Fraternal comida en el Día del Compositor

Un día 15 de enero de 1945 se creó la Sociedad de Autores y Compositores de México (SACM) aunque la fecha exacta de su fundación es el siete de enero, fue hasta el 15 de enero cuando se entregó el registro oficial y así ser reconocida legalmente, de ahí en adelante se viene celebrando con diferentes actividades el Día del Compositor en todo el país.

Un día muy especial porque se aglutina a todos los hombres y mujeres que a través de sus letras han logrado tocar las fibras sentimentales del corazón de los seres humanos que de alguna manera se identifican con los párrafos de alguna melodía, sin embargo, no todo es color rosa en la actividad autoral.

Actualmente es muy difícil lograr un éxito contundente con determinado artista local o nacional.

Ya es conocido que para llegar a las grandes ligas un compositor tiene que vivir mil peripecias como fue el caso del amigo Xavier Santos Cortés que en reiteradas ocasiones rechazaron sus canciones invitándole para que regresara a su terruño a cultivar el maíz, pero pudieron más sus ansias de conquistar sus metas y al final de cuentas logró su objetivo y se convirtió en el compositor de moda en los años 80’as.

Es importante señalar que actualmente los compositores viven una crisis financiera ya que aparte de que sus regalías se han visto disminuidas debido a la descarada piratería donde no obtienen ganancias es muy difícil que los artistas en boga les graben una canción porque ahora se maneja que el intérprete se quede con un porcentaje de la canción grabada y cada día las condiciones son adversas, la verdad es un panorama difícil, sin embargo, muchos celebran el 15 de enero con júbilo.

Al menos en la capital oaxaqueña se organizaron varias actividades para celebrar este Día del Compositor rematando con una comida en céntrico restaurante, donde varios compositores se dieron a la tarea de pasar al escenario para ofrecer una breve participación, siendo el primero Mario Salvador y su esposa Grisel, quienes interpretaron varios de sus éxitos y los primeros aplausos fueron para ellos por supuesto.

Después vino el turno de Aldo Rey y su hijo Alfredo Rey en los teclados, quienes pusieron mucho ambiente ya que es un concepto que han logrado manejar muy bien en diferentes eventos y en esta ocasión no podía ser la excepción, durante varios minutos alegraron los corazones de los comensales que a cada melodía los aplausos no se hacían esperar.

Desde luego que siguieron otros compositores cantando porque al final de cuentas su pasión es la bohemia, una actividad que la practican en cada oportunidad que tienen y así se escucharon las propuestas musicales de hombres y mujeres que han encontrado a través de su escritura el espacio ideal para proyectar sus sentimientos que al final de cuentas les reditúan muchas satisfacciones que a la postre los proyectan a niveles más importantes y si hay suerte se convierten en grandes éxitos esos temas que el público los hace éxitos.