Oaxaca es un pueblo pobre, sufrido y explotado, pero no se dobla: Obispo

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*Gonzalo Alonso Calzada, dijo que cada comunidad tiene lo suyo, cosas muy hermosas y cualidades extraordinarias que se ven en los músicos, pintores y cantantes, para hacer un hermoso mosaico

Guillermo CASTILLEJOS ÁVILA

Doy gracias a Dios por su designio amoroso de enviarme a estas tierras oaxaqueñas, de conocer y amar a este pueblo pobre que ha sufrido y ha sido explotado de muchas maneras, pero no se dobla, sigue luchando día a día para salir adelante, dijo el Obispo auxiliar en lo que fue su despedida, al haber sido nombrado Obispo de la Arquidiócesis de Tehuacán, Puebla.      

Siguió diciendo Don Gonzalo Alonso Calzada Guerrero, que el pueblo sigue manteniendo su fe a pesar de tantas cosas y a lo largo de 5 años 9 meses de haber permanecido en Oaxaca, conoció muchas comunidades, vio a Oaxaca como un mosaico, donde cada parte tiene su lugar y el que esté ahí, colabora para la belleza de esa obra.

Dijo que cada comunidad tiene lo suyo, cosas muy hermosas y cualidades extraordinarias que se ven en los músicos, pintores y cantantes que están en el lugar donde deben estar, para hacer el hermoso mosaico que es Oaxaca.

ESPERANZA DE LA ARQUIDIÓCESIS

Gonzalo Alonso, dio gracias a alumnos y formadores del Seminario, a los que llamó esperanza de la Arquidiócesis. A los muchachos les dijo no tener miedo a responder al llamado que Dios les hace.

Vale la pena –dijo– entregar la vida al servicio de Dios; pidió que el Señor les conceda la gracia de la perseverancia en esta vocación.    

De los oaxaqueños, afirmó que tienen un no sé qué, que hace que los vayan queriendo poco a poco, aunque también son “duritos de corazón”.    

En un acto celebrado el martes pasado en el Seminario Pontificio de la Santa Cruz, con la presencia del Arzobispo, Pedro Vásquez Villalobos y sacerdotes de la Arquidiócesis de Antequera Oaxaca, el Obispo auxiliar, ofició una misa, posiblemente la última en  Oaxaca.

SERÁ BUEN OBISPO

Monseñor Vásquez Villalobos, al intervenir, dijo que cuesta trabajo dirigir palabras cuando se siente la tristeza de dejar un lugar y entiendo a Don Gonzalo, porque todos hemos vivido experiencias de estas.

Habló de haber despedido a vicarios, pero nunca había despedido a un Obispo. Recordó que el Nuncio Apostólico, desde el 4 de Febrero de este año, le dijo que pronto iba a salir su auxiliar, pero solo 6 meses pudieron compartir experiencias de Obispos en una Diócesis.      

Señaló que Don Gonzalo va a ser un buen Obispo, porque hace el esfuerzo diario por tener los sentimientos que tuvo Cristo y porque es un hombre de Dios.

Dijo el Arzobispo que es no es fácil ser sacerdote, cuesta mucho trabajo, están en lucha constante por vencer al tentador. Del Obispo auxiliar, mencionó que tiene inclinaciones malas y defectos, pero está lleno de virtudes.   

Deseo –dijo– que esté cerca del pueblo, que los sacerdotes estén cerca, que entren en diálogo, pues bromean, disfrutan de su presencia, consultan, platican sus vivencias y les tienen confianza.

NO HAY QUE CREERNOS

Aconsejó a Don Gonzalo a estar cerca de los que serán sus colaboradores, esto quieren sacerdotes y los fieles.  No hay que creernos tanto, para ellos somos muy grandes, pero si guardamos sencillez y humildad, cada día seremos más grandes en el corazón  de ellos, expresó Vásquez Villalobos.     

En tono alegre y contagiado del ambiente que privaba entre los asistentes a la misa,  le dijo a Don Gonzalo desconocer si hay tlayudas en Tehuacán, donde va entrarle al mole de caderas; con  este pueblo humilde y sencillo aprendiste a ser Obispo pero no dejes de ser Obispo humilde, sencillo, de corazón generoso. Lo dicho por el Arzobispo, arrancó prolongados aplausos de los presentes.

Terminó diciendo: no te olvides que Antequera Oaxaca te quiere y te quiere bien.

Don Gonzalo se despidió de la Arquidiócesis y anunció que el 4 de Diciembre próximo, será recepcionado a las 9 horas en una comunidad de Tehuacán, a las 10 horas habrá una procesión de fe en la Santa Iglesia Catedral y a las 12, la celebración eucarística en el Seminario Mayor.

Concluido el acto, sacerdotes y particulares participaron en una calenda al interior del Seminario, que finalizó con una comida.