BALCÓN

 

 

EL PRESIDENTE ANDRÉS MANUEL LÓPEZ OBRADOR cumplió su primer año de gobierno con un índice de aprobación muy alto: según un estudio de Consulta Mitofsky, en noviembre del año pasado, antes de iniciar su gestión, tenía una aprobación de 62.6%; un año después, se ubicó en 58.6%, lo que representa una leve caída de cuatro puntos, pero aun así más de la mitad de la población está contenta con él. Es un mandatario muy poderoso. Ha podido tomar las decisiones que ha querido y ha contado en casi todo con el apoyo en la Cámara de Diputados y la de Senadores. Se han aprobado varias leyes y cambios constitucionales para favorecer su gobierno, se han quitado de sus puestos a líderes sindicales y a muchas personas que pudieran hacer contrapeso y todo se ha hecho a un ritmo vertiginoso. Hoy el titular del Ejecutivo, además del poder, sigue gozando de un índice de aprobación muy alto. Pero no se debe confiar, porque la historia reciente nos muestra que la popularidad de un presidente y la estabilidad de México puede cambiar en la recta final de un sexenio. Desde Carlos Salinas de Gortari hasta Enrique Peña Nieto, han tenido números similares con los que hoy cuenta el Presidente López Obrador en su primer año de gobierno. Enrique Peña Nieto fue un candidato muy carismático. En su primer año de gobierno obtuvo 49.7% de aprobación, mientras que 48.7% estaba en desacuerdo. Durante su presidencia, Peña Nieto enfrentó varios conflictos que le hicieron caer rápidamente en su popularidad; la Casa Blanca de su entonces esposa Angélica Rivera, la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa y la Reforma Hacendaria, que tanto afectó a la clase media. Venía del inicio de su administración con una aprobación altísima. Un día después de asumir la presidencia, en el Castillo de Chapultepec, firmó el Pacto por México, acto calificado en su momento como muy positivo, ya que de este evento nacieron las reformas estructurales. Entre 2013 y 2014 se impulsaron las reformas fiscal, financiera, de competencia, energética y educativa. Pero al igual que en las últimas administraciones, sobre todo en la actual, el tema de la seguridad fue un reclamo permanente para Peña Nieto. Los exgobernadores priistas Javier Duarte (Veracruz), Roberto Borge (Quintana Roo) y César Duarte (Chihuahua), fueron acusados de corrupción. Al terminar su periodo de gobierno, sólo 24% aprobaban el desempeño de Enrique Peña Nieto. Felipe Calderón alcanzó en su primer año de Gobierno 58.9% de aprobación. Un año muy difícil, con problemas de gobernabilidad por el escaso margen con el que ganó. Para asumir el poder, el 1 de diciembre de 2006, tuvo que entrar por una puerta trasera del recinto, ya que los diputados del PRD habían tomado la tribuna de la Cámara de Diputados. La decisión de emprender una guerra al crimen organizado no le trajo popularidad al presidente Calderón. Entre los hechos que marcaron su administración está el ataque con granadas durante los festejos de independencia del 15 de septiembre de 2008 en el centro de Morelia, Michoacán. Otro trágico hecho ocurrió el 5 de junio de 2009 en Hermosillo, Sonora, cuando se incendió la Guardería ABC, lo que ocasionó la muerte de 49 niñas y niños. El 4 de noviembre de 2008, el entonces secretario de Gobernación, Juan Camilo Mouriño, murió al caer la avioneta en la que viajaba, en la Ciudad de México. Tres años después, el 12 de noviembre de 2011, falleció otro secretario de Gobernación, Francisco Blake Mora, también en un accidente aéreo. En octubre de 2009 Calderón publicó el decreto de extinción de Luz y Fuerza del Centro, argumentando su ineficacia operativa. El hallazgo de 72 cadáveres de migrantes centroamericanos en una fosa clandestina en San Fernando, Tamaulipas, el 21 de agosto de 2011, dejó al descubierto las agresiones contra migrantes indocumentados por parte del crimen organizado. Dentro de lo positivo de su administración, se aprobó la reforma laboral que incluía artículos referentes a la rendición de cuentas de líderes sindicales. El país vivió la inflación más baja de la historia, con la acumulación récord de reservas internacionales y una deuda pública estable. Además, se echaron a andar grandes proyectos, como la hidroeléctrica La Yesca, en Jalisco; el Puente Baluarte, carretera que conecta Durango y Mazatlán, y el Túnel Emisor Oriente, en el Estado de México. Calderón concluyó su sexenio con 53% de aprobación, de acuerdo con Consulta Mitofsky. Pero aun con ese porcentaje, el entonces panista entregó la silla presidencial a otro partido: el PRI. Vicente Fox triunfó contundentemente en las elecciones del año 2000 en un acto histórico: después de más de 70 años en el poder, el PRI dejaba la silla presidencial. El guanajuatense entró al poder con un 80.2% de aprobación; para el final de su primer año había bajado 20.8 puntos y se encontraba con 59.4% de aprobación, poco más de un punto de lo que hoy tiene López Obrador. Fox heredó de Ernesto Zedillo una situación económica estabilizada tras las crisis de 1994 y 1995, además de un Tratado de Libre Comercio en vías de expansión, pero los índices de crecimiento del 7%, prometidos en campaña quedaron por debajo del 3% de promedio en todo el sexenio. La violencia y el narcomenudeo comenzó a aumentar exponencialmente en varios estados del país. Informes de la DEA indicaban que el poder del narcotráfico de Colombia se trasladó a México. Lo cierto es que la administración foxista logró avances significativos en la consolidación de la democracia, después de décadas de régimen de partido único y en la libertad de prensa. La disciplina fiscal y la política monetaria del Banco de México, que ganó independencia del poder político, lograron la inflación más baja en tres décadas: 3.5%. Vicente Fox terminó con una aprobación de 59%, de acuerdo con Consulta Mitofsky. Ernesto Zedillo Ponce de León obtuvo la candidatura del PRI luego del asesinato de Luis Donaldo Colosio en Lomas Taurinas. Especialistas señalan que ganó la presidencia gracias al llamado “voto del miedo”. Zedillo entró con un índice de aprobación muy bajo, de 32.3 por ciento, derivado de la crisis económica con la que inició su sexenio. Para el final del primer año subió 11.1 puntos a 43.3. Apenas iniciaba su periodo de gobierno cuando salía a anunciar que el tipo de cambio sería determinado por la oferta y la demanda. El dólar pasó de tres pesos con 40 centavos, a más de seis pesos en un lapso de cuatro días; lo que dio paso a la peor devaluación desde 1987. Sin embargo, el número de multimillonarios en México se incrementó. No obstante que Zedillo había prometido una solución pacífica para el problema en Chiapas, el 9 de febrero de 1995 desencadenó una acción que estuvo a punto de detonar un conflicto armado. El 28 de junio en Aguas Blancas, Guerrero, varios elementos de la policía estatal asesinaron a 17 miembros de la Organización Campesina de la Sierra del Sur (OCSS) que se dirigían a un mitin político en la población de Atoyac de Álvarez. Esta masacre fue la razón por la cual Rubén Figueroa Alcocer tuvo que dejar la gubernatura de Guerrero. El 18 de febrero de 1997 la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) dio a conocer la destitución del divisionario Jesús Gutiérrez Rebollo, director del Instituto Nacional para el Combate a las Drogas, por sus nexos con Amado Carrillo Fuentes, narcotraficante mejor conocido como El Señor de los Cielos, jefe del Cártel de Juárez. Aun así, con Ernesto Zedillo la economía se estabilizó y el Presidente terminó su periodo de gobierno con una aprobación de 66%. Carlos Salinas de Gortari entró al poder con 57.0 puntos de aprobación. Para el final de su primer año subió 12.2 puntos, hasta llegar a 69.2. Su mandato es considerado uno de los más polémicos de la historia de México, periodo en el que se dieron grandes cambios y controversias económico-sociales, así como la restauración de las relaciones entre la Iglesia y el Estado. La joya de la corona fue el acuerdo comercial con los vecinos del norte, Estados Unidos y Canadá, proceso iniciado en 1991 que finalmente en diciembre de 1992 se concretó con la firma del Tratado de Libre Comercio, el cual entró en vigor el 1 de enero de 1994. Pero ese mismo día, el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) se levantó en armas contra el Gobierno de México en protesta por la política neoliberal del Presidente Salinas; revuelta que, durante varios días, fue duramente reprimida por el Ejército. De acuerdo con Consulta Mitofsky, Carlos Salinas de Gortari concluyó su administración con una aprobación de 77 por ciento; pero ha sido uno de los mandatarios más juzgados en la historia reciente. El primer año de los mandatarios en esta historia reciente ha sido de gloria, pero nadie se puede ni debe confiar…….Y POR HOY ES TODO.