Luna Marán rompe paradigmas en el cine documental

El Economista

Ciudad de México.- Luna Marán revoluciona las formas del cine con su nueva pieza fílmica titulada Tío Yim.

Con una historia totalmente íntima, Luna hace un cuestionamiento a su historia familiar.

“Crecí de una manera muy particular, desde los nueve años me tocó estar involucrada en procesos audiovisuales desde mi propia comunidad”, relató en entrevista con El Economista.

La más pequeña de la familia Luna Andrade salió de casa a estudiar. De estar en la Sierra de Oaxaca migró a la ciudad de Guadalajara a los 15 años, y permaneció fuera de su hogar durante una década.

Al respecto la artista comentó que “fue el momento en que surgió la necesidad de saber de dónde venía”.

Licenciada en Artes Audiovisuales por la Universidad de Guadalajara, fotógrafa, productora, directora y gestora cultural, Luna ha desarrollado proyectos audiovisuales de forma integral bajo el sello de La Cooperativa Audiovisual (2009), La Calenda Audiovisual AC (2012), Bruja Azul (2015), Agenda Guelatao (2016), Cine Too y Becu (2017).

Además de que es cofundadora del Campamento Audiovisual Itinerante y la Red de Cines Comunitarios Aquí Cine, donde se trabaja como ejes transversales la comunalidad y la equidad de género.

En el 2001, recibió el segundo lugar del Premio Nacional de Fotografía para jóvenes Manuel Álvarez Bravo. En el 2006 obtuvo el reconocimiento Semillas-MacArthur Foundation.

Jaime Luna y la Trova Serrana

“Esta película ha sido un proceso de reencuentro con su familia, además de un intenso cuestionamiento de algunas situaciones. Era una necesidad muy fuerte de entender”, repite la cineasta al explicar el principal motivo por el que tomó la cámara y grabó situaciones de intimidad que se vivieron en su familia.

Al hacer la retrospectiva y el viaje a su propia historia, Luna retoma todo el material audiovisual que le heredaron sus padres Jaime Luna y Magdalena Andrade, quienes participaron en la creación de los medios comunales de su localidad, las transmisiones en frecuencia radial y otros contenidos visuales llegaron mediante la organización de toda la comunalidad.

Mejor conocido como Tío Yim, el activista serrano compuso canciones, clases y reuniones que llegaron a cientos de familias de Guelatao, pero su carrera se vio interrupida por su adicción al alcohol.

Gira con Ambulante

“Tuvimos mucha suerte de que Ambulante tomará la película para exhibirla, es un proyecto muy noble en donde no hay competitividad”, refirió la cineasta.

Después de esta gira con Ambulante por varios estados de la República, la directora dijo que buscará que su película se exhiba en lugares alternativos como festivales, “tenemos en el país una infraestructura de exhibición alternativa”, afirmó y dijo que éste será el siguiente paso para exhibir su largometraje.

“Estamos trabajando con la Comunidad de Exhibición Cinematográfica que tiene como 170 espacios en toda la República y yo creo que con un poco de trabajo vamos a lograr llevar la película a todos los estados, así como espacios educativos, museos y otros lugares para que la película llegue al público”, afirmó la artista.

La cineasta de padre oaxaqueño y madre venezolana reflexiona que “todos tenemos familias complejas o complicadas. Nos atrevimos a plantear la película desde ahí, porque creíamos que justo hablar desde lo íntimo iba a ser la posibilidad de que más personas se sintieran identificadas con la historia”, explicó.

Medios comunitarios

Sobre los medios comunitarios, Marán dijo que ella fantasea con que algún día sean “un añadido a los planes de estudio de educación básica”, aunque reconoce que eso no sucede en la mayoría de lugares del mundo.

Ahora es parte de Cine Too con dos proyectos: el espacio de cine comunitario feminista y Cine Too Lab que es el semillero de proyectos en desarrollo “los dos están avanzando de una manera muy positiva y esperamos cerrar la primera generación de Cine Too Lab a mediados de este año y abrir la siguiente convocatoria para el 2020”, informó.

“En Guelatao estamos compartiendo nuestros procesos para que en otra parte del país sean replicados. Buscamos la sostenibilidad de estos proyectos para cambiar las formas en que se trabaja actualmente”, destacó.

“Trabajamos en la construcción de grupos heterogéneos y creemos mucho en la riqueza de que llegue un chico que vive en Santa Fe, que llegue un chico de una comunidad maya, queremos romper esos prejuicios para que lleguen personas con historias distintas y que en el proceso de aprendizaje se descubran y aprendan unos de otros, es algo que hace falta en el país”, agregó.

Mencionó también que la escuela de cine en la sierra oaxaqueña hace frente a una condición desigual en los espacios de formación cinematográfica que existen en la actualidad.