El Patíbulo

Alberto UNDA

*El gobernador Alejandro Murat y su secretario de Administración concretaron una negociación exitosa de aumento salarial

Pues oootra vez AMLO se salió con la suya e impuso a puros militares al mando de la Guardia Nacional, porque por donde se mire, aunque varios estén en proceso de retiro de las fuerzas armadas, su raíz es militar y, lo increíble, que el propio López Obrador, quien muchas veces cuando estaba en la oposición se opuso al poder castrense, ahora se le entrega sin objeción.

Cierto es porque nadie lo puede negar, la situación de violencia, inseguridad y peligroso caos que el país vive, “estado de guerra”, dijera Michel Bachelet, la Alta Comisionada de las ONU, es aterradora, nadie se siente seguro ni en su propio hogar, pero entonces no había necesidad de darle tantas vueltas al asunto.

Bastaba con ser directo, con admitir que la situación de extrema gravedad requería al mando de la nueva corporación a puros militares, pero oootra vez, AMLO sacó su cantaleta y actuación  pseudodemocrática: envió al Congreso de la Unión una iniciativa de ley para crear la Guardia Nacional, donde asentaba que el mando de la nueva corporación estaría a cargo de un civil, disposición que al final de cuentas trastocó con nombrar a puros militares, con pasado, actuación y hasta proceso de retiro –que todavía durará algunos meses para concretarse– militar, es decir por donde se les vea, los nuevos mandos de la GN tienen origen castrense y son militares de cepa, que jamás se apartaran de su idiosincrasia y obedecerán a píe juntillas, lo que les ordene AMLO, por más que él se empeñe una y otra vez en asegurar que “jamás voy a ordenar reprimir al pueblo de México”.

Y de eso se trata: no de reprimir a opositores, inconformes, o a quienes estén en contra de sus políticas populistas y ocurrentes, sino de atender los problemas de inseguridad, homicidios y violencia que desde hace más de 12 años flagela a la sociedad de nuestro país.

Combatir a los criminales, a los que asaltan, violan, roban, secuestran, trafican con droga o gasolina, a los delincuentes de cuello blanco a quienes aprovechándose de los cargos públicos, vendieron los recursos naturales del país, a quienes defraudan y hacen negocios al amparo del poder, ese es el tema central y no atacar y mofarse de los que no piensan como él y a quienes fustiga cada mañana desde su conferencia mañanera, que más bien parece la “Santa Inquisición”, como bien lo definió la diputada priista Dulce María Sauri Riancho.

AMLO sabe que la situación está peor que nunca como lo demuestra el hecho de que la violencia e inseguridad han provocado, además de lamentables y dolorosas pérdidas de vidas humanas, daños económicos que de acuerdo con el Instituto para la Economía y la Paz el impacto económico de la violencia en México alcanzó los 5.16 billones de pesos, sólo durante 2018, el año más violento de que se tenga registro.

Según el Índice, de la agrupación, el nivel de paz tuvo un retroceso en 22 estados, entre ellos Guanajuato y Quintana Roo, y mejoró únicamente en 10 entidades.

De acuerdo con el Instituto para la Economía y la Paz, presentado recientemente, sólo los daños económicos, superiores a los cinco billones de pesos, esta cifra equivale al 24 por ciento del PIB y es 10 por ciento mayor a la registrada el año previo.

“El creciente impacto económico de la violencia refleja el deterioro de paz que el país ha experimentado en los últimos cuatro años”, señala el informe.

“Para poner estos datos en perspectiva: el impacto económico de la violencia fue 10 veces mayor que el gasto público en salud y ocho veces mayor que el gasto en educación”.

El índice refleja que los costos relacionados con el homicidio representan el 51 por ciento del impacto económico total, seguido de los delitos con violencia, con el 31 por ciento.

Evidencia que los costos por la violencia son mucho mayores que el gasto gubernamental para su contención, que el año pasado apenas alcanzó el 10 por ciento del impacto económico.

Éste incluye costos directos para la víctima, los perpetradores y el gobierno, así como costos indirectos, entre ellos el ingreso perdido.

“El impacto económico de la violencia en todo el país fue de 41 mil 181 pesos por persona. Estas pérdidas equivalen a más de cinco meses de ingresos de un trabajador promedio”, indica el organismo.

El año más violento también tuvo repercusiones en el nivel de paz –medido por el Instituto–, ya que tuvo una reducción de 4.9 por ciento con respecto a 2017.

La caída se atribuye fundamentalmente a que la tasa de homicidios se incrementó 14 por ciento en 2018 y se ubicó en 27 por cada 100 mil habitantes, el más alto por lo menos desde 1997.

Según el índice, el nivel de paz tuvo un retroceso en 22 estados, entre ellos Guanajuato y Quintana Roo, y mejoró únicamente en 10 entidades.

Los estados más pacíficos son Yucatán, Campeche, Tlaxcala, Chiapas e Hidalgo; los menos son Baja California, Guerrero, Colima, Quintana Roo y Chihuahua.

El Índice de Paz midió el homicidio, los delitos con violencia, la delincuencia organizada, los crímenes con arma de fuego y los presos sin condena.

Cada indicador recibe, previa aplicación de una metodología propia, una calificación entre 1 y 5, en el que 1 es la calificación más pacífica y 5 la menos pacífica.

Además, se hizo patente la sorpresa y horror que le provocó a la señora Michelle Bachelet la situación que encontró en México, quien dijo se va sorprendida por la dimensión de la crisis en materia de garantías fundamentales y las violaciones a éstas que pudo conocer. “México tiene cifras de muertes violentas propias de un país en guerra: 252 mil 538 desde 2006”.

Sin duda, enfatizó, uno de los temas más graves es el de las desapariciones; pero también los feminicidios, la violencia contra defensores y periodistas, los casos de tortura y los abusos contra migrantes, así como los altos índices de pobreza –sobre todo en las comunidades indígenas–, la necesidad de que el desarrollo sustentable respete los derechos humanos y que para emprenderlos se realicen consultas apegadas a los estándares internacionales, además de las detenciones injustas, como en el caso Tlanixco.

“Para mí ha sido una sorpresa lo que he encontrado. Sin duda, el caso de Ayotzinapa se conoce bien por la prensa, pero los 40 mil desaparecidos no era algo que tuviera así de claro, de los 26 mil cuerpos sin identificar (en los servicios forenses). O de casi 10 mujeres asesinadas al día. Sabía muy bien de la violencia, pero no tenía idea de la dimensión (…) Son datos aterradores.”

Y luego vino el rudo enfrentamiento de AMLO con el connotado columnista y conductor de televisión, Jorge Ramos, quien cuestionó al mandatario en la conferencia mañanera del pasado viernes 12 de abril, sobre los índices de homicidios y muertes violentas, ocurridas en los últimos meses, y donde por más que quiso ridiculizar al periodista y su periódico, Reforma, López Obrador, sólo logró ahondar más su desencuentro con ese medio de comunicación.

El periodista le preguntó cara a cara al presidente de la República, qué iba a hacer para atender la situación ya que, en apenas 3 meses de su gobierno, han sido asesinados 8 mil 524 mexicanos y le cuestionó también que desacreditara a los periodistas, sólo porque AMLO considera que siguen protegiendo como lo hacían durante el periodo lo que él llama genéricamente “neoliberal”.

La respuesta de AMLO fue visceral y en lugar de ser tolerante, arremetió contra Ramos Ávalos, sin siquiera acordarse de que este comunicador hace unas semanas, enfrentó y saco de quicio al dictador Nicolás Maduro, quien mandó destruir el material de la entrevista que había grabado el periodista y prácticamente, junto con su equipo de trabajo, los expulsó de Venezuela.

Otra vez, AMLO se mofó del Reforma, desde el salón de la Tesorería del Palacio Nacional, acusó al medio de seguir protegiendo como lo hace desde hace años, a los gobiernos del periodo neoliberal y se enfrascó en una guerra de cifras, terminó enredándose con los datos y todos vieron con enfado, la prepotencia y autoritarismo con la que López Obrador se comporta con sus críticos.

No conforme con ello, un grupo de supuestos seguidores desde las “benditas redes sociales”, buscaron organizar una respuesta masiva en contra de Jorge Ramos y el diario Reforma y sólo consiguieron hacer el ridículo, pues no tuvieron seguidores y mucho menos quienes apoyaran sus burlas y condenas a un medio de comunicación y uno de sus miembros quien también ha sostenido intenso debate con el presidente Donald Trump.

Quien sabe a dónde irá a parar esta otra guerra de AMLO contra los periodistas que no lo ensalzan, ni le festejan sus “ocurrencias” quien debería concentrarse en lo prioritario que es buscar las formas para contener la ola de inseguridad y violencia contra la sociedad, en lugar de andar abriendo otros frentes de combate, que, en lugar de ayudarlo, lo exhiben de cuerpo entero como un hombre, obstinado y necio, empeñado en mostrar que sólo sus chicharrones suenan.

Y mientras la lucha sigue, sigue con los radicales de la CNTE

Entretanto, AMLO tiene encendida otra bomba de tiempo: el choque con quien creía sus aliados, los radicales de la CNTE, enfermos pseudoizquierdistas que esta semana, aparentemente dieron una tregua.

La realidad puede ser muy diferente, quienes conocen las tácticas de guerrilla urbana de los extremistas agrupados en la Coordinador Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) dicen que los “trabajadores de la educación” pasan por lo que ellos denominan “un repliegue táctico”, aderezado con una alerta máxima, que supone una dizque pausa, para trabajar cómodamente en las estrategias y acciones que antes del primero de mayo, pueden poner en marcha.

Se entiende que esta pausa, les dará el tiempo que necesitan para reorganizar a sus huestes, apretar tuercas con varios grupos que ya no quieren obedecerlos y que se identifican más con posturas mesuradas como la que por tradición mantiene la dirigencia nacional del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE)

Por si fuera poco el enredo en que se encuentra el político tabasqueño por “cumplir” a los violentos de la CNTE  su promesa de campaña, ya reapareció con su siniestra figura, otra aliada de AMLO, que más bien parece su enemiga, Elba Esther Gordillo Morales, quien ya amenazó al presidente de que viene de vuelta a retomar la dirigencia nacional del SNTE, cueste lo que cueste.

Esto equivale a que con sus huestes, que también las tiene, si el propio AMLO, quien se suponía es su amigo, se opone a que ella se imponga otra vez como nueva dirigente, irá también contra él, total, dinero tiene y a montones, para seguir pagando supuestos apoyos de grupos magisteriales, quienes le echan porras y la ensalzan en actos dizque públicos, aunque esos matraqueros de la señora Gordillo Morales, no sean trabajadores de la educación, por eso piden que la maestra “regrese a la dirigencia nacional de nuestro sindicato”.

En resumen, en lugar de andar echando bravatas a los comunicadores y en lugar de andar prometiendo lo que no ha podido cumplir, como es por ejemplo bajar el precio de los combustibles y las tarifas eléctricas, ni detener la ola de homicidios y violencia, Andrés Manuel, debe serenarse, recodar que fue electo para ser presidente de todos los mexicanos, no sólo de los que piensen como él.

Concreta el gobierno del estado y sus trabajadores positiva negociación salarial

En plena incertidumbre por la aprobación de una nueva ley federal del trabajo que a muchos tiene aterrados, porque AMLO por complacer a EUA, por el TECMEX, ordenó la aprobación inmediata de la nueva legislación laboral, el gobernador del estado Alejandro Murat Hinojosa y su secretario de Administración, concretaron una negociación exitosa de aumento salarial, con el Sindicato de Trabajadores de los Poderes del Estado e Instituciones Descentralizadas de Carácter Estatal de Oaxaca (STPEIDCEO).

El positivo resultado para las partes, se alcanzó luego de varias semanas de trabajo, realizado por los equipos encabezados por Germán Espinoza Santibáñez y el Comité Directivo del STPEIDCEO, quienes concretaron un incremento de 4.3 % directo al salario y 3.5% en ayuda de previsión social múltiple para más de 12 mil trabajadores de base.

Una vez que terminaron las pláticas y se concretaron los acuerdos, el gobernador Alejandro Murat Hinojosa firmó como testigo el documento final de la negociación, con lo cual culminó el proceso de revisión salarial entre el gobierno del estado y el Stpeidceo.

El gobernador Alejandro Murat Hinojosa firmó como testigo el convenio que establecen el Gobierno del Estado, a través de la Secretaría de Administración y el Sindicato de Trabajadores de los Poderes del Estado e Instituciones Descentralizadas de Carácter Estatal de Oaxaca (STPEIDCEO) el aumento del 4.3% directo al salario y 3.5% en ayuda de previsión social múltiple en beneficio de más de 12 mil empleados estatales de base.

Luego del trabajo desarrollado entre representantes entre el equipo de la Secretaría de Administración, el de los Tres Poderes del Estado con la Comisión Negociadora y el Comité Directivo del STPEIDCEO, se dio a los trabajadores, respuesta satisfactoria a las 62 cláusulas contenidas en el Pliego Petitorio 2019, y entonces se acordaron los consensos que permitieron la firma del respectivo convenio.

El gobernador Alejandro Murat Hinojosa Mandatario Estatal celebró este acuerdo en el que prevaleció el diálogo, el compañerismo y la labor en equipo a favor de los trabajadores al servicio del Gobierno del Estado.

“El Poder Ejecutivo no sólo es el gobernador, somos todos, quienes junto con los Poderes Legislativo y Judicial y cada uno de quienes laboramos en el Gobierno de Oaxaca que trabajamos unidos para brindar los servicios que requiere la sociedad oaxaqueña”, manifestó el mandatario estatal.

En su intervención, durante la reunión para la firma del convenio,  precisó que para lograr este acuerdo se actuó con sensibilidad y la responsabilidad de proteger las finanzas públicas del Estado y con el compromiso de favorecer la calidad de vida de las y los trabajadores y sus familias.

Por su parte, el secretario de Administración, Germán Espinosa Santibáñez, señaló que durante la construcción de este acuerdo prevaleció el diálogo respetuoso y acuerdo mutuo entre el Gobierno de Oaxaca y los trabajadores al Servicio de los Poderes del Estado.

A su vez, el dirigente del sindicato de trabajadores, Juan Ignacio Cruz Villavicencio indicó que en un ejercicio democrático entre los integrantes de este sindicato y sus dirigentes se lograron los concesos con el Gobierno del Estado para la conclusión de este acuerdo.

Por el resultado alcanzado, se advierte que las partes que intervinieron en la negociación que se inició el viernes 2 de marzo, se condujeron con el ánimo de hacer posible un acuerdo favorable entre el gobierno y la burocracia estatal, sin rebasar la realidad de las finanzas estatales.

Ambas partes luego de la respectiva firma de convenio, no echaron las campanas al vuelo, no hicieron fiesta para decirse ganadores unos sobre otros, del acuerdo logrado, actuaron con madurez y responsabilidad y eso fue bien visto por la sociedad, quien espera respuestas positivas y adecuadas del gobierno y los trabajadores.

Destaca además, que para concretar el acuerdo el equipo de negociadores del gobierno del estado, haya tenido cuidado de no comprometer más de la cuenta, la situación de las finanzas públicas, que  con tantos recortes, más la política de austeridad dispuesta por el gobierno en turno, crean un panorama más complejo y difícil.

  

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