Nuevas Constelaciones, exposición que alberga el Museo Textil de Oaxaca

La sala IXTLE del Museo Textil de Oaxaca alberga la exposición titulada “Nuevas Constelaciones” donde se presentan piezas de diferentes regiones del estado para dar a concer la maravilla de su bordado y textil.

De acuerdo a un comunicado de la Fundación Alfredo Harp Helú dice que al hablar sobre los textiles de Oaxaca, inmediatamente vienen a la mente algunas imágenes bastante conocidas, imágenes que conectan las telas con las poblaciones donde se elaboran. Así tenemos las flores istmeñas, las grecas de Teotitlán y las aves mazatecas, por dar solo algunos ejemplos. Podríamos pensar que estas flores, grecas y aves son una suerte de constelaciones en nuestra bóveda celeste, que nos ayudan a encontrar y/o seguir un rumbo. Pero, ¿hay nuevas constelaciones por descubrir? ¿Es posible modificar el mapa de estrellas que conocemos? Las respuestas son obvias: sí y continuamente.

En octubre de 2017, convocaron a un grupo de artistas de distintas comunidades de Oaxaca para presentarles un proyecto de exposición a mostrar en julio de este año, con motivo del X Aniversario del MTO.

Ahí invitaron a los asistentes a crear algún producto nuevo que hiciera referencia a lo que cada uno de ellos ha aprendido/desarrollado/creado, a partir de sus vínculos con el Museo a lo largo de estos años.

La idea inicial era, sobre todo, demostrar el impacto que ha tenido el programa de Hiloteca entre quienes tejen y bordan, pues con esta iniciativa la calidad de sus trabajos ha mejorado notablemente. La oferta de hilos de mejor calidad, sin embargo, no ha surtido efecto por sí sola, pues los artistas también han enriquecido su labor a través de talleres que el MTO ha organizado: teoría del color, composición formal, acabados, confección y patronaje, entre otras temáticas.

Algunos de los participantes se han vinculado con alumnos de servicio social y prácticas profesionales, con quienes aprendieron y desarrollaron estrategias que les han brindado herramientas adicionales para su trabajo. De modo paralelo, las exposiciones y el acervo que resguarda el MTO también han sido fuente de inspiración, curiosidad y reencuentro con las historias del pasado. Así pues, la intención de la exposición cambió para mostrar el desarrollo de cada participante a partir de las relaciones y oportunidades que se han presentado en el Museo.

Ahora bien, el MTO también ha abogado, desde su creación, por una visión intercultural. Su exposición inaugural De Mitla a Sumatra, el arte de la greca tejida sentó las bases que marcarían su filosofía, pues en dicha muestra, los tejidos y bordados de Oaxaca y otras partes de México convivían en armonía con expresiones textiles de diversas regiones del mundo.

La propuesta que presentaron  man- tiene ese espíritu de colaboración, pues en la reunión de octubre pasado se explicó la segunda característica de este proyecto: la exposición contempla el trabajo en equipo y la cocreación, donde cada participante eligió con quién/es trabajar para desarrollar la pieza a presentar. Los equipos se formaron a partir de una dinámica realizada en ese primer encuentro: cada quien se presentó́ y mostró su trabajo. Si bien la mayoría de los asistentes se conocía entre sí, esta actividad permitió un mejor conocimiento del trabajo y la personalidad de cada participante. Algunos equipos se conformaron en ese momento, mientras que otros más se definieron hacia el fin de año para así comenzar a idear los trabajos a presentar.

En la exposición se puede admirar los bordados de Santa María Tlahuitoltepec  que ya no hacen exclusiva referencia a ese pueblo en la sierra, sino que se entre- lazan con los de Maguey Largo, aquí en los Valles Centrales. Las águilas bicéfalas de San Juan Cotzocón volaron desde la zona mixe en dirección a la costa mixteca, donde se encontraron con sus hermanas de Pinotepa de Don Luis.

Pareciera que San Pedro pide bautizar una de estas nuevas constelaciones con su nombre, pues la seda de San Pedro Cajonos halló cobijo en los telares de dos pueblos que comparten el primer nombre, aunque se apellidan distinto: Sochiapan y Amuzgos. Agradecemos a tan brillantes estrellas por incitarnos a redescubrir el manto con el que arropamos nuestra existencia.