EDITORIAL

¿Lo peor está por venir?

Es probable que en la montaña rusa en que andamos con Donald Trump lo peor esté por venir. Sin ser agorero del desastre, los tiempos políticos que se avecinan en EU nos van a colocar en el centro de debates y una infinidad de controversias.

De alguna manera Trump le ha ido tomando la medida al gobierno mexicano. Se reconoce que los escenarios son de suyo de enorme complejidad, algunos han sido inevitablemente heredados por López Obrador, pero otros ya van por su cuenta.

A querer o no el Presidente mexicano alentó la migración cuando planteó que recibiría a todos los migrantes; habló de generar empleo. La situación al interior de El Salvador, Guatemala y Honduras es de una enorme complejidad, se ha hablado de ello en muchas ocasiones. Es por ello que al momento en que muchos centroamericanos escucharon la voz del Presidente se animaron, con mayor razón, a dejar sus lugares de origen.

Las declaraciones de López Obrador no solamente alentaron a la migración de Centroamérica, migrantes de otras zonas del mundo han tomado la decisión de venir a México en su intento por llegar a EU.

Buena parte de la molestia que existe en el gobierno estadounidense sobre la migración tiene que ver con la estrategia que instrumentó el gobierno. Esto fue interpretado como política de puertas abiertas, en que de manera indiscriminada se aceptaba que cualquier persona pudiera entrar a México en su intento por cruzar la línea.

Éste fue uno de los reclamos que originalmente planteó Trump. Junto con muchas otras variables, es muy probable que ésta sea una de las razones por las cuales el gobierno mexicano se la pasaba diciendo sí a casi todos los planteamientos que ha puesto en la mesa su homólogo estadounidense.

Bajo las nuevas realidades en la relación bilateral, México a diferencia de lo que sucedía hace al menos 10 años, ahora sí es un detonador en la vida política de EU.

El peso de los migrantes mexicanos es cada vez mayor. Tiene que ver de manera significativa con la economía, pero también está cada vez más identificado con elementos sociales, culturales y artísticos que en EU han ido asumiendo como propios. México es ya un vecino influyente que provoca profundas críticas en sectores conservadores, pero también genera gran empatía en algunos estados de EU.

Todo apunta a que las elecciones en EU podrían ser descarnadas. Quiere decir que se van a lanzar todo tipo de insultos y señalamientos, quizá como nunca antes. Lo que se ve por ahora, es que pareciera que en el terreno económico Trump la va librando.

Trae buenos niveles de aceptación en áreas como crecimiento, inversión y empleo. Los frentes abiertos de Trump tienen que ver con la forma en que ha establecido su relación con el mundo.

Su abierta discriminación hacia comunidades como la mexicana, sus innumerables incidentes con mujeres, su falta de diplomacia para establecer las relaciones de su gobierno con otras naciones son parte de lo que ha ido sumando estos años.

Estos frentes van hacer uno de los ejes de las campañas políticas en EU. No solamente habrá elecciones para presidente, también estarán en juego parte del congreso y algo definitivamente importante, las elecciones en buena parte de los estados del país.

Habrá que prepararse y entender las razones por las cuales México pudiera formar parte de un conjunto de debates, en los cuales muy probablemente no salgamos bien librados.

El “las cosas se pueden poner peor” no es un fatalismo. Es más bien la importancia de tener claro lo que viene, esperamos que en este sentido el gobierno tenga una lectura precisa y propositiva de este futuro inmediato, el cual ya se asoma.