EDITORIAL

La puerta y el baño

Concentrados en el proceso electoral pareciera que hemos olvidado los costos de la violencia cotidiana. La creciente presencia del narcomenudeo en la vida de las grandes ciudades es manifiesta, sobre todo en los centros nocturnos, restaurantes, en los lugares donde se concentran jóvenes. La violencia se ha trasladado, ha sido llevada a esos espacios por las bandas de narcomenudistas que se disputan los mismos.

Mientras en la Ciudad de México se suceden los hechos de violencia que tienen como factor en común los centros nocturnos, incluyendo el asesinato de una mujer estadounidense en el intento de matar a un cadenero de un famoso antro capitalino, en Monterrey se vivió una noche de terror en un masivo ataque a discotecas y bares.

Es obvio que se van a dar este tipo de ataques. Lo que sucede es que son cientos de narcomenudistas en todo el país, que pelean plazas para vender droga.

Ahora, la mayoría ya no cobra derecho de piso para extorsionar como lo venía haciendo desde hace años. Ahora exigen a los propietarios de los distintos locales el control de las puertas y los baños, que es donde pueden vender la droga.

Si los dueños de los bares se niegan son amenazados. Por eso, no nos debe de extrañar lo que está sucediendo en muchas partes del país.

En el estado de Nuevo León se registraron al menos 11 hechos violentos, entre ellos seis ataques a bares prácticamente de manera simultánea; el saldo de los ataques, sólo contra estos establecimientos, es de 15 muertos y al menos 12 lesionados en un solo día.

De acuerdo con la Fiscalía General de Justicia de Nuevo León, los ataques ocurrieron en bares de Monterrey, Guadalupe y Juárez.

El primer ataque ocurrió alrededor de las de las 21:30 horas del sábado en el bar La Jarra 2, en el centro de Monterrey. En ese lugar fue herido el portero (cadenero) del negocio.

20 minutos después, fue atacado el bar El Ancla de Oro, localizado también en el centro de la capital. Ahí murió Hugo Alberto Hernández El Tyson cadenero del negocio. Otra persona más resultó herida.

Mientras tanto, en el bar Chilos, en Monterrey, fue asesinada una persona que fue identificada como cliente del lugar; además, tres personas resultaron lesionadas.

El ataque más fuerte ocurrió en el bar Rancho Viejo, ubicado en la colonia Los Nogales, en Juárez. Ahí, un grupo armado a bordo de dos vehículos irrumpió en el establecimiento y acribilló a cinco hombres y una mujer. Dos más resultaron heridos.

En Guadalupe, los criminales ejecutaron a dos hombres que se encontraban afuera del bar Bohemio, ubicado en la colonia Cañada Blanca. Una persona más resultó herida.

Mientras tanto, casi a la misma hora, hombres armados irrumpieron en el bar La Mitotera, ubicado en la colonia San Bernabé, en Monterrey; ahí, los criminales asesinaron a Alejandro Mora Martínez e Hipólito Ismael Zamarripa, ambos cadeneros del negocio. Una persona más, que se desempeñaba como guardia del lugar, resultó herida.

Para las autoridades de Monterrey, estos hechos podrían estar ligados al cobro de piso, pero la realidad es que ahora lo que buscan los criminales es el control de la puerta.

En la Ciudad de México, a principios de junio, fueron detenidas 31 personas durante el cateo a dos bares en la colonia Hipódromo Condesa, delegación Cuauhtémoc. Los bares son el Memphis y el Savú.

En uno de los establecimientos se detuvo a 14 personas, entre ellas cuatro mujeres, y decomisaron 762 dosis de anfetaminas, 493 de cocaína y 273 de metanfetaminas y dinero.

En el otro se aseguró dinero, 711 dosis de cocaína, 341 de anfetaminas y tres de metanfetaminas, además se detuvo a 17 personas, entre ellas dos mujeres.

La mayoría de los detenidos son empleados de los bares; la droga fue localizada en la barra, cocina, baños y bodegas.

El operativo se dio luego de que el 2 de junio fue detenida una persona que compraba droga en dichos negocios y que reveló cómo lo hacía.

Se dice que éste fue un golpe importante a la estructura financiera del Cártel Unión Tepito de Roberto Moyado Esparza El Betito.

Durante las investigaciones de la Procuraduría, se supo que en estos lugares, el personal de seguridad, meseros, garroteros, personas que cuidan los baños y el personal de limpieza se dedicaban a vender droga.

Sin embargo, el propietario del Savú presentó pruebas para demostrar supuestas anomalías durante el operativo de cateo, por lo que todos los detenidos fueron liberados.

Lo cierto es que la Ciudad de México es víctima de células criminales que se disputan al menos 20 mil puntos de venta de drogas al menudeo.

Este fin de semana, José Manuel Serrano Ojeda, conocido como El Chepe fue víctima de un atentado cuando se encontraba en una taquería ubicada en Lomas de Chapultepec.   

El Chepe es un famoso cadenero que ha trabajado en distintos centros nocturnos de la Ciudad de México y de Acapulco.

No podemos descartar que la agresión a El Chepe tenga relación precisamente con el control de las puertas y baño,s que exigen los narcomenudistas. O se negó a participar o hubo complicidad con algún grupo criminal. Esto lo tendrán que definir las autoridades.

El control de “la puerta y baños” de los bares es un negocio bastante lucrativo para los grupos del narco, y por los que se ha desatado parte de la violencia en muchos puntos del país. Y estos distribuidores de la droga cada día están ejerciendo más violencia con tal de quedarse con el control de los puntos de venta.