El Patíbulo

Alberto UNDA

*Fraguas pagó anualmente 20 MDP sin razón/Manosean y complican la elección de agentes municipales

En menos de 40 días al frente de la comuna capitalina, el presidente municipal, Oswaldo García Jarquín ha pasado de la incredulidad, a la preocupación, terminando en la incertidumbre, pues por más que lo intenta, no acaba de entender, cómo pudo su antecesor, José Antonio Hernández Fraguas, disponer de cientos de miles de pesos del patrimonio del ayuntamiento, como si fuera suyo y se pregunta también: ¿y dónde estaban los regidores de oposición que debieron impedir el uso indiscriminado y el gasto inútil del ex alcalde?, ¿será que eran sus cómplices  recibían su “moche”?

De los últimos casos que el morenista ha descubierto y ya ventiló ante los medios de comunicación, destaca el inútil gasto de Hernández Fraguas, quien pagaba 20 millones de pesos anuales por un sistema contable inservible e inoperante.

En entrevista colectiva con medios de comunicación, Oswaldo García Jarquín, Presidente Municipal de Oaxaca de Juárez, hizo la puntual declaración contra la administración anterior que encabezó José Antonio Hernández Fraguas, el cual dijo, durante los dos años que duró en el cargo, pagó 40 millones de pesos, mal empleados porque la empresa alemana que supuestamente brindaba el servicio, no cumplió con los estándares de calidad, eficiencia y utilidad requeridos y que el exalcalde juraba y perjuraba, era de los mejores del mundo y por eso lo había contratado.

El ex munícipe se aprovechaba de la complicidad que obtuvo mediante prebendas a los regidores emanados de los partidos Acción Nacional, de la Revolución Democrática, del Trabajo, Verde Ecologista y Movimiento Ciudadano, quienes sabedores que serían ampliamente recompensados, no hicieron ningún cuestionamiento y menos aún, no impidieron que Hernández Fraguas, se diera vuelo pagando tantos millones de pesos, en un sistema contable, que no servía para nada.

García Jarquín informó que su gobierno heredo un sistema contable inservible, a tal grado que el mismo Órgano Superior de Fiscalización de Oaxaca, detectó las irregularidades y sugirió reemplazar el que utilizaba Hernández Fraguas, por un sistema más adecuado a la administración municipal.

“Se han erogado varios millones de pesos sin que se tenga un servicio óptimo de lo que necesita también la autoridad municipal”, refirió el edil municipal.

El alcalde informó que está a la espera de que la OSFE les autoricé el cambio de plataforma para dejar de utilizar el actual.

A este “problemita” y conforme pasan los días, García Jarquín se aterroriza porque cada que pide un informe o los responsables de las áreas de la administración municipal, que llegaron a los cargos, designados por el morenista, por todos lados brota la pus de la corrupción y pésimos manejos del presupuesto, en lo que incurrió su antecesor.

Recordarán los lectores que días antes de terminar como presidente municipal, gestión que concluía el 31 de diciembre de 2018, José Antonio Hernández Fraguas, pidió licencia para ausentarse del cargo y con ello de hecho, no entregó a su sucesor un informe detallado de la situación en que se encontraban las finanzas municipales.

Hasta donde se sabe, no procuró un acto formal de entrega-recepción del cargo con todo lo que ello implica, por eso García Jarquín, apenas conforme pasan las semanas, va teniendo oportunidad de enterarse de la realidad financiera, administrativa y contable que atraviesa el municipio de la capital.

Mientras el sucesor de José Antonio, enfrentaba desde las primeras horas del 1 de enero de 2019, la realidad del estado que guarda el ayuntamiento de Oaxaca de Juárez, cuentan que el exalcalde pasó las fiestas del año nuevo en La Habana, Cuba.

Y cómo lo que se obtiene con trampas y a la mala, no siempre se disfruta, personas del círculo cercano, comentaron que José Antonio, estaba arrepentido de haber viajado a la isla caribeña, porque quien le armó el viaje, para él y sus acompañantes, no previó varios detalles, entonces Hernández Fraguas, sufrió incomodidades por el pésimo servicio que le fue brindado, lo cual provocó que sus vacaciones se convirtieran en un calvario, en pleno diciembre.

Pa’ acabarla de amolar, la semana pasada el gobernador Alejandro Murat Hinojosa, nombró a Germán Espinoza Santibáñez, como nuevo titular de la Secretaría de Administración, posición que José Antonio, a los cuatro vientos, aseguraba, el mandatario oaxaqueño, le había ofrecido varias veces y finalmente para no desairarlo, había aceptado atender.

Pero como dicen que del plato a la boca se cae la sopa, por lo menos en este cargo que tanto anhelaba Hernández Fraguas para seguir pegado a la ubre y de paso ver qué negocios podía hacer, del tipo como lo realizados en la presidencia municipal, se le cayó con la llegada de Germán Espinoza como Secretario de Administración.

Como no se resigna a su mala racha, José Antonio Hernández Fraguas, dicen anda muy movido apostando su resto, a lo que él piensa puede ser una escalada de desgaste mediático del nuevo titular de la Secretaría de Administración, Germán Santibáñez, que le permitan insistir al ex sus aviesos fines de encaramarse oootra vez al carro de la Revolución.

Sus cuates dicen que, viendo el desolador panorama para él, Hernández Fraguas, está dispuesto a agarrar lo que le den. Se ha quedado sin escrúpulos.

Manosean y complican la elección de agentes en las 13 demarcaciones municipales

Por cierto, ya que andamos por los rumbos de la Plaza de Danza, es preciso comentar que de acuerdo con lo previsto en la convocatoria para la elección de quienes serán los responsables de las 13 agencias municipales y de policía del municipio capitalino, desde hace varias semanas andan enfrascados en pleito ranchero, el equipo del presidente Oswaldo García Jarquín y del senador Salomón Jara Cruz.

Lo raro del caso es que ambos, es decir tanto el alcalde como el legislador fueron propuestos para los cargos que ostentan por el Partido Movimiento de Regeneración Nacional (MORENA) cuyo dueño, gerente y guía moral es Andrés Manuel López Obrador.

Pero como en este caso lo que cuenta es la posibilidad de controlar y aprovechar por una parte los recursos públicos que el cabildo tiene que asignar para el financiamiento de las diversas acciones a realizar por quienes resulten electos como agentes y por el otro lado, el potencial de posibles electores y votos que pueden aportar para lo que puede venir en los próximos 3 años, dicen son las dos poderosas razones por lo que tiene días que se inició la rebatinga entre ambos personajes.

Los agentes municipales y de policía son electos por usos y costumbres o en asambleas comunitarias y el proceso de acuerdo con la convocatoria se llevará a cabo el próximo 10 de marzo del presente año.

De ahí que este previsto llevar a cabo la elección a partir de este domingo 10 de febrero y concluir el martes 19, claro si es que las pasiones y los intereses por controlar estas demarcaciones, no desbordan el procedimiento.

En otras ocasiones ha ocurrido que los intereses y/o las pasiones en la elección de los agentes se desbordan a tal grado que el cabildo municipal, tiene que posponer las fechas, de manera tal que sea posible lograr acuerdos y/o entendimientos entre los involucrados y así el río no se desborde y se logren procesos y transiciones de manera civilizada.

Ahora se anticipa pueden ocurrir nuevos conflictos por el hecho de que tanto los cercanos a Oswaldo García Jarquín, como los de Salomón Jara Cruz quieren sacar la mayor ventaja de la renovación de agentes municipales, para dos fines concretos:

Tener a su disposición millonarios recursos y un cúmulo de votos útiles para lo que se ofrezca.

Lo criticable del asunto es que ninguno de quienes encabezan estos bandos, toman en cuenta realmente y a fondo, la situación y los problemas que viven miles de personas que habitan las 13 agencias que rodean a la ciudad-capital.

El principal conflicto es la inseguridad que crece y crece sin que nadie se preocupe realmente por encontrar soluciones duraderas y de fondo.

Los asaltos en plena vía pública y a la luz del día, los robos a casas- habitación, los ataques a mujeres de distintas edades, unas veces para robarles sus pertenencias y otras para violarlas e incluso privarlas de la vida, están a la orden del día.

La poca o nula inversión para reparación de pavimentos y de calles, de equipos de alumbrado público, el robo de vehículos, o de teléfonos celulares, el desordenado crecimiento del comercio ambulante, hacen de muchas zonas de la ciudad, un verdadero suplicio para quienes ahí viven.

Pero los nada despreciables presupuestos que reciben las y los agentes municipales, convierten a las agencias municipales y de policía en codiciados botines, por eso la lucha encarnizada que ya se traen las huestes de García Jarquín y de Jara Cruz.

Por lo visto hasta el momento, de nada sirve que ambos personajes, hayan surgido del partido de AMLO, y debieran seguir los postulados propuestos por López Obrador para acabar la corrupción e impunidad y sobre todo hacer suya los objetivos de la llamada Cuarta Transformación, porque cada uno jala por su lado.

En lugar de buscar la manera de fortalecer la presencia de MORENA como partido preponderante entre los capitalinos y principalmente entregar los resultados que los ciudadanos merecen y necesitan, el alcalde y el senador andan enfrascados en una descarada rebatinga, que nada bueno anticipa.

A ver si no les pasa que por andar de pleito ranchero, pierden y alguno de los partidos que fueron relegados por los electores quienes ansiaban buenos resultados y por eso votaron en favor de MORENA, les dan la espalda a los morenos y los de oposición vuelven a la senda del triunfo.

Oportuno es entonces que AMLO se entere de estos pleitos de comadres antes de que las ambiciones de estos personajes que le juraron lealtad eterna, le descarrilan su tren de triunfos, lo cual seguramente no le va a gustar.

Al grito de “Me canso, ganso” López Obrador busca imponer

la Ley de Seguridad Interior, que ahora será la Guardia Nacional

Con el paso de los días, los ciudadanos, nos vamos enterando del talante autoritario de AMLO, lo cual provoca desconfianzas y diferendos entre quienes antes del primero de julio, consideraron que, con López Obrador, las cosas realmente iban a ser distintas.

El propio mandatario federal, alentó muchas expectativas, al anunciar su plan de cambiar el estado de cosas del país, a partir de la llamada Cuarta Transformación, que palabras más, palabras menos es algo así como una nueva revolución, pero sin rifles.

Pero el desaliento va creciendo, porque con el principio de “Aquí solo mis chicharrones truenan”, López Obrador se encapricha en algún asunto y aunque los efectos y consecuencias resulten demoledores, el Presidente de la República, impone su voluntad.

Ya sobran ejemplos de las decisiones de AMLO que según él hábilmente disfraza con consultas y supuestos ejercicios democráticos de votaciones hechas al trancazo:

La cancelación de la construcción del NAIM, la guerra al huachicoleo cuando había asegurado que no se enfrascaría en ninguna lucha fratricida, la construcción del Tren Maya y de una refinería en su natal Tabasco, la compra sin licitación de pipas para transportar gasolina y diésel.

También ha destacado su indiscriminado y abusivo uso del presupuesto de la Federación, para someter a su conveniencia a gobernadores, secretarías de Estado, a los poderes legislativo y judicial, presidentes municipales y a los empresarios que tienen que sujetarse a los montos de inversión que a él se le antojan.

Cómo estarán las cosas que varios diputados federales de las filas de MORENA, dicen están decepcionados de su líder, pues cuentan que cuando estaban por discutir y aprobar los presupuestos de egreso e ingresos para 2019, su presidente, los convocó a una reunión general.

Ahí sin rodeos, les soltó: “Estos son los presupuestos, así los quiero y necesito y así los aprueban”.

Antes de que pudiera haber replica alguna, el mandatario federal, se dio la media vuelta y se fue y puso a sufrir a sus correligionarios, quienes sufrieron las de Caín, para convencer a la oposición y votaran a favor del paquete presupuestal.                                 

No se ha resuelto adecuadamente ni un solo escándalo de corrupción del sexenio anterior, y ya empiezan a sembrarse las semillas de futuros escándalos en el nuevo gobierno, que involucran a empresas.

Eso fue lo que se supo de una reunión efectuada en el restaurante La Alcachofa para acordar con empresarios nuevos contratos de obra pública, a cambio de los cancelados en Texcoco; las pipas de Pemex compradas a través de un acuerdo oscuro y privado; la refinería de Dos Bocas y el Tren Maya, que ya se prometieron a empresarios de la región por invitación restringida; o las tarjetas para distribuir dinero de programas sociales a través del banco de un asesor económico del gobierno.

Los casos de corrupción del sexenio anterior, y los nuevos que empiezan a construirse, tienen dos rasgos comunes: primero, empresas y empresarios que colaboran activamente con el gobierno para burlar el orden jurídico, y segundo, la búsqueda de privilegios especiales.

En diversos países del mundo esta dinámica es común. El riesgo de colaboración entre servidores públicos y empresarios para obtener beneficios ilegales a través del mal uso del poder público es permanente.

Por ello, en naciones donde realmente el sistema democrático es exitoso, se ha puesto énfasis en el desarrollo de sistemas de integridad completos al interior de las empresas.

En estos países se ha demostrado que el riesgo de corrupción se reduce cuando el sector privado entiende y asume la importancia de una cultura de integridad en los negocios. El sector privado se convierte así en un dique que hace más difícil el mal uso del poder público.

Hoy en México hay tres tipos de empresas. Primero están las grandes empresas transnacionales que tienen muchos años consolidando sus sistemas de integridad y creando cadenas de valor en las que se exige un estándar cada vez más completo.

Después hay un gran sector de empresas medianas y grandes que quieren entrar al tema de integridad, y buscan activamente una forma de empezar. Y finalmente están las empresas que han invertido demasiado dinero, tiempo y esfuerzo en la consolidación de redes e intereses políticos, y prefieren mantener los privilegios ganados.

Por otro lado, está el artículo 25 de la nueva Ley General de Responsabilidades Administrativas que inaugura en México la discusión sobre la política de integridad como forma de limitar la responsabilidad de una persona moral involucrada en un caso de corrupción.

Se trata de siete principios que recogen las mejores prácticas internacionales, reducen los riesgos de corrupción al interior de las empresas, y limitan las relaciones ilegales con las diferentes instancias de gobierno.

No se puede desconocer que hay avances en los distintos frentes, pero son más los hoyos abiertos que presagian malos resultados porque a todo este panorama se agrega el traído y llevado asunto de la Guardia Nacional, que está más enredado que el quesillo.

Peña Nieto, se empeñó antes de terminar su sexenio en aprobar la Ley de Seguridad Interior, que el fondo tenía el propósito de empoderar al máximo el poder de los militares, a grado tal que, sin permiso del Ejecutivo Federal, pudieran reprimir a los inconformes o movimientos sociales.

Ahora con la aprobación de la Guardia Nacional que impulsa, Andrés Manuel, las fuerzas armadas tendrán un poder omnímodo que entraña serios peligros para una nación que anhela vivir una vida democrática son derecho a inconformarse y protestar contra lo que no estén de acuerdo.

Sin embargo, con la Guardia Nacional en acción, estará de hecho vigente, la cuestionada y aborrecida Ley de Seguridad Interior.

A ver si cuando AMLO se dé cuenta del monstruo que está creando, no es demasiado tarde y hasta a sus morenos, les cae la represión.

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