarios muestran una dinámica creciente. Concretamente, comparado con los niveles de hace un año y con los que se tenían en enero, los consumidores ahora están más optimistas en torno a cómo está su actual situación familiar, al mismo tiempo,  hay más optimismo en torno al futuro (próximos doce meses). Lo mismo sucede respecto a la percepción de la situación del país. En paralelo, los consumidores consideran que hay mayores posibilidades de comprar bienes de consumo duradero.

El segundo indicador se refiere a la inflación. Durante la segunda mitad de septiembre sorprendió positivamente. Los precios al consumidor registraron un descenso de 0.17% en la segunda quincena del mes. Con ese resultado, el Índice Nacional de Precios al Consumidor en todo septiembre se incrementó 0.31% respecto a agosto, avance mucho menor a la estimación de 0.44% del consenso de la última Encuesta Citibanamex.

No obstante, la sorpresa positiva de la inflación tiene un carácter temporal. La diferencia del dato real con la expectativa del consenso muy probablemente se debió a una subestimación del impacto de la oferta de servicios gratuitos en la Ciudad de México (básicamente en algunos segmentos del transporte público, tarifas de peaje y servicios de telefonía celular) que surgió a raíz del terremoto del 19 de septiembre. Por lo tanto, se trata de una reducción temporal de precios, que por lo mismo, se verá revertido en el dato de la inflación de la primera quincena de octubre.

En términos de crecimiento anual la inflación descendió hasta 6.35% en septiembre desde 6.66% en agosto. Una baja considerable, pero parcialmente temporal por los factores arriba mencionados. En paralelo, la inflación subyacente disminuyó a 4.80% anual desde 5.00% en el mismo lapso. Es muy posible que la inflación termine el año con una tasa anual ligeramente arriba del 6%. Los principales riesgos al alza de la inflación se ubican principalmente en la reciente depreciación del tipo de cambio y en una posible alza de los precios de la gasolina.