EDITORIAL

Morena y su reto en el Congreso

 

 

Si alguien va a estar a prueba a partir del próximo sábado, es la bancada de Morena, en Diputados y Senadores. Lo que hagan los legisladores de los otros partidos es también importante, pero de alguna u otra forma es previsible.

Son la oposición y no van a dejar de criticar y fustigar las decisiones que tome la mayoría. López Obrador intuyó que las elecciones presidenciales estaban definiéndose a su favor, fue por ello que centró su campaña en que votaran por Morena en el Congreso.

Sin tener la mayoría no podía hacer lo que ha prometido por años. Hay temas nuevos en la reciente campaña de AMLO, pero existe una constante en lo que ha venido proponiendo durante 18 años.

Lo que López Obrador buscaba era obvio y sensato: ganar el Congreso para poder cumplir sus promesas.

Para dirigir el Congreso se requiere de conocimientos técnicos legislativos, de forma y fondo, y de una genuina convicción democrática. Se puede echar a andar la maquinaria de la mayoría y ganar las votaciones, pero de ello a gobernar con, reiteramos, convicción democrática, auténticamente participativa, hay una gran diferencia.

Gobernar y encabezar las cámaras no es dirigir asambleas de partido o estudiantiles. No se puede menospreciar y eliminar a las oposiciones, las cuales gobernaban echando por delante toda la maquinaria de los votos en los plenos.

PRI y PAN, a través de su experiencia, oficio y de su muy singular maridaje, son quienes conocen los recovecos y muchos cómos en el Legislativo. Son quienes han tenido las llaves de muchas puertas en diputados y senadores.

La premisa de que hay que acatar lo que ha propuesto López Obrador, porque ganó la elección con un claro mandato de la sociedad en las urnas, tiene un valor, pero no es una verdad que no se deba cuestionar.

Estos días, bajo la terca realidad, el futuro nuevo gobierno se ha venido dando cuenta de que algunas de sus propuestas y promesas no van a poder cumplirse. No se pueden aprobar en automático muchos asuntos, sin antes debatirlos abiertamente.

Existe la idea, entre algunos morenistas, que ante el mandato de las urnas no hay de otra que cumplirlo vía el Congreso. ¿Se puede aprobar en automático,  sin cuestionar ni debatir, por ejemplo, lo que López Obrador considera la “mal llamada” Reforma Educativa? ¿Qué van a hacer ante este tema y muchos otros, los legisladores de la gran mayoría de Morena?

La euforia, el sometimiento, una singular disciplina y asumir una actitud de cátara sin cuestionar, los puede llevar por terrenos de altos riesgos. El primero de ellos es que repitan las formas de lo que durante décadas han criticado de las mayorías de otros tiempos en el Congreso. Recordemos cómo actuaron en innumerables ocasiones tanto PRI como PAN, juntos y separados.

Se trata de crear una nueva civilidad y convivencia política. Se trata de recordar que los poderes del Estado son independientes y autónomos. El mismo López Obrador ha insistido en que cada poder va por su parte, lo que debe interpretarse como la invitación a construir una nueva forma de hacer política. Olga Sánchez Cordero citó a su jefe para hablar del tema: “la Presidencia no es el poder de los poderes”.

Morena tiene un gran reto en el Congreso, no sólo es el que lo vaya a gobernar, es también el cómo lo va a hacer.

Queda claro el mandato de las urnas, pero debe también quedar claro que muchos ciudadanos encontraron en López Obrador la opción ante el hartazgo de quienes gobernaban.

El reto es crear una nueva civilidad política en el Congreso y escuchar a las nuevas minorías; ellos saben mejor que nadie de lo que se trata. No va a tener sentido el “como me trataste te trato”.