EDITORIAL

Finanzas públicas: camino a la entrega

Actualmente, uno de los temas económicos que generan mayor controversia es el de las finanzas públicas. Si bien seguramente veremos en la próxima administración cambios radicales en el quehacer de política fiscal, su desempeño durante este año será fundamental en la medida que será el punto de partida para el próximo gobierno, tanto en la estructura de ingresos y gastos así como de la posición fiscal referente al balance y deuda pública.

La Secretaría de Hacienda publicó los resultados de las finanzas públicas al primer semestre del año. Los resultados tienen un sesgo positivo, en virtud de que las cifras de ingresos públicos superan las metas establecidas respecto a lo programado a principios del año, con lo cual ha sido posible cubrir el excedente del gasto respecto también en relación a lo previsto e incluso se ha superado la meta del balance público.

En efecto, el balance público alcanzó en el primer semestre un déficit de 206.7 mil millones de pesos (mmdp), muy por debajo del programado de 337.8 mmdp. No obstante, a pesar de estos resultados favorables existen algunos puntos en los cuales vale la pena una reflexión.

Los ingresos públicos estuvieron por arriba de lo programado en casi 200 mmdp, una tercera de este excedente parte se originó en los ingresos petroleros, debido principalmente al incremento del precio de la mezcla de petróleo. Asimismo, la fuente principal de mayores ingresos respecto a lo programado se localiza en los ingresos tributarios no petroleros, especialmente en el IVA e ISR.

No obstante, hay que considerar que el dinamismo en la recaudación de los impuestos tributarios ha sido muy bajo, sólo 1.1% real anual, casi la mitad de lo que la economía ha crecido en el mismo periodo (históricamente tienden a crecer al mismo ritmo).  El bajo dinamismo de la recaudación del impuesto sobre la renta y la caída en el Impuesto Sobre Producción y Servicios (-17%) explican el lento crecimiento del agregado de los impuestos tributarios no petroleros. En particular, el desplome del IEPS puede explicarse en gran parte por la caída en el IEPS de gasolinas, ya que frente al incremento de los precios internacionales de este energético, el subsidio se ha venido incrementado a lo largo de este año.

Por el lado del gasto, persiste la tendencia ascendente. El incremento de 4.7% real anual resultó más del doble de los ingresos públicos de 2.1% (para estos últimos no se considera el Remanente de Operación de Banxico en el 2017). El incremento se explica por el componente no programable, en particular, por el mayor costo financiero que probablemente estuvo impulsado por  las mayores tasas de interés internacionales.

Asimismo, destaca el fuerte repunte de la llamada inversión impulsada de  8.7% real anual, que coadyuva romper la tendencia decreciente de la inversión pública. Aunque por otro lado, el llamado gasto estructural ha mostrado una dinámica ascendente acelerada con un incremento de 5.7%.

En general, a pesar de las mayores presiones sobre el gasto, las finanzas públicas durante la primera mitad del año han mostrado un desempeño favorable, con señales positivas para el cumplimiento de las metas fiscales pretendidas para este año y bajo los lineamientos y estrategia  de la presente administración. Así, con base en las cifras oficiales, es previsible que se alcancen un superávit primario equivalente al 0.8% del PIB y a una disminución de la deuda pública a un nivel equivalente a 45.5% del PIB.