Sufrimiento por el dinero

Una de las cosas que más sufrimiento me han causado en la vida, es mi difícil relación con el dinero.

Desde niña veo cómo la preocupación por el dinero se fue haciendo cada vez más notoria en mí. Vivimos, mi familia y yo, rentando casa pues carecíamos de una propia. Constantemente el dinero escaseaba, de hecho, la mayoría de los pleitos entre mis padres eran por esa razón. En ese entonces mi papá era alcohólico y su vicio hacía que el dinero llegara en pocas cantidades a la casa.

En varias ocasiones, al pedirle dinero a mi mamá para algún antojo, se molestaba conmigo y me decía que no tenía dinero. Esa frase era cotidiana en casa, y como consecuencia pensaba que el dinero era indispensable y muy importante en la vida.

Cuando mi madre me mandaba a comprar a la tienda, en varias ocasiones me quedé con el cambio para poder comprarme algo, pues sabía que si le pedía dinero no me lo iba a dar.

Crecí y con ello también aumentó la ansiedad por no tener limitaciones económicas. Empecé a trabajar desde los 11 años y vi que era la forma de obtener dinero, aunque no me gustaba por el esfuerzo que el trabajo implicaba. Así que volví a recurrir a lo que hacía de pequeña: robos, extraer el dinero de mi mamá, o me quedaba con cosas que no eran mías.

Algo muy notorio que hacía era comprar lo más barato, lo que me costaba menos; siempre con ese miedo y angustia a que se me fuera a acabar  el dinero. Ese fue uno de los varios miedos que me empujaron a pedir ayuda: la enorme angustia por quedarme sin dinero; el miedo terrible a la pobreza;  o cuando tenga hijos, el temor a no tener cómo solventar los gastos de mi casa.

Cuando me casé mi esposo proveía todo lo necesario para el hogar; sin embargo, empecé a sentir mucho miedo a no poder administrar el dinero.

Llegué al Movimiento Buena Voluntad 24 horas de Neuróticos Anónimos presa de angustias y llena de miedos por mi situación económica,  además endeudada, pues para salir de mis problemas pedía y pedía dinero prestado y, de pronto me vi envuelta en dificultades, de las cuales ya me parecía imposible salir.

Gracias a la terapia de la agrupación he podido descubrir mis problemas con el dinero y, sobre todo, he logrado llevar una vida tranquila. El día de hoy tengo un trabajo que me satisface y, aunque hay un ingreso monetario, es más grata la sensación de ser útil a los demás.

*Anónima