El PATÍBULO

 

 

*Y cuando despertó: los funcionarios quienes deberían ser cambiados, siguen ahí tan campantes/ El ex dinosaurio mortalmente herido, a pesar de ello, sigue sin cambios en Oaxaca

 

Alberto UNDA

 

Comentan los que saben que, desde el mes de septiembre del 2019, el titular del Ejecutivo estatal, Alejandro Murat Hinojosa, habría dicho a los cercanos a su primer círculo, que, en las siguientes semanas, iniciaría un paquete de cambios, supuestamente para iniciar a tambor batiente la segunda mitad de su sexenio.

Político como es, nunca mencionó la verdadera razón o los porqués de las remociones, porque tenía argumentos de peso: el principal, tiene que ver con los escasos o nulos resultados de varios funcionarios a quienes dio la oportunidad de crecer, de proyectarse social y políticamente, para colocarse en buena posición para lo que pudiera ofrecerse en un futuro ya próximo y que ellos no supieron o no pudieron aprovechar, es decir, les quedó muy grande el saco.

El gobernador, dicen, mencionó entre los funcionarios a cambiar están los titulares de: Sinfra, Semovi, Sedafpa, Sedesoh, Salud, Seculta y El Monte de Piedad, básicamente por los nulos resultados ofrecidos al pueblo y gobierno del estado.

 

Pues transcurrieron ya varios meses y los cambios siguen sin concretarse.

 

Por supuesto que no son decisiones fáciles y tienen que madurarse prácticamente con partitura, porque también el gobernador puede caer en el riesgo de limitar sus cambios a meros enroques -diría el clásico: cambiar burro por burro- lo cual equivaldría a un juego de solo hacer cambios de dependencias, pero sin ir al fondo de lo que él necesita y además, mandaría mal mensaje y no podría capitalizar lo que él anuncio y que consistía principalmente en un relanzamiento de su gobierno con miras a la segunda mitad del sexenio.

 

Esta incertidumbre en el propio equipo de gobierno y sí como los funcionarios necesitarán mucho para hacer cómo que hacen y colocan a las dependencias a su cargo en parálisis o inmovilidad, ha permeado en un ambiente de inquietud.

 

De todas maneras, los mencionados con tener un pie fuera del equipo de gobierno, van regresando de sus vacaciones, cobraron su parte proporcional de aguinaldo y como muchos de ellos son “careturodos” o cínicos, nadan de a “muertito”, y chance se termina el 2020 y oootra vez: aguinaldo, vacaciones, privilegios inmerecidos como innecesarios, de traer escoltas -que la mayoría mal emplea en labores particulares- vehículos con chofer, combustible y reparaciones e idas al taller – algunos dicen traen hasta camionetas blindadas, sin que su función lo amerite o justifique- total acá, los “nocivos” efectos de las medidas que aplican los de la 4T, no se aplican, ni toman en cuenta, nomás porque aseguran que: “Oaxaca, es libre y soberano”.

 

Mientras, siguen transcurriendo las semanas y prácticamente han corrido ya dos meses de la segunda mitad del sexenio y en paráfrasis a La Metamorfosis de Franz Kafka: “Y cuando despertó, los funcionarios a quienes deberían haber dado las gracias e ido a sus casas… siguen ahí”.

 

El ex dinosaurio mortalmente herido, a pesar de ello, sigue sin cambios

 

Ya que andamos con el tema de los cambios y aunque se trata de un partido político, pero en el cual -al menos en Oaxaca- Alejandro Murat Hinojosa, sigue siendo el primer priista en el estado- el urgente y muy necesario cambio de “dirigente” estatal del PRI, igual como pasa en el gabinete, sigue en “la congeladora”.

 

En el Comité Directivo del PRI Zapoteco, no obstante, la humillante y vergonzosa derrota del 1 de julio del 2018, sufrida ante los Morenos de López Obrador, aún no hay humo blanco, es decir Jorge González Illescas, sin el menor escrúpulo, continua como presidente -bueno es un decir- del priismo local.

 

Con esta situación, el primer priista está perdiendo algo fundamental y valioso y que luego, aunque quiera no va a poder recuperar: el tiempo, porque da la casualidad que en el trabajo político, uno de los factores más importantes es precisamente el tiempo.

 

La inmovilidad política es mala práctica, luego lo que queda del priismo zapoteca, de repente cuando se repitan las derrotas, andarán -si es que les quedan ánimos- preguntando: ¿por qué no se alcanzan las metas y se logran los resultados deseados?

 

Los cada vez menos priistas oaxaqueños, consideran que para el relevo de González Illescas, Jorge Toledo Luis, Martín Vásquez Villanueva o Elías Cortez López, serían mejores cartas que las que se barajan en el grupo compacto del primer priista del estado.

 

Entre los mencionados están: Jorge Antonio Illescas Delgado, El Chester, Eduardo Rojas Zavaleta, perdedor de la diputación federal por la costa en la elección del 2018, o Alejandro Nassar Piñeyro.

 

Que se sepa ninguno de ellos, tiene experiencia ni siquiera como dirigentes municipales del PRI en sus respectivas zonas. Hasta donde se sabe los dos primeros fueron precandidatos o candidatos a algún cargo de elección popular en los últimos años, y que se sepa, ninguno salió avante de la competencia electoral.

 

De Nassar Piñeyro poco se conoce, porque su biografía política, no incluye mayores datos de militancia o trayectoria política en las filas del priismo.

 

Así las cosas, este trio es el menos indicado para relevar al actual “dirigente” estatal del PRI zapoteco, que aprovechando el aletargamiento o parálisis política, sigue en lo suyo: haciendo negocios, recomendando amigos, conocidos y familiares a diferentes empleos, aprovechándose del raquítico presupuesto del tricolor para sus asuntos personales y la cercanía con un funcionario educativo, para triangular gastos, como boletos de avión, cuando Jorge tiene antojo de ir de compras fuera del estado.

 

Sin duda, todos nos vamos a enterar, cómo para cuando el PPO – el primer priista oaxaqueño- se decide a dar un manotazo sobre la mesa y ocurren los cambios.

 

Cómo él tiene “otros datos” a AMLO, se le pegó la gana y decretó el fin del Seguro Popular que cambió por el Insabi

 

El último día del año fue también el último día del Sistema de Protección Social en Salud y su brazo operativo, el Seguro Popular.

 

Por oootra decisión que en principio se observa equivocada y muy desproporcionada, AMLO, como vulgar capricho, dispuso la desaparición del Seguro Popular, porque “según sus propios datos”, según él: “Ni era seguro, ni era popular”.

 

AMLO, no tomó en cuenta que, desde el inicio de su administración, cuando la hoy titular del SAT, era oficial mayor de la Secretaría de Hacienda, Raquel Buenrostro, se le ocurrió cambiar el mecanismo de compra de medicamentos, se “armó la de Dios es Padre”, dejando como resultado que pacientes crónicos con enfermedades como niños con cáncer, y varios tipos de cáncer, así como afectados por el Sida, entre otros graves padecimientos, se quedaron sin medicinas.

 

Fueron varios meses del 2019 desde que estalló la crisis por estas modificaciones burocráticas, que los hospitales, clínicas y centros de atención médica, permanecieron sin medicamentos para atender a sus pacientes.

 

La crisis incluyó que los laboratorios declararan que no tendrían capacidad de distribuir en todo el país, las tan necesarias medicinas.

 

Ahora con la desaparición del Seguro Popular, nos venimos a enterar que todo era un plan con muy mala maña de López Obrador, al haber provocado el desbarajuste con el cambio de forma en la compra de los medicamentos, para decretar de un manotazo, la arbitraria desaparición del Seguro y en su lugar dar paso a otro de sus costosos caprichos: El Instituto de Salud para el Bienestar (Insabi).

 

Desde agosto del 2019, seis ex secretarios de Salud del gobierno federal, entre ellos dos, destacados por su conocimiento y compromiso personal, Salomón Chertorivski y Julio Frenk, -Julio Frenk es Presidente de la Universidad de Miami; Salomón Chertorivski es Presidente del Consejo Consultivo Ciudadano “Pensando en México”; ambos son ex secretarios de Salud- emitieron un detallado y analítico documento en el cual, entre otras cosas, señalaban las siguientes preocupaciones:

 

Desapareció el Seguro Popular y el primer día de enero de 2020 amanecimos con el nuevo Instituto de Salud para el c).

 

Este nace con múltiples defectos, sin reglas de operación, sin manuales, sin una planeación detallada de su implantación, sin una fase piloto de prueba y sin mayor presupuesto. Por tanto, hay muchos vacíos que generan incertidumbre y esto trastoca la operación diaria. Algunos puntos:

 

1) Incertidumbre para el sistema en materia de financiamiento. El Seguro Popular generaba certeza en el financiamiento.

 

Dos eran los instrumentos esenciales para lograrlo. Por un lado, 89 por ciento de los recursos del sistema se transfería a las entidades federativas, para que éstas pudieran operar los servicios de consulta de primer nivel y la hospitalización general de segundo nivel.

 

Con esos recursos, las entidades podían planificar su presupuesto para garantizar la atención integral en estos dos niveles a toda la población afiliada.

 

Ello se completaba con un esquema derivado de cuidadosos estudios actuariales para financiar la atención de alta especialidad (SIDA, la mayoría de los cánceres, cuidados intensivos neonatales y un largo etcétera).

 

El Fondo de Protección contra Gastos Catastróficos, el cual se financiaba con 8 por ciento del total de los fondos, que cada año y a lo largo del tiempo se iba depositando a nombre y cuenta de los afiliados.

 

Hoy hay incertidumbre en ambos instrumentos, las entidades federativas no saben cuántos recursos van a recibir y por tanto no pueden planear el año.

 

Las instituciones de alta especialidad no saben si el INSABI les seguirá pagando como solía hacer el extinto Fondo o si ahora deben cobrar cuotas a los pacientes.

 

2) Incertidumbre para los pacientes. Antes la persona se registraba y contaba con una póliza de afiliación; conocía además cuál era el catálogo de los servicios específicos a los que tenía derecho.

 

Esos dos instrumentos generaban exigibilidad. Hoy no hay póliza, tampoco catálogo; sólo se ha prometido todo para todos, pero el presupuesto real se ha reducido. Se pasó de una certeza, sin duda con muchas oportunidades de mejora, a una ilusión demagógica.

 

3) Incertidumbre para la operación de las entidades federativas. La actual reforma prevé que se recentralicen los servicios a través de convenios entre federación y entidades.

 

Actualmente, la responsabilidad por el otorgamiento de servicios de primer y segundo nivel es de los estados. Sin embargo, éstos todavía no tienen claro en cuánto tiempo se dará paso a la absorción de responsabilidades por parte del INSABI, ni cómo se realizará, ni si será total o parcial.

 

4) Incertidumbre para las y los trabajadores de la salud. La recentralización contempla la absorción por parte del INSABI del personal médico, de enfermería y administrativo.

 

Hoy son trabajadores al servicio de los sistemas de salud en las entidades federativas. ¿Cuándo ocurrirá esta centralización, se garantizarán sus derechos laborales, quién emitirá su cheque y bajo las órdenes de qué estructura se encontrarán?

 

Los puntos anteriores son sólo una primera pincelada de la incertidumbre que priva en el arranque de una reforma mal concebida y pobremente planeada.

 

Para valorar el riesgo que se enfrenta, conviene recordar la escala a la que opera el sistema público de salud: cada día se atiende a un millón de mexicanos, se otorgan 900 mil consultas, nacen 4,500 niñas y niños, se realizan 12 mil cirugías.

 

Por tanto, la alteración operativa de los servicios perjudica a millones de personas con consecuencias potencialmente devastadoras para su salud, su sobrevivencia y su estabilidad económica.

 

Por el bien de las personas más vulnerables, sugerimos mantener las reglas del Seguro Popular mientras no existan las del INSABI, definir con claridad un calendario de transición, asignar recursos realmente adicionales, restablecer los fondos para seguir cubriendo la atención de alta especialidad sin elevar el cobro a los usuarios, iniciar un proceso de evaluación continua que permita introducir los ajustes necesarios y retornar a la fructífera práctica de basar las políticas públicas en evidencia.

 

De lo contrario, la incertidumbre avizora una crisis que puede acarrear muertes de pacientes y dolor irreparable en una sociedad a la que le urge sanar.

 

De la parte eminentemente política, hubo también cuestionamientos como fue lo expresado por el dirigente nacional del CEN del PRI, Alejandro Moreno, quien acusó que Insabi es mero espejismo

 

Alejandro Moreno, presidente del PRI, afirmó que el Insabi es una herramienta para recaudar a costa de los más necesitados.

 

El ex Gobernador de Campeche sostuvo que dicha institución niega la atención de la salud de la población más necesitada.

 

“México no puede olvidar que es por gobiernos del PRI que las familias mexicanas cuentan con un sistema de salud y educación pública.

 

“Instituciones eficientes que en nada se parecen al espejismo de un nuevo instituto que niega la atención y que más parece una herramienta para recaudar a costa de los más necesitados”, afirmó, el líder partidista.

 

Poco a poco se conoce que el nuevo Insabi, que sustituyó al Seguro Popular, arrancó con escasez de médicos y medicamentos y en medio de confusión de ciudadanos que no saben si deben pagar o no por los servicios de salud especializados que brinda.

 

Moreno aseguró que, gracias al PRI, que gobernó durante décadas, existe infraestructura carretera y de vivienda.

 

“Hoy, la tarea es clara. Debemos salir y convencer a la gente, que conozcan del nuevo PRI, moderno, progresista, incluyente, de políticos honestos y profesionales, de pensamiento plural.

 

“Debemos recuperar la confianza de la ciudadanía, pero también tenemos que hacer que la gente escuche PRI y piense de inmediato en lo mucho que el partido le ha dado al País”, indicó.

 

El líder tricolor criticó los recortes presupuestales a rubros prioritarios, por lo que convocó a ejercer presión ciudadana para que el Gobierno federal revierta esas decisiones.

 

“No olvidemos que este año, el País enfrentará una situación compleja por los recortes al presupuesto de sectores estratégicos.

 

Se negaron recursos para mejorar la tecnología y la capacidad productiva del campo, y se eliminaron los subsidios para el mantenimiento de caminos, carretas y obras hidráulicas.

 

“Por ello, debemos reforzar el trabajo desde los estados y los municipios, apoyar a nuestros legisladores locales y federales. Debemos ser persistentes y ejercer mayor presión sobre las autoridades federales y estatales para que corrijan el rumbo en los temas fundamentales”, argumento.

 

No conforme con sus desaciertos, todavía AMLO se atrevió a asegurar Decir que el recién creado Instituto de Salud para el Bienestar (Insabi) garantiza la atención gratuita, porque el derecho a la salud es constitucional y no se tiene que cobrar por recibir medicamentos y atención médica.

 

Peeero, para Marco Antonio García Ayala, dirigente del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Secretaría de Salud (SNTSA), lo asegurado por AMLO, es un error de información del presidente Andrés Manuel López Obrador y su gobierno.

 

“La principal falla es que no se informó debidamente, la gente tiene dudas, los gobernadores también, incluso en los hospitales. “El Presidente ha dicho que todo es gratis, eso es un error de información”.

 

Más que un error de información o apreciación, los desatinos de López Obrador, colocan en muy grave situación a millones de enfermos en un país, donde por múltiples razones, la salud de los mexicanos, no es de las mejores, del mundo.

 

A ver sino estas espeluznantes medidas de AMLO, no terminan con la tan temida, traída y llevada PRIVATIZACIÓN de la medicina en México, y todo porque el presidente, no escucha, no reconoce desaciertos y se niega a admitir que hay quienes saben mucho más que él, en diversos temas, como es el delicado asunto de la salud.

albertounda16@gmail.com

@albertounda16