EDITORIAL

Sismo en el Istmo

El maestro Francisco Toledo decía, recordando el juego de su niñez llamado Chin Tacamaya, que la noche del 7 de septiembre a Juchitán lo habían zarandeado. Desafortunadamente fue sacudido Juchitán y muchos otros pueblos vecinos de enorme belleza y profunda necesidad. El gran artista oaxaqueño y juchiteco ayudó mucho a los damnificados.

Como un prólogo de lo que sucedería el 19 de septiembre del 2017, un fuerte sismo nos despertó cerca de la medianoche el día 7 de septiembre de ese año. En México interactúan 5 placas tectónicas y nuestro Servicio Sismológico Nacional reporta aproximadamente un promedio de 40 sismos por día. En lo que va de este año, ha temblado más de 18 mil veces en nuestro país; más de 12 mil de ellos se registraron en los estados de Oaxaca y Chiapas.

El sismo de magnitud 8.2 la noche del 7 de septiembre de 2017 sacudió con furia el sur de México y en particular el Istmo de Tehuantepec. El epicentro se registró a 133 kilómetros al suroeste del municipio de Pijijiapan en el estado de Chiapas, con una profundidad de 45 kilómetros, siendo un movimiento intraplaca.

El sismo nos quitó la razón por unos segundos que parecieron eternos. El miedo y la sorpresa nos invadió. De pronto nos vimos en pijama en medio de la calle, abrazados, sin saber la tragedia que había ocurrido. El sismo se sintió con gran intensidad en la costa oaxaqueña y en la chiapaneca. Las réplicas no se hicieron esperar; dos días después se habían registrado 482 y quince días después 4 mil 326.

Las consecuencias aparecieron de inmediato. Miles de familias en municipios muy necesitados vieron resquebrajadas sus vidas y el patrimonio construido a lo largo de décadas. Miles de viviendas, clínicas y escuelas fueron reducidas a escombros y decenas de personas perdieron la vida.

El país entero se volcó en ayuda para esos municipios. Instituciones de los 3 niveles de gobierno se concentraron de inmediato en auxiliar a la población. Ayuda internacional fue recibida de distintas formas. Con mucho esfuerzo eran atendidos los afectados por los sismos y muchos otros en distintas partes del país afectados también por una serie de ciclones tropicales que azotaron el país.

En aquellos días, pensábamos que lo peor había pasado y que sólo era cuestión de imprimir un esfuerzo constante en el proceso de reconstrucción y atención a las familias. Nadie pensaba que algo peor estaba por venir tan sólo 12 días después.

El Gobierno de México, a través de la Secretaría de Desarrollo Territorial y Urbano aplica un programa de reconstrucción concebido desde el periodo de transición para recuperar el tiempo perdido y reconstruir las diferentes regiones del país de manera adecuada.

A dos años del sismo del 7 de septiembre, debemos continuar trabajando para estar mejor preparados. Los 40 sismos que en promedio suceden a diario en nuestro país deben ser el mismo número de recordatorios para identificar nuestros riesgos, preparar un plan familiar, integrar una mochila de emergencia y armar un buen directorio. Como decía el maestro Toledo, que Dios nunca se olvide del Istmo y que los servidores públicos hagamos todo lo humanamente posible para aliviar sus problemas.