Exposición Coyuchi y blanco -flores de algodón-

La exposición titulada Coyuchi y blanco -flores de algodón- se puede admirar en la sala Caracol del Museo Textil de Oaxaca donde se muestran piezas emblemáticas  de la colección del museo donde el algodón es el principal protagonista.

Curada por Alejandro Ávila quien explica en el texto que acompaña la exposición que en el caso del algodón originario de México (Gossypium hirsutum), las flores tienen una peculiaridad, en un principio son de color amarillo, pero enrojecen poco a poco conforme pasa el tiempo. En una misma mata podemos ver flores de ambos colores, algo inusual en el reino verde.

La palabra coyuchi designa a los distintos tonos pardos, desde un beige claro hasta un color canela, coyuchi viene del náhualt cyoiccatl, que quiere decir algodón de color de coyote. Los estudios que se han realizado sobre esta planta demuestran que crece en forma silvestre en la costa norte de la península de Yucatán y que fueron domesticando en esta región del planeta milenios antes de que llegara Hernán Cortés.

Los europeos por su parte, explica, ya conocían dos especies de algodón que habían sido domesticadas probablemente en Asia cinco mil años atrás. La lana, el lino y otras fibras textiles, en cambio, conservan nombres de origen indoeuropeo en español y en las lenguas vecinas.

Alejandro Ávila resalta que la exposición proponen mostrar la belleza de la fibra originaria de nuestro país, tanto en su forma blanca como en las variedades de color beige y café. Los pueblos indígenas de México y Guatemala lograron no sólo un cultivo resistente y una fibra de excelencia, sino que supieron convertirla en hilaturas magníficas y texturas admirables.

Dentro de esta exposición se encuentra la pieza “Huipil tejido en los años 1960” de Santa María Zacatepec, distrito de Putla.

En el ejemplo ilustra la libertad de diseño que caracterizaba a los huipiles tacuates a mediados del siglo pasado; en las décadas recientes, los bordados han tendido a uniformizarse y a reducirse en su escala.

La urdimbre y la trama son de algodón blanco hilado a mano con malacate; las pequeñas figuras brocadas son de hilo industrial de algodón, en parte mercerizado, teñido con colorantes sintéticos.