Casa Sotaventina, formando nuevos jaraneros

 

 

[Primera parte]

 

 

En el marco de las fiestas del Lunes del Cerro, mismas que terminaron esta semana, disfrutamos de la actuación de una grupo de jaraneros de Loma Bonita, por lo que el Jardín El Pañuelito fue el escenario para que esta agrupación de “soneros” hicieran derroche de su talento para tocar su jarana y cantar el son en su máxima expresión y, desde luego, el público quedó maravillado de tan atractivo espectáculo musical.

Al término de su brillante actuación abordamos al creador de este grupo de niños y jóvenes que dominan con sumo profesionalismo la jarana y el baile de tarima, conocimientos adquiridos en Casa Sotaventina, donde están formando a muchos alumnos que se interesan por aprender a este género musical que dominó por muchos años esta región y, con la aparición de nuevos ritmos, se vio amenazado con desaparecer, pero mejor vamos a conocer el trabajo que viene realizando el profesor Eladio Acosta Palafox en compañía de otros soneros de la región.

 

¿Su nombre completo?

 

“Prof. Eladio Acosta Palafox”.

 

¿Cuándo y dónde se forma esta agrupación?

 

“Se formó en Loma Bonita hace 15 años, nosotros  allá en Loma Bonita tenemos un parque muy grande, en el cual contamos con muchas ventajas, es ahí donde aprovechamos la naturaleza para compartir nuestros conocimientos a los niños y jóvenes respecto a la jarana y baile de tarima, son talleres muy atractivos para los alumnos y la pasamos muy bien; esta propiedad es de nuestra familia Acosta–López y nosotros le llamamos a nuestro centro cultural Casa Sotaventina”.

 

¿Cómo surge esta acción para los niños y jóvenes?

 

“Vemos que en todo el estado de Oaxaca no se practica la jarana, y lo que nos motivó a nosotros es que desde hace años esta actividad estaba desapareciendo en nuestra zona, cada vez menos personas se interesaban por tocar la jarana, los viejos dejaron de enseñar a los niños y los niños dejaron de interesarse por el son ante la llegada de otros géneros musicales.

Fue así como nosotros nos vimos desplazados con el son hasta verlos casi desaparecido, y con esa tristeza que nos daba por el son, empezamos a trabajar a transmitir nuestros conocimientos a los niños a esto que es la jarana, y en este momento ya tenemos 69 alumnos, van desde niños de kínder bailando al tarima y tocando percusiones, realmente es un movimiento muy grande en Loma Bonita respecto al son”.

 

¿Qué tiempo lleva la Casa Sotaventina formando talentos?

 

“Trabajando en forma tenemos dos años, pero en mi caso, el son lo he tocado de toda mi vida, desde niño; actualmente tengo 52 años, pero desde niño lo ejecutamos y toda la vida estamos con el son en la casa, si no lo tocamos, lo escuchamos, pero siempre hay son en la casa.

Y de manera organizada tenemos dos años trabajando con los talleres en esta casa; en lo personal he trabajado en Casa de la Cultura, en otros talleres que me invitan mis amigos, de hecho el son es mi vida y lo cultivo para que no muera, al menos en nuestra región, que es mi gran preocupación”.

 

¿Han salido a otros lugares?

 

“Con este grupo de niños no, pero con el grupo Diapasón, que es parte del mismo proyecto de Casa Sotaventina, hemos viajado a otros lugares, como es Guanajuato, Veracruz y la Ciudad de México, la aceptación ha sido formidable para nuestro concepto musical, y me siento halagado de que valoren nuestro trabajo con el son”.

 

¿Quiénes integran a Diapasón?

 

“Son mis hijos, dos chicas y un varón que toca el requinto, un bajista, un percusionista  y un servidor le damos vida al grupo Diapasón, la verdad la pasamos muy bien en todas nuestras presentaciones”.

 

 

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