Cómo potenciar consumo de forma saludable y sostenible

*Oaxaca, primer estado en prohibir alimentos chatarra

MADRID, ESPAÑA.- Oaxaca se convertía este año en el primer estado que prohibía la venta de alimentos chatarra (también llamados comida basura) a menores de edad. En concreto, el Congreso de Oaxaca prohibió la venta, regalo y suministro a los niños y adolescentes de bebidas azucaradas y alimentos envasados de alto contenido calórico. La medida fue muy bien acogida por Organismos internacionales como Unicef y la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).

Pero la comida chatarra abarca mucho más que eso. Las patatas fritas, los productos congelados, los dulces, la bollería industrial, los productos cocinados con mucho aceite y la comida rápida en general (hamburguesas, pizzas, salchichas…) son perjudiciales para la salud por la gran cantidad de procesados y aditivos que contienen.

Esta comida contiene concentraciones elevadas de grasas, calorías, condimentos, colesterol, azúcares y/o sal. Además, este tipo de comida contiene una gran cantidad de aditivos alimentarios que no poseen ningún valor nutritivo. Su función es modificar y “mejorar” el sabor, aspecto, textura, color… de los alimentos donde se añade, así como mejorar su conservación.

Ha llegado el momento de considerar que “prohibir” no es suficiente. Para garantizar la salud y el bienestar de todas las personas en todas las edades, tenemos que desaprender costumbres arraigadas en nosotros desde la infancia para adquirir nuevos hábitos alimentarios, especialmente consumiendo comida real con las dosis recomendadas de nutrientes.

 

 ¿Cómo sabemos qué debemos comer?

 

Según el libro del nutricionista Aitor Sánchez “Mi dieta ya no cojea”, la gran mayoría de alimentos saludables tienen en común las siguientes premisas: son materias primas sin procesar o con un mínimo procesado; en general son de origen vegetal; se encuentran en la matriz original del alimento, no de manera aislada y dejan de ser sanos si se procesan en exceso.

Es decir, una dieta abundante en productos vegetales sin procesar debería ser la base sobre la que se construye una alimentación saludable. Verdura, fruta, pescados son una buena elección, pero ¿sabes cuál es el superalimento según la FAO? Las legumbres. Aunque los frijoles, las lentejas y los guisantes secos existen desde hace siglos, está claro que van a jugar un papel fundamental en nuestro futuro sostenible.

Las legumbres son buenas para ti, beneficiosas para los medios de subsistencia de los agricultores y repercuten positivamente en el medio ambiente. ¿Cuáles son sus ventajas? La lista es interminable.

Pueden ser almacenadas durante meses sin que pierdan su elevado valor nutricional; son fijadoras de nitrógeno y pueden mejorar la fertilidad del suelo, alargando la productividad de las tierras agrícolas y por supuesto, son ideales para el consumo. Tienen cero colesterol, alto contenido en hierro y zinc, ricas en nutrientes, sin gluten, fuentes de proteínas… Ya sabes qué incluir en tu próxima lista de la compra.

 

 Consumo y producción responsables

 

Por otro lado, nuestra conducta a la hora de comprar también repercute en nuestra salud y en la del planeta. Comprar de forma adecuada constituye la base del futuro de una alimentación saludable, porque va a permitir minimizar malas elecciones y tener una gran variedad de alimentos a los que echar mano a la hora de cocinar. Sin embargo, nuestros hábitos de consumo tienen mucho que mejorar. Un dato espeluznante. Según la FAO, aproximadamente 1/3 de la comida producida para consumo humano se pierde o se desperdicia, y esto son 1.300 millones de toneladas al año.

Otro dato revelador: si ahorramos una cuarta parte de la comida que ahora se desperdicia, podríamos alimentar a 870 millones de personas que padecen hambre en el mundo. ¿Qué tres consejos podemos seguir según la FAO para convertir el Cero Desperdicios de comida en una forma de vida?

En primer lugar, hay que recordar que “Mejor consumir antes de” no significa “Desechar después” aunque la calidad del producto pueda ser inferior. En segundo lugar, comprar en tiendas locales y apoyar los programas de agricultura comunitaria para evitar que los alimentos viajen kilómetros innecesarios. Por último, reciclar los residuos orgánicos puede desviar hasta 150 kg de pérdida de comida por hogar al año.

 

Mensaje CMT

 

Esta pandemia nos ha dejado claro el mensaje de que necesitamos un mundo más inclusivo y sostenible, con sistemas alimentarios que atiendan mejor las necesidades de los productores y los trabajadores y, así, brindar un acceso más justo a alimentos sanos y nutritivos para poder erradicar el hambre y mantener un robusto sistema inmunológico.

Congregación Mariana Trinitaria está contribuyendo al suministro y garantía de abasto alimentario de familias vulnerables, para que, de manera sustentable, garanticen su alimentación a través de programas como el de “leche líquida y fórmula”.

Asimismo, para activar la economía comunitaria, se está entregando financiación y subsidios a grupos, comités y organizaciones de pequeños productores para impulsar el consumo local y, a su vez, se sientan respaldados por este tipo de estímulos.