Oso en retrospectiva, de Luz María López Cruz, en el IAGO

La Secretaría de Cultura, a través del Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura, inaugura este jueves 8 de agosto a las 19 horas la muestra Oso en retrospectiva de la artista oaxaqueña Luz María López y que permanecerá hasta el 1 de septiembre en el Instituto de Artes Gráficas de Oaxaca.

La artista Luz María López Cruz, conocida como Oso LC, presenta una retrospectiva de su obra artística realizada durante 2019, bajo la curaduría del IAGO, la cual está conformada por una serie de 15 grabados en metal, 15 dibujos y 15 pinturas al óleo y acrílico sobre tela.

En esta exposición la figura del oso es representada en su totalidad y/o a través de alguna parte específica e identificable del cuerpo, como las garras, dientes y ojos, entre otros; en la cual se muestra el alter-ego, amante, Dios y protector que ignora el miedo y los peligros de su acompañante, una figura femenina creando una metáfora de la vida diaria dentro de atmósferas que corresponden a las habitaciones de un hogar.

Para la joven artista, nacida en 1994, la invención de una mitología personal es necesaria para explicar y pensar en su propia existencia de un símbolo en apariencia conocido, pues ella crea una serie de imágenes en las que se denota la búsqueda y la edificación de una identidad.

La historia del oso ha sido una epopeya de tristeza y sometimiento: pese a ser considerado el rey de los animales para muchos pueblos europeos, ha sido violentado, extinguido, expuesto en circos y actualmente, por ejemplo, nos da una imagen de la capacidad de destrucción que tiene el ser humano.

Cada quien guarda en su mente uno de esos momentos de atrocidad animal que puede extenderse a toda clase de seres vivos. Es posible que Oso LC haya querido crear una idea paralela al sufrimiento que hemos mencionado, pues no sólo ha humanizado a dicho animal, sino que le ha creado un espacio idílico, una serie de escenas familiares, dicho sea, ha construido una casa para seres solitarios, marginados.

Es evidente que hay un juego, una oscilación entre fuerza y fragilidad; no se trata solamente del diálogo entre el oso y la chica, sino que los colores, los trazos, los escenarios, que van de lo delicado a lo violento, pasando de uno a otro de modo paulatino, busca el equilibrio entre fuerzas. En este sentido, todo en la exposición parece premeditado. Probablemente es resultado de un trabajo constante y quizá obsesivo, de un volver, una y otra vez, sobre las formas de dos cuerpos.

No es necesario que haya palabras. Hay un entendimiento secreto entre la chica y el oso, hay un discurso de amor (con todo lo que dicha palabra puede traer consigo). Se trata de un discurso intimista, natural y fantástico. No importa la técnica, lo que se busca es la expresión, la obsesión por una figura de fuerza y contrapeso frente a otra que resulta ser su complemento.

En esta primera exposición de la artista hay algo importante que es el modo como se ven estos dos personajes, desde diferentes direcciones, es una serie de momentos de una vida compartida y que no puede corresponderse con una etiqueta determinada. En este sentido, no es un relato biográfico, ni una fábula o un cuento infantil, o una alegoría. Más bien es todo eso unido.

La mirada de Oso LC puede ser original en el sentido de que se ve sin prejuicios, a veces con malicia y/o tiernamente. El arte enseña a mirar, pero también a suspender el juicio y dejarse llevar, es decir, a dejar de mirar. Es probable que esto último sea válido para Oso en retrospectiva.

Luz María López Cruz estudió la licenciatura en Artes plásticas y visuales en la Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca. Ha participado en exposiciones colectivas e individuales y en 2018 se tituló con el proyecto de tesis El bosque, la niña y el oso. Poética pictórica autorreferencial. Actualmente trabaja como bibliotecaria en el Instituto de Artes Gráficas de Oaxaca.