EDITORIAL

“¿Han asesinado periodistas?”

Sí, Sra. Rosario Piedra Ibarra, muy lamentablemente en México sí han asesinado periodistas. Muchos periodistas.

15 comunicadores, para ser exactos, han sido asesinados en nuestro país desde diciembre de 2018 hasta el pasado agosto, de acuerdo a la cifra que brinda el propio Mecanismo de Protección para Personas Defensoras de Derechos Humanos y Periodistas, y fíjese que incluso reconoce que dos de las víctimas contaban con medidas de protección federal… bueno, así se suponía.

La organización Artículo 19 detalla que en nuestro país se registra una agresión contra un o una periodista cada 17.4 horas, y le paso el dato porque considero que también es importante que lo tenga.

Y aunque le resulte difícil de creer, sí, en lo que va de la administración del Presidente Andrés Manuel López Obrador también han asesinado periodistas.

Le comento incluso que sólo 2019 se ha convertido en el año más violento para ejercer el periodismo en nuestro país, de por sí considerado el segundo más peligroso del mundo para ello.

Fíjese que precisamente, David Kaye, Relator Especial de la ONU, afirmó los primeros días de este mes que los asesinatos de periodistas en México son una “crisis” sin resolver y que en el sistema de protección se observan las mismas debilidades que fueron detectadas en un análisis de 2017, razón por la cual es un tema prioritario en la agenda mexicana de Derechos Humanos.

Seguramente alguien de su equipo descuidó agregarle este detalle en sus tarjetas, y mire nada más lo que provocó que expresara usted lo que seguramente no fue más que una duda sin malicia, pero que ya como máxima figura en la lucha por los derechos humanos a nivel nacional, pues resultó un tanto indignante para el gremio periodístico en general.

Y es que eso no abonó nada bueno, después de que usted tomara protesta a su cargo en medio de insultos y empujones de varios senadores por la cuestionada transparencia del proceso de votación, que justamente inspiró la carta que poco antes le enviaron firmada 100 colectivos, asociaciones y víctimas de desapariciones, invitándola a que no tomara protesta “hasta que haya un proceso transparente y sin sombra de dudas”; y por supuesto en honor a la legítima lucha por la justicia que como una víctima más usted misma ha sostenido por años, y de la que todos hemos sido respetuosos testigos.

Y mire lo que son las cosas, fue justamente un periodista, Ricardo Raphael, quien revelara un día después de su toma de protesta, en el espacio de Leonardo Curzio en ADN40, el documento del Instituto Nacional Electoral actualizado en octubre pasado, que contiene los nombres de integrantes de Morena, en el que usted aparece desde 2015 como parte del Consejo Nacional del partido, cuyos integrantes fungen como dirigentes de dicha fuerza política.

Es decir, —independientemente del resbalón con los periodistas— lo anterior ya implica que como titular de la CNDH ha violado una ley antes de cumplir 24 horas en el cargo.

O al menos así lo marca el artículo 9 fracción IV de la Ley de la Comisión Nacional de Derechos Humanos, que especifica que uno de los requisitos para ser titular de dicho órgano es: “No desempeñar, ni haber desempeñado cargo de dirección nacional o estatal, en algún partido político en el año anterior a su designación”.

Así que no sólo es la desinformación, sino la duda razonable sobre ¿qué ocurrirá con el contrapeso?, que es una de las funciones principales de la Comisión Nacional de Derechos Humanos, pues es lo que le da garantía a los ciudadanos de ser defendidos contra prácticas injustas del gobierno y usted mejor que nadie lo sabe.

La misma pregunta se hacen hoy órganos como Amnistía Internacional México que ha advertido que la grave crisis de derechos humanos en México “sólo puede enfrentarse con un órgano autónomo, independiente y legítimo, que sea el contrapeso del Estado y defienda los derechos de todas las personas”… Y eso no es lo que parece ser que tendremos.

Así que, volviendo al tema que nos metió en esta conversación, sí señora Rosario Piedra, en México sí matan periodistas, como mujeres por ser mujeres o niños en enfrentamientos del crimen organizado; así como siguen desapareciendo personas, se violan derechos de salud y de identidad, se discrimina y se tortura.

No se ofenda por favor si le expresamos, como ciudadanos, padres de familia, y muchos como periodistas, que ante su nombramiento como titular de la Comisión Nacional de Derechos Humanos estamos preocupados. Muy preocupados.