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AHORA QUE ESTÁ DE MODA EN MÉXICO ECHAR porras al exmandatario de Bolivia Evo Morales, que hizo de la polarización social y racial una bandera (a tal nivel que la crisis que lo sacó del poder terminó siendo un enfrentamiento entre campesinos, sobre todo indígenas y productores de hoja de coca contra obreros, mineros y clases medias), el Presidente Andrés Manuel López Obrador ha rescatado una mala idea que había pasado desapercibida, colocándola en el centro del debate. Resulta que la pensión para adultos mayores, confirmó el Presidente desde el fin de semana, en una gira por regiones indígenas nayaritas, se entregará a los que tengan más de 68 años si son “mestizos”, pero a los 65 años si son indígenas. Será la primera vez que una política del Estado mexicano se establece con normas específicas de acuerdo a la raza de la persona que la recibe. Es una forma de discriminación difícil de explicar en una sociedad moderna, y será particularmente interesante ver cómo se establece la pureza racial de los beneficiarios de esa pensión. ¿Cuál es el grado de ADN indígena que hay que tener para gozar de la pensión a los 65 años?, ¿quiénes estarán condenados a esperar hasta los 68 años por ser mestizos?, ¿cómo se podrá medir la pureza racial?, ¿será por el lugar de residencia, por los apellidos que la gente tendrá que esclarecer cuál es su raza?, ¿hablar náhuatl o maya? Nunca en la época moderna de México habíamos tenido que ocuparnos de este tipo de dilemas. El Presidente López Obrador decía que si era racista hacer esa diferenciación, que lo anotaran en la lista. Pero lo que no entiende es que está mal; que es otra vez una forma de polarizar y romper el tejido social. El apoyo a los indígenas debe transitar por otros caminos, debe pasar por la integración, no por la discriminación (positiva o no). En Bolivia, la política “indigenista” de Evo Morales provocó daños tan profundos en la sociedad que ahora, con su salida, han quedado exhibidos en todo su dramatismo y se reflejan en una brutal violencia en las calles. No tiene sentido impulsar la diferenciación racial desde el gobierno porque después esa diferenciación, esa discriminación, positiva o no, se transforma en su contrario. Las medidas, como la anunciada por el Presidente López Obrador, lo que generan son resentimientos en los otros grupos sociales (“raciales”) y terminan ahondando la diferencia, la distancia. Nadie puede estar en contra del establecimiento de políticas específicas para apoyar a los pueblos indígenas. Hay muchas formas de hacer y se basan, todas ellas, en los respaldos o apoyos a las comunidades más que en las personas en particular, porque entonces es muy complejo (e incluso injusto) establecer las diferencias. Insisto, cuando lleguen a una comunidad que puede estar en Ecatepec o en medio de Oaxaca ¿cómo sabrán que una persona es indígena pura o mestiza?, sumado al hecho de que después de cinco siglos de entrecruzamientos raciales, las razas “puras” son prácticamente inexistentes. Es un error, pero resulta imposible pedirle al Presidente una rectificación porque parece profundizar el error. La discriminación entre los pueblos originarios se da en muchos ámbitos, pero, sobre todo, hay que trabajar en dos aspectos: la educación y la vía de integración. La elevada proporción de indígenas que no habla español no corresponde a las personas de mayor edad, que no tuvieron acceso a los programas de educación implementados en las últimas décadas. De acuerdo con el censo de 2000, más de un millón de indígenas eran monolingües, de los cuales sólo 10 por ciento era mayor de 65 años, y casi 20 por ciento tenía de 45 a 64 años, y 70 por ciento son menores. Un 15 por ciento de la población es indígena o vive en comunidades indígenas. Si nos basamos en los que hablan lenguas indígenas, existen concentraciones muy amplias, como los mayas, en la península de Yucatán; los tarahumaras, en Chihuahua; los zapotecas, en Oaxaca; los tzeltales y tzotziles, en Chiapas; los huicholes y coras, en Nayarit, y los tepehuanos, al Sur de Durango y Norte de Nayarit. También pueden observarse lenguas muy importantes en cuanto al número de hablantes, pero que se encuentran dispersos en el territorio nacional; tal es el caso de los nahuas, grupo distribuido en 31 de las 32 entidades federativas del país y que concentra 80 por ciento de sus localidades en cinco estados. Según datos del Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas (INPI), durante los últimos 55 años la población de habla indígena ha crecido en términos absolutos, pero en relación con la población total de nuestro país presenta una disminución de alrededor de cuatro puntos porcentuales en ese periodo. También se ha incrementado el uso del español, reflejado en el porcentaje de la población indígena bilingüe, acompañado de una disminución de la población indígena monolingüe. ¿Qué queremos decir con todo esto? Que la vía de integración no puede ser la discriminación, así sea positiva; que la diferenciación por razas será al final dañina para los propios indígenas porque crecerá la discriminación negativa. Que la vía  integradora y el apoyo a los pueblos indígenas tiene que partir de la educación especial y, sobre todo, de acabar con el monolingüismo en esas comunidades. La diferencia no la hacen tres años más o menos de pensión, para lo cual se obliga a realizar algún tipo de definición racial, sino una apuesta y recursos destinados de lleno a la integración, no a la segregación. Eso sí es racista. De buenas intenciones, dicen, está empedrado el camino al infierno……Y POR HOY ES TODO.

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HACE 30 AÑOS QUE EL MURO DE BERLÍN cayó a punta de golpes. Ése que fue el símbolo de la Guerra Fría, que significaba la división política, económica e ideológica entre el bloque soviético y Occidente. Su caída renovó las esperanzas para millones de personas al ver los pedazos del muro en el suelo; ese muro que estuvo en pie durante 28 años, y entonces creímos que un mundo mejor sí podía ser posible. El muro de hormigón, de 45 kilómetros de largo y tres metros de profundidad, estaba cuidado por torres de vigilancia, cercas eléctricas y custodiado por guardias armados. Verlo aun ahora hace que te estremezcas. Sin embargo, no pasó todo lo que esperábamos. Es más un estudio de la Universidad de Québec, en Montreal, coordinado por Elisabeth Vallet, dice que en 1990 había 15 muros en el mundo; y aunque en ese histórico 9 de noviembre de 1989 pensamos que sería el final de los muros, hoy en día son al menos 70, y donde más se construyen es en Asia y Medio Oriente; y ahora mismo el presidente de Estados Unidos promueve la creación de un muro más, entre México y EU, que de llevarse a cabo se sumará a la larga lista que ya existe. Hace 27 años que se constituyó la CNDH, con Jorge Carpizo McGregor, en tiempos de Carlos Salinas, a través de la reforma constitucional del 28 de enero de 1992 (artículo 102, apartado B). En todos estos años sólo recuerdo dos momentos álgidos en el nombramiento de su titular; el primero se daría por el segundo periodo de José Luis Soberanes Fernández, a quien el Senado ratificó en un proceso nada transparente. El otro momento fue cuando Raúl Plascencia Villanueva quedó como titular, en vez del ahora senador Emilio Álvarez Icaza, en un proceso muy cuestionable. Y ahora, de nuevo estamos frente a una de las etapas más tristes de la CNDH en sus nombramientos de titular, como nunca antes visto, ya que entre gritos, empujones y desacreditaciones, Rosario Piedra Ibarra tomó protesta como ombudsperson. Así que a 27 años de su creación, la Comisión Nacional de los Derechos Humanos está llena de dudas, acerca de si su actuar será autónomo y si es la mejor persona quien la preside. Hace 13 años recuerdo con claridad la frase que sonaba por la América Latina de izquierda, donde se decía: ¡Argentina ya tuvo a su Eva, ahora Bolivia a su Evo! Tremendamente profundo el mensaje que un hombre indígena llegara al poder, en esta nuestra América, donde las personas indígenas fueron masacradas y discriminadas. Sin embargo, una tercera intención de reelección y un proceso electoral con sabor a fraude hicieron que hoy, Bolivia esté en una grave crisis. Tres momentos importantes en nuestra historia durante estos últimos días. Hace 30 años, el Muro de Berlín; hace 27 años, la instalación de la CNDH; y hace 13, el triunfo de Evo. Y por más años que pasen seguimos viendo que el tiempo no alcanza a remediar las cosas, sino que debemos ser las personas que tomamos las decisiones, las que tenemos que repensarnos……Y POR HOY ES TODO.

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HACE 30 AÑOS QUE EL MURO DE BERLÍN cayó a punta de golpes. Ése que fue el símbolo de la Guerra Fría, que significaba la división política, económica e ideológica entre el bloque soviético y Occidente. Su caída renovó las esperanzas para millones de personas al ver los pedazos del muro en el suelo; ese muro que estuvo en pie durante 28 años, y entonces creímos que un mundo mejor sí podía ser posible. El muro de hormigón, de 45 kilómetros de largo y tres metros de profundidad, estaba cuidado por torres de vigilancia, cercas eléctricas y custodiado por guardias armados. Verlo aun ahora hace que te estremezcas. Sin embargo, no pasó todo lo que esperábamos. Es más un estudio de la Universidad de Québec, en Montreal, coordinado por Elisabeth Vallet, dice que en 1990 había 15 muros en el mundo; y aunque en ese histórico 9 de noviembre de 1989 pensamos que sería el final de los muros, hoy en día son al menos 70, y donde más se construyen es en Asia y Medio Oriente; y ahora mismo el presidente de Estados Unidos promueve la creación de un muro más, entre México y EU, que de llevarse a cabo se sumará a la larga lista que ya existe. Hace 27 años que se constituyó la CNDH, con Jorge Carpizo McGregor, en tiempos de Carlos Salinas, a través de la reforma constitucional del 28 de enero de 1992 (artículo 102, apartado B). En todos estos años sólo recuerdo dos momentos álgidos en el nombramiento de su titular; el primero se daría por el segundo periodo de José Luis Soberanes Fernández, a quien el Senado ratificó en un proceso nada transparente. El otro momento fue cuando Raúl Plascencia Villanueva quedó como titular, en vez del ahora senador Emilio Álvarez Icaza, en un proceso muy cuestionable. Y ahora, de nuevo estamos frente a una de las etapas más tristes de la CNDH en sus nombramientos de titular, como nunca antes visto, ya que entre gritos, empujones y desacreditaciones, Rosario Piedra Ibarra tomó protesta como ombudsperson. Así que a 27 años de su creación, la Comisión Nacional de los Derechos Humanos está llena de dudas, acerca de si su actuar será autónomo y si es la mejor persona quien la preside. Hace 13 años recuerdo con claridad la frase que sonaba por la América Latina de izquierda, donde se decía: ¡Argentina ya tuvo a su Eva, ahora Bolivia a su Evo! Tremendamente profundo el mensaje que un hombre indígena llegara al poder, en esta nuestra América, donde las personas indígenas fueron masacradas y discriminadas. Sin embargo, una tercera intención de reelección y un proceso electoral con sabor a fraude hicieron que hoy, Bolivia esté en una grave crisis. Tres momentos importantes en nuestra historia durante estos últimos días. Hace 30 años, el Muro de Berlín; hace 27 años, la instalación de la CNDH; y hace 13, el triunfo de Evo. Y por más años que pasen seguimos viendo que el tiempo no alcanza a remediar las cosas, sino que debemos ser las personas que tomamos las decisiones, las que tenemos que repensarnos……Y POR HOY ES TODO.

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HABRÁ QUE INSISTIR EN QUE LA SOBREEXPOSICIÓN del Presidente lo lleva, con frecuencia, a responder de bote pronto echando por delante sus intuiciones y percepciones, las cuales no siempre son un buen aliado. La fórmula le ha dado en ocasiones resultado, pero hay momentos en los que hay que hacer pausa y, sobre todo, medir y entender que existen temas y personajes que merecen la reflexión, antes que una respuesta que, al paso del tiempo, termina por verse como el lugar común del pasado nos condena. No hay manera de soslayar lo que vivió el país, pero es bueno y útil considerar que no se puede definir sólo por un puñado de hombres y mujeres que trasgredieron ese pasado. La creación de instituciones fue, entre otras cosas, la búsqueda por ensanchar la democracia y la representatividad. Muchos asuntos ni siquiera los contemplábamos siendo que son fundamentales en el desarrollo y avance de cualquier sociedad, ante las adversidades apareció la toma de conciencia. Grandes temas como derechos humanos, transparencia y rendición de cuentas, se han convertido en parte de nuestra cotidianidad como una forma nueva de gobernabilidad, que tiene que ver, además, con una sociedad activa que pretende transformarse vía los ciudadanos activos que asumen sus derechos y obligaciones. Todo ello es parte de las nuevas gobernabilidades. Las funciones del Estado no quedan sólo en las burocracias, se extienden bajo tomas de conciencia de los ciudadanos. No son modas, más bien son parte de exigencias y visiones críticas sobre las formas en que vivimos. Las sistemáticas referencias negativas del Presidente hacia las instituciones autónomas, pierden de vista que se han desarrollado nuevas formas de gobernabilidad y que tienen su razón de ser. No se soslaya que en muchos casos hayan quedado a deber quedándose a la mitad del camino envueltas en los afanes de poder y la burocracia. Las instituciones autónomas se han creado en función del análisis-diagnóstico y convicciones sociales a pesar de la poca convicción de los poderes políticos. Son parte de luchas democráticas y forman parte también de lo que hoy nos va construyendo como nación. No todo el pasado nos condena. Muchos hombres y mujeres han luchado como han podido para buscar la forma de hacer un país diferente. El actual Gobierno es parte de ello y no puede pasar por alto que la lucha anónima de muchos ciudadanos en el país es lo que también ha construido los nuevos escenarios que lo tienen en el poder. López Obrador tiene un valor indiscutible e indiscutido por todo lo que ha hecho, pero de ahí a que sea el único hay una gran diferencia. En la lista de ciudadanos que han luchado por una gran transformación en el país se encuentra Alberto Athié Gallo. Hace ya tiempo dejó el sacerdocio debido a sus convicciones respecto a la jerarquía y burocracia católica. No dejó de ser hombre de fe y se ha mantenido como católico activo. El Presidente se equivocó con él. Quizá no tendría que saber sus generales, pero sorprende que no lo ubique siendo que su lucha para denunciar los abusos del pederasta Marcial Maciel fue determinante. López Obrador, que es un hombre de fe, debería conocer un proceso como el que pasó Alberto Athié. Después de ejercer el sacerdocio durante 24 años tomó la decisión de dejarlo como acto de protesta ante la falta de sensibilidad de las autoridades religiosas, lo cual también iba aparejado con las complicidades que Maciel tenía con el poder económico y político del país; de eso que llamaban, o llaman, “mafia del poder”. No es una buena señal que el Presidente no distinga las muchas vertientes que tiene el pasado. Como hombre de fe sería bueno que supiera lo que ha hecho Alberto por todos nosotros……Y POR HOY ES TODO.

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MUCHO SE HABLA DE LA SITUACIÓN EN Bolivia tras la renuncia del ahora expresidente Evo Morales, quien goza de asilo político en nuestro país; pero más allá de estos lazos de amistad entre ambas naciones, también existe una relación de la que poco se habla: las conexiones de narcotraficantes de Bolivia con los cárteles de México. Y es que Bolivia es considerada uno de los países con mayor producción de cocaína en el mundo. En abril de este año, el Departamento de Estado presentó al Congreso de Estados Unidos el Informe de la Estrategia Internacional de Control de Narcóticos, un documento que analiza el narcotráfico en cada país y que, además, revisa los avances para reducir la producción y tráfico de sustancias ilícitas. De acuerdo con el informe, en 2018, Bolivia fue el tercer mayor productor de cocaína en el mundo: “la producción potencial de cocaína pura en Bolivia sigue siendo históricamente alta en 249 TM, en comparación con las 170 TM de hace una década”. Y es que, a decir del propio gobierno boliviano, el consumo de coca tradicional, cultural y medicinal aumentó en los últimos años; sin embargo, este argumento fue utilizado para justificar el aumento de la legalidad, que pasó de 12 mil hectáreas a 22 mil con la nueva Ley General de Coca. En esta supuesta relación del narcotráfico con el propio gobierno boliviano hay acciones que levantan suspicacias. Luego de renunciar a la presidencia, Evo Morales se habría refugiado en Chapare, una zona cocalera del trópico de Cochabamba, lugar que lo vio nacer como dirigente político; además es una de las pocas regiones de Bolivia donde el expresidente conserva su poder intacto. Y es que Morales sigue siendo el titular de las seis Federaciones del Trópico de Cochabamba, que concentran a los cocaleros. En esa región se producen unas 40 mil toneladas de hoja de coca por año, la mayoría de manera ilegal. Hay que recordar que una parte de la producción de la hoja de coca es legal en Bolivia. Mucha gente tiene la necesidad de tomarla en té o masticarla por la altura en la que se encuentra ese país, casi el doble de la que tenemos en la Ciudad de México. Pero una cosa es la hoja de coca, y otra es la pasta de coca, que narcotraficantes bolivianos exportan. Una de las primeras acciones que tomó Evo Morales a tan sólo dos años de haber llegado al poder fue expulsar a la  DEA de esa zona de Bolivia, en donde 10 años antes, la agencia había construido un aeropuerto; esa base se había transformado en la sede de la Fuerza Especial de Lucha Contra el Narcotráfico. Es en esta área donde se produce la pasta base, un segundo proceso que se realiza en laboratorios clandestinos en la zona cercana a Villa Yapacaní, un poblado cuya parte de su economía se nutre de la cocaína que manejan carteles internacionales, entre ellos colombianos y mexicanos. Bolivia produjo en 2018, 55 mil toneladas de coca; sin embargo, la que se utiliza para el consumo interno no supera las 28 mil toneladas. La estrecha relación entre los narcotraficantes bolivianos y mexicanos, principalmente con el Cártel de Sinaloa, salió a la luz con el trabajo del periodista español David Beriain, quien logró pasar más de tres meses infiltrado en el cártel de Guzmán Loera. Beriain, quien ha sido corresponsal de guerra en Irak, Afganistán y Libia, documentó lo que ocurre al interior del Cártel de Sinaloa. Fue casi un año entero dedicado al proyecto que se transmitió en tres capítulos del programa Clandestino, transmitido por Discovery Channel. En Bolivia, el kilo de cocaína cuesta dos mil 500 dólares. Cuando llega a México el costo es mucho más alto, 17 mil dólares, y una vez puesta en Estados Unidos o en Europa el precio aumenta dramáticamente. En 2015, el exfiscal general de Bolivia Ramiro Guerrero señaló que se estaba investigando la presencia de un presunto hijo de Joaquín El Chapo Guzmán, quien había estado en Santa Cruz, donde se relacionó con algunos miembros de la Policía Boliviana, vinculados especialmente a la Fuerza Especial de Lucha Contra el Narcotráfico (FELCN). Se dice que un hijo de Guzmán Loera pasó algunos días en Santa Cruz con identidad boliviana y se infiltró, según informes, en una escuela de pilotos para ampliar sus negocios de tráfico ilícito de drogas. La cocaína de Bolivia deja mucho dinero y el consumo es amplio. En julio de 2018, durante la presentación del Informe Mundial Sobre las Drogas en la Cancillería boliviana, el representante en el país de la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC, por sus siglas en inglés), Thierry Rostan, señaló que la mayoría del consumo de cocaína “se concentra en las Américas” y que el número “va en aumento”. Además, señaló que los flujos frecuentes de exportación de cocaína parten de la región andina hacia Estados Unidos o hacia Europa a través de Portugal y España, países considerados como la “puerta de ingreso” al mercado europeo. Y es que en junio de 2019 se dio a conocer que, en los últimos 15 años, Bolivia registró el ingreso de emisarios y un jefe de al menos ocho cárteles que se dedican al tráfico de drogas provenientes de cuatro países. Informes de la Policía Boliviana revelan un plan de seguimiento a integrantes del Primer Comando Capital (PCC) y el Comando Vermelho (CV), ambos de Brasil, a miembros de los cárteles colombianos de Medellín y del Norte del Valle, además de haberse detectado la presencia de los cárteles mexicanos de Sinaloa, Jalisco Nueva Generación (CJNG) y el de Tijuana. A estas organizaciones se sumó la Ndrangheta calabresa, una de las mafias italianas más sanguinarias. De acuerdo con informes de inteligencia de la Dirección Antidrogas de la Policía del Perú (Dirandro), una filial del Cártel de Sinaloa operó en Bolivia a través de emisarios. Pero también miembros del Cártel Jalisco Nueva Generación tienen nexos en Bolivia. En diciembre de 2017, Brasil dio a conocer la captura de José González Valencia, uno de los líderes del CJNG, quien presuntamente residía en Bolivia. Al momento de su captura, el mexicano portaba una cédula con identidad boliviana, a nombre de Jafett Arias Becerra. En agosto de 2017, un informe de EU señalaba que Raúl Flores Hernández, alias El Tío, miembro del Cártel Jalisco Nueva Generación, compró un equipo de futbol de primera división en Bolivia, aunque no se encontraron pruebas al respecto. La forma más usual de narcotráfico local en Bolivia es el clan. Esta organización está compuesta generalmente por familiares y personas cercanas, que trafican droga a pedido de organizaciones transnacionales. Los clanes suelen asociarse con los emisarios de los cárteles y de las mafias extranjeras, y con los narcos mexicanos trabajan mucho……Y POR HOY ES TODO.

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LA NEGATIVA DE ABRIR EL ESPACIO AÉREO para que Evo Morales fuera trasladado a México demuestra que está lejos de tener el apoyo internacional que muchos en México quieren exhibir. Fue necesaria una intensa actividad diplomática de horas para poder sacar a Evo de Bolivia, incluyendo una escala en Asunción, Paraguay, bastante lejos de la ruta hacia México. Ni Chile, ni Argentina, ni Perú, ni Ecuador querían a Evo sobrevolando su espacio aéreo. Si no hubiera sido trasladado en un avión de la Fuerza Aérea Mexicana, uno de ésos que están a la venta (una demostración más de lo absurdo de desprenderse de la flota de aviones el Estado), Evo no hubiera podido abandonar su país. No son muchos los países que apoyan al régimen de Morales; muchos menos los que coinciden con México en que hubo un golpe de Estado: sólo Cuba, Rusia, Nicaragua, Venezuela y Uruguay sostienen que hubo un golpe. Estar junto a Raúl Castro, Vladimir Putin, Daniel Ortega y Nicolás Maduro no es muy halagador. El caso del uruguayo Tabaré Vázquez es diferente: en Uruguay hay una segunda vuelta electoral, que será muy cerrada, el 24 de noviembre, entre el oficialista Frente Amplio (donde participan simpatizantes de Evo) y el partido de centro derecha, el Partido Nacional. Si el apoyo externo hacia Evo Morales no es muy amplio, en la coalición de facto que lo hizo caer hay de todo. Decir, como se ha mencionado en México, que sólo las fuerzas conservadoras son las que están en su contra, es falso. Para empezar, el grupo que ha sido decisivo en las movilizaciones es la Central Obrera Boliviana, que reúne a todos los sindicatos y, sobre todo al poderoso Sindicato de Mineros (Bolivia vive, literalmente, de la minería), una central marcadamente de izquierda;  existen sectores de izquierda que fueron alejándose cada vez más de Morales en la medida en que éste insistía, una y otra vez, en perpetuarse en el poder; están los grupos de centro, liberales, que convergieron en torno a la candidatura de Carlos Mesa, el rival de Morales en octubre pasado. Sí hay corrientes de derecha, incluso radical, en torno al líder opositor de Santa Cruz, Luis Fernando Camacho, con fuerte peso entre los empresarios y la clase media de esa ciudad, la más importante de Bolivia. A ellos se sumaron los policías, menospreciados siempre por Morales, y el Ejército, al que Evo le había dado apoyo, poder y recursos, encabezado por William Kaliman, un militar designado por Morales, quien finalmente, se negó a aceptar la última orden de éste: reprimir las protestas populares. Cuando se divulgó el informe de la misión de la OEA, confirmando el fraude electoral, Morales se volvió indefendible. ¿Quiénes están apoyando a Morales dentro de su país? Sus bases campesinas y los temibles Ponchos Rojos, los grupos paramilitares que organizó el régimen desde hace años como un factor de presión. En medio de la violencia que vive el país, y con el vacío de poder existente, los Ponchos Rojos son los que están enarbolando la consigna de la guerra civil y atacando, incluso con cartuchos de dinamita, colonias de clase media urbana para infundir el terror; y en buena medida lo han logrado. Si el asilo de Morales en México tenía como objetivo pacificar la situación, hubiera sido muy importante que el exmandatario hubiera hecho un llamado a sus partidarios a trabajar en la salida constitucional, la única posible: la convocatoria a nuevas elecciones. No lo ha hecho. ¿Le sirve a México darle asilo a Morales? El derecho de asilo en nuestro país no debería tener discusión. A lo largo de muchos años siempre se ha respetado. Aquí han tenido asilo y refugio, desde los exiliados españoles de la guerra civil, hasta el depuesto Sha de Irán, Reza Pavlevi, pasando por personajes de todo el mundo que lo demandaran con justicia y razón. En ese sentido, otorgarle refugio a Morales no estaría siquiera a discusión. Pero, ¿qué pasa cuando el refugiado interviene, o se lo usa, para intervenir en política interna o internacional de nuestro país? Si Evo insiste desde su llegada a México en que seguirá participando desde aquí en política, si denuncia el complot conservador e imperialista en el continente, si su caída se asume como un golpe de Estado con tan ilustres acompañantes internacionales, ¿eso quiere decir que México se suma a esa política estratégica, la de los llamados países bolivarianos? Pareciera que sí: en menos de una semana se dio el apoyo a Evo Morales y la definición de su caída como un golpe de Estado, sumado a la forma en que fue recibido; estuvo el próximo presidente de Argentina, Alberto Fernández, quien coincidió con una reunión de la izquierda bolivariana, donde estuvo, entre otros, el expresidente de Ecuador, Rafael Correa; todos con el apoyo explícito de Nicolás Maduro. Estuvo en México el presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, y luego fue a Cuba Marcelo Ebrard. Todo en apenas una semana. De ser así estaríamos cayendo en un grave error. Posiblemente, la diplomacia mexicana está pensando en colocarse como un punto equidistante que le permita negociar con todos al mismo tiempo y ser factor de consenso. Pero para eso, que por otra parte es improbable en el marco de polarización existente, se necesita estar, como se dice, equidistante. No se puede ser factor de negociación y, al mismo tiempo, ser parte de un bando. Ante un Trump y unos Estados Unidos en pleno camino electoral no deberíamos presentarnos como una presa fácil……Y POR HOY ES TODO.

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VIVIMOS EN LA ERA DE LA COMUNICACIÓN. Es maravilloso que podamos hablar con cualquier persona, en cualquier lugar, en cualquier momento. ¡Qué distintas eran las cosas en el siglo anterior! Si alguien no estaba en su casa, no había manera de encontrarlo. Y si vivía en otro país, había que enviar una carta con la esperanza de hallarlo en la dirección anotada. A la sociedad de la comunicación también se le conoce como la sociedad de la información. Con sólo apretar un botón tenemos acceso a cualquier dato, en cualquier lugar, en cualquier momento. Para quienes nacieron hace 20 años parece algo natural, pero para los mayores no deja de resultarnos asombroso. Para conseguir un libro había que transportarse hasta el sitio donde se encontraba a la venta y pagar un precio alto. La humanidad ya no es la misma desde que cada persona —o casi cualquiera, las excepciones cada vez son más escasas— lleva consigo un teléfono celular. La diferencia entre los humanos de antes y los de ahora podría describirse como ontológica. Es tan grande como la que se dio cuando aprendimos a hacer herramientas o cuando desarrollamos el lenguaje o cuando dominamos el fuego. No hay vuelta atrás en la historia. En algunos salones de clase todavía se puede obligar a los niños a que apaguen su teléfono celular, pero sería inconcebible que se pasara una ley que obligara a los adultos a entregar el suyo a las autoridades. La gente ya no sabría cómo usar su tiempo, cómo moverse en el mundo, cómo organizar su vida. Tenemos que hacernos a la idea de que ahora en adelante los seres humanos llevarán a todos lados sus pequeñas máquinas de comunicación masiva. La hiperconectividad es la nueva realidad de la humanidad. Las nuevas tecnologías han creado nuevas comunidades, las llamadas virtuales. Pero no es evidente que esas nuevas tecnologías hayan fortalecido a las comunidades tradicionales. Estamos mejor comunicados, es cierto, pero no parece ser ése el fundamento de las comunidades tradicionales. La cercanía física tiene efectos que no pueden ser sustituidos por las redes sociales. Por ejemplo, no es lo mismo compartir ideas y emociones con alguien a través de una pantalla, que hacerlo bajo un mismo techo. Cuando convivimos con fulano, no podemos ignorarlo así nomás, cuando se nos pega la gana. Pero cuando platicamos con sutano, a través del teléfono, lo único que hay que hacer para evadirlo es apretar un botoncito rojo para suspender el vínculo. No es lo mismo convivir con alguien que comunicarse con alguien. La comunidad verdadera es la primera. A la segunda, a la virtual, la llamamos así por analogía. Hay una extraña soledad en el mundo de la comunicación masiva. Se ha perdido la comunión: cercanía emotiva, profunda, espiritual. Podría parecer paradójico, pero demasiada comunicación distrae; es más, aísla…..  TRAS LA RENUNCIA DE EVO MORALES como presidente de Bolivia, la OEA convocó para una reunión urgente en Washington, para buscar una solución al conflicto; el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, advirtió que lo sucedido en aquel país es “una señal” para los mandatarios de Venezuela y Nicaragua; en tanto que México le concedió asilo y el Gobierno del Presidente López Obrador le envió un avión de la Fuerza Aérea para trasladarlo anoche mismo a esta capital. En la mañanera de Palacio Nacional, fue el secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard, quien habló de lo sucedido el domingo en La Paz, la capital boliviana, para condenar lo sucedido y anunciar que después de dimitir, Morales solicitó asilo a México, mismo que le fue concedido de inmediato……Y POR HOY ES TODO.

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LOS MEXICANOS CELEBRAMOS LA MUERTE como nadie en el mundo, hemos hecho de ella la más celebrada tradición de nuestra cultura y hasta nos burlamos, quizá como un antiguo mecanismo de defensa para no temerle tanto. Pero cuando nos vemos envueltos por ella, en un drama inescrupuloso, inadmisible y tan doloroso como resultó la muerte de los 9 integrantes de la familia LeBarón, asesinados cruelmente en Bavispe Sonora, donde seis de las víctimas eran niños, de los cuales 4 quedaron calcinados en un vehículo, el hecho convierte las calaveritas de azúcar que hace apenas unos días nos estábamos comiendo, en el peor de los remordimientos. Porque es un espejo donde cada día resulta menos difícil mirarse, pero la imagen se endurece porque va sumando niños y más niños. ¿Acaso no lo estamos viendo? Apenas un día antes de lo ocurrido en Sonora, un grupo armado atacó a una familia en Guerrero y un bebé de sólo tres meses murió sin que hubiera un solo detenido por el hecho. El 1 de noviembre dos niños de 12 y 9 años fueron lesionados por arma de fuego cuando celebraban el día de muertos en Guadalajara, Jalisco; sólo un día antes, en Ecatepec se reportó un ataque a quemarropa a una mujer y sus dos hijos —muriendo uno de ellos mientras pedían su “calaverita”—; a sólo 24 horas de que otro niño fuera asesinado en una agresión dirigida contra una fiesta familiar en Iztapalapa. Y la lista sigue…… 14 mil 710 menores de 17 años fueron asesinados entre 2007 y 2018 de acuerdo a datos del INEGI, y sólo el año pasado se registraron 1,463 defunciones de este tipo. Estos datos se traducen en al menos 3 homicidios diarios de menores y 4 desapariciones todos los días. Sin dejar de lado que de acuerdo al Registro Nacional de Datos de Personas Extraviadas o Desaparecidas, hay 6 mil 614 niñas, niños y adolescentes de los que oficialmente se desconoce su paradero. Y es que pareciera que con toda la información que ya tenemos seguimos sin asimilar que para el crimen organizado uno de los principales blancos son precisamente los niños. El propio Secretario de Seguridad Ciudadana, Alfonso Durazo, reconoció que la cifra de menores reclutados por el crimen organizado incrementó en un 153% desde el 2015. La Comisión Interamericana de Derechos Humanos ha estimado que para 2018 pueden ser hasta 460 mil niños y niñas —desde los 10 años de edad— los que cumplen diversas funciones dentro de células criminales. Como la historia de “Juanito Pistolas”, el niño reclutado a los 13 años por el Cártel del Noreste en Tamaulipas, donde comenzó como “halcón”, para terminar muerto a los 16 años, de un tiro en la cabeza en medio de una balacera el pasado 27 de agosto. Mejor que la muerte, hubiera sido que Juanito fuera uno de los 4 mil 350 menores detenidos en los últimos 12 años en operativos contra grupos criminales, pero no tuvo tanta suerte. Estas cifras deberían ser motivo de emergencia para las autoridades en nuestro país, y tener a los niños como un objetivo de rescate y cuidado, no como objeto de programas frágiles y superficiales. Las muertes de niños, como víctimas y/o parte de la delincuencia, expone el patrón de violencia del crimen organizado en nuestro país, que usa el terror como herramienta y garantía de impunidad y así continúa ganando terreno. Como bien lo apuntó en su comunicado de esta semana la Red por los Derechos de la Infancia en México, el Jefe del Estado Mexicano es también Presidente del Sistema Nacional de Protección Integral de Niñas, Niños y Adolescentes, y resulta un mal mensaje que no se haya presentado a las dos sesiones plenarias para cumplir con esta responsabilidad. Sólo 7 tuits se cuentan desde el primero de julio de 2018 a la fecha, en los que Andrés Manuel López Obrador se refiera de alguna forma a la niñez, y en ninguno de ellos se menciona un plan específico para esta población que suma en este 2019, 30% de los habitantes del país, quienes son la única verdadera esperanza de México. ¿Será posible que 40 millones de mexicanos —que son los niños— hoy estén en la indefensión, y no sólo por quedar como víctimas en medio de un fuego cruzado, sino ante la indolencia y el silencio letal que representa la indiferencia de las autoridades? Porque es ese “futuro de México” el que también se encuentra en la mira de las organizaciones criminales, que aquí sólo se fortalecen en la impunidad……Y POR HOY ES TODO.

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UNO DE LOS PRINCIPALES PENDIENTES DE las tres más recientes administraciones federales es una política de seguridad efectiva, que responda a las necesidades de la sociedad y ponga un alto al control que el crimen organizado ejerce en vastas zonas del territorio nacional. Durante el sexenio de Felipe Calderón se emprendió la llamada “guerra en contra del crimen organizado”. Con la militarización de la seguridad pública como principal eje de la estrategia comenzó una debacle en materia de seguridad en el país que trajo devastadoras consecuencias, descomposición del tejido social, pérdida de vidas humanas y desapariciones, que se cuentan en cientos de miles. Con el gobierno de Enrique Peña se detuvo la guerra en contra de los cárteles, pero se mantuvo al Ejército en las calles. Y si bien durante los primeros dos años de la administración peñista parecía que el orden retornaba a distintas regiones del país, los trágicos sucesos de Ayotzinapa resultaron ser un golpe de realidad sobre la crisis de seguridad que aún persistía. En el balance final del sexenio, la situación no mejoró y la cifra de víctimas relacionadas con el crimen organizado aumentó. El fracaso de ambas políticas conformó uno de los principales ejes discursivos de López Obrador durante su larga campaña presidencial, en la que una y otra vez prometió regresar a las tropas a los cuarteles. Sin embargo, ya como Presidente electo, cambió su discurso drásticamente, abandonó la propuesta de retirar al Ejército de las calles y anunció una amnistía generalizada como parte de una nueva estrategia. Ya en el cargo, Andrés Manuel se dio a la tarea de conformar la Guardia Nacional —la cual ha sustituido al Ejército en las calles— y adoptó una estrategia basada en apelar a la buena voluntad de los integrantes de los grupos delictivos y en sostener que no se puede combatir violencia con más violencia. Sin embargo, en tan sólo un par de semanas, dos sucesos evidenciaron que la política de seguridad de la actual administración no es efectiva y no ha dejado de ser fallida. Primero, el malogrado operativo de captura y posterior liberación de Ovidio Guzmán —hijo de El Chapo—, lo que mantuvo a la ciudad de Culiacán en estado de sitio por varias horas. Luego, a inicios de esta semana, el ataque cometido en contra de miembros de la comunidad mormona en los límites de los estados de Chihuahua y Sonora, que dejó como saldo el brutal asesinato de nueve miembros de la familia LeBarón, entre mujeres y niños. Estos acontecimientos dan muestra de la incapacidad de los gobiernos locales para hacerle frente al control impuesto por el crimen organizado y de la desarticulación de estrategias por parte de los gobiernos locales y federal. Sin una política de seguridad bien definida y coordinada desde el propio Gobierno federal, poco cambiará en el panorama nacional en materia de seguridad. Por lo pronto, a casi un año de comenzar la actual administración, la situación de seguridad en el país no mejora; y no hay indicios de que la política emprendida —que sigue sin conocerse de manera puntual— vaya a arrojar resultados positivos……Y POR HOY ES TODO.

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DESDE QUE BENJAMÍN LEBARÓN RAY Y su cuñado fueron asesinados en 2009, han entrado en vigor, al menos, las siguientes reformas al sistema jurídico mexicano: en 2011 una ambiciosa enmienda constitucional para proteger derechos humanos; en 2016 arranca en todo el país el nuevo sistema penal acusatorio y en 2019 se amplía el catálogo de delitos que merecen prisión preventiva oficiosa. El resultado es que con el actual marco normativo se puede, por ejemplo, encerrar preventivamente a Rosario Robles porque supuestamente ocultó su domicilio, pero liberar a asesinos confesos de normalistas de Ayotzinapa y tolerar que personas amenazadas y perseguidas sean fácilmente masacradas. Las dos primeras reformas, arriba mencionadas, mejoraron el “debido proceso”, pero no han protegido a víctimas potenciales como la familia LeBarón, ni a los periodistas vulnerables, ni a los ambientalistas amenazados. Esas reformas del sexenio de Calderón apoyan a las víctimas ya afectadas, pero no avanzan en la protección de las que corren peligro. Con el sistema penal acusatorio transitamos a un proceso que contempla la participación de las víctimas; pero no protege particularmente a la sociedad que está en la línea de fuego. Los aspirantes a la CNDH también ofrecen dar prioridad a las víctimas, alcanzar la justicia transicional, encontrar a los desaparecidos. Y nuevamente hay un olvido de las potenciales víctimas. Usted incluido, amable lector. Parte del problema es el modo formalista en que se interpretan esas reformas penales. A decir de la procuradora capitalina, 30 acusados detenidos en Tepito fueron liberados por errores en el “informe policial homologado”, un mero formato. Me dicen dos grandes expertos que es casi imposible que ese formato sea llenado por un policía o soldado que carezca de estudios medios. Mantener normas jurídicas imposibles de cumplir por nuestros funcionarios (los que hay realmente) es absurdo. Liberar a criminales por ello es criminal. Una clave para proteger a las víctimas potenciales es frenar el formalismo hipergarantista. Desde el derecho romano, los hechos notorios no están sujetos a prueba. El sentido común indica que se debe castigar a homicidas y torturadores, no que se deba liberar a homicidas notorios por culpa de los torturadores. Desgraciadamente, abundan los casos en donde sólo hay tortura y confesiones viciadas y, por ello, los acusados son liberados. Terrible decirlo, pero eso es lo que hay. Mientras llegan algún día los policías y fiscales profesionales, la sociedad paga un altísimo precio. Durante este periodo transicional, nuestros jueces deberían tener la atribución de incluir en el expediente datos notorios conocidos a través de la prensa o de pruebas imperfectas. No siempre es evidente para los jueces quién es verdaderamente culpable y quién no. Pero en los casos en los que sí es nítido y neto que un sujeto masacró a normalistas o a una familia a sangre fría, entonces se puede ser severo con investigadores incompetentes y torcidos, pero no desproteger a la sociedad y familiares de las víctimas…… MIENTRAS CONGRESISTAS, MEDIOS DE comunicación impresos y digitales de Estados Unidos coinciden en criticar al Gobierno de México por la inseguridad que provocó la masacre de las familias LeBarón y Langford ocurrida el lunes en el municipio sonorense de Bavispe, seguramente para evitar el vacío de información tras la violencia en Culiacán el mes pasado, ahora el Gabinete de Seguridad se apresuró a revelar que una primera investigación involucra al grupo delictivo La Línea, de Ciudad Juárez. Esta vez fue el Jefe del Estado Mayor de la Secretaría de la Defensa Nacional, el general Homero Mendoza, el que en la mañanera de ayer en Palacio Nacional informó que esa pesquisa es la que lleva a cabo la Fiscalía General de la República, ya que ese grupo criminal juarense envió a los límites de Sonora y Chihuahua a una célula por la disputa del control de la droga con otra del Cártel del Pacífico, Los Salazar……Y POR HOY ES TODO.

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