EDITORIAL

Adiós a la “mal llamada”

 

 

Era cuestión de tiempo para que López Obrador derogara lo que ha dicho es “mal llamada Reforma Educativa”.

Lo que son las cosas; después de los brutales agarrones para aprobar la Reforma Educativa, que tanto le costaron al gobierno, ahora se va a derogar, y López Obrador va a poder hacer una nueva reforma, casi como quiera y sin que nadie meta las manos, de no ser él.

La petición y consulta a su bancada para que se derogue en lo inmediato tiene su dosis de un trámite. No vemos quién en la bancada morenista se vaya a oponer a lo que propone el tabasqueño, quien insiste en la división de poderes, teniendo todo el poder.

La Reforma Educativa es, por mucho, perfectible, pero no está para derogarse. A lo largo de al menos cuatro años se realizaron consultas en todo el país, participaron cerca de 300 mil personas del sector, entre padres de familia, investigadores, estudiantes, profesores y especialistas, tanto nacionales como internacionales.

Hemos insistido en que el proceso inicial de la reforma no fue el indicado. No bastaba con meter a la cárcel a Elba Esther Gordillo, hoy no casualmente presunta aliada de López Obrador, e iniciar por los terrenos burocráticos cargados, de maraña de la educación existente.

El virtual presidente ha insistido en definir a la reforma como “la mal llamada”. No sabemos si  detrás de ello hay un análisis profundo que vaya más allá de algunas críticas válidas acerca de las evaluaciones a los maestros, y por el hecho de haber empezado por el tema administrativo.

Muchos críticos de la reforma, con quienes hemos conversado, son de la idea de que se debe revisar a detalle y sacar lo mejor de ella; que sin duda lo tiene. El futuro secretario de Educación y exfuncionario de TV Azteca, en su momento elogió a “la mal llamada”.

¿No valdría la pena revisarla para ver qué sí y qué no, como lo han planteado el INEE y personajes como Rolando Cordera?

¿Vamos a empezar de cero?

Si la decisión es para no fallar en una insistente promesa de campaña, bien se puede analizar y razonar bajo el ejercicio del poder; pero si se trata de pagar alianzas con grupos que presionan al extremo y quieren seguir con sus privilegios, al paso del tiempo vamos a extrañar a “la mal llamada”.