Teposcolula: Ciudad Cultural Dominico

 

Texto: Joel F. Gálvez Vivar

Fotos: Karol Joseph Gálvez López

 

SAN PEDRO Y SAN PABLO Teposcolula, Oax., Con su calles empedradas, casonas de gruesos muros de rusticas piedras blancas calizas; Teposcolula, conserva intacto sus  rasgos prehispánicos, aun y a pesar de que aquí floreció la cultura dominica, que ligeramente los conquistadores y frailes de esta orden, respetaron, por la valentía e insistencia de los nativos, quienes no tal fácilmente fueron doblegaron, a pesar de pesados trabajos que fueron forzados a realizar, en la edificación de grandes palacios y templos y conventos que habitaron los “hombres blancos y barbados”. En tanto que los mayores o principales, afirman que originalmente era Teposcololan y que quiere decir “Junto a la torcedura del cobre” proviene de las voces Tepoztli – cobre, colotl- torcedura y a la variante Tla – junto o entre. Cuyos antepasados afirman que proceden de Apoala y se establecieron en Achiutla y Tilantongo, en donde participaron en batallas Monte Albán, mientras que otros llegaron de diversas rumbos de la vasta nación mixteca, ubicándose en el cerro de “La Cueva de Cazahuate”, cuya fecha se desconoce; luego entonces se trasladaron al cerro de los Tres Arbolitos en el año 800, llamándose “Yucundaco”, de ahí al Cerro “del Fortín” en año 900, identificándosele “Totandaco” en 950, para finalmente se establecieron en el cerro del pueblo viejo de “Yucundaa”, en 1520, cuando llegaron los españoles, entonces fundaron el pueblo en el lugar actual donde hoy es San Pedro y San Pablo Teposcolula, luego de se convirtiera en tierra firme porque era una vasta laguna.

En la actualidad Teposcolula, conserva sus calles limpias, rehabilitando sus grandes casas, apegándose en lo máximo a conservar el estilo arquitectónico de los edificios públicos, mientras los pobladores levantan nuevas construcciones una lujosas otras no tanto, pero ahora ya piensan y admiran el estilo moderno y lo aplican en sus construcciones. Digno es reconocerse que tanto aquí en el casco poblacional, como en la comarca, los habitantes ya no hablan el idioma materno, el mixteco, porque les rebasó la civilización y la castellanización se impuso a base de sangre y fuego, como la religión ahora veneran a un hombre crucificado en su advocación del señor de las vidrieras, cuya fiesta titular es el primer viernes de la cuaresma, es la época en cuando cientos de miles de visitantes acuden a Teposcolula, ya para admirar su esplendorosa bellaza monumental, como recibir la hospitalidad de los nativos, además de que los paisanos emigrantes regresan a convivir con los suyos, vuelven a la hermandad y fraternidad que siempre reina entre los de raza indígena, porque con el hecho de que ya no se hable el dialecto mixteco, no exime a la comarca de ser territorio indígena, pulcro y digno de la raza de  los hombres surgidos de la siempre noble y heroica Apoala.

 

Lo representativo y con valor histórico cultural, pudiese ser no solo el ex convento como capilla abierta y el templo parroquial, sino el trazo estructural de la población; anchisimas y largas calles, así como cunetas o pequeñas zanjas, para la afluencias de aguas pluviales; casas con tapangos, sostenidas por gruesos vigas y caballetes que levantan los techos, en forma triangular o según el diseño autóctono de las construcciones, además de las que se construían de madera y rajas ó cascara de enebros, ocotes y sabinos, que abundan en la comarca. En base a todo ello los Teposolulenses no pierden su identidad de indigenas de la mixta alta oaxaqueña. Son fieles a sus tradiciones y costumbres, en tal virtud conservan la tradicional danza de las mascaritas versión original de San Pedro y San Pablo Teposcolula, esta danza tiene su origen en los bailes cortesanos europeos que fueron traídos por los conquistadores españoles a la región mixteca y especialmente a Teposcolula en el siglo XVI al haberse designado Alcaldía mayor se concentraron familias españolas a vivir en este lugar en el que organizaban tertulias con la gente de su clase en estas fiestas se hacía remembranza de su país e interpretaban música y danza europea como mazurcas, shotis, contradanza, cuadrillas y otros llamándoseles bailes cortesanos.

Posteriormente los naturales comienzan a imitar pero de manera grotesca, ridiculizando en sus movimientos y mofándose de ellos, aseguran los principales que dicha danza era para proteger del bien y del mal a algún enfermo para sublimar dichos ridículos emplean la máscara el uso de la máscara permite mayor desenvolvimiento en el personaje este uso de la máscara le da el nombre de mascaritas los elementos que intervienen en esta danza son de 16 ocho se visten de mujer y 8 de hombres, participan también otros personajes llamados chilolos. Y entre las tradiciones, se encuentran, las fiestas de Todos Santos, las fiestas Navideñas, las efervescencia en las posadas, y en cuanto a la vestimenta regionales la mujer Teposcolulense usa vestido de colores vivos con olán y solapa medias de color carne, máscara y el cabello a mera de chongos entretejidos con cuentas de papelillo o moños de vivos colores y peineta en el caso de los varones usan pantalón y camisa brillante, pantalón abombachado hasta la rodilla y camisa con solapa adornada con olanes de color medias de popopillo, de diferentes colores y máscara. Su música es original interpretada con violín y guitarra, lo que se desconoce es la fecha del origen de los instrumentos la música es tradicional de la villa de San Pedro y San Pablo Teposcolula. Los nativos son orgullosos de su pasado histórico, que les inspira y demanda su preservación como valioso tesoro cultural de la gran nación mixteca oaxaqueña.