EDITORIAL

 

 

Llegó el tercer pasajero

 

Con el Frente terminó pasando lo que se intuía. La candidatura a la presidencia desde el principio se sabía que sería para el PAN y la de la Ciudad de México para el PRD, el resto se regirá bajo el signo de “según el sapo es la pedrada”.

Esto quiere decir que según la fuerza de cada partido en los estados se tomará la decisión de elegir quien es el o la candidata a cada uno de los más de 3,400 cargos que están en juego.

Por lo pronto todo se ve resuelto, pero no está muy claro cuáles vayan a ser los criterios a seguir y las consecuencias que se presentarán al interior de los partidos. Quienes encabezan el Frente se pueden dar hoy por satisfechos pero nadie les garantiza el mañana.

Hay una pregunta que igual se plantea para uno y otro lado, sobre todo para PAN y PRD, Movimiento Ciudadano, cuenta pero está lejos de la fuerza y peso de PAN y PRD, en este orden. Lo que parece que tiene asegurado el MC es la candidatura al gobierno de Jalisco. El presidente municipal de Guadalajara, Enrique Alfaro, casi la tiene en la mano.

Van las preguntas: ¿Estaría dispuesto el panismo histórico y conservador a votar por Alejandra Barrales como Jefa de Gobierno de la CDMX? ¿Estaría el perredismo histórico y duro de acuerdo en votar por Ricardo Anaya como candidato a la Presidencia?

Si bien es todavía largo el camino, no da la impresión de que vayan a ser convencidos muchos militantes, de los dos partidos, sobre las bondades del Frente. Es un enigma que lleva a revisar a dónde y a quién dirigirán su voto. Se especula en exceso, pero por más que se lancen hipótesis por doquier hoy no queda claro lo que pueda pasar.

No hay manera de saberlo, la decisión se va a ir construyendo en el desarrollo de las campañas y, en una de ésas, el mismo día de la votación, como suele ocurrir.

El sábado Miguel Ángel Mancera tomó distancia. Dos importantes integrantes de su gabinete, Ahued y Chertorivski, dejaron sus cargos para poder participar en la elección interna del PRD, convenida con el Frente,  para designar candidato a gobernar la ciudad.

Esta decisión de seguro pasó por Miguel Ángel Mancera, quien le habría dado el visto bueno. El Jefe de Gobierno también logró colocar en la presidencia del PRD a otro de los muy suyos, Manuel Granados. Haya sido una negociación para que no se fuera del todo del Frente o se haya buscado retenerlo, para evitar el rompimiento, digamos que esto todavía no acaba, Mancera se quedó con posibilidad real de maniobra; veremos qué hace con ella.

En el PAN las cosas no están tampoco nada fáciles. Hay heridos en la batalla. Ricardo Anaya, por más que tenga el control del partido, tiene enfrente una oposición interna de peso, fuerza e influencia, que no se va dejar, no sólo se va a dedicar a vociferar.

A Anaya le han dado con todo y como sea ha logrado, hasta ahora, capotear el temporal. La bronca que ha mantenido, por varios meses, con un diario nacional, el cual lo trae en la mira, evidentemente no ha terminado.

El Frente decidió. Es una fórmula política inédita en el país. No queda claro su futuro porque no ha podido desligarse de la idea de ser una organización que se ve más como proyecto electoral; es el hay que ganar a López Obrador y Meade a como dé lugar.

El Frente ha dado sin duda un gran paso. Ha logrado superar las crisis en que se ha metido y ha logrado salir de las críticas de quienes lo ven analíticamente y de quienes lo quieren denostar.

Las alianzas hasta ahora no han dado resultados en lo general. A Yunes, por ejemplo, lo respaldaron PAN y PRD para echar al impresentable Javier Duarte y al PRI; hoy, en menos de un año y medio, tiene al estado en vilo.

López Obrador y Meade ya tienen al tercer pasajero que será un enigma.