EDITORIAL

45 días, tache o palomita

El tema migrante no nos va dejar en paz, con todo y que el gobierno le cumpla a Trump todas sus demandas.

Si bien es un asunto que hoy tiene la marca centroamericana, no se puede soslayar lo que está pasando con los mexicanos en EU y con los connacionales que siguen intentando cruzar la línea.

A pesar de que ha disminuido el número de mexicanos que intenta pasar a EU, el asunto sigue siendo de atención. Por razones obvias nos hemos concentrado en la migración centroamericana, pero la mexicana no debe perderse de vista, insistimos, con todo y su disminución.

La demanda migrante ha generado una suerte de mercados paralelos. Los migrantes tienen que pagar casi por todo. Así como existe una solidaridad manifiesta de muchos ciudadanos, también hay casos, no pocos por cierto, en los que se les explota y se les engaña de manera brutalmente grosera.

La semana pasada alertábamos sobre los problemas que están enfrentando los migrantes ante las nuevas políticas del gobierno mexicano. Se están buscando nuevas rutas para cruzar el país para llegar a la línea, las cuales son de alto riesgo.

No sólo se debe a que son más peligrosas por lo arriesgado que de suyo es cruzar el país por su orografía. Están también las condiciones en las que lo hacen, a lo que se suma el que estén sujetos a un “pollero” que en una de ésas puede ser capaz de dejar a los migrantes a la intemperie y en medio de la nada.

No es casual que ayer el presidente de la CNDH le haya solicitado a la Guardia Nacional que haga públicos los protocolos que está instrumentando para detener a los migrantes. Aseguró en la 44 reunión del Consejo Nacional de Seguridad Pública, que en caso de que no existan deberán crearse y transparentarse. Por cierto, sigue siendo un enigma por qué el Presidente está distanciado de la CNDH, además de que no deja de ser un hecho desafortunado.

No perdamos de vista de nuevo que las razones por las cuales la gran mayoría de los migrantes deciden dejar sus lugares de origen son definitivamente justificadas, en muchos casos están entre la vida y la muerte en sus propios países.

No queda claro cuál va a ser el criterio que va a utilizar Trump para ponernos palomita o tache en el tema migratorio, los 45 días del emplazamiento siguen corriendo. Atenerse a lo que escribe a diario en sus tuits no da garantías de absolutamente nada.

Estos días se la ha pasado elogiándonos a toda hora. Tiene razones electorales para hacerlo, lo hace para recordarle a toda hora a los demócratas que el Gobierno de López Obrador sí hace la tarea migratoria, en tanto que ellos no. Pero también recordemos que el presidente de EU puede cambiar totalmente de opinión de un tuit a otro; los elogios de hoy pueden ser agresiones y adjetivos mañana.

El otro problema que se nos va acercando tiene que ver con la decisión que tomó el presidente Trump de hacer redadas al interior de EU en contra de migrantes sin papeles, la iba a instrumentar estos días, pero optó por hacerlo en una o dos semanas.

El dilema para el gobierno de López Obrador va a poner a prueba, lo que define como una relación reconocida y ponderada con el gobierno de Trump. ¿Qué va a hacer cuando se empiece a expulsar migrantes y se dé cuenta que la gran mayoría son mexicanos? Suponemos que lo primero que será que llegue a su fin es el club de los elogios mutuos.

El canciller Ebrard vislumbra lo que puede venir, habla de defender a los mexicanos en EU, al tiempo que los consulados ya están haciendo lo propio.

Tres cosas no quedan claras: qué va a pasar cuando se cumplan los famosos 45 días del tache o palomita, qué va a pasar con los mexicanos cuando empiecen las redadas y, sobre todo, qué va a hacer López Obrador ante esto.