EDITORIAL

TV abierta y el Mundial

El Mundial de Futbol Rusia 2018 acaba de demostrar que la televisión abierta está más viva que nunca. El éxito arrollador que tuvo ésta a nivel nacional, lo ratifica. En México, los partidos del Mundial tuvieron un alcance, tan sólo en TV abierta, de más de 324 millones de personas.

Vale la pena reparar que esta cifra se basa en los resultados de Nielsen IBOPE México, que tan sólo mide 28 ciudades urbanas, por lo que seguramente, viendo esto desde un escenario conservador, el alcance debió ser mucho mayor. Sin problemas se podría estimar que fueron más de 640 millones de personas las que tuvieron alcance a los partidos y a los programas del Mundial. Siguiendo con los números de Nielsen, éstos hablan por sí solos. Del pasado 13 de junio al 15 de julio, las trasmisiones de Televisa se coronaron con más de 184 millones de personas y su programa de análisis, con más de 163 millones de personas. Recordemos que esto, extrapolado al resto del país, tan sólo Televisa tuvo una audiencia, en el primer caso, de más de 366 y 324 en el segundo; ambas cifras en millones de personas, lo que le dio a Televisa el gane frente a su competidor, TV Azteca, por 32 y 34 por ciento, respectivamente. Excelentes resultados.

Además, el evento deportivo impuso nuevos récords en consumo de streaming. El partido México vs. Suecia se ubicó como el más visto en la historia, con 2.6 millones de usuarios, y en segundo lugar se quedó el México vs. Brasil, con 2.4 millones.

Resultó tan exitosa la difusión en redes sociales, que gracias a la alianza YouTube- Televisa Deportes se alcanzó un millón de suscriptores, lo que significó quintuplicar su base de fans. Un aumento de 500 por ciento.

El binomio TV abierta-plataformas digitales fue la combinación perfecta en este Mundial. Lo que se confirma con las más recientes cifras de Eurodata TV Worldwide, que refieren que la Final Francia vs Croacia atrajo a 107 millones de espectadores en 19 países europeos; que sintonizaron la señal por TV abierta.

En otro tema. La próxima administración decidió concentrar en la Presidencia de la República todo el gasto y vocería de Comunicación Social, quitándole al resto de las dependencias gubernamentales esta facultad. Si bien esto puede lograr ahorros sustantivos, también lo es que se van a generar cuellos de botella.

Los medios de comunicación (radio, TV, e impresos) tendrán un solo interlocutor con quien entenderse. En la Presidencia se decidirá a quién contratar, cuánto contratar y cómo contratar. Sin duda alguna es indispensable que se promulgue una ley de medios, a efecto de regular de manera ordenada y equilibrada la asignación de espacios y presupuesto a los diferentes agentes comunicadores.