EDITORIAL

Relevo en la Suprema Corte de EU

Los jueces de la Suprema Corte de Estados Unidos ocupan su cargo por tiempo indeterminado. El anuncio del retiro de Anthony Kennedy, a partir del 31 de julio, crea la oportunidad de reorientar el sentido de las decisiones del máximo tribunal. Sería exagerado considerar a Kennedy como un juez liberal. No obstante, es indudable que los votos del nominado por Ronald Reagan han sido fundamentales para decidir cuestiones relativas al derecho de las mujeres a abortar o la acción afirmativa en las universidades.

La nominación de Brett Kavanaugh para ocupar la próxima vacante no deja lugar a dudas de hacia dónde quiere el presidente Trump reorientar la Corte. Los círculos liberales han advertido el marcado sesgo partidista del abogado de 53 años. Kavanaugh, egresado de la Universidad de Yale, trabajó bajo las órdenes de Kenneth Starr, autor del informe que lleva su nombre, el cual detalla la investigación realizada sobre el matrimonio Clinton a fines de la década de 1990. Dicho reporte sirvió de base para pedir la destitución del entonces presidente demócrata. Posteriormente, participó en la campaña de George W. Bush durante el controversial recuento de votos en Florida en las elecciones de 2000 y durante varios años fue parte de su gabinete. Desde 2006, a propuesta de Bush, es el presidente de la corte de apelaciones de Washington D.C., considerado como el segundo tribunal más importante del país.

Los doce años en la judicatura federal permiten conocer la posición de Kavanaugh sobre temas controversiales. En relación a la segunda enmienda (que tutela el derecho de los ciudadanos a poseer y portar armas), en 2011 consideró inconstitucional que se prohibiera la portación de armas de asalto. Se ha señalado también que su catolicismo condiciona su postura respecto al aborto, como quedó evidenciado en 2017 durante el caso Garza v. Hargan. Se trata de una menor de edad que cruzó ilegalmente la frontera en Texas y se encontraba bajo custodia policial. Dicha joven, embarazada de ocho semanas, decidió abortar, pero la agencia que la custodiaba se opuso a que pusiera fin al embarazo. El asunto escaló hasta la corte de apelaciones de Washington. Si bien esta última permitió el aborto, lo hizo en contra de la opinión de su presidente. Kavanaugh señaló que el gobierno posee intereses en la preservación de la vida fetal y que, al permitir el aborto de la joven indocumentada, sus colegas habían inventado un derecho inexistente.

La previsible aprobación de Brett Kavanaugh a cargo de un Senado con mayoría republicana significa que, a menos de la mitad de su mandato, Trump ha nominado el mismo número de integrantes de la Corte que Barack Obama en ocho años. El retiro de cualquiera de los otros jueces en los próximos dos años (recordemos que Ruth Bader Ginsburg tiene 85 años) tendrá como consecuencia que las sentencias del máximo tribunal estadounidense sean mucho más conservadoras de las que hemos conocido los últimos veinte años.