BALCÓN

 

 

LA ESCENA ES IMPRESIONANTE: ALREDEDOR DE 800 mil personas, en un país de poco más de 7 millones de habitantes, tomaron las calles de Hong Kong. Lo increíble: este ritmo de manifestaciones y presencia se ha mantenido casi de manera ininterrumpida desde hace seis meses exactos, cuando, el 9 de junio, alrededor de un millón de personas salieron a manifestarse masivamente. La fuente original de las protestas fue un proyecto de ley que pensaba abrir las puertas a la extradición de delincuentes para que, en lugar de ser procesados en el territorio de Hong Kong, pudiesen ser llevados a China continental. Ante la movilización e indignación masiva, el gobierno local rápidamente dio marcha atrás a la iniciativa, pero la chispa ya había sido lanzada hacia la pradera. La causa de que el fuego pudiese extenderse con tal brío se encuentra en el trasfondo político entre Hong Kong y China. La isla regresó al dominio chino en 1997 después de haber sido controlada durante siglo y medio por los británicos. Dada la diferencia en libertades y derechos reconocidos en ese pequeño territorio, el gobierno chino se comprometió a garantizar la autonomía y las diferencias bajo la premisa de “un país, dos sistemas”, pero esto no sería por siempre. Se especificó que este tratamiento especial tendría fecha de caducidad de 50 años hacia delante, en 2047. En los primeros años de este arreglo, el gobierno chino respetó mayormente el estatus especial de la isla, pero al entrar a esta década comenzó a implementar ambiciosos proyectos políticos y de infraestructura para integrar y absorber a los habitantes de Hong Kong. Al contar con un grupo de libertades con las que los habitantes del territorio continental sólo podrían soñar —como no tener que preocuparse por acabar en la cárcel por el historial de navegación de su computadora—, la población de Hong Kong, en particular las generaciones más jóvenes, son absolutamente conscientes del peligro e inevitabilidad de la llegada del monolítico y poco democrático Partido Comunista Chino. Por eso, retirada la iniciativa de ley, las exigencias de los manifestantes apuntan hacia tratar de protegerse del ogro chino que viene por ellos. Piden investigaciones sobre la represión de los policías, la liberación de los casi 6 mil manifestantes que han sido detenidos y, tal vez el punto más importante, piden el sufragio universal para poder elegir a sus gobernantes. Hoy el gobierno de la isla es producto de la decisión de un grupo de mil 200 personas que no necesariamente son electas, por lo que, colocando personas prochinas en esas posiciones, el gobierno continental ha comenzado a hacer girar el gobierno local hacia ellos. La única elección en que todos pueden participar es la de las consejerías locales, cargos casi honoríficos sin mucho poder real y que, hace un par de semanas, 85 por ciento fueron conquistadas por afines a los manifestantes. Sin embargo, no hay otros espacios en que puedan tener poder. Por eso los habitantes de Hong Kong presionan por un cambio y no pretenden dejar las calles. Si se rinden, quedarán solos, atrapados entre dos gobiernos que invariablemente aplastarán sus libertades, tal vez mucho antes de 2047……. EL GOBIERNO DEL PRESIDENTE Andrés Manuel López Obrador comunicará hoy oficialmente al de Estados Unidos su rotundo rechazo a que supervisores del exterior verifiquen a empresas que operan en nuestro país, como parte del tratado comercial entre ambos países y Canadá, anunció el secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard, tras una reunión dominical con miembros del Senado de la República, encabezados por Ricardo Monreal, líder de la mayoría y presidente de la Junta de Coordinación Política de esa Cámara. Eso podría retrasar la ratificación en el Congreso de la Unión Americana del T-MEC, que en unos días concluirá su actual periodo de sesiones; no obstante la importancia que éste tiene, como el mismo presidente del vecino país, Donald Trump, lo reconoció este  fin de semana……Y POR HOY ES TODO.