EDITORIAL

La renuncia y la oportunidad

 

Algo tiene de inesperada la renuncia de Raúl Cervantes a la PGR. Sin embargo, si nos atenemos al tiempo que por lo general se mantienen los procuradores en el cargo, su salida está en el promedio de 18 meses, nos dice Ernesto López Portillo.

Lo cierto es que la dimisión, sin dejar a un lado sus motivos, abre una oportunidad para crear condiciones nuevas para la designación del fiscal general. El tema desde hace tiempo es parte central de una gran discusión nacional en la cual está a la vista que no hay acuerdos.

El desgaste que tuvo Raúl Cervantes en menos de un año fue mayúsculo, tomó posesión el 27 de octubre del 2016. Por su oficina pasaron los muchos casos de gobernadores acusados de corrupción ante los cuales no salió del todo bien librado.

Algunos tenían acusaciones directas y a pesar de ello lograron huir. Se dirá que después fueron detenidos en el extranjero, pero la impresión que quedó es que por alguna razón les dieron un poco de vida teniéndolos a la mano.

Pero lo que quizá lo llevó al desgaste mayor fue la designación del fiscal general. No se pudo zafar de las innumerables interpretaciones que lo ubicaban como parte de una imposición del Presidente. No es casual la idea del #fiscalcarnal que dominó las redes durante algún tiempo.

Quizá Raúl Cervantes tuvo poca capacidad de maniobra en el asunto porque todo venía desde Los Pinos, pero el hecho es que su imagen se deterioró porque al final se interpretaba que lo querían colocar a la fuerza en la Fiscalía General.

Sin dudar de las evidentes capacidades del abogado al final terminó, queriendo o no, como parte de una lucha de vencidas en la cual sigue sin haber ganadores o perdedores; acabó por ser una pieza sacrificable.

Lo que importa ahora es lo que viene. Las posibilidades de llevar a cabo una gran discusión y una buena elección de fiscal se abren ante la decisión de Raúl Cervantes de hacerse a un lado.

El Presidente envió mensajes atendibles. Si bien había dicho que no habría pase automático de la PGR a la Fiscalía, la idea continuó permeando porque en el fondo se quería que Raúl Cervantes fuera el fiscal.

El Jefe del Ejecutivo adelantó la posibilidad de que se designe al fiscal después de los comicios del año que viene, como por cierto lo propuso López Obrador. El planteamiento es atendible porque puede atemperar los ánimos, se puede convocar a una discusión nacional sobre el tema, y con ello se podrá elegir al o la fiscal bajo otras condiciones y otras bases.

La renuncia debe traer una oportunidad para abordar un tema que nos va a definir en materia de justicia, corrupción, transparencia y rendición de cuentas; puede ser el antes y el después.