EDITORIAL

 

Gobernabilidad y estabilidad

 

Parece que España, por fin, va a lograr un acuerdo político. Ayer el PSOE y ERC, a los que se suma Unidos Podemos, tuvieron consultas, de las cuales salió un pequeño comunicado en el que se asegura que ha habido avances sustanciales, en particular con el muy complejo tema de Cataluña.

Este país lleva más de dos años tratando de alcanzar una gobernabilidad. Por más que los socialistas hayan ganado las recientes elecciones, eso no les ha otorgado la posibilidad de ser gobierno.

EL PSOE y Pedro Sánchez no consiguen dicha mayoría si no es a través de una alianza con otros partidos. Estos días en España se han distinguido por las innumerables especulaciones sobre el hecho que Sánchez haya tomado la estafeta de la reunión COP-25; hay quien ha sido crítico respecto a esta decisión, hablando de oportunismo.

El otro tema que acapara atención son las innumerables reuniones del PSOE para tratar de convencer a ciertos partidos políticos para poder armar el gobierno.

Lo que de entrada no han aceptado los socialistas es una alianza con la derecha, particularmente con el PP, que es el partido con mayor votación después del PSOE.

Uno de los elementos que llama la atención respecto a lo que ha vivido España es que lleva varios años en medio de elecciones para formar un gobierno, lo que deriva en gobernabilidades inestables.

La nación pasa por problemas económicos, como buena parte de Europa, los cuales no hay manera de que no le afecten. Sin embargo, en general, la vida del país tiene equilibrios que le permiten a buena parte de la población vivir bajo condiciones, se podría decir, favorables.

La discusión sobre la importancia de la política y la imperiosa necesidad de tener acuerdos para gobernar permea a toda la sociedad española. El hartazgo ciudadano hacia los políticos no es muy diferente de lo que pasa en buena parte del mundo.

En España las cosas se han agudizado debido a las confrontaciones entre los partidos y la dificultad que han tenido el PP y el PSOE para alcanzar mayorías que les permitan encabezar el gobierno. Van dos años, al menos, en que la sociedad española no le entrega a ningún partido la mayoría de tal forma que para gobernar se requiere inevitablemente a varios partidos para poder hacerlo.

El asunto es de enorme complejidad y viene a comprobar lo que muchos otros países del mundo viven: divisiones internas y las innumerables formas de ver la política y la gobernabilidad, que impiden tener acuerdos que les puedan dar a los gobiernos algún tipo de estabilidad.

Lo que pasa en Francia es también ejemplo de estos procesos. Las reformas que está proponiendo el presidente Emmanuel Macron tiene a los franceses protestando en la calle. Están en contra de ellas y, en algunos casos, ya se está pidiendo de nuevo la renuncia del presidente, como sucedió ante el surgimiento de los llamados “chalecos amarillos”; no queda claro qué puede pasar y más después de las multitudinarias protestas de estos días.

El gran problema en muchos países está siendo la gobernabilidad. Los políticos no solamente no se ponen de acuerdo sino que se confrontan, o sucede como en el caso mexicano en donde una mayoría opta por decisiones muchas veces unilaterales porque está ante una oposición rota y porque decide no debatir los temas para lo que algunos llaman “pérdida de tiempo”.

Estamos sin duda ante una transición con crisis en la gobernabilidad del mundo. Europa está enfrentando este proceso en medio de problemas económicos que para actuar ante ellos se requiere de gobernabilidades estables.

Lo que termine pasando por acá tendrá inevitables efectos en lo que vivimos por allá. Por lo pronto, todo indica que España pudiera, por fin, tener gobierno.