¡Gracias a la música he superado   muchas cosas!: Riqui Gandarillas

 

Segunda y última parte

 

 

 

Se dice que nadie llega, ni antes ni después, a su cita con el destino. En efecto, al amigo Riqui Gandarillas las musas lo esperaron muchos años para que él se decidiera a cantar a los enamorados, afortunadamente el entrevistado de este día no fue flor de un día como sucede a menudo, ya que hasta el momento lleva ocho años de carrera artística con su maestro Roque Toledo y su Trío Románticos de Antequera.

A ocho años de distancia, la primera voz de Románticos de Antequera ha logrado cimentar su voz entre el público tan exigente que hay en Oaxaca, lo cual indica que va por buen camino y le espera un futuro promisorio que lo lleve a mejores oportunidades en los escenarios.

 

¿Cómo te sientes al trabajar con el trío?

 

Más seguro, porque la experiencia que se va adquiriendo con el paso de los años es fundamental para sentirse bien, además, el apoyo incondicional del maestro Roque Toledo es invaluable para mi carrera y es satisfactorio ver la respuesta de la gente cuando estoy cantando, prefiero dar lo mejor para que la gente valore mi trabajo en una actuación, desde luego reconozco que tengo limitantes porque es poco el tiempo que llevo cantando profesionalmente, pero lo hago con mucho amor.

 

¿Puedes compartir una anécdota alegre de tus actuaciones?

 

Son muchas, tengo una, más que alegre fue muy aleccionadora para mí, porque cuando estaba grabando mi segundo disco, me dijo mi padre que a él le gustaba mucho una canción, que si se la podía yo grabar, sacamos una melodía que ya teníamos seleccionada y metimos la que le gustaba a mi padre que se llama “Nunca, Nunca, Nunca”, pero no le comenté a mi papá que lo había hecho y cuando ya estaba el disco en un ocasión que íbamos en el carro  puse en el estéreo la canción que él  me pidió, al escucharla mi padre empezó a sollozar y me abrazó, me sentí emocionado y satisfecho de darle a mi padre el gusto de escuchar su canción.

 

¿Tienes una anécdota triste?

 

A nosotros nos contratan para muchos velorios y hay temas que jamás me habían gustado; ahí me di cuenta que hay temas que generan muchos sentimientos cuando uno las vive y fue muy fuerte cantarle a mi padre en su velorio, llegaron muchos amigos trovadores y le cantamos, mi familia me decía después “no sabemos cómo pudiste cantarle eso, para mí fue una experiencia triste”.

 

¿Has cantando llevando una pena?

 

Precisamente cuando murió mi padre a los cuatro días teníamos una actuación en Puerto Escondido y cuando estábamos cantando en la playa llegó una persona que pidió cantar un tema que se llama “Collar de Perlas”, yo tocaba las maracas y de pronto me llegó y me puse a llorar, opté por hacerme a un lado de donde estábamos actuando, me acompañaba mi hijo y cuando vio que me fui a la orilla de la playa me alcanzó y me dijo “llora todo lo que quieras, desahógate”, fue ahí donde entendí porque dicen que el payaso aunque este roto por dentro, la función tiene que continuar.

 

¿Algo que desees agregar?

 

Qué más puedo decir, agradecer a Dios, agradecer a la vida, agradecer a los amigos de ROTATIVO por darme la oportunidad de compartir mis experiencias en el medio artístico.