Ya hay varios grupos de soneros en Loma Bonita

[Segunda y última parte]

 

Definitivamente, Casa Sotaventina viene realizando una labor muy importante en las nuevas generaciones de la región, porque es lamentable ver a muchos chicos escuchando música chatarra, haciendo a un lado sus raíces musicales; afortunadamente muchos chicos han respondido positivamente a la convocatoria que lanzó el profesor Eladio Acosta Palafox, y actualmente en esta región el son viene tomando mucha fuerza y están surgiendo varios exponentes de la jarana y el baile de tarima.

 

¿Siguen llegando más alumnos a Casa Sotaventina?

 

“Desde luego que cada día siguen llegando más niños, porque este movimiento tiene un atractivo muy especial, ya que en los talleres que impartimos no cobramos absolutamente nada, y esto es atractivo para la gente, porque no se les sangra económicamente, incluso, cuando no tienen para un instrumento se lo prestamos, lo importante es que se interesen en aprender a tocar el son.

Otra actividad que hacemos de común acuerdo con los padres de familia cuando hacemos un fandango en nuestro barrio, algunos padres ponen los tamalitos, los taquitos, las aguas frescas y refrescos, de esa manera las familias aportan en especie y nosotros les enseñamos música, de esta manera tratamos de hacer bien las cosas”.

 

¿Satisfecho de su labor con la difusión del son?

 

“Claro que sí, porque se ven los resultados; actualmente, con este grupo de niños ya se desenvuelven solos, ya empiezan a formar sus propios grupos, ya son tres los grupos que han surgido de nuestro taller, ellos ya están haciendo sus presentaciones, incluso en estos niños que traigo en esta tarde vienen unos niños que ya tienen su grupo que se llama Sapo Verde, es un grupo de jovencitos de nuestro taller que tiene una anécdota muy bonita, ya que saliendo de Casa Sotaventina, en el trayecto a su casa no falta el vecino que les dice: ‘Hey, vengan a tocar’, y cuando terminan de tocar les dan su gratificación  y ellos felices, lo mismo pasa cuando pasan por una taquería, les dicen toquen un rato; lo mismo sucede cuando pasan por un bar, les piden que toquen un son y al final se ganan su dinero, todo eso me genera una gran satisfacción”.

 

¿Qué representa para ustedes venir a tocar a la ciudad de Oaxaca?

 

“Definitivamente es un logro muy importante, porque para nosotros representa la graduación de un trabajo que se viene haciendo con los niños y jóvenes, en este tipo de actuaciones es donde se refleja realmente el trabajo que se viene haciendo allá en los talleres; yo me siento feliz de ver a mis muchachitos demostrando su talento ante un público nacional e internacional que nos premia con justicia con muchos aplausos.

Además, tenemos un crítico muy exigente que es nuestro guía, es mi esposa, quien siempre se para frente al escenario checando la actuación de cada uno de nosotros y el sonido también nos valora, y nos dice cuáles fueron los errores para que en la siguiente actuación se mejore el trabajo y día a día ir superando nuestras presentaciones”.

 

¿Algo que desee agregar?

 

“Bueno, darle un saludo a toda la gente de Oaxaca, donde tenemos muchos amigos, ya que cada años venimos a tocar a las fiestas de la Guelaguetza, y cuando surge una invitación durante el año, venimos con mucho gusto para tocarle a los amigos de la capital oaxaqueña, y muchas gracias a todos los paisanos por darnos la oportunidad de tocar nuestras raíces musicales y seguiremos luchando para que no mueran”.