EDITORIAL

 

 

Canadá, el socio que falta

 

Fue importante lo que pasó en la Casa Blanca. Como dice López Obrador, habrá que reconocer que desde hace algún tiempo Donald Trump no nos lanza tuitazos.

No se puede andar de confiado con los singulares impulsos del presidente de EU, pero efectivamente parece que hemos salido de su radar inmediato. Trump ha estado estos días en medio de problemas internos serios y delicados, al tiempo que ha estado en primera fila en la negociación de la “modernización” del Tratado de Libre Comercio.

Quizá los ánimos le han cambiado a Trump porque el proceso electoral mexicano resultó positivo en forma y fondo. En EU han visto históricamente las elecciones en el país con incertidumbre y dudas; presionan en lo privado y optan por el silencio público.

Al mismo tiempo, el gobierno de EU se ha abierto una infinidad de frentes. No puede pasársela peleando con todos y de paso con sus vecinos. Tiene además en noviembre un proceso electoral de enorme relevancia, el cual es una especie de evaluación ciudadana a nivel nacional de sus casi dos primeros años.

Habrá que revisar a detalle el principio de acuerdo entre México y EU. El consenso expresado en la Casa Blanca, pero sobre todo el que se manifestó entre el gobierno actual y el entrante en la conferencia de prensa, permite imaginar un optimismo razonable.

Por ahora hay un gran ausente. Habrá que ver qué pasa desde hoy entre EU y Canadá; ayer se anunció que se iniciarían conversaciones. La relación entre Trump y Trudeau está en uno de sus peores momentos. En diferentes momentos de ayer, el canciller Videgaray hizo referencia al elemento político de la relación entre estos países. No lo explicitó, pero interpretamos que hacía referencia, entre otras cosas, a este complejo momento.

Si alguien puede perder con un TLC sin Canadá, por más que la delegación mexicana destaque que hay acuerdo con EU, pase lo que pase, es nuestro país. Recordemos las muchas veces que los negociadores mexicanos aseguraban que un TLC sin Canadá no era TLC. No vaya a ser que el acuerdo seguro con EU los esté llevando a cambiar de opinión.

Si bien con Canadá no nos une una relación comercial tan intensa y cercana como con EU, el hecho de que estemos en un tratado de esta naturaleza nos permite estar juntos y, en su caso, defendernos ante un país y un gobierno que por lo general arrebata, incluso con reglas de por medio.

El futuro de lo que pueda pasar entre EU y Canadá tiene su dosis de enigma. Sin embargo, Canadá no puede aislarse en momentos en que la economía global está en pleno desarrollo, con rumbo a su madurez.

México tiene que ver por sí mismo, pero hay que ver los escenarios posibles para el mediano y largo plazos, en ellos no hay duda que Canadá es un socio estratégico.

El trabajo de la delegación mexicana a lo largo de estos años ha sido y es positivo, digno de reconocimiento. Se llevó incluso elogios, públicos y privados, del mismísimo Trump; llegó a “quejarse” de que no se les iba una.

Más allá de que el acuerdo genera importantes certezas, lo que también vale, con base en lo dado a conocer por las partes, es su contenido y perspectiva.

Aunque genere críticas y se levanten cejas, si a alguien hay que darle un importante crédito en el proceso es a Peña Nieto. El inicio de la relación entre Trump y el mandatario mexicano no pudo ser peor y lamentable, a lo que se le pueden sumar todo tipo de adjetivos.

Dos veces, Peña Nieto canceló reuniones con Trump; recordemos que éste exigía que se negociara el muro. La relación se tensó, quizá no sea tan casual tanto reconocimiento a López Obrador, a quien le conviene estar a las vivas.

Tenemos que pensar en nosotros mismos, por ello es tan importante que Canadá esté dentro.