EDITORIAL

AMLO, de ayer a hoy…

Aquella noche del 1 de julio de 2018, en México todo comenzó a cambiar, empezando porque el Presidente electo inició su mandato casi desde el primer minuto del día siguiente.

El triunfo de Andrés Manuel López Obrador fue tan aplastante para la administración saliente —ya para entonces inéditamente impopular—, que Enrique Peña Nieto y todo su gabinete prácticamente desaparecieron mucho antes del 1o de diciembre.

“Posiblemente nunca, al comienzo de un gobierno, se haya hecho tanto en tan poco tiempo”, dijo el Presidente, el lunes pasado en el Zócalo capitalino, en su “informe de labores” a siete meses de haber asumido el cargo. Pero hay otros datos…

La Ley de Remuneraciones —o “Austeridad Republicana”, como mejor se le conoce— ha sido de lo más destacado, ¿y cómo no?, si ya suman más de 21 mil trabajadores los que han “renunciado” a sus puestos en 263 dependencias de gobierno, ante la instrucción de reducir el gasto de recursos al mínimo.

Dicha austeridad ha sido la responsable de algunas de las 11 renuncias de altos funcionarios en los últimos siete meses, entre miembros del gabinete y otros de organismos autónomos.

Esta semana fue Luis Abelardo González Quijano, titular de la Unidad de Energías Renovables, de la Secretaría de Energía (Sener), quien anunció a través de su cuenta de Twitter que por motivos personales dejaba su cargo.

En el recuento, Clara Torres Armendáriz, directora de Estancias Infantiles, fue de las primeras en irse, luego de anunciarse la decisión de desaparecer el programa que atendía a 315 mil niños menores de cuatro años, para dar lugar a la entrega de un “apoyo directo” de mil 600 pesos a los padres y “evitar así la corrupción”…

Quizá la salida más estridente es la de Germán Martínez, de la dirección del IMSS, con la dura carta que reveló las afectaciones de los tijeretazos; Simón Levy, a la Sectur; Patricia Bugarín, a la SSPC…

Tonatiuh Guillén López dejó el Instituto Nacional de Migración sin detallar causas, cuando se anunció el acuerdo con Estados Unidos para frenar la migración de Centroamérica, incluyendo el despliegue de la Guardia Nacional, ante las advertencias de organizaciones de derechos humanos sobre la falta de capacitación en dicha materia.

“De ustedes va a depender mucho el que llevemos a cabo entre todos los mexicanos la cuarta transformación”, dijo Andrés Manuel López Obrador a los miembros de la Guardia Nacional en el Campo Marte hace unos días, envolviendo en la nube del olvido aquellos años en los que desde la oposición criticaba severamente la militarización del país.

Esta Guardia Nacional que ha tenido una atropellada recepción en sus primeros días, y a ver si no pasa de ser la esperanza de paz, a la mayor de sus polémicas.

En su festejo, López Obrador reconoció que la seguridad es un pendiente y ¡vaya que lo es!; si entre la austeridad ha quedado en entredicho el presupuesto para ese fin, que era claramente prioritario.

Lo advirtió el Observatorio Nacional Ciudadano al señalar que de los 239 mil millones de pesos de inversión en seguridad, sólo 33 mil mdp (14 por ciento) están destinados a la prevención, mientras que el 70 por ciento del recurso se va en gastos operativos.

En lo que toca a la cultura, para muchos es el capítulo más doloroso, porque una vez más resultó ser la más ninguneada, junto con la ciencia y la tecnología, como se puede ver en el Presupuesto de Egresos de la Federación.

Aunque el Presidente dio la cara por el “error” cometido sobre las universidades públicas, ”porque yo hice un compromiso de que no se iba a reducir”, dijo el mandatario, en una ocasión —de varias— en que ha tenido que salir a mitigar los errores de su equipo.

En lo que no claudica —pese a la polémica— es en la construcción del Aeropuerto de Santa Lucía. El 17 de junio, el Poder Judicial de la Federación ordenó su suspensión definitiva y el proceso para resolver si el proyecto continúa o no podría tomar varios años si la apelación del Gobierno no obtiene resultados favorables.

Mientras tanto, millones de viajeros pagarán las consecuencias de este litigio con un aeropuerto insuficiente en la Ciudad de México, el número 20 entre los 50 más conectadas del mundo.

La salud, la economía y la violencia son nuestros grandes pendientes, y lo reconoce López Obrador. Porque lo que se percibe es lo que es y el temor es inocultable…

No es que México no se la juegue con el Presidente que tan convencido eligió, pero quien sabe cuánto tiempo más aguante los dolorosos golpes de la violencia y la evidente falta de oportunidades; así, sin una estrategia precisamente clara, al final del túnel…